Archivo de Agosto, 2021

Alejo Reigosa, creador de una bicicleta acuática

Miércoles, 11 de Agosto, 2021

El mecánico lucense la presenta en toda Galicia con gran éxito pero sin ventas

ANTES DE LA llegada del siglo XX se hablaba de las bicicletas acuáticas o náuticas como si se tratase de un invento revolucionario cargado de futuro. Era casi milagroso que un hombre pudiese desplazarse sobre las aguas mediante su pedaleo. Poco se imaginaban que todo acabaría reducido a un entretenimiento playero, el patín de agua.

Alejo Reigosa (Lugo, 1867?) es un mecánico que salta a las páginas de los periódicos porque afirma haberla inventado. En realidad ya lo estaba, lo que hace Alejo es fabricar un modelo propio con la esperanza de convertirlo en un gran éxito comercial.

A Alejo lo tratan por igual como lucense de Ferrol, o como ferrolano de Lugo, pues se mueve a caballo de las dos ciudades, donde desarrolla su actividad como reparador de velocípedos. En Ferrol ejerce su oficio para la casa de Guillermo Martín, que también hace sus pinitos con bicis náuticas, además de vender las inglesas marca Naumann.

En Lugo tuvo dos ubicaciones, en Castelar, 3 y en la Ronda de La Coruña. Además de vender y alquilar bicicletas a dos pesetas la tarde, funde bronces, y se dedica a la armería, cerrajería y latonería, con torneados, estampado, grabado, niquelado y esmaltado. Maneja máquinas de coser, bombas y aparatos del gas acetileno sistema Valcarce del Barco de Valdeorras. ¡Ah!, y enseña a montar en un velódromo exclusivo.

El 6 de mayo de 1902 hace la presentación del nuevo aparato en aguas del Miño a su paso por Lugo. El barco-bicicleta, como lo bautiza Alejo, consta de dos flotadores y una plataforma que lleva adosados el asiento, los pedales y la hélice. Esos flotadores, dice Reigosa, están herméticamente cerrados y llenos de aire. Cada uno de ellos tiene un timón y un manillar de bici. Los resultados son positivos a juzgar por expertos ciclistas de la ciudad.

Dos meses después, Alejo sale en tren hacia Monforte, Ourense, Ribadavia Tui y Coruña. Su objetivo es presentar el aparato y recibir muchos encargos. En Ourense, también en aguas miñotas, le ofrece la posibilidad de probarla al oficial de Hacienda José Otero. En mitad del recorrido se le enganchan unas ramas a los pedales. Otero descabalga para arrancarlas, pero desequilibra su montura y cae al río. Alejo se desespera, el público se inquieta. El de Hacienda alcanza la orilla a nado, pero la imagen ofrecida es de falta de seguridad.

En agosto celebra su exhibición en el muelle coruñés de la Palloza y ante docenas de personas. La prensa explica que su manejo no precisa de aprendizaje y goza de la más completa seguridad, acaso para contrarrestar la publicidad negativa del chapuzón de Ourense.

Cuando regresa a Lugo, Alejo muestra su satisfacción por los resultados del periplo y anuncia que pronto volverá a la ciudad herculina y a Ferrol para presentar un tándem de las mismas características con el que atravesar la bahía. Pero la realidad es otra. No hay encargos y aquellos viajes son excelentes plataformas publicitarias, pero de nula rentabilidad.

Su socio Guillermo Martín también interviene en las exhibiciones, se supone que con el mismo modelo. Uno tiene lugar en Cabanas, frente a Pontedeume. Allí le encuentran nuevas pegas al velocípedo, pues avanza poco y cuesta mucho más esfuerzo que en tierra. Lógico, en el agua no hay cuestas que bajar.

Dos antecesores de Alejo fueron los vecinos de Viveiro, Silverio Vila y Rogelio Díaz, que construyen otra bici acuática presentada en el Landro hacia 1896.

La edad de la inocencia

Martes, 10 de Agosto, 2021

Ya no la hay

Por lo que estoy leyendo, la ley supuestamente educativa que nos dejó la ínclita exministra cuyo apellido se pronuncia como si Tarzán estuviese llamando al autor de La colmena, parece redactada por un trastornado-ada a sueldo de alguna productora de cine pornográfico.

La especulación no es ningún disparate, pues a la vista del número de asesores que meten en cada ministerio, nada tiene de extraño que una multinacional del sexo haya colocado a uno de sus peones en Educación. En pudiendo, tontos serían no hacerlo.

El texto de la susodicha Celaá concibe a los niños como muñecos sexuados cuyo único fin en esta vida ha de ser el orgasmo a través del camino que se tercie para ello, y por lo tanto, desde el momento en que son homúnculos mamones, y antes de que articulen una sílaba, deben encontrar un mundo astutamente preparado por el Estado para que lleven a cabo los juegos exploratorios estimulantes que les salgan del pito, y no del sereno precisamente.

Antes de cualquier análisis detallado sobre la conveniencia o no de estos preparativos unidireccionales, en los que se obvia, por ejemplo, el uso del cerebro para entender el mundo y se prioriza el uso de las gónadas, una idea nos machaca la mente. ¡Pobre exministra! La teníamos encerrada en un despacho pariendo leyes revolucionarias, cuando en realidad la tía estaba salidísima y lo único que le motivaba era ir al campo para realizar juegos exploratorios estimulantes con otros congéneres, aunque no fuesen necesariamente ministras.

Por fortuna para ella, ahora ya dispone de todo el tiempo del mundo para educar a su familia y satisfacerse ella, pues ha nacido sin el amparo legal para dichas exploraciones.

Se nos ha ido Celaaaaaá, pero nos ha dejado de regalo ese bodrio de manual para onanistas precoces que algún día habrá que quemar.

Cristina Bernis, la Maragatería como misión de nieta

Martes, 10 de Agosto, 2021

La antropóloga de Lugo es hija del ornitólogo Francisco Bernis y de la profesora Cristina Carro Martínez

DIGAMOS DE INICIO que Cristina Bernis Carro (Lugo, 1947), es catedrática de Antropología Biológica. Ella y sus hermanos, Francisco de Paula Arsenio, catedrático de Matemáticas, y Carmen, doctora en Medicina, nacen en Lugo tras la boda de sus padres, el más destacado ornitólogo español, Francisco Bernis Madrazo, catedrático en el Instituto de la ciudad, y Cristina Carro Martínez, profesora de Lengua y Literatura y hermana de Antonio, el exministro fallecido el año pasado.

El origen de sus abuelos, la Maragatería, y la especialidad de su padre, van a marcar la trayectoria profesional de Cristina. Veamos cómo.

Su abuelo materno, Arsenio Carro, es de Santa Colomba de Somoza, y su abuela, Hermina Martínez, de Andiñuela de Somoza. Al igual que otros maragatos, se asientan en Lugo y su hija Cristina se siente atraída por esa tierra para centrar allí su tesis doctoral, cuyo trabajo de campo inicia en 1944.

Pero por culpa de un accidente que le rompe varias costillas, Cristina debe suspender sus trabajos y recuperarse en Lugo, donde conoce al catedrático Bernis con el que se casa. Su hija Cristina nace condicionada por esas circunstancias y cuando decide su trabajo de doctorado como bióloga antropóloga, vuelve sus ojos hacia la Maragatería. Entre los años 1970 y 1974 patea aquellas tierras que refleja en su tesis para el doctorado, pero cuando su madre la lee se asusta por los números que contiene y le pide otro tipo de libro, más de corazón que de cabeza:

_ Hija, está bien, pero ¡cuánto número! La biología es vida. ¿Por qué no escribes sobre las personas?

Su madre se refiere a los más de 22.000 datos reunidos sobre nacimientos, matrimonios, defunciones, peso, talla, maduración sexual, edad de la menopausia, etc; recogidos en encuestas a 731 matrimonios de 51 pueblos, o lo que es lo mismo, el 25% de la población maragata de 1974.

Cristina le hará caso a su madre tras jubilarse, cuarenta años después, para dar origen a La Maragatería. Pasado y futuro del mundo rural (2014).

En la obra se analizan las condiciones de vida de las maragatas. En su propia familia encuentra historias alusivas, pues su abuela Herminia se casa con Arsenio después de negarse al matrimonio que había concertado su padre.

Su primera visita a la Maragatería la realiza siendo una muchacha con motivo de asistir a un funeral en Andiñuela. Allí observa el ritual de la limosna, de acuerdo con el cual cada vecino recibe una ofrenda de pan y vino. Las mujeres enlutadas, el pan y los demás elementos de la ceremonia se le quedan en la cabeza como un compromiso para un futuro trabajo, como así es.

También hace de la Maragatería el campo de trabajo para que sus alumnos estudien Ecología Humana y Biología de las Poblaciones Humanas.

Unos años antes había rendido homenaje a su padre en “Francisco Bernis, naturalista forjado en las orillas del Tormes (1924-2003)”, y colabora en la recuperación de documentos como la carta que envía a Franco para advertirle del peligro de los eucaliptales en Doñana y que acaba por salvar el parque de ser desecado.

Además es la cofundadora y primera presidenta de la Asociación para el Estudio de la Ecología Humana y del Museo Virtual de Ecología Humana.

Otros títulos, suyos son Salud y género, Estudio biodemográfico de la población maragata, Salud sexual y reproductora de la población joven en San Sebastián de los Reyes, Mujer en el mundo global y La maternidad en el siglo XXI: Mitos y realidades.

Pérez Batallón, senador tras la Restauración borbónica

Lunes, 9 de Agosto, 2021

El político de Sarria recompone a los conservadores de Lugo a las órdenes del conde de Pallares

¿CUÁNTOS CUNEROS CABEN en una candidatura de Lugo? Esa pregunta se formula en las elecciones de 1879 y mientras el gobernador responde que dos, los conservadores dicen que uno. Al final gana el partido y solo se admite entre los candidatos al asturiano Felipe González Vallarino.

En esa lista figura Casiano Pérez Batallón y Losada (Sarria, 1839), que comienza a tener el culo pelado de tanta lucha política vivida, aunque lo más duro se reduzca casi siempre al mismo asunto, la designación de candidatos.

Estudia en el colegio de Nuestra Señora de la Antigua de Monforte y luego hace la carrera de Derecho, entre las universidades de Santiago y la Central de Madrid, donde la termina en 1861.

Ejerce la profesión y en 1866 es nombrado oficial de la clase de primeros del cuerpo de la Administración civil. En las elecciones de ese mismo año logra el acta de diputado por Lugo, aunque dos años después regresa a Sarria para trabajar en su bufete durante el período revolucionario de La Gloriosa.

De esa época y especialmente, de su padre, hay mucha y excelente información en el blog Casa de Batallón de Sarria, que cuida Javier Pérez-Batallón, donde ofrece datos inéditos de Casiano y de otros miembros de la familia.

La Restauración borbónica de 1874 lo rescata como diputado provincial por real orden y por elección posterior. Pertenece a la Comisión permanente y de ahí regresa a las listas para representar a Lugo en Madrid, aunque para ello tuvo que vencer las incompatibilidades que le echan en cara y en acta.

Bajo la presidencia del Conde de Pallares es jefe de los conservadores sarrianos y como diputado y senador en Madrid se codea con los canovistas y con los personajes de relumbrón de la época, como el escritor Pedro Antonio de Alarcón.

En 1896 regala a los PP Mercedarios de Sarria una finca de labradío de cinco ferrados que había pertenecido al convento antes de la desamortización. Él es hijo único de Manuel Antonio Pérez Batallón y de Claudina Losada González, por lo que hereda un destacado patrimonio, proveniente en parte de los procesos desamortizadores.

En 1895 renuncia al cargo de vicepresidente del Centro Gallego de Madrid y al año siguiente se celebran nuevas elecciones al Senado que él gana con 135 votos, seguido por Marciano Donoso de la Campa, con 128 y Vicente Quiroga Vázquez, con 106. Los dos primeros, conservadores y el tercero liberal, son proclamados, mientras que Cándido Martínez, también liberal, queda fuera.

La agonía del siglo XIX también es la suya y la padece en Sarria, donde morirá en 1903. Se había casado con Ángela López Fernández Batallón, de la que queda viudo, y su segunda mujer es Josefa López Méndez. Tiene cinco hijos, Manuel, Jesús, Dolores, Antonio y José. El primogénito, fallecido en 1931, repite de alguna manera la trayectoria de su padre. Al desaparecer el Conde de Pallares, González Besada lo designa jefe del partido en la provincia, de la que será presidente de la Diputación en varias ocasiones.

Un nieto de Casiano, hijo de Manuel, muere el año 1921 en Melilla como sargento de cuota, cuando cumple el servicio militar, aunque no en batalla sino víctima de una enfermedad.

Uno de los ancestros de la familia es Juan Francisco de Castro, el famoso Doctor Castro, motivo por el cual un Casiano Pérez-Batallón posterior a nuestro personaje tomará la palabra en el homenaje que la ciudad le rinde en 1928, cuando se le ofrece la famosa placa escamoteada hoy al sabio.

Dentro de la familia hay varios Casianos más.

Esta casa es una ruina

Lunes, 9 de Agosto, 2021

O lo será

A la ministra Belarra le preocupan dos temas de manera absorbente. Uno, salir tanto en los papeles como lo hizo su antecesor Iglesias y dos, arruinarnos tanto como lo prometido por el susodicho personaje en sus declaraciones programáticas, antes de que se le viese el plumero capitalista. Ruina para vosotros, que yo me guardo la chepa.

El primero de sus objetivos es fácil. Hoy en día la masa crítica de un país anestesiado por el constante bombardeo de estupideces es incapaz de discernir entre una ocurrencia de almohada y el teorema fundamental del cálculo, que costó un siglo formular.

Así las cosas, Belarra puede salir a titular por día, ora llamando la atención sobre las nevadas brasileñas en pleno invierno, ora pidiendo la supresión de los toreros bomberos para mandarlos al paro y quitarles lo que les gusta hacer.

Lo de arruinarnos a todos es algo más difícil, pero como parece ser que a Sánchez tampoco le desagrada dejar esto cual estantería de comercio cubano, cada día puede dar pasos de hormiga que a la postre serán zancadas de gigante.

El personaje de marras ha encontrado un filón que aúna como pocos sus dos metas en esta vida, por lo que está feliz como una perdiz. Algún asesor le ha soplado, o la almohada ha sido, que debemos hacernos todos veganos para que en el mundo haya muchos más bosques. ¿A que es genial? No se habla de otra cosa en las llanuras del Serengueti, que por cierto, pasará a llamarse Parque Natural Belarra.

Siendo todos veganos se podrían destruir, solo en España, más de un millón de puestos de trabajo. Imagínense la ruina en todo el planeta. ¡Más que con la peste!

Y aún tiene miedo de que se hable menos de ella que de Iglesias. A este paso se hace más popular que las Kardashian, Y más letal también.

Qué bello es vivir

Domingo, 8 de Agosto, 2021

Aquí paz y después, gloria

Así como algunos fabricantes programan la obsolescencia para evitar que sus productos duren demasiado y nadie necesite reponerlos en muchos años, el Gobierno ha dotado a sus ocurrencias de una ambivalencia programada que les permite decir lo que les viene en gana a cada uno de sus miembros, que ya vendrá detrás Paco con las rebajas.

Paco podría ser la ministra portavoz, pero es mucho trabajo para uno solo.

A estas alturas llevamos una docena de ocasiones en las que se puso en marcha la ambivalencia programada y da lo mismo que el anuncio a desmentir siembre de infartos el sector ganadero anunciándoles la prohibición de la carne, o que los infartados sean los madrileños porque les viene encima un nuevo impuesto de esos de toma pan y moja. Son gajes del oficio.

Da lo mismo que sea una macabra ocurrencia de Podemos por su capacidad de helar la sangre al tejido productivo, que una tontada de los ministros propios, porque a lo mejor, por casualidad, suena la flauta y salen con algo que merece la pena.

A los niños no hay que limitarles su libertad, defienden modernos pedagogos. Quién sabe si destripando a un gato descubren un remedio contra el bruxismo, o se hacen carniceros.

Pues los ministros igual. Que desbarren con lo primero que se les ocurra, que ahí tenemos a Marisu Montero para devolver las aguas a su cauce. La mujer ya lleva en esto desde el 2004 y malo será que no huela el disparate.

Esta última vez ha sido doble. Dispara Ximo Puig, otro que no se pierde una cacería, y remata de cabeza Escrivá. Quién sabe. Si no es hoy, puede aprobarse pasado mañana. Y además, entre que sí y que no, a lo mejor se consigue que Ayuso se ponga nerviosa y que meta la pata como ellos.

Qué bello es vivir, qué bonito gobernar.

Evasión o victoria

Sábado, 7 de Agosto, 2021

Muchas operaciones financieras tienen menos calado

El error es publicar este tipo de noticias en la sección de Deportes, porque la marcha de Messi del Barcelona entra de lleno en las páginas salmón, en las de Economía, pues es como una evasión de capital. Si así se hiciese, muchos aficionados se ahorrarían disgustos, berrinches y desilusiones, y solo sufrirían los inversores.

Todavía hay muchos futboleros _ de otros deportes también, pero muy especialmente del balompié _, que analizan estos aconteceres desde el plano de los sentimientos, de las querencias o de las estrategias del club, y aunque todo confluye, cuando se trata de personas que cotizan por encima del millón de euros, la razón se viste con las galas del comercio, las finanzas y el cash flow.

Y no porque ellos o sus representantes sean unos peseteros, como se les denomina a la ligera; sino porque no puede ser de otra forma a causa de una simple incompatibilidad anatómica, como lo es cruzar un cerdo con una nécora y esperar que dé seis lacones y cuatro jamones.

Imaginen que Messi siente un amor desbordante por los colores del Rosariños Junior, filial del Rosariños Senior, que solo puede pagar por él 125 pesos. Bien, pues todo su amor será menos que un terrón de azúcar en el lago Ladoga, ya que ni el Barça, ni los límites de la masa salarial, los socios, La Liga, la Champion League, Tebas, el fondo de capital riesgo CVC, los derechos audiovisuales, los prestamos bancarios, su padre, ni la madre que lo parió, ni el mundo mundial lo hubiesen permitido.

No es momento de analizar por qué se ha llegado a este concepto del negocio, pero piensen únicamente que es debido al éxito y a la aceptación del fútbol como forma de entretenimiento.

Nada de esto ocurriría si un jugador del Damecurling, de Oslo, abandona su club y se va al Risenga, de Vettre. Y eso de momento, porque el curling viene pegando fuerte.

Veraneo en España

Viernes, 6 de Agosto, 2021

¡Tengo unas ganas de volver a casa!

Sánchez se blinda en La Mareta de Lanzarote, pero no es por nada preocupante. Solo se quiere evitar que las oleadas de admiradores se aproximen al palacio para expresarle su cariño, lo cual turbaría la paz merecida tras un ejercicio tan arduo.

No seré yo quien se la niegue. El ejercicio del poder tiene que ser agotador y muy poco gratificante. Todo el santo día de acá para allá, incomprendido por unos, ninguneado por Biden, chantajeado por todos. Total, para ver que quienes se aprovechan de tanto sacrificio son los amiguetes, los asesores ministeriales y los barones socialistas de cada autonomía, que al fin y acabo, algo de más siempre les cae por estar él al frente de los repartos. Justicia democrática, le llaman.

Sabiendo que él descansa, descansamos todos, porque así como el ojo del amo engorda al caballo, con el sueño del general, reposa el ejército.

Por cierto, no nos han dicho cuántos amigos suyos van a disfrutar este año las mieles del erario público, pero imaginamos que serán muchos, porque el presidente siempre muestra largueza con los bienes que no son suyos, sino nuestros.

Tampoco se lo vamos a reprochar. Como decía Caneda, eso es pataca minuta, comparado con lo que nos cuestan otras muchas facturas del sostenimiento presidencial.

El caso es que disfruten y sobre todo, que no volvamos a tener esas penosas fotos del hombre bañándose solo en una zona rocosa, sin nadie con quien comentar la actualidad, ni nadie a quien decir ¡Qué buena está el agua!, o ¡Mira qué patera se acerca! Una soledad sonora que parte el alma al contemplarla.

Después de todo, la temporada se acaba en un plis plas y enseguida hay que volver a ingeniárselas para seguir generando oleadas de admiración.

Viviendo con el enemigo

Jueves, 5 de Agosto, 2021

Y a sueldo

Turno de Belarra para escupir a la monarquía, al Estado y a todo lo que huela de lejos a ser un símbolo común. Pagamos ministros carísimos para que mantengan un comportamiento inadmisible en cualquier país del mundo, excepto en la España de Pedro Sánchez, que cada día se parece más a la casa de Tócame Roque.

Y todo para que el impasible gestor de pandemias siga siendo presidente, no se vaya a alterar la legalidad democrática. Para otra cosa no, pero para zurrar al Estado se les llena la boca de democracia y de libertades de expresión que casi se atragantan.

Belarra, particularmente ella, presenta un expediente ministerial limpio de cualquier asunto de interés. Todo lo que hace, dice o sugiere tiene el mismo valor y la misma trascendencia para los administrados: cero con tendencia a la baja.

Podría haber cien Belarras en el ejecutivo que en nada cambiarían nuestras vidas, salvo para comprobar un considerable detrimento de los fondos públicos, esos que no son de nadie, según teoría hacendística de otra colega, a la que, por comparación, ya echamos de menos.

Belarra es a la administración lo que el agua al vino. Si se mezclan, una desaparece y el otro se estropea. Cuando desde su hamaca se extrañó de que nevase en Brasil siendo verano _ allí están en invierno _, la prensa de su patria chica saltó a salvarla del chorreo que le estaba cayendo encima.

Fue un desliz, dijeron los periodistas navarros. Y no lo dudamos. Nombrarla fue un desliz que pagaremos a precio de mercado. Claro que en un gobierno plagado de deslices, el suyo casi ni desentona.

Su última ocurrencia ha sido llamar poliamor al hecho de llevarle una sopa a la vecina. Si le llevas un cocido debe ser una orgía.

Señor, ya que no Gobierno, danos paciencia.

Aníbal Otero, un filólogo tomado por espía

Jueves, 5 de Agosto, 2021

Perseguido por el infortunio, se retira a Ribeira de Piquín donde compagina sus investigaciones y la agricultura

EN SEPTIEMBRE DE 1941 la prensa informa que por haber satisfecho totalmente la sanción económica impuesta por responsabilidades políticas, recobra la libre disposición de sus propiedades, Aníbal Otero Álvarez (Ribeira de Piquín, 1911). La nota se refiere a sus tierras de Barcia en San Xurxo de Piquín.

¿De qué responsabilidades se habla? Exactamente, ninguna. ¿Entonces? Aníbal es hijo de un militar presente en la guerra de Cuba, tiene 30 años y estudia Filosofía y Letras, a falta de Hebreo para acabar, aunque ya colabora con Américo Castro, Menéndez Pidal y Navarro Tomás.

Decidido a ser filólogo, los dos últimos cuentan con él como encuestador para la realización del ambicioso Atlas Lingüístico de la Península Ibérica. Tras recorrer A Fonsagrada y Os Oscos, se fijan 527 lugares para encuestar y se establecen tres equipos. Uno de ellos estará formado por él y el portugués Rodrigo de Sâ Nogueira, que es sustituido por su colega Armando Nobre de Gusmâo. Los dos se encargarán de 181 de esos puntos, localizados en el norte de la península.

Cuando finalizan su trabajo en Galicia, se trasladan a Portugal donde su actitud levanta sospechas. Se desplaza de un lugar a otro, interroga a los campesinos y realiza constantes anotaciones mediante unos signos ininteligibles a juicio de la Guarda Nacional de Oliveira Salazar.

Aníbal es detenido en julio del 36 en Valença do Minho y es acusado de espionaje a favor de la República. Tal día como hoy, 5 de agosto de 1936, es entregado en Tui a las autoridades españolas, que lo mantendrán cinco años en las cárceles de San Simón Tui, Vigo, Burgos y Figueirido. A todo ello hay que añadir una inicial condena a muerte porque se desconoce el código fonético de sus anotaciones. Durante ese tiempo escribe una novela que permanece inédita, “Daidiña”. También es autor de otra de carácter autobiográfico, “Esmoriz”, que se publica póstuma.

De nada sirve la intervención de Menéndez Pidal, Rafael Lapesa y el canónigo Xesús Carro García. Tampoco valdrán en su proceso las cartas enviadas por Tomás Navarro con asuntos referentes al ALPI, que exhibe su madre para demostrar que no es espía.

Xesús Alonso Montero, que mantuvo su interés por Otero a lo largo de los años, es autor de un libro esclarecedor sobre el personaje.

Para ser fieles a lo ocurrido es necesario incorporar a la historia la participación de un grupo de españoles que en Valença comparten hotel con Aníbal y que lo acusan ante la GN de ser comunista y de no estar en contra del asesinato de Calvo Sotelo.

El hecho de que use un coche oficial de la República, una carta remitida por Sánchez-Albornoz y otra dirigida a su madre en la que le confiesa su intención de permanecer en Portugal mientras no se confirme el triunfo del Gobierno, tampoco le ayudan a evitar que sea acusado de rebelión militar.

Rehabilitado en sus propiedades regresa a Barcia y se dedica a la agricultura, aunque no abandona el Atlas, ni su labor como filólogo, aunque él solo se considera dialectólogo.

Se casa con su prima hermana Asunción Álvarez y tienen un hijo, Horocel, nacido con espina bífida, que le reprocha su matrimonio como causa de la enfermedad. Es elegido académico de la Galega, pero no llega a redactar el discurso de ingreso, abatido por la mala suerte que se ha cebado en él. El colmo ocurre el 4 de enero de 1965, cuando se le organiza un homenaje en Lugo y es suspendido por culpa de una nevada. Muere en 1974.