La carta de Amelia
13 de Noviembre , 2020
Amelia Valcárcel
Sin duda es Irene Montero la ministra que recibe más cartas abiertas de particulares o periodistas que casi siempre le expresan su profundo desacuerdo con la ideología que en forma de paparrucha emana de su organismo, cuya titularidad ostenta precisamente por todo lo contrario de lo que predica, es decir, por ser “pareja de…”
Como eso de momento es irremediable, el sentido de las cartas va directamente contra el contenido de lo que ella cuece en sus conciliábulos de asesores. Pero si la mayoría de ellas pasarán de gancho al cesto de los papeles, la que ha recibido días atrás no debe dejarla tan indiferente.
Se la remite un numeroso grupo de mujeres entre las que se encuentran algunas de las cabezas mejor amuebladas de España, como es el caso de la filósofa feminista Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós, y otras de apabullante trayectoria curricular como ella.
A muchas les une su afinidad con el PSOE _ suponemos que con el de Julián Besteiro, no con éste de incierta ética _, e incluso cuenta con el respaldo o la simpatía de la vicepresidenta Carmen Calvo, y la exdiputada Ángeles Álvarez.
Quieren que Sánchez le pare los pies a esta Juanita Calamidad antes de que culmine su atroz Ley Trans, o Ley para la Igualdad Plena y Efectiva de las Personas Trans, cuyo análisis les merece las peores conclusiones desde las premisas más arraigadas del feminismo progresista y que se exponen a partir de una acusación no ideológica, sino intelectual, cual es afirmar que la ministra Montero confunde sexo y género.
Con ese ladrillo roto, cualquier edificio que se construya amenaza ruina desde antes de la inauguración, o sea, desde antes de su paso por el Congreso.
Ahora bien, con Sánchez puede ocurrir de todo y su contrario dentro de las 24 horas del día.











