Archivo de Marzo, 2022

La raíz del mal

Lunes, 7 de Marzo, 2022

Como la del toxo verde

A cada paso es más frecuente encontrar estudios y opiniones que se esfuerzan por establecer parecidos entre Hitler y Putin. A simple vista es evidente que los hay, aunque el interés de muchos autores va detrás de las semejanzas psicológicas como si su objetivo final fuese localizar en ambos el gen del mal, aislarlo y extirparlo.

El ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, corroboró ese análisis y llegó a plasmarlo verbalmente al sugerir la eliminación física de Putin, aunque días más tarde se vio obligado a rectificar. Vino a decir que eliminación y física fueron dos palabras que se le escaparon de la boca. Es decir, que las sigue pensando, pero se arrepiente de haberlas verbalizado, porque un ministro de la diplomacia no puede expresarse de esa manera.

En efecto, Putin jamás ha deseado en público la eliminación física de nadie, aunque todos lo señalan detrás de muchas muertes de opositores y periodistas, y naturalmente, de todas las que está ocasionando la invasión de Ucrania.

La extirpación física de Hitler fue el sueño incumplido de muchos alemanes y de muchos más extranjeros. Estaban convencidos de que en él había anidado el gen del mal y que bastaba su muerte para que la pandemia nazi se rebajase a niveles asintomáticos en el resto de dirigentes hasta desaparecer por completo.

Nunca lo sabremos, pero es muy probable porque en otros casos, no en todos, así sucede.

Me vienen a la mente dos de mis personajes históricos favoritos, Juan Pujol y Araceli González Carballo. Ellos no se encomendaron ni a unos, ni a otros. Simplemente se preguntaron: “¿Te vienes a acabar con Hitler?” Y se fueron.

El resto son disculpas del mal pagador.

La vida es sueldo

Domingo, 6 de Marzo, 2022

Carpem legislaturam

Se quejan algunos colegas de que los altos cargos de Igualdad, sus asesores y liendres adjuntos, cobran unos sueldazos babilónicos a cambio de una nulidad legislativa, cuando en realidad la verdadera queja sería que además de llevárselo crudo, sacasen adelante alguna de las letales iniciativas que se les pasan por la cabeza.

El chiringuito está montado y de él se benefician mujeres que adoptan la forma de colectivos y algún hombre que se colará en la pastaflora emergente del erario. Se justifica sobre dos pilares que hoy alcanzan rango de infalibilidad como la del Papa: la mujer está discriminada y la mujer sufre la violencia del hombre, lo cual no excluye que no haya hombres discriminados _ por millones _, ni que no exista violencia en todas las direcciones.

Los avances que se pueden producir en el primer caso, tanto si son mujeres u hombres, dependen casi en su totalidad de la actuación de otros ministerios que ya tienen competencias para ello. En el segundo, salvo la palabrería vacua, también.

Desde la existencia del ministerio, tres de los cuatro tipos de violencia contra la mujer que tienen en cuenta _ la física, la psíquica y la sexual _, han aumentado, tal como era su tendencia anterior. Tan solo una, la económica, parece haber registrado un ligero descenso.

No obstante, las estadísticas en este campo hay que tomarlas con pinzas, habida cuenta de la abundancia de las falsas denuncias, la ausencia de denuncia en casos flagrantes y la falta de información en líneas generales, y es así donde más necesaria es una actuación contundente. Pero ¿qué ocurre? Que esa información se llama educación y también depende de otros departamentos. De modo que los sueldazos nacen y mueren en sí mismos, pues como les ocurre a los sueños de Segismundo, sueldazos son.

Los caciques

Sábado, 5 de Marzo, 2022

Alguno creyó que ya no había

Putin campa por sus respetos sin importarle que bajo sus botas se aplasten vidas y haciendas, mujeres y niños, ancianos y adolescentes. Y como no le parece suficiente, nos amenaza con que puede ser mucho más letal si intentamos oponernos a su avance, o si ayudamos a Ucrania.

Se ha erigido en Dios y nos ha declarado peleles.

En España nos gobierna una especie de cosa _ es difícil definirla _, dividida en porciones como los de El Caserío, pero de sabor desagradable, alguna de las cuales está de acuerdo con Putin en que solo somos sus peleles y debemos agradecerle que nos aplaste, nos someta o nos torture a voluntad.

Ítem más, aprovechando la masacre ucraniana, las porciones que en teoría menos afines son al autócrata ruso se sacan de la manga una cacicada mayúscula e instalan el nombre de una mediocre escritora en uno de los más importantes nudos de comunicaciones de la capital, por ser procomunista y por tocar las narices a los madrileños, que son unos díscolos y votan a Ayuso.

Ya nos advertían nuestros predecesores que los malos ejemplos son los que se pegan con mayor facilidad. Y así, a la vista de un cacique superlativo, les entran las ganas de imitarlo.

En vida de Almudena Grandes varios críticos desmenuzaron su literatura para encontrar en ella su aplastante vulgaridad, plagada de lugares comunes, imágenes planas, expresiones ramplonas e ideas sin poso, no en una, sino en todas sus novelas. Recuerdo haber leído un trabajo de Manuel García-Viñó, fallecido poco después, donde la Grandes se revela como una auténtica novelista sin interés alguno que acaso en otras épocas, hubiese publicado fotonovelas, como mucho.

Pues ahí la tienen ustedes, encumbrada sobre miles de colegas por obra y gracia de su comunismo y de una cacicada propia de los burros que dicen gobernarnos.

Cambio de planes

Viernes, 4 de Marzo, 2022

Volantazo

Una rectificación más y van… las que sean, las que hagan faltan. Sánchez es un hombre capaz de defender la redondez de la Tierra el lunes, su cuadratura el martes y sus características líneas romboidales el miércoles.

Por ese lado no nos va a sorprender porque estamos acostumbrados a sus bandazos. Lo que sí logra estremecernos es que siempre lo haga con la misma convicción, como si cada uno de sus discursos fuese fruto de cabales reflexiones, algo imposible al ser tan distintos y consecutivos.

El último giro, por ejemplo, lo dejó caer en medio de otra frase, como para no darle importancia, ni llamar la atención. ¡Ah! Por cierto. Donde decíamos tiritas, ahora va a ser material militar ofensivo.

Así no hay manera de seguirle. Recuerdo al colaborador cinematográfico de una revista madrileña en la que coincidimos que siempre se refería al director de cada nuevo estreno como “orfebre sin parangón en el séptimo arte”, y cuando se lo echamos en cara: “Oye, que sin parangón era el anterior”, él se escuda exclamando: “¡Qué cosecha de directores, macho!”

Los bandazos de Sánchez son también son constantes, pero más trascendentes que los orfebres favoritos de aquel crítico. Todo lo que le relaciona con su socio de cama está incurso en un proceso bamboleante de inseguridades que van del insomnio a dormir a pierna suelta, y de enviar esparadrapos a movilizar a los Tercios de Flandes y sus doce guerras.

El día anterior salía a relucir la vergüenza producida por la postura meliflua y putinesca de España. Algo hay que rectificar. Solo era temporal.

Si a Podemos y a los golpistas catalanes les ha molestado el cambio significa que es bueno para el resto. Y ni siquiera se han ido del Gobierno, seguramente a causa del frío que hace fuera.

Eleuterio Vila, de víctima de Maura a homicida de un compañero

Jueves, 3 de Marzo, 2022

El panadero de Lugo recibe un disparo durante la revuelta estudiantil de 1903 que derriba al Gobierno Silvela

SE MARCHA MUY joven a Madrid para engrosar la amplia nómina de panaderos lucenses, un gremio que por ser habituales de la noche, del alcohol, las garrotas y los cuchillos, exige de sus miembros pruebas constantes de habilidad para detener los golpes, aunque Eleuterio Vila (Lugo, 1879), los va a dar y recibir en abundancia.

Su peripecia vital habría sido como la de otros muchos panaderos si la casualidad no lo convirtiese en involuntario protagonista de la revuelta estudiantil de 1903 que hace caer al Gobierno Silvela, sustituido por su ministro de Gobernación, Antonio Maura.

Con Maura se produce una dura represión de la protesta, especialmente en Madrid y Salamanca y al político conservador, como vemos en la caricatura, le vale el apodo de Mauser, un juego de palabras con su apellido y la fábrica de armas alemana Mauser-Werke Oberndorf Waffensysteme GmbH.

La noche del martes 31 de marzo de 1903, el estudiante de Derecho de Salamanca, José Mariano Layta y de la Rica, discute con otro y dado el carácter violento de la pelea, los dos implicados son detenidos y citados para comparecer al día siguiente ante el inspector de vigilancia Serapio Benito.

Las protestas de Layta contra el procedimiento dan origen a una bola de nieve que crece en consecuencias. Los estudiantes se manifiestan, hay lanzamiento de piedras y todo se enrarece. En conflictos posteriores mueren dos estudiantes. En el piso superior de la Universidad fallece el alumno de preparatorio de la facultad de Derecho, Federico García Gómez y en la carga del Instituto, Hipólito Vicente, alumno de segundo curso de Medicina. En el vestíbulo de la Universidad resulta herido con un balazo en el estómago el estudiante de cuarto curso de Medicina, Emilio Carreras, además de otros de menor gravedad.

Conocidos los hechos en Madrid, los estudiantes de las distintas facultades se reúnen con el objeto de iniciar acciones de apoyo y de protesta. Terminada la reunión, se dirigen en manifestación hacia las dependencias gubernativas en donde se producen gritos y apedreamientos sofocados por las fuerzas de orden público. Uno de los heridos de gravedad es Eleuterio Vila, que recibe un disparo en la pierna derecha y es internado en la cama número 1 del Hospital. ABC lo fotografía como una de las víctimas.

Dado el perfil de Eleuterio, creemos que solo la casualidad es la culpable de que esté entre los heridos, no su ánimo de participar en la protesta, aunque todo puede ser, pues ésta degenera en un motín, con pedradas y todo tipo de “vidas y mueras”, como se dice entonces.

La gravedad de los encontronazos tiene lugar en la calle Lavapiés, donde es herido Eleuterio y donde muere un vendedor de fruta de 19 años llamado Asunción Martín, apodado Hospicia. El de Lugo, vecino de la calle de la Paloma, sufre una grave herida de Mauser en la pierna izquierda y en la cara.

Pero Eleuterio obtiene el alta para que cuatro años después pelee en la calle del Mediodía con un colega y le aseste una puñalada en la región glútea. En 1909 repite enfrentamiento, esta vez en estado de embriaguez contra Ángel Peña, también panadero, pero miembro de una Sociedad de resistencia, o sindicato, distinta de la suya.

Los tres garrotazos que logra darle en la cabeza lo llevan a la tumba, por lo que es juzgado de homicidio un año más tarde. Se le piden 14 años de cárcel, pero se estima la concurrencia de eximentes y sale absuelto. No deja de tener suerte este Eleuterio.

Un día muy especial

Jueves, 3 de Marzo, 2022

Novedades

Dijo: “Vengo a ganar a Pedro Sánchez”. Y podría haber añadido: “Y a Putin”, porque el de ayer fue un día de euforias en muchas casas. En la del PP, en la Real y en otras.

En de la Podemos, no, porque se han visto ninguneados por el presidente, que al final no va a mandar a Ucrania esparadrapos, sino material bélico del que sirve para hacer frente a los rusos.

Lo de Núñez Feijóo no era ninguna sorpresa, claro; de modo que el énfasis se puso en lo que de él se espera y en lo que la gente de su partido quiere oír. Optimismo en los objetivos, contundencia en los planteamientos; eficiencia, seriedad y sentido común en los resultados.

El presidente gallego se presentó como el hombre capaz de dar a España un nuevo gobierno que no se parezca en nada al actual, que es el requisito sine qua non nadie puede ponerse al frente del partido con más posibilidades de conseguirlo. Y esa, por encima de errores y meteduras de pata, es la principal diferencia entre él y Casado, que no convencía ni a su señora de que lo iba a conseguir.

Quien mejor apreciará el cambio de escenario ha de ser por fuerza Pedro Sánchez, quien a buen seguro está revisando todos sus planes ante las novedades que se le vienen encima.

Por ejemplo, no sería de extrañar que la rectificación sobre las ayudas a Ucrania tuviese que ver con los nuevos tiempos, cuando será obligado que percibamos con gran nitidez, qué es de Sánchez y qué de Podemos, como ya quedó establecido desde que ambas formaciones se conjuraron para hacer gobierno.

Lo que nadie podía sospechar entonces es que la brecha entre los dos partidos se iba a acentuar el mismo día en el que el PP cambia de cartel electoral y el Rey emérito deja atrás las causas abiertas sobre su patrimonio.

Un día como para que te digan que vas a ser abuelo.

Manuel Oreste, auriga de Fole polos camiños de Galicia

Miércoles, 2 de Marzo, 2022

O poeta de Paradela foi cronista das moitas viaxes que fai xunto ao escritor e que supoñen un engadido á obra foleana

ADEMAIS DE POETA, correspondente, colaborador e amigo, Manuel Oreste Rodríguez López (Paradela, 1934), sempre estará presente nas miñas lembranzas por levar a cabo un fermoso e antigo oficio, caso de existir nalgún país dos remotos tempos o cargo de Heraldo das Vacacións. Paso a explicalo.

Desde 1979, ano da miña volta a Lugo, logo dunha década de estudos e xornalismo en Madrid, ata ben sobrepasado o ecuador dos oitenta, Manuel aparecía na redacción de El Progreso, non como ave precursora de primavera, como acuñou Bécquer, senón de verán. Non sabería precisar se eran os últimos días de xuño, despois do San Xoán, ou nos primeiros de xullo _ aínda que apostaría por estes últimos _, pero indefectibelmente, unha mañá dese treito anual abríase a porta da redacción e alí estaba Manuel, acabado de chegar de Barcelona, onde vive coa súa muller, Irene López Gómez, do Páramo, e con seus fillos Enrique e Santiago.

Se pola trasfega do día a día no xornal puidese existir algunha dúbida sobre o momento do ano que tocaba vivir, a presenza de Manuel e o seu sorriso confirmaban con grande exactitude que en poucos días, virían as semanas de lecer, e claro, iso sempre era ben recibido.

A súa era unha visita de rendida admiración e sincera amizade por Fole. Por iso a chegada de Manuel cadraba sempre a última hora da mañá, antes de xantar e antes dos viños previos á comida, porque ese era o momento no que Fole viña á redacción naqueles anos, fóra da súa obrigada participación na tertulia da noite, co doutor Varela Buján, Jaime Sánchez Rey e outros.

O ritual repetíase unha e outra vez. Saúdos en El Progreso, viños no Castroblanco, Divey ou Castroverde, e finalmente, determinación do día, hora e destino da primeira viaxe que realizarían ambos os dous, sós, ou na compaña de Benxamín Andrade, case sempre por terras luguesas, ao longo do mes que Manuel pasaba aquí. As crónicas deses desprazamentos de verán están recollidas no seu libro ´Viaxes con Ánxel Fole´, e moitas delas foron publicadas antes en El Progreso.

Naqueles tempos era unha dolorosa obriga falar das dificultades polas que atravesaba a factoría OSSA de Barcelona, onde Manuel era xefe administrativo do seu departamento de persoal. Uns atrancos que finalmente remataron co peche de Orpheo Sincronic Sociedad Anónima, que ese era o complexo significado dunhas siglas características no mundo motociclístico español. Por certo que logo de vinte e cinco anos sen actividade, OSSA retomou a produción hai pouco.

Outros temas de conversa neses encontros eran a actividade da colonia galega en Barcelona e os contactos que Manuel mantiña con Costa Clavell, Basilio Losada, Manuel Blanco e Lorenzo García-Diego; cos centros galegos cataláns, e con xornalistas e empresarios da terra, como deixou escrito polo miúdo nos libros dedicados á súa segunda patria, onde quixo ser soterrado en Paradela.

A obra de Manuel Oreste, como asina algúns traballos xornalísticos, atópase espallada nunha ducia de cabeceiras galegas ou barcelonesas, e principalmente nun feixe de libros de poesía _ ‘Poemas populares galegos’ (1968), ‘Saudade no bulleiro’ (1970), ‘Soldada mínima’ (1979) e ‘Onte e hoxe vivencial’ (1995).

Algunhas das súas colaboracións xornalísticas tamén están recollidas en libros, como son os dous volumen dedicados aos Galegos en Catalunya.

Tamén foi tradutor de ‘A Atlántida’ (1995), o poema épico de Jacint Verdaguer, y do libro do xornalista Manolo Silva, ‘Volta a España a pé’ (1990).

Morre o ano 1990 e cinco despois convócase en Paradela o certame literario que leva o seu nome.

¿Teléfono rojo?

Miércoles, 2 de Marzo, 2022

Nos la jugamos

No aclara Sánchez si su decisión de no enviar armas a Ucrania sale de sus entretelas, o es una imposición de Podemos. Da igual. Si fuera cosa suya, malo; si es de sus socios, mucho peor.

El sentimiento que produce es el mismo que viene derrochando con decisiones anteriores que nada tienen que ver con la guerra: vergüenza.

Es una vergüenza que España no se muestre de una manera nítida y sin complejos al lado de las potencias occidentales que representan los valores más cercanos a la libertad y la democracia; es una vergüenza que ante la actitud imperialista y por completo deshumanizada de Rusia, se nos descubra una tibieza propia de cualquier dictadura comunista; es una vergüenza que se nos arrincone como apestados ante la toma de posiciones en un conflicto donde la población civil de los débiles está siendo masacrada por el ejército más poderoso del mundo y lo es también, vernos asimilados en parte a países como Cuba, Nicaragua o Venezuela, cuyos regímenes son modelos poco recomendables.

La guerra le ha estallado en las manos a Sánchez, como no podía ser de otra forma desde que conforma un gobierno que cada día se hace más merecedor del apellido Frankestein, aunque siempre nos hemos resistido a emplearlo.

Esta navegación entre dos aguas será más y más difícil y si el conflicto bélico en Ucrania se prolonga en el tiempo, acabará por convertirse en insostenible, porque al precio común que nos costará a Europa, España deberá añadir una tasa suplementaria, al tiempo que se pondrán en peligro los cargos de responsabilidad internacional que nos aguardan.

Nada de eso se tuvo en cuenta a la hora de formar gobierno porque el objetivo era el poder en sí mismo. Lo saben en la Casa Blanca y en el Kremlin. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

Moure-Mariño, primer biógrafo de Franco

Martes, 1 de Marzo, 2022

El notario de Escairón fue cronista del traslado de José Antonio y oficial de Monforte

EN SUS ULTIMOS años adopta un género literario a medio camino entre las Cartas al director y las Memorias inconfesables. Durante cinco años recibo casi mensualmente una misiva suya desde Monforte, pero a diferencia de las que desea ver publicadas, que se encabezan con un Sr. Director, estas se dirigen al Querido amigo.

La verdad es que nunca le pregunté qué quería que hiciese con ellas, y eso que a esa correspondencia hay que añadir larguísimas parrafadas telefónicas que lamento no haber grabado, aunque dudo que le hiciese gracia.

Con el paso del tiempo interpreto que ambas comunicaciones, la escrita y la oral, son desahogos causados por la inminencia de un final que intuye próximo y que sin decidirse a utilizar otro formato, elige el de la correspondencia confidencial para que no se pierdan.

En cualquier caso, tampoco esta es la plataforma adecuada para darles publicidad.

El primer profesor de Luis Moure-Mariño (O Saviñao, 1915), es el lego jesuita Jesús Ustio, que su padre contrata en Vigo para dar aulas en Escairón. Después será un brillante y precoz estudiante de Derecho en Deusto y Valladolid, por cuanto en 1934 ya tiene el título con premio extraordinario.

Colabora con Onésimo Redondo en la fundación del semanario La Libertad, de Valladolid y con la llegada de la guerra se integra en la Delegación del Estado para Prensa y Propaganda, de Salamanca, desde donde escribe artículos y colaboraciones radiofónicas.

Moure colabora con eficacia en la mitificación del jefe _ Franco, nuevo Cid de la raza _, en la deificación de la patria _ España, brazo de Dios _, y en denostar al enemigo _ Pobres rojos descarriados _.

Como prolongación de ese trabajo publica en Burgos el ‘Perfil humano de Franco’, que es su primera biografía, y ‘Galicia en la guerra’, una vez acabada esta. Elisa von Pappen, hija del vicecanciller de Hitler, solicita permiso para traducirla al alemán.

En cuanto a ‘Galicia en la guerra’, es una crónica encomiástica de la contribución gallega al Alzamiento, muy criticada por la izquierda, en donde además tienen un lugar destacado personajes como el teniente coronel Teijeiro, los hermanos Pedrosa Posada, el comandante Manso o Antonio Roldán.

Cuenta también cómo el término despectivo de ´mariscos´ con el que Indalecio Prieto define a los soldados gallegos de Franco se convierte en título de orgullo para ellos.

Asimismo, el entonces periodista forma parte de la Asociación Cardenal Albornoz, fundada y presidida por Serrano Súñer, para fomentar la amistad italo-española, con otros intelectuales del régimen, como Jiménez-Arnau.

En noviembre de 1939 son nombrados los cronistas oficiales del traslado de José Antonio y él es uno de ellos, al lado de Sánchez Mazas, Miguel Primo de Rivera, Alfaro, Ridruejo, Aznar, Montes, Alcón, Foxá o Zunzúnegui.

En esa época gana el Luca de Tena, trabaja en La Hoja del Lunes y da clases en la universidad hasta 1944, cuando regresa a Galicia, donde ejercerá como notario en Pobra de Trives, Chantada y Monforte de Lemos.

A partir de entonces es autor de una obra bilingüe, de narraciones, de memorística y de recogida etnográfica, en la que destacan títulos como ‘Fantasías reales’, ‘La Corona de fuego’, ‘A Galicia prodixiosa’, ‘Arredor da lareira’, ‘Los señores abades’, ‘La desigualdad humana’ y ‘Apuntes para la historia de Monforte’, de donde fue cronista oficial.

Merece la Medalla Castelao en 1990, nueve años antes de morir en A Coruña.

Su hermano Pablo, gran amigo de Rajoy, fue vicepresidente del Parlamento gallego.

Intermezzo

Martes, 1 de Marzo, 2022

Otra guerra de hace 80 años

Seguramente a ustedes también les llamó la atención el correctísimo castellano que emplean muchos de los ucranianos que para su desgracia son reclamados estos días por los periodistas.

No solo los que residen en España, que pueden llevar años entre nosotros, sino los que son entrevistados en Kiev y otras ciudades de Ucrania.

Para los españoles, tan poco reputados como políglotas, son saberes admirables y envidiables, pero que también nos traen a la memoria el caso de un sargento villalbés integrante de la División Azul que lucha contra Rusia entre 1941 y 1943.

Se trata de José Quintela Méndez, que cae prisionero de los soviéticos en algún momento de ese período. Quintela es reenviado al campo de concentración de Stalino, donde le espera un cautiverio de entre once y doce años hasta que los 229 supervivientes españoles de aquella expedición militar son repatriados desde Odessa a Barcelona a bordo del barco Semíramis el 2 de abril de 1954, entre ellos Quintela y otros siete lucenses.

Las familias de todos ellos viven esa larga década sin noticias, convencidas de que sus hijos, padres, esposos o hermanos figuran entre las bajas de la guerra. El regreso del Semíramis es para ellos un reencuentro cuasi milagroso.

Stalino es la antigua ciudad de Yuzovka, cuyo segundo nombre rinde homenaje, como es evidente, a Stalin, pero que hoy lo ha vuelto a perder para llamarse Donetsk, capital de esa República Socialista Soviética separada de Ucrania en 2014.

Pues bien, durante su estancia en Stalino, Quintela redacta una gramática española y enseña el idioma a otros prisioneros, en su mayoría alemanes.

Después de ser recibido en Vilalba con todos los honores, le llega una carta oficial de Westfalia, donde se le comunica lo mucho que se le aprecia por lo hecho en Stalino. Un maestro de políglotas.