Sopa de Ganso
Sábado, 19 de Marzo, 2022
Groucho hoy no haría gracia
Hasta ahora todo ha sido jijijí jajajá, pero el fuste de los gobiernos se conoce mejor en las duras que en las maduras.
No tiene pinta de que el temporal amaine, sino que arrecie, y si añadimos la falta de agilidad en la cintura para capearlo, la previsión meteorológica más probable es que la ciclogénesis explosiva te lleve por delante y cuando te des cuenta estés cubierto de barro entre los troncos de una playa.
El bipartito tiende a pensar que además del poder, tiene la razón, o mejor dicho, tiene dos razones, porque a poco que le apriete el zapato salta a la vista que no hay un criterio, sino dos. Es decir, que no hay ninguno.
La polémica sobre la falta de medidas ya no tiene sentido. Ni las han tomado, ni les apetece hacerlo porque las protestas las alienta Vox. Eso dicen estos lumbreras. La leche derramada la alienta Vox, como las pérdidas por cada kilómetro que se hace, o el desabastecimiento y la ruina. Para tanto asesor como se gastan han llegado a conclusiones que podrían haber realizado Irene Montero sin salir de Galapagar.
La huelga, huelgo o huelgue la alienta el desamparo en el que se miran todos los sectores cuando comprueban que un ejecutivo superinflado de cargos inútiles y de subvenciones más inútiles todavía unta a los sindicatos para que critiquen la bajada de impuestos, que es una de las escenas más surrealistas que ha vivido este país desde el estreno de Sopa de Ganso, cuando Groucho propone quitarles la hora del almuerzo a los trabajadores que pidan menos horas.
No se espera que los sindicatos salgan fortalecidos en el postsanchismo. En realidad nadie lo va a hacer porque le están dando unos vapuleos a la economía que parece un aireo de mantas después de una plaga de chinches. Y mañana, el campo.
San José, no cierres la carpintería que Dios proveerá.











