Yo soy la ley
Miércoles, 20 de Marzo, 2024Ya sabíamos que la ley de la amnistía es ilegal, partidista, injustificada, innecesaria, contraria a la igualdad y mal tramitada. Ahora también es inconstitucional. Poco le falta para ser declarada disposición más cochambrosa de la historia y Premio Razzie, como el de las peores películas del año.
Pero da la impresión de que al Gobierno todo lo anterior le resbala como cuando a Biden le dicen que se tome la manzanilla y se vaya a la cama. El ejecutivo y Puigdemont siguen adelante con sus planes como si en vez de basura le estuviesen echando flores a su precioso texto.
Siendo grave el desprecio que ambas partes parecen dedicar a las manifestaciones que se emiten contra la iniciativa, más preocupante se presenta a ojos del observador la cara de pánfilos con la que todos nosotros asistimos a la masacre legal, sin ningún convencimiento de que la ley vaya a caer por su propio peso, o vaya a aplicarse con su arbitrariedad manifiesta.
Tanto es así que el máximo beneficiado por la misma no cesa de proclamar que será candidato en las próximas elecciones y que piensa gobernar en aquellas cuatro provincias norteñas por delegación expresa del Estado, ese mismo Estado contra el que montó una asonada de toma pan y moja.
Pánfilos, apijotados e incrédulos asistimos día tras día a esa doble afluencia de informaciones. Por un lado, la de muy altos organismos que ponen la ley como hoja de perejil, y la de quienes hacen caso omiso de todo ello y continúan, impasible el ademán, con la matraca independentista.
Dicen que en el País Vasco caerán hasta ser superados por el PP. No hay problema. Todavía quedarán por encima de Sumar y Podemos, y lo que es más importante, si Bildu necesita sus votos, ahí lo tendrán prietas las filas.











