El efecto mariposa
Viernes, 15 de Abril, 2022
Tezanos no las ve venir
A Tezanos se le va la mano con el efecto Feijóo. Nada menos que le da cuatro puntos de sutura, digo, de subida; pero manteniéndolo todavía a otros tres por debajo de Sánchez. Milagros del JesuCISto del Gran Poder, que desfila en Sevilla con su lunita plateada, testigo de nuestro amor, bajo la noche callada.
Sánchez, como Troya, fue, existió. Sobrevive en el CIS, que es el último refugio del fracasado, pero tiene menos futuro político que Butragueño como jugador activo en el Madrid.
Se lo ha ganado a conciencia desde el minuto uno, aunque su final lo apuntala sin remedio a lo largo de este último año. No repasaremos sus méritos como político caducado porque ni hace falta, ni hay espacio.
No es un caso especial. Todo lo contrario, abunda. Fíjense en la lideresa socialista de Francia, Anne Hidalgo, que se agostó antes de salir de casa, porque la votaron menos que a España en Eurovisión. O Casado, que se quedó inédito con su cara de pasmo. O Iglesias, que fue flor de un día, después de haberse presentado como ratón de un parto de los montes. Y Rivera, que se baja del ring mucho antes del primer asalto. Y en tantos otros a los que se les pasa el arroz en un suspiro.
Al menos Sánchez ha tocado poder, lo ha manoseado, estrujado y magreado sin tasa, pero sin tino; a manos llenas, pero torpes; en todos los frentes, pero sin resultados positivos. Eso le da una bagaje muy valioso para escribir unas memorias de rechupete si fuese sincero y gramático.
Pero su propia esencia de mentiroso compulsivo le impide brillar en ese campo. Nos contaría que España vive con él los años más gloriosos, que la abundancia se desborda por las calles y que los perros salen de paseo atados con ristras de longanizas.
El efecto Feijóo no es lo que dice el CIS. Es lo que huele el ciego. Un efecto mariposa, imparable y devastador.











