Archivo de Marzo, 2022

Cómo triunfar sin dar golpe

Viernes, 25 de Marzo, 2022

Ya trabajarán el día de mañana

Jamás hubo sindicatos de fondos tan bien servidos, ni conflictos tan graves y generales. Sin embargo van los primeros, convocan una manifestación y acuden mil personas, que si descontamos dirigentes, liberados, familiares y allegados nos quedamos con lo puesto.

La conclusión está al alcance del más torpe. ¿Por qué se les aumentan las subvenciones? Para que sus convocatorias, de haberlas, no tengan éxito.

Yolanda Díaz las ha elevado hasta los 17 millones de euros y de esa cantidad se han obtenido conclusiones muy significativas. Por ejemplo, es un incremento del 22,4 por ciento, tres veces más que la previsión de crecimiento económico y cinco más que el aumento del gasto en pensiones.

Con esos datos en la mano piensas que han de ser unos organismos muy importantes, pues se les incrementa un porcentaje 38 veces superior al gasto público consolidado, y sumada a la del año anterior, resulta que en solo dos ejercicios se va a duplicar la cantidad entregada por el Gobierno; en concreto, un 92,3 por ciento más.

Esto es fabuloso. Unai Sordo y Pepe Álvarez son los pilares de nuestra sociedad patriarcal. ¿Qué producen?

En realidad están especializados en producir huelgas, pero si se les aumentan las subvenciones de esa manera, es precisamente para lo contrario, para que no produzcan nada, lo cual constituye uno de los inventos más extraordinarios de la humanidad, una máquina a la que pagamos para que no funcione y para que justifique que bajar los impuestos es una tontería.

Nos salía más a cuenta suspender los sindicatos cada vez que formase gobierno un partido de izquierdas. No me hagan caso, son cosas que se te ocurren mientras ves salir de Trabajo los millones de euros. Así comprendes que en efecto, con semejante dispendio es imposible reducir impuestos.

Raimundo Vázquez Rábade, el rapsoda tímido

Jueves, 24 de Marzo, 2022

El recitador de Begonte cuenta sus actuaciones por éxitos antes de su traslado a América con su hermano Pedro, también poeta

PESE A SU carácter tímido y retraído, Raimundo Vázquez Rábade (Begonte, 1904) se transforma sobre el escenario y despliega toda suerte de recursos para ser considerado un rapsoda de gran atracción para el público, tanto en castellano, como en gallego.

Su vida y la de Pedro, su hermano menor, nacidos en la parroquia de Santa María de Saavedra con cuatro años de diferencia, giran en torno a la poesía. Él, más conocido como recitador, y Pedro como autor.

Son vocaciones tempranas que en el caso de Raimundo compagina con estudios musicales a las órdenes de Luis Junquera, director del Orfeón lucense y profesor del Círculo das Artes, mientras cursa en la Escuela de Artes y Oficios.

Finalizada esa etapa, se traslada a Madrid para matricularse en el Conservatorio Nacional y estudiar allí Violín, Armonía, Canto y Declamación. Nieves Suárez es su profesora en esta última especialidad y quien detecta las cualidades de Raimundo para convertirse en un rapsoda de éxito.

Tal es la fe de Nieves en él que se ofrece a darle clases gratuitas, además de las oficiales. Por su mediación, el begontino da sucesivos recitales en los teatros Calderón, María Guerrero, Chueca y en el propio Conservatorio.

En 1935 se anuncia una gira que hará por las capitales gallegas y que inicia el 18 de septiembre en el Círculo das Artes de Lugo. La expectación es máxima, especialmente en Begonte, Damil, Saavedra y Rábade, donde los hermanos son muy populares. En esas localidades se llenan tres autocares con gente que quiere arropar a su paisano en tan simbólico debut, por lo que el Círculo está abarrotado antes de las 7,30, hora señalada para el recital.

Para la ocasión combina piezas clásicas de la recitación española con otras menos conocidas y poemas de Curros y Rosalía. La Pandereta, de Pedro Mata; el Romance de la princesa muerta, de Carrere; Oriental, de Zorrilla y la Marcha triunfal, de Rubén Darío, con la que cierra el programa sabiendo que siempre desata sonoros aplausos.

También incluye en su repertorio A una pecadora, de Válgoma y Vázquez o las populares La Galana y El Embargo, de Gabriel y Galán.

Los bises y las salidas al escenario corroboran el éxito. Ya entonces los dos hermanos anuncian que actuarán en A Coruña, Santiago, Vigo y Ourense, volverán a Madrid, y más tarde marcharán a América, para continuar en la otra orilla con sus funciones.

El recital de Madrid el mes de diciembre tiene lugar en Anaquiños da Terra, cuyo presidente Vilariño lo presenta como gran artista. En el programa aparecen nuevos autores, como Antonio Machado, del que recita Yo voy soñando caminos de la tarde y Benavente. También incluye una composición propia, A una pecadora, que es muy aplaudida.

Para la segunda parte, dedicada a Galicia, Raimundo viste el traje con el que aparece en el cromo, se apoya en el sonido de una gaita y recita a Lamas Carvajal, Pondal, Curros y Rosalía. Anaquiños se derrite en vítores. El final, como siempre, es para Rubén Darío.

El viaje americano parece demorarse porque en julio de 1936 hay noticias de que ambos se encuentran en su casa de Saavedra, por lo que no podemos asegurar con exactitud cuándo atraviesan el charco rumbo a Cuba.

Allí trabajan como periodistas e incluso dirigen alguna publicación. Pedro escribe en gallego y castellano algunos libros como Invisibres com’o vento, Ahora es la hora y Así va la vida. Con la llegada de Fidel se exilia en México. Raimundo reúne las suyas en el volumen Horas de mis horas, de 1962.

Frío

Jueves, 24 de Marzo, 2022

Ese molesto biruje

Ya sé que es un asunto menor al lado de la guerra, las huelgas, el desabastecimiento y el 4-0 en el Bernabéu, pero en su pequeñez radica también su grandeza.

Si el lector sigue la evolución de las noticias en torno a la utilización de personal inadecuado por parte de la ministra de Igualdad para el cuidado de su prole y encargos varios, ya sabrá el concepto que Irene Montero tiene de las relaciones laborales, el partido o la maternidad, en ningún caso ejemplarizantes, ni quizá legales, según trata de averiguar el magistrado Juan José Escalonilla, al frente de los casos Neurona y Niñera.

La exescolta Elena González está deponiendo informaciones sonrojantes para cualquiera que se precie de buena ciudadana, contratadora laboral o madre, pero que en el caso de la ministra, autora de continuos y estomagantes discursos de género, número y persona, resultan demoledoras; vamos, como pillar a Miguel Bosé vacunándose, o peor.

Delitos aparte, lo de Montero se define en el refranero español con la sentencia: Dime de que presumes y te diré de qué careces, lo que en política es como para abatir columnas y retirarte a una apartada plantación de cebollinos, o de cualquier otra herbácea. No lo hará porque sería coherente y ella aún no ha descubierto el significado de esa palabra.

De entre las encomiendas que cuenta González _ trasiego de amistades de Madrid a Galapagar o desde el casoplón a la ciudad, recados de gestoría o cuidados infantiles _, nos ha llamado poderosamente la atención aquella que le obliga a adelantar su jornada laboral con el fin de encender la calefacción del coche, de modo y manera que Irene se introduzca en él sin padecer ni un minuto el frescor mañanero, propio de los vehículos oficiales y particulares.

Es un refinamiento que pasará a la historia del lujo y del confort.

El increíble hombre menguante

Miércoles, 23 de Marzo, 2022

Planchón sí, pero menguante

Que Iglesias no se fíe de Sánchez podría ser hasta una buena noticia. Lo malo es que están gobernando juntos y no nos dejan margen de maniobra para dormir tranquilos.

Que tampoco lo haga Biden entra dentro de la lógica aplastante. Lo que de verdad inquieta es que ya nadie confíe en él y dé lo mismo oírle que no.

Sus socios le han pedido explicaciones por el cambio de criterio sobre el Sáhara. ¿Para qué? ¿Qué más da lo que diga?

La deriva de Sánchez por la senda del engaño, la mentira o el desprecio por la realidad comenzó mucho antes de llegar a la Moncloa. Quién sabe si ya viene de fábrica.

Poco a poco se convence de que ser un hombre de palabra, o quedar prendido por un compromiso, o pensar lo mismo dos días seguidos, es una solemne majadería y descubre las ventajas de la verdad menguante. A medida que pasa el tiempo sus frases contienen menos dosis de veracidad, como los malos cafés, que ganan en achicoria lo que pierden en Arábica.

Comprueba que el método apenas le supone deterioro alguno. La gente lo tiene por poco fiable y listo. A los suyos ya los ha convencido de antemano de que son cosas de la extrema derecha y la verdad menguante avanza imparable hasta el último grano, cuando le pregunten su nombre y diga Gervasio, cuando quieran saber qué nacionalidad tiene y se quede mudo.

Y no solo la verdad. Todo en él responde al principio del hombre menguante, empezando por España. Todo menos los asesores y ministros, que hace crecer en la esperanza de que en un día no muy lejano haya que ir a las urnas y gane las elecciones solo con los votos amarrados por el ejecutivo.

Dicen Iglesias y Biden que no se fían. Menudo par de avispados. Eso ya lo sabíamos el resto desde que dijo que le preocupaba el bienestar de los españoles.

José Guerrero, vendiendo cosméticos a los yanomamis

Miércoles, 23 de Marzo, 2022

El emigrante de Lugo llega a ser una de las figuras más destacadas de esa rama industrial en Venezuela

LA VIDA DE José Guerrero Pérez (Lugo, 1935) es una epopeya de superación que él ha querido transmitir por lo que pueda ser de utilidad a los jóvenes mediante su autobiografía Bitácora de un emigrante gallego, cuya edición norteamericana de 2011 me dio la oportunidad de prologar.

En ese libro está todo y a su entretenida lectura les remitimos.

José nace años después de que sus padres, Armando Guerrero Otero y Angustias Pérez Armesto, regresen de Cuba con sus dos hermanas nacidas allí, Sara y Hortensia.

En Lugo tienen un tercer hijo, Armando, que muere a los siete años, y luego a él, Pepito, tal como figura en la esquela del primero. Las estrecheces económicas de la familia están a punto de incrementarse con el estallido de la guerra, que él vive entre pañales en el domicilio familiar de la calle San Froilán, 25, y con la muy desabastecida posguerra.

“Creo que mi padre no era un hombre bien visto por el Régimen; sus amistades no eran las más adecuadas en aquel entonces para tener un trabajo estable, pues el control que se ejercía era muy estricto y eficaz. La frase que cada día oía en mi casa era siempre la misma, “este régimen tiene que acabar”… Yo no entendía lo que decía. Para mí el Régimen era lo más natural del mundo, no había conocido otro”, reflexiona sobre aquellos años.

Los estudios en el colegio que don Ángel, otra víctima de los perdedores, y su pareja habían abierto en la calle del 18 de julio pronto dan paso a los primeros trabajos desde sus 10 años y el de botones en un sanatorio, cuando cumple los 14, lo que le proporciona 125 pts mensuales. También estudia Comercio en la Academia Celta cuando su padre está a punto de morir en A Coruña el mes de julio de 1951.

A los 19 la Marina Española lo llama para que le dedique dos años de su vida en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, aunque a cambio recibe una formación humana de la que se sentirá muy orgulloso. Ya entonces conoce a Pacita, la maestra con la que se une en matrimonio apenas terminado su compromiso militar, en 1957.

La luna de miel es el prólogo de la emigración, pues apenas seis días después de la boda, marcha en solitario a Venezuela, dispuesto a mejorar sus condiciones de vida con trabajo en lo que sea menester. Y lo fue en un almacén de la compañía norteamericana Marsan S.A., propiedad del multimillonario Marshall Samuel Mundheim, que fabrica y distribuye diversas marcas de cosméticos, como Yves Saint-Laurent y Elizabeth Arden.

Desde sus inicios como peón, la dedicación de José al trabajo le hará escalar durante 30 años hasta convertirse en gerente general de la empresa, además de presidir la Cámara de la Industria de Cosméticos venezolana y figurar entre los más destacados industriales del país, lo que le hace merecer la medalla Francisco de Miranda del gobierno de Caracas y otra medalla similar a la nuestra del Mérito en el Trabajo.

Entre los cometidos que Guerrero asume dentro de la estructura de Marsan figura el de ser agente comercial de sus productos entre varias tribus de la selva venezolana, como los yanomamis, así como entablar negocios con su chamán, y aventuras similares en el interior del país.

De regreso a España decide financiar en Lugo un monumento en reconocimiento a la figura de Simón Bolívar y en 1991 el gobierno español le concede la medalla de la Orden al Mérito Naval.

En Lugo ha participado en diversos negocios y alterna dilatadas estancias en la ciudad con viajes a Venezuela y Estadios Unidos, donde viven sus dos hijas, Mary Paz y Beatriz.

Horóscopo

Martes, 22 de Marzo, 2022

Lo que dicen las estrellas


No me pregunten cómo, pero ha llegado a mi poder el horóscopo de Pedro Sánchez. No viene firmado, por lo que tanto puede ser de Esperanza Gracia, como de Isabel Azevedo, que es del Real Madrid y está llorando.

Les dejo con el documento:

SALUD.- Va a sentir un pitido molestísimo en los oídos por lo que debería revisar el aislamiento del palacio, renovar los burletes y repartir espuma de poliuretano a mansalva. Las estanterías repletas de libros constituyen una excelente barrera acústica, aunque leerlos va de perlas para entender lo que pasa a su alrededor y evitar que lo abucheen. Del estómago, bien. No hace falta que reduzca grasas porque con el desabastecimiento lo pondrán a sopitas a la fuerza.

DINERO.- Alguien de su entorno está gastando más de la cuenta y debería cortarle el grifo. Así podría bajar los impuestos y a lo mejor desaparecen los pitidos de oído. Dedicar 335.000 euros de los fondos europeos a remodelar el solárium del palacio de Las Marismillas ha sido una pasada. Modérese en pompa y ostentación, que esto es pan para hoy y hambre para mañana.

AMOR.- Momento favorable para establecer nuevas relaciones. La mitad del país le pide que abandone el palacio, lo cual debe interpretarse como una invitación a vivir experiencias nunca imaginadas. Una persona en concreto le está tirando los tejos para que salga, pero se llama Alberto y se apellida Feijóo.

TRABAJO.- Como Venus está en casa de Marte, veo que se abren ante usted infinidad de puertas giratorias por lo que deberá estudiar a fondo las ofertas y no meterse a lo loco en cualquier chiringuito, que los chiringuitos los quiebra el diablo. Sube el paro, pero como eso lo lleva Yolanda, usted tranquilo.

Pepe Carvalho, un detective cosmopolita que nace en Souto (Láncara)

Martes, 22 de Marzo, 2022

El personaje de Manuel Vázquez Montalbán rinde homenaje a la aldea de sus abuelos paternos

EN LÁNCARA HAY dos Soutos reconocibles. El de San Xoán de Muro y el Souto de Ferradal. El primero está a una hora de caminata desde la estación de A Pobra de San Xiao y el del Ferradal dobla esa distancia. El detective Pepe Carvalho (Láncara, 1936) nace en el primero.

Pepe Carvalho goza de una notable peculiaridad para figurar en este álbum y es que no existe, como ya se habían maliciado los lectores de Manuel Vázquez Montalbán después de verlo en alguna de las 18 novelas que protagoniza, en sus cuentos, películas, series, cómic o libros de recetas que elabora entre una investigación y otra.

A Pepe Carvalho le ocurre lo que a Ramón Lamote y a Pelúdez. Su existencia es meramente literaria, aunque su fama ha crecido de tal manera que siempre hubo gente dispuesta a asegurar que charlan con ellos, o incluso que son amigos de uno de los tres.

A Pepe de Souto le bailan los apellidos, pues si bien es cierto que el paterno se mantiene con esa grafía lusa que también utiliza el coronel de Artillería y genealogista de Franco, Esteban Carvalho de Cora, el materno va de Tourón a Larios, porque así es citado el personaje de su madre, eso sí, siempre Ofelia.

El padre del detective es Evaristo Carvalho, un nombre que nos remite directamente al del propio escritor, que también es doble, ya sea citado como Evaristo Vázquez, o Estévez. Su madre es Rosa Montalbán.

El escritor viaja por primera vez a Galicia en 1947, con ocho años, y entonces se asombra de la tierra de sus abuelos, pues es la edad ideal para recordar un viaje así con una viveza especial.

Desde la estación que se debe a los Quiroga, entonces Puebla de San Julián, va hasta la aldea de los Vázquez en pollino, dice él. Y mucho después, cuando el año 1991 vuelve a Galicia para escribir sobre El mapa de España en El País, Montalbán se refiere con todas las letras a Souto como la aldea de sus parientes gallegos y aunque no sale a relucir Carvalho, a esas alturas ya sabíamos que un Souto y el otro, eran el mismo.

Por cierto, una de las noches que está en Santiago cena con Xosé Luis Barreiro y para documentarse en el personaje lee Barreiro contra Barreiro, el encargo que me había hecho Víctor Freixanes y que estaba recién publicado. Lo sé porque tiene el buen gusto de referirse en su artículo al “espléndido libro de Xosé de Cora”, cita que nunca le agradecí en vida.

Disculpen que la cuna del personaje se lleve más de la mitad de la semblanza, pero Souto es lo más lucense de Pepe y estamos donde estamos.

Por otra parte, del hombre ficticio se ha escrito ya casi tanto con pluma ajena que por mano montalbana y de su periplo existen referencias aquí y acullá.

Adolescencia en el PCE y paso por la cárcel, como tantos otros que lo dicen sin ser cierto, o siéndolo. Juventud como agente de la CIA, que da mucho lustre. Madurez como detective en cientos de casos.

Tipo atípico, muy español, pero también muy cosmopolita, porque en sus libros se cuenta lo que aquí ocurre y mil cosas que pasan fuera.

Desengañado de todo y aderezado de una cultura variopinta y grandes saberes gastronómicos al lado de su ayudante Biscuter, es aficionado al bibliocausto, pues quema libros de su propiedad con la soltura de los bomberos de Fahrenheit 451.

Entre los actores que fueron Pepe, se encuentran Juan Diego, Eusebio Poncela y Juanjo Puigcorbé, que es quien nos presta su imagen para el cromo. La muerte del autor no detuvo sus aventuras, ya que fueron continuadas por Carlos Zanón.

Dolores Valcárcel, la abuela cocinera de la tele

Lunes, 21 de Marzo, 2022

A los 65 años, la sarriana da el salto para convertirse en presentadora de su propio programa

DE LA NOCHE a la mañana se convierte en un personaje televisivo y donde estaba María Dolores Valcárcel Díaz (Sarria, 1951) aparece La abuela Lolita para mostrar sus recetas a través de un programa homónimo en Canal Cocina. Sucede en 2016 y graban 22 programas con 44 recetas.

La verdad sea dicha, la transformación en cocinera no se produce de una forma tan radical. A los cinco años ya trata de serlo subida a una banqueta al lado de su abuela. Entonces asegura que de mayor se dedicará a los fogones. Es decir que el papel de abuela cocinera es heredado.

Se casa muy joven (1968) con Ramiro Gallego Serrano y desde entonces demuestra que tiene muy buena mano. Durante 26 años trabaja en la carnicería de los padres y más adelante, cuando cumple los 41, perfecciona sus conocimientos culinarios en los cursos de Alambique, en Madrid, y abre el hotel Villa de Sarria, donde cocina durante cinco años, hasta que crea la Confitería Lolita, “desde 1998”, como luce en su puerta.

Ahora bien, de ahí a plantarse delante de unas cámaras va un trecho, como bien sabe Alberto García y todos los que algún día dieron ese salto.

Cuando es mayor el boom de los programas de cocina, a Lolita le ronda en la cabeza la idea de presentarse a Masterchef, o de ofrecerse a Canal Cocina, a lo que finalmente se decide. Con la colaboración de su nieto Eloy, de 28 años, graba una presentación tal como le solicitan en la emisora.

Pasa el tiempo y como no recibe respuesta se considera sin opciones, pero finalmente la llama una responsable de CC: “Buscábamos desde hace 18 meses una abuela cocinera”. Y ahí está ella, La abuela Lolita, que así se llamará el programa.

Le piden un plato de prueba y elige el de callos a la gallega. La supera y todo se dispone ahora para seleccionar las 44 recetas que trasladará a la audiencia.

Cuando acude al Congreso Nacional de Cocina de Autor de Vitoria, antes de emitirse el programa, se codea con Ferrán Adriá y Juan Mari Arzak, que la piropea sin reparos: “Lolita lo borda”, le dice el segundo al primero. No hacen el mismo tipo de cocina, pero todos provienen del mismo tronco, los platos tradicionales.

En quince minutos debe sacar adelante la receta, explicarla a los espectadores, atender a las cuatro cámaras que la graban y caer simpática a la audiencia. Cree que va a contar con un guión por parte de la productora, pero no hay nada. Es ella frente a todos y con un equipo de 18 personas en plató que se encarga de añadir dificultades, en el mejor sentido de la palabra, para conseguir cinco programas al día.

Una máquina de producción al alcance de los profesionales más experimentados… y de ella, porque los 13 primeros minutos ya los hace de un tirón y aquello le da confianza para vencer el desafío en un horario de ocho de la mañana a cinco de la tarde.

Pronto se familiariza también con el indispensable pinganillo por donde escucha las indicaciones y en dos ocasiones se va con él en la oreja sin darse cuenta de que lo lleva.

Define su cocina como gallegavasca, un adjetivo que le sirve para expresar la calidad de los productos que utiliza y el orgullo por el trabajo que hace. Son las recetas de siempre con el añadido particular que ella procura sacarse de la manga para mejorarlas.

Además de los callos con los que se presenta, está muy satisfecha de cómo le salen los entrecots, los cogotes de merluza y el rabo de toro, muy alabado por los miembros de Canal Cocina.

Hoy está al frente de la confitería de Sarria que ha bautizado con su nombre.

Los últimos de la Mejana

Lunes, 21 de Marzo, 2022

Penúltimos, de momento

Basilio Álvarez, el abad de Beiro, se sentía avanzado e inventor. Lo más comentado en su época fue su interpretación de la doctrina católica que le permitía saltarse el celibato, tener dos hijos y seguir dentro de la Iglesia… hasta que lo echan. Bueno, lo suspenden.

Otra aportación fue la palabra agrarismo, que tenía por suya. “Por mí está en el diccionario”. Agrarismo era sinónimo de la protesta del campo de hace un siglo, tan lejano estaba ya de la ciudad. Al abad lo tildan de pintoresco los cronistas parlamentarios, no solo por blandir su capa abacial sobre los estrados del hemiciclo, sino por agrario, por defender eso tan raro y peculiar a lo que llaman el campo, donde resisten los últimos de la Mejana.

Lo más parecido al campo que conocen sus compañeros diputados es el Paseo del Prado, que siendo prado no es pradera, ni Atocha es un atochal, sino paso previo para convertirse en Almudena Grandes, una señora más urbanita que un semáforo.

Creo que fue en Ribadavia, sede de la quinta asamblea agrícola, donde Basilio Álvarez somete a votación, y es aprobado, su malestar por el manifiesto divorcio existente entre el campesinado gallego y sus representantes en las Cortes. Y como el Gobierno no escucha al mundo rural, ni parece importante _ ahora viene lo bueno _, don Basilio considera conveniente que los ministros teman “que se preconice el imperio de la fuerza como medio eficaz para hacerse oír”.

La perífrasis esconde la amenaza de protestas y revueltas, el trueno basilisco. Hoy es peor si cabe, porque no solo no escucha el Gobierno, sino que adopta medidas que lo ahogan, reducen la exportación de carne, criminalizan a quienes lo explotan y desabastecen las ciudades. Increíble, pero cierto.

El único consuelo es saber que hoy solo protesta la extrema derecha. Don Basilio Álvarez se habría hartado mucho antes.

En tierra de nadie

Domingo, 20 de Marzo, 2022

Y menos, de los saharauis

Si la huelga es boicot y los transportistas, elementos de la ultraderecha, bien podría decirle el Gobierno a los saharauis que su entrega a manos de Marruecos no es una traición, sino un premio.

Qué más da. Este es un ejecutivo que se engaña a sí mismo buscando alternativas en el diccionario y practica la política gramatical. Si es cuestión de género, se encarga Irene, que inventa portavozas como si el masculino fuese portavozos, aunque la ignorancia no es coartada para entrar en la lengua como elefante en Sargadelos.

Hay palabras que hacen daño a la vista. Desabastecimiento, por ejemplo, debe transformarse en oferta de productos seleccionados, que queda bien mono, y paro, en opción personal de trabajo.

A los saharauis no les costará graves esfuerzos entender el volantazo del PSOE a su programa electoral. ¿Qué importa lo que ponga un papelito solemne, si cuando se crea la Asamblea General del Sáhara, dando los primeros pasos hacia una autonomía, su líder Jatri uld Said uld Yumani era procurador de las Cortes franquistas?

¿Dónde está hoy Franco, dónde está El Jatri y dónde está la autonomía saharaui?

Lo que debe hacer Sánchez, a la vista de las piruetas y saltos mortales a los que nos acostumbra, es no redactar más programas electorales, o en todo caso reducirlos a un único artículo común a todas las áreas: “Ya iremos viendo”.

Se ahorrará muchas mentiras, muchas negativas a pactar con Bildu ni en pintura, a acostarse con comunistas, a caer en brazos de batasunos, o a dejar colgados a los hombres del desierto.

Que quede todo abierto y que el sol de cada mañana ilumine el discurrir de las nubes que estará contando Zapatero desde su ventana, porque la tierra, querido El Jatri, no es de nadie.