Fluido/a
Lunes, 9 de Diciembre, 2024No vamos a descubrir ahora que Pedro Sánchez pertenece al colectivo LGTBQ+, por mucha ingeniería que hayan cocinado en el Congreso Federal y por muchos esfuerzos que realiza su equipo de imagen para que pase a la historia como Pedro El Guapo.
En su caso, se inscribe como uno de los representantes más destacados del seso fluido, que son los que tienen el córtex cerebral como la piel del camaleón. Por la mañana se pueden sentir patriotas constitucionalistas, al mediodía son europeístas fundacionales; por la tarde se la pasan de yihadistas catalanistas; y duermen sitiéndose más bolivarianos de Maduro que las ovejas que cuentan para conciliar.
Todo con tal de que nada, salvo su propia salvación, les comprometa. Vamos, lo que antes llamábamos unos quedabién.
Con motivo de la ausencia de España en la inauguración de la Notre Dame restaurada, busqué las declaraciones de Sánchez el día en que se produjo el incendio porque me daba en la oreja que había dicho algo fluido a más no poder.
Y en efecto, lo encontré. En concreto, Su Fluidísima Sanchidad dijo en aquel momento que seguía con preocupación la evolución del incendio, porque se trata “de una catástrofe para Francia, España y Europa”. Ojo, para España también.
Ya se ve. Toma coherencia. Tanto lo ha sentido el pobre que ni siquiera se ha desplazado a París para verlo, ni ha mandado a Urtasun, porque se lo impedía su agenda familiar. Cumplía años una prima.
Sus palabras entonces abundaban en su dolor: “Una triste noticia para nuestra historia y nuestro patrimonio cultural universal. Francia podrá contar con España para recuperar la grandeza de su patrimonio”.
Los de seso fluido son así, libres como gorriones.










