El escote
Martes, 21 de Junio, 2022
Canalillo autonómico
La apabullante mayoría absoluta de Juanma Moreno _ Bonilla a la vista _, ha impedido que la semana pase a la historia por la censura ejecutada en TV-3 contra el escote de la portavoz del gobierno catalán, Patrícia Plaja. Es como si a Rafa Nadal no le dejan llevar esos shorts tan ajustados en su escuela de Manacor.
La portavoz estaba haciendo en la tele lo que es propio en ella, portavoceando, cuando alguien de la emisora autonómica juzga que la longitud de su canalillo espetero es desmesurada, bien porque atenta contra principios inalterables de la moral independentista, bien porque los catalanes son muy distraídos y enseguida se les van los ojos al muslo y no atienden a lo que la portavoz dice, sino a lo que enseña.
“¿Se me ha salido un pecho?”, les pregunta Patrícia a las funcionarias que en un corte proceden a sujetarle la blusa con unas pinzas para subir las esclusas del canalillo de Panamá. Ellas son unas mandadas y callan. Solo proceden.
Finaliza la pausa publicitaria y el espectador del canalillo autonómico que venía siguiendo muy atento su evolución, comprueba que ha desaparecido, que ya no hay desfiladero y que en su lugar solo queda la portavoz en cuerpo velado.
Uno de los censores de la tele de Franco más reconocibles fue Francisco Ortiz Muñoz, hermano de Luis, que tuvo calle en Lugo y padre de otro Luis, que se casó con Gunilla von Bismarck. Era el terror de los escotes y habría aplaudido el celo de sus colegas catalanes. A él se aplicaron unos versos atroces que decían, más o menos: “Ortiz Muñoz es hombre tan voraz que se come con arroz la paloma de la paz”.
Cuentan que Rocío Jurado se la da con queso cuando sale tapada con una gran túnica que se quita en directo para liberar el escote. Ya veo así a la portavoz en la próxima comparecencia.











