Su Majestad la farsa
Miércoles, 1 de Mayo, 2024Quien crea que la maniobra de Sánchez le ha servido para reforzarse se equivoca de medio a medio. El presidente ha puesto en marcha un sistema de explosión retardada que le minará poco a poco los restos de liderazgo que le quedaban.
La cabriola es tan pueril como carente de sentido, más allá de un ejercicio de egocentrismo que demuestra la poca seriedad de quien hoy maneja aparentemente nuestra barca.
Si ha querido acabar con la carcoma, se ha equivocado y le ha dado de comer. Si en Europa ya le habían advertido por quemar este último año las escasas posibilidades que le quedaban para optar a un cargo de importancia, este retiro espiritual en Samos rematado al estilo Felipito Tacatún que Joe Rígoli popularizó con su machacante “Yo sigo”, las ha fulminado, porque a cada hora que nos distanciamos de lo ocurrido, más y más grande se hace el disparate.
Las ventajas con respecto a los europeos es que en un principio, por no entender nada al personaje, se preguntaban una y otra vez qué había pasado, qué pintaban los begoños —días de libre disposición—, qué pintaba el Rey en la comedia, cómo es concebible un ministro que hable de su presidente como “el puto amo”, en qué habitación cabe una vicepresidenta que hiperventila y se deshace en milagrones y aspavientos como Irene Papas durante cualquier dramón de Eurípides.
Con el paso de las horas la venda se les cae de los ojos y ven que no hay nada de grandeza en el gesto, que no hay gloria, ni entrega ni sacrificio, que todo se trata de Su Majestad la farsa. A los chinos, a los japoneses y a los coreanos les costará más trabajo penetrar en el fondo de la maniobra, Primero, porque están a muchos más kilómetros y segundo, porque allí no solían tomarse cinco días para meditar. Se hacían el harakiri a las primeras de cambio y listo.


