Archivo de Marzo, 2022

Sopa de Ganso

Sábado, 19 de Marzo, 2022

Groucho hoy no haría gracia

Hasta ahora todo ha sido jijijí jajajá, pero el fuste de los gobiernos se conoce mejor en las duras que en las maduras.

No tiene pinta de que el temporal amaine, sino que arrecie, y si añadimos la falta de agilidad en la cintura para capearlo, la previsión meteorológica más probable es que la ciclogénesis explosiva te lleve por delante y cuando te des cuenta estés cubierto de barro entre los troncos de una playa.

El bipartito tiende a pensar que además del poder, tiene la razón, o mejor dicho, tiene dos razones, porque a poco que le apriete el zapato salta a la vista que no hay un criterio, sino dos. Es decir, que no hay ninguno.

La polémica sobre la falta de medidas ya no tiene sentido. Ni las han tomado, ni les apetece hacerlo porque las protestas las alienta Vox. Eso dicen estos lumbreras. La leche derramada la alienta Vox, como las pérdidas por cada kilómetro que se hace, o el desabastecimiento y la ruina. Para tanto asesor como se gastan han llegado a conclusiones que podrían haber realizado Irene Montero sin salir de Galapagar.

La huelga, huelgo o huelgue la alienta el desamparo en el que se miran todos los sectores cuando comprueban que un ejecutivo superinflado de cargos inútiles y de subvenciones más inútiles todavía unta a los sindicatos para que critiquen la bajada de impuestos, que es una de las escenas más surrealistas que ha vivido este país desde el estreno de Sopa de Ganso, cuando Groucho propone quitarles la hora del almuerzo a los trabajadores que pidan menos horas.

No se espera que los sindicatos salgan fortalecidos en el postsanchismo. En realidad nadie lo va a hacer porque le están dando unos vapuleos a la economía que parece un aireo de mantas después de una plaga de chinches. Y mañana, el campo.

San José, no cierres la carpintería que Dios proveerá.

Entre la razón y la locura

Viernes, 18 de Marzo, 2022

Entre una y otra, Putin

Insisten. Putin no está loco y sabe lo que quiere. Insisto. Sí lo está, porque para hacer lo que hace y querer lo que quiere, necesita un grado de megalomanía anómalo.

Podemos hablar de la Gran Rusia, la URSS revivida, Putinland o el Telón de Acero.2. Quizá su objetivo se llama Crimea, Odesa, el Donbás o Ucrania entera. Quizá su intención sea impedir que los misiles de la Otan estén a 300 kilómetros de Moscú, hacerse con una salida al mar por el sur, derribar al gobierno, controlar las mafias, eliminar los nazis, rusificar el territorio, vengarse de la independencia, tener playas rusas para el veraneo de los rusos, mantener a raya Occidente, hacerse con las centrales nucleares…

De entrar en la Unión Europea, Ucrania sería el país más extenso, por encima de la Francia continental, que lo es hoy, y allí radica el 5 por ciento de los recursos minerales del mundo, aunque su superficie solo suponga el 0,4 de la mundial, lo que da idea de la concentración de valores que allí se registra.

Podríamos seguir. No faltan razones geoestratégicas, ni riquezas que se puedan esgrimir, pero no por la abundancia de ellas se modifica ni un ápice la bondad o maldad de las conductas, como parecen argumentar quienes defienden las decisiones de Putin.

El trastorno no radica en la carencia de sentido. Si jugásemos al Risk _ el tablero de 56 cartas para lograr la dominación total del planeta _, yo apostaría sin dudarlo por Putin como ganador. Pero el tablero no está sobre una mesa camilla, ni se reparten cartas, ni se tira un dado para saber el movimiento de los ejércitos.

En su juego se dispara contra civiles que guardan cola para comprar el pan, se destruyen hospitales donde las familias tratan de paliar sus otros males y se obliga a que millones de personas pierdan su hogar, sus recuerdos y sus amigos.

Por eso se llama locura. A ver si nos vamos enterando.

Pilar Vázquez Cuesta, embajadora del portugués en España

Jueves, 17 de Marzo, 2022

La poeta y profesora de Chantada merece ser llamada la decana de esos estudios

ENSEÑABA PORTUGUÉS DESDE su cátedra de la Escuela Central de Comercio de Madrid, aunque muchos de sus alumnos le doblaban en edad. En su mayoría son andaluces que desean emigrar a Brasil para comerciar con naranjas y aceitunas.

Pilar Vázquez Cuesta (Chantada, 1926) los prepara en dos años para hablar perfectamente la lengua de Camôes, si bien lo más complicado para ella es que avancen en fonética. Luso con acento trianero.

Pilar vive sus cinco primeros años en Chantada. Su padre, Daniel Vázquez Campo, había sido en 1916 presidente de la sección masculina de las Juventudes Antonianas, cuando Dolores Gómez Ledo lo era de la femenina.

Después cambia de tercio y promueve la Asociación Republicana de Chantada. Consigue ser diputado constituyente con la llegada de la II República en 1931, que es cuando Pilar deja Galicia. Daniel pertenece a la ORGA, participa en la gestora de la Diputación lucense y llega a presidirla.

Su madre, Modesta Cuesta Gutiérrez, fue una de las primeras licenciadas en Farmacia por la Universidad de Santiago y su tía Luisa Cuesta era la bibliotecaria de esa Universidad cuando ella nace.

Se especializa en lengua y literatura portuguesas dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, donde se licencia en 1946 con la tesis ‘El concepto del iberismo en los escritores portugueses del XIX’.

Muy joven comienza a destacar como poeta y recibe tempranos homenajes al lado de Luz Pozo Garza, Pura Vázquez y Carmen Conde.

Pertenece al grupo que se reúne en torno a la revista Espadaña, cuyo ideario rinde pleitesía a Juan Ramón Jiménez y a Antonio Machado. También amplía estudios en Coimbra y viaja a Brasil y a varios países europeos.

Va a Coimbra con 20 años y allí conoce al poeta Miguel Torga. Tres años más tarde va a ser su traductora al castellano y la introductora en España del gran escritor portugués. Se trata del cuento ‘El Estrela y su mujer’, perteneciente al libro ‘Rua’. Desde entonces Pilar profesa rendida admiración por Torga.

En esa labor también son notables las traducciones de Fernando Namora, y otras muchas, menos extensas, de Pessoa, Eugénio de Andrade, Mário de Sá Carneiro, José Almada Negreiros, José Régio y Jorge de Sena, así como los brasileños Carlos Drummond de Andrade, Castro Alves, Raul Bopp, Jorge de Lima y Cláudio Murilo.

También vuelca al castellano el tratado de economía ‘La gerencia y el personal de la empresa’, y la ‘Historia de la literatura brasileña’, de Osvaldo Orico; ‘Pequeña historia de la literatura brasileña’, de José Osório de Oliveira, y ‘Bandeirantes y pioneros (Paralelo entre dos culturas)’, de Vianna Moog.

Tras su etapa en la Escuela de Comercio, logra la cátedra de su especialidad en Salamanca (1976), y finalmente en Santiago (1982), donde será profesora emérita y donde fallece el 6 de marzo de hace tres años, tras recibir la Medalla Castelao (1996) y ser doctora honoris causa por la Universidad de Lisboa.

Además de su labor como traductora y de otros libros de su especialidad, como la Gramática portuguesa que publica en 1949 con María Albertina Mendez da Luz y sobre poesía de aquel país, estudia la literatura de Eduardo Pondal, Rosalía de Castro, Curros Enríquez, Cabanillas, Castelao, Otero Pedrayo, Blanco Amor, Seoane, Cunqueiro, Lamas Carvajal y otros.

Con destino a los lectores lusitanos escribe ‘O que um falante de português deve saber acerca do galego’ (2002).

Todo ello hace que se la considere la “decana de los estudios portugueses en España”.

Un domingo en el campo

Jueves, 17 de Marzo, 2022

Este domingo, el campo en la ciudad

Se habla del mundo rural como si se tratase de un apéndice, como si la ciudad fuera la medida de todas las cosas y más allá de sus fronteras hubiesen quedado unas tribus asilvestradas, que sí, tienen derecho a vivir, pero que tampoco son tan importantes.

¿Les descubro que es al revés? No, no hace falta. Los filósofos griegos y anteriores ya sabían que la ciudad es una agrupación de oficinistas incapaces de aportar ni un huevo frito a la manutención de la humanidad y bastante presumidillos por vestir de traje y corbata, o por llevar absurdas sudaderas de capucha, más uniformados unos y otros que un regimiento de zapadores.

Entre ellos también hay ecologistas que suelen ir al campo de visita, como quien viaja a París, fotografía la tour y vuelve. A los ecologistas les encanta decir que hay que conservar la naturaleza, pero si ven una bosta de vaca se ponen de los nervios. Incluso los hay que abogan por no comer a las vacas. Quieren que los ganaderos las cuiden y las paseen por los campos para que cuando vayan ellos se puedan hacer una bonita foto, como cuando tienen la Eiffel de fondo en la visita a París.

Sánchez, un urbanita hasta decir basta, es de los que ven el campo como un sitio raro y excepcional. No lo ha entendido, ni le interesa, salvo si existe el palacio de las Marismillas en el medio. No tiene ni pajolera idea de su importancia y lo ha tratado superficialmente, como a un compromiso molesto.

A los ciudadanos no les ha ido mucho mejor, pero a los rurales les han dado estopa. No es exclusiva suya, pero con esta manía que tiene de jibarizarnos hasta la consunción, al campo le ha tocado la mayor de las incomprensiones.

El 20M se lo van a decir clarito. Es vergonzoso comprobar cómo se puede gobernar con un alejamiento tan profundo de la realidad, pero en ese desapego rural no está solo, ni mucho menos.

Juan Varela-Portas, fundador del Breogán

Miércoles, 16 de Marzo, 2022

Sus hijos mantienen hoy en Antas de Ulla otro de sus proyectos, la Gran Vilane

EL CLUB BREOGÁN será lo que quieran los lucenses que sea, dice uno de sus fundadores, Juan Varela-Portas y Pardo (Lugo, 1930), cuando la sociedad comienza a despegar, pero leído hoy, más que un deseo parece una profecía.

Es 1967. Tino Cabanas, futuro periodista de Radio Nacional, acaba de ganar el premio Minerva en gallego con una trilogía titulada Breogán. Curiosamente, en castellano lo gana Xesús Rábade Paredes. En la prensa se repite Breogán como no lo ha hecho antes y los Varela-Portas, que quieren dejar huella en el deporte lucense, se deciden por ese nombre para registrarlo a finales de julio del 67.

José Ramón, Víctor, Juan, Javier, Santiago, María Teresa y Aurora Varela-Portas y Pardo son hijos del abogado José Varela-Portas Basabrú, que es quien une los dos apellidos, y de Pepita Pardo y Pardo, hija de Pepe Benito, el famoso y temido político que pasa por arquetipo de cacique. Atrás quedan los amargos recuerdos que la anterior generación no pudo o no supo evitar.

Entre sus tíos, además de los hermanos de su madre, José Benito, Javier, Segundo, Manuel, Juan y Amparo Pardo y Pardo, encontramos a Víctor Basanta Silva, Jesús Pérez Batallón, Ana María Mújica, Concepción Rodríguez Rosón y María Candelaria Fernández Marbán.

Juan es un triunfador, aunque con algún que otro porrazo. Pese a tirar por la borda en 1959 los ocho años en que se prepara para abogado del Estado y se hace empresario a raíz de la muerte de su padre, no lo lamenta. En muy poco tiempo demuestra su valía e intuición, más que experiencia, a la hora de crear riqueza, o lo hará después, en Gallega de Piensos, Sanders España, Granja Ramil, Matadero de la Puebla, Sociedad Anónima de Granitos y Mármoles, Whisky Club, Garaje Villares y la Granja de Vilane, su último proyecto que hoy mantienen en Antas de Ulla sus hijos Nuria, Piedad y Juan, tenidos de su matrimonio con la sobrina del director cinematográfico Juan de Orduña. Piedad de Orduña Toledo.

Pero a José Ramón y a él les interesa sentar plaza en el mundo del deporte. Le gusta y su éxito le obliga a hacer algo en un ámbito que él considera de gran importancia para la cohesión de Lugo y su prestigio exterior.

Pica en el tenis con la organización de un torneo que en su segunda edición llega a ganar un primer espada español, Juan Manuel Couder; también a través del Club Ancares y con importantes ayudas al C.D. Lugo, pero la ilusión se materializa a partir de la fundación del Breogán (B.C.B.), dispuesto a que llegue “donde quieran los lucenses”. Hoy estaría muy orgulloso de verlo en la primera línea del baloncesto español, por ser invento de los Varela-Portas y por ser mérito de los que vinieron después.

Así no es de extrañar que los informadores lo nombren en 1968 Personaje Lucense del Año. Tenía 37 y a Pepe Torres le parece muy joven para recibir un título así, de modo que se lo dice en la entrega.

Poco después será elegido presidente de la Cámara de Comercio de Lugo y como tal se mantiene hasta después de la muerte de Franco. Le dan la Medalla de Oro del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España.

Cuando coincidimos a la entrada del estadio de Udine, donde España iba a jugar contra Uruguay en el Campeonato del Mundo 1990, me dice: “En Lugo apenas nos vemos y mira tú”.

Mucho después, al año siguiente de su muerte en 2010, la Xunta le concede una de las primeras medallas al Mérito Deportivo de Galicia. Otra fue para su hermano José Ramón, fallecido diez años después.

Mental

Miércoles, 16 de Marzo, 2022

Mira con qué nos salen

Se comentan abiertamente las sospechas sobre la estabilidad mental de Putin, lo cual debe ser interpretado como la confirmación de que alguien todavía lo dudaba.

Ustedes me van a perdonar, pero la humanidad entera, con sus honrosas excepciones al frente, no es un ejemplo de cordura, quizás porque los medios nos fijamos más en lo extravagante, o en lo que está fuera de lo común, que en la sensatez, el esfuerzo y la responsabilidad.

Jamás he visto en televisión la entrevista a un probo funcionario, o a una ama de casa que no se desnude para un calendario. Jamás han elegido a un concursante para un programa de telerrealidad que supiese la capital de Australia o las obras de don Pedro Calderón de la Barca. Lo más lejos que han llegado fue hace unas semanas, cuando uno de ellos pregunta qué quiere decir “personaje histórico”. Vamos, que se le veía cierta inquietud cultural.

Quizás exagero un poco. Una vez sí entrevistaron a un probo funcionario para preguntarle si se pondría tetas.

Claro que al lado de todos estos, un señor que está al frente de una de las mayores potencias mundiales y que entra a sangre y fuego en otro país para arrasarlo cual plaguicida en nido de velutina, no es precisamente un friki, ni un adolescente atolondrado, sino un peligro real, pónganse como se pongan sus defensores, colegas o camaradas.

A la vista está que maneja razones suficientes para presentarse ante los suyos y parecer un líder garboso, pero fuera de su zona de influencia no lo consigue. Decimos que está mal de la cabeza por ser el juicio más benévolo, el más inmediato, el mismo que se aplica a quien conduce en dirección contraria. Está mal de la cabeza, aunque quienes lo van a estar de verdad son los que avanzan en la dirección correcta.

Domingo Fernández, el Cantor de Nadela

Martes, 15 de Marzo, 2022

Dueño de una voz que Juan Montes admira, no se atreve a seguir su consejo y perfeccionarla en Madrid

CUANDO SU HIJA menor, Consuelo, escuchaba medio siglo después a Pavarotti solía decir: “Me parece estar oyendo a mi padre”.

Amor filial o memoria endulzada por el tiempo, lo cierto es que Domingo Fernández y Fernández (Lugo, 1866), fue un tenor de voz prodigiosa, a quien Juan Montes le anima a irse a Madrid para perfeccionarla y dedicarse a la ópera. “Tengo mujer e hijos que atender, y no dinero”, argumenta resignado. “Con esa voz cualquiera te lo presta”, insistía el insigne músico.

No se atrevió. En vez de luminosos escenarios canta en humildes iglesias rurales acompañando a curas en funerales y celebraciones festivas.

El Orfeón Gallego, creado y dirigido por Montes, sacia sus anhelos artísticos y con él participa en certámenes corales de la media España norteña.

Nace en la Casa do Gaiteiro de Conturiz. No podía ser de otra forma. La vivienda estaba asentada en el lugar que hoy ocupa la rotonda junto a Torre de Núñez. Era una saga de músicos en la que también brillan sus hermanos: Manuel, tenor y canónigo beneficiado de la Catedral de Lugo en razón a sus dotes artísticas; José, que dirige la banda de Conturiz, y Florencio, miembro de la Banda Municipal de Lugo.

Casa con Andrea Sánchez, con la que tiene cinco hijos. Dos fallecen muy jóvenes, uno en la Guerra de África donde sirve como músico militar. El matrimonio se instala en Nadela donde, sobre tierra aforada, construye la todavía hoy conocida como Casa do Cantor. Tras fallecer Andrea, en 1904 contrae segundas nupcias con Manuela López Viador, de la Casa Froilán de Albares (San Xoán de Pena). Llegan otros cinco hijos: tres varones y dos mujeres. Amplía la vivienda y crecen los gastos. Daniel y Ángel siguen la carrera sacerdotal, cuyos últimos destinos son Xiá (Friol) y Goi (Castroverde). Luis fue guardia de asalto y después policía nacional en A Coruña, y Jesús, maestro en San Simón da Costa (Vilalba) y Santa Comba (Lugo).

A Domingo lo encaminan hacia la carrera sacerdotal, aunque su gran vocación es otra. En su paso por el Seminario aprende música y los latines de los cantos litúrgicos. Renuncia a la sotana antes de vestirla pero aprovecha lo estudiado para convertirlo en su profesión. Durante medio siglo, en el tránsito del XIX al XX, no había en la comarca función religiosa relevante sin la presencia del Cantor de Nadela.

Especialista en la Misa del italiano Lorenzo Perosi, a pie o en borrico se desplaza a donde era contratado. La tarifa ronda las 10 pesetas y algo más si alguno de sus hijos lo acompaña con el bombardino.

Para atender las necesidades crecientes de su amplia familia diversificó riesgos y aprovechó sinergias. Creó una funeraria, una taberna para los días de feria, un taller de costura y compró algunas tierras, pocas, que atendían su esposa e hijos, porque lo suyo era la música. Cuando la voz se apaga también lo hace el pequeño negocio funerario. No obstante, descendientes por rama colateral tienen más éxito, que se plasma en la funeraria Fernández. Y uno de sus nietos es el periodista Luis Pérez.

A Lugo se desplaza con frecuencia, casi siempre a pie, para escuchar la Banda, una coral o para ensayar con el Orfeón antes de los certámenes. Incluso le pagan para compensar lo que deja de ganar. Y le permiten, privilegio de divo, beber un vaso de vino en las comidas.

Fallece en su Casa do Cantor de Nadela en septiembre de 1939, a los 73 años. De haber nacido un siglo después, quién sabe si el famoso concierto celebrado en la Termas de Caracalla en 1990 sería recordado como el de “Los Cuatro Tenores”.

La descarada

Martes, 15 de Marzo, 2022

Todo vale

Con el paso del tiempo se acrecienta el descaro de los socios periféricos de Sánchez. Descaro a la hora de apoyarlo, en los motivos y en las contraprestaciones que exigen.

El último caso del que se nos informa prueba que la escalada descarada no encuentra techos ni barreras que la frene.

Viene a cuento del envío de armas a Ucrania por parte de España. A ERC no le gusta, pero aunque estuviese encantada, cualquier motivo es bueno si se puede extorsionar un poco más a Madrid, siendo esta ciudad la sinécdoque de todos los españoles.

No les gusta el envío de armas a Ucrania. Quién sabe qué compromisos les atan a los agresores rusos. Sin embargo, nada impediría cambiar su disgusto por el apoyo correspondiente si de Sánchez obtienen, nada menos, que el blindaje legal para los organizadores de cualquier acto de carácter secesionista, pasado, presente o futuro; liberarlos de la cárcel y detener la persecución a los que residen en el extranjero.

Salta a la vista que sus convicciones sobre el envío de armas son endebles y se mudan con descaro de acuerdo con el botín que se obtenga. Se advierte también que los objetivos económicos están sobradamente atendidos para que ahora la vista se fije en otros más sutiles de orden judicial.

“Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, reza la famosa frase atribuida a Groucho, pero mucho más antigua que la fecha del nacimiento del actor. ERC la vuelve a poner en pie con un descaro que debería asustar hasta a sus militantes, seguidores y/o admiradores, pero que muy al contrario, hace sus delicias, porque todo vale si se daña al Estado.

La suerte de los ucranianos, su defensa, masacre o claudicación son temas menores que ni siquiera se discuten, aunque constituyan el nudo gordiano de la cuestión.

Prado Mañobre, cuando el arte de hablar bien sale mal

Lunes, 14 de Marzo, 2022

Abogado y profesor dejó una colección de anécdotas con las que rieron varias generaciones

CUANDO SE ASPIRA a utilizar el habla esmerada, o la enfática culta, se corre el riesgo de resbalar, de utilizar adjetivos fuera de lugar o de exagerar el boato en asuntos que son pedestres. Si a este noble objetivo unimos unos conocimientos rudimentarios en algunos temas y una tendencia natural a transformar los bretes en membretes, el resultado en la ciudad se llama Juan José Prado Mañobre (Lugo, 1876), que además debe soportar la adjudicación de otros gazapos, que no siendo de su autoría, se asemejan.

Era hijo de Ángela Mañobre y Sánchez de Prado, fallecida en 1898, y de José Prado Gómez, que muere al comenzar el XX, como su hermana Asunción (1906). Otra, llamada Dolores, destaca a los ojos de Fole por lo bruta y medio hombre que era.

José _ el Juan lo pierde cuando regresa a Lugo _, estudia Derecho y Filosofía y Letras en Santiago con buenas notas, pero el lenguaje engolado, que no la voz, puede con su barniz universitario para construir un personaje al que algunos llaman O Calouro, aunque tampoco es apodo de gran arraigo.

En Fonseca es bibliotecario del Ateneo cuando Alfredo Brañas es su secretario. Irá a su funeral en 1900. Allí lee un trabajo sobre El progreso actual.

Desde 1900, cuando se licencia, le encanta figurar en la prensa como “culto abogado”, “docto en letras” y persona integérrima en ambos campos. En este caso pronuncia y escribe bien el traicionero superlativo de íntegro.

Fernández Penedo cuenta en su historia del Instituto que el catedrático de Geografía e Historia, Eliseo González Negro, lo propone como ayudante interino y gratuito para su asignatura, y que allí se enraíza pese a sus meteduras de pata, gracias a la benevolencia de unos y a la gratuidad de sus prestaciones.

No es del todo cierto, pues en el año 1933 se aumentan sus emolumentos mensuales hasta las 2.500 pts, lo cual quiere decir que cobrar, cobraba.

En ese momento ya ha sido nombrado fiscal auxiliar y sustituto del titular de la Audiencia en su ausencia, como Varela Balboa y Pardo Becerra, lo cual no es moco de pavo, jurídicamente hablando.

Por lo tanto sus anécdotas se originan en uno de sus dos ámbitos, o el docente o el judicial. Le atribuyen frases sobre “proyectiles tuberculosos”, porque se arrojan patatas; y precisiones sobre las escaleras para averiguar “si sirven para subir o para bajar”. Ordena a sus alumnos “meter mano” a la materia del día, aunque sea Santa Teresa y considera que las cebollas, las berzas o las leguminosas son “aperos de labranza”.

“Me ha querido tomar el pelo _ le dice a un alumno _, pero le ha salido el tiro por la horma del zapato”.

“¿El acusado estaba asomado a la ventana, o viceversa?”, pregunta en un juicio.

¿Todo es cierto? Pongamos que la mitad, no como el los chistes de Morán, que nada lo era.

También representa en Lugo a los periódicos del Trust _ El Liberal, El Imparcial y el Heraldo de Madrid _, y como tal participa el año 1912 en las reuniones fundacionales de la Asociación de la Prensa. Durante un tiempo tiene una especie de kiosko en San Pedro donde vende los diarios del Trust madrileño.

Es adorador nocturno y forma parte de la Junta de Protección a la Infancia en 1914. Un tiempo dirige la Escuela de Artes y Oficios.

Muere en 1951 y en su esquela solo figuran sus albaceas testamentarios, Luis Troncoso, Ángel Rey y Francisco Vázquez Arias. Están obligados a encargarle muchas misas y a ofrecer en Pascua dos suculentas comidas a los reclusos de la Prisión Provincial por su cuenta.

Inconscientes

Lunes, 14 de Marzo, 2022

El flotar se va a acabar

Cuando se dispone a mentir, Pedro Sánchez adopta un tono pedagógico, como el del maestro sobrado de paciencia que explica por decimonovena vez la raíz cuadrada a sus alumnos. “Y si hace falta, lo repetiré mil veces, pero ustedes acaban sabiéndola”.

Pero en realidad es tan difuso este hombre que ni siquiera le alcanza la capacidad de mentir, pues el auténtico mentiroso sabe la verdad y la oculta, mientras que Sánchez no sabe nada, salvo que se ahoga y que necesita flotar.

Se parece al del chiste que relaciona su buena salud con el hecho de no discutir jamás, y cuando se lo ponen en duda, todo su convencimiento se diluye en un “¡Ah, pues no será por eso!”

Estos días le han recordado aquella famosa entrevista que ocho años atrás le hace Rafael J. Álvarez en El Mundo y en la que proclama, sin paracaídas ni chaleco antibalas, que sobra el Ministerio de Defensa, el mismo para el que ahora acaba de anunciar un incremento de inversión.

¿Miente en 2014? No, es probable que no. Es más sencillo, no sabe lo que dice, aunque desde su posición fuera del Gobierno, cree que la ocurrencia va a ser muy bien recibida entre los modernos flower power, porque sostener lo contrario en tiempos de paz tiene muy mala prensa.

Si no existiese Putin, ni el terrorismo islamista; si los ministerios de Asuntos Exteriores de todos los países se limitasen a ser oficinas de turismo, si las invasiones estuviesen extinguidas como los mamuts y si se diesen varias docenas de circunstancias más, podríamos plantearnos que tal ministerio sobra, pero hacerlo sin que se haya alcanzado ni siquiera la primera, no es un rasgo de mentirosos, sino de inconscientes.

Con todo y ello, hoy es el presidente y se ha comido la entrevista con patatas. Flotar, como la fama, cuesta.