Archivo de Junio, 2021

Sipos Magniac, breve y misterioso poeta de Viveiro

Lunes, 14 de Junio, 2021

Los eruditos están divididos sobre su lugar de nacimiento hasta que llega Leal Insua

SITUEMOS A LOS caballeros de una justa literaria. A un lado Dionisio Gamallo Fierros, Manuel Castro López y el cronista de Neda, Antonio Vázquez Rey. Frente a ellos, Francisco Leal Insua, Juan Donapetry, Pérez Labarta, Enrique Chao Espina y José Antonio Parga Sanjurjo. En el medio, el lugar de nacimiento del poeta Luis Sipos Magniac (Viveiro, 1848). Los primeros se juegan el bigote por Ferrol; los segundos, por Viveiro.

Aunque sus oponentes no son mancos, conociendo a Dionisio, su afán por el dato y los éxitos logrados a lo largo de su vida, apostaríamos por él y por Ferrol, pero en este caso nos habríamos equivocado, como lo estaba Gamallo.

Este poeta de extraño nombre era oficial de la Dirección General del Tesoro y fue arrebatado de la vida a los 31 años. Con esa edad ya figura entre los líricos de peso que cita el padre Blanco. Sus versos aparecen en El Bazar y La Ilustración Española y Americana, y después, en Heraldo de Vivero. Toda la bibliografía que deja tras de sí se consume en el contencioso sobre su cuna y supone un choque de trenes entre Gamallo y Leal, que a pesar de su cercanía con El Progreso, lo escenifican en otras cabeceras, quizá para no salpicar de sangre la casa común.

Las diferencias arrancan en el momento exacto de la muerte de Sipos, el 22 de noviembre de 1879, cuando se informa que ha fallecido un ferrolano. El Diario de Lugo también, pero al día siguiente rectifica para dar al César lo que es del César y a Viveiro lo que de Viveiro es.

El Correo Gallego es tan cauto que solicita a sus lectores sus datos biográficos. ¿Hay algo más triste para un poeta? Sipos ya lo intuye cuando escribe: “¡Qué oscuro el cielo, qué enlutado el día!”

Vázquez Rey le sigue la pista a través de una factura de un sastre de Viveiro, pero no se lo vamos a detallar, porque es falsa. Gamallo lo hace nacido en 1836 y cuenta las infructuosas pesquisas que realiza, solo o en compañía de otros, como Carballo Calero y Luz Pozo Garza.

Por fin, Leal Insua se carcajea de las dificultades con las que Gamallo confiesa haber peleado sin encontrar el dato. Él sí lo tiene y se lo restriega por las narices con indisimulado orgullo. Pobrecito, qué mal lo tuvo que haber pasado Dionisio cuando lee el artículo de Leal.

Se trata del acta de nacimiento de Sipos, nada menos. Allí donde dice que nace el 3 de diciembre de 1845, nada del 1836, hijo de Pedro Sipos González, de Medina de Rioseco, y de Carlota Ignacia Magniac, natural de A Coruña.

Leal hace sangre en la herida del erudito de Ribadeo, como si se tratase de una pugna en la que él, que ya se sabe ganador, enarbola la bandera de Viveiro. Así se burla de que Gamallo se tenga como “especialista en el siglo XIX”, siendo él “especialista de nada”.

E insiste con un chiste sobre los años en que Dionisio lo da por desaparecido, del 36 al 45. ¡Y tan desaparecido! ¡Como que todavía no había nacido! Ya decimos, las lágrimas del autor de las Páginas abandonadas de Bécquer tuvieron que regar las riberas hasta desembocar en el Eo, o pingar por Porcillán, si el artículo le pilla más cerca de la torre de los Moreno.

Nuestra ventaja es que a día de hoy resulta una verdadera delicia leer primero las penurias investigadoras de Gamallo y las conjeturas de Vázquez sobre la factura del sastre, para adentrarse finalmente en el recochineo que hilvana Leal con el acta bautismal en la mano.

Otro que se ríe cuanto quiere es Borobó, testigo directo de los artículos que los dos escritores mariñanos se cruzan.

El juez de la horca

Lunes, 14 de Junio, 2021

Yo soy el juez que soy

No es una manera de entender la política contra otra. Es la legalidad contra la delincuencia, con el insólito agravante de contemplar atónitos que quienes se ponen del lado de los forajidos ¡son los que ocupan el poder! Áteme esa mosca por el rabo.

En un ejercicio de difícil, pero factible, pedagogía política podría haberse planteado la necesidad de los indultos por razones de amejoramiento de la convivencia. Señores, están arrepentidísimos, han prometido enterrar su enfrentamiento violento e ilegal contra el Estado y el indulto ayudará sin duda a encontrarnos en futuro de entendimiento, de modo que tapémonos las narices, cubrámonos los ojos con las manos, cerremos nuestras bocas y vamos adelante con la medida de gracia.

Seguro que en ese caso ni siquiera habría un solo informe jurídico desfavorable, ni gente en Colón, ni el convencimiento desapasionado de que estamos en manos de bandas peligrosas.

Pero no es ésa la escena. La de hoy es la de un juez de la horca que trata de sustituir la letra impresa y los poderes que de ella emanan por el dictado de su santa voluntad con el único objetivo de mantener un poder apuntalado con alfileres por los enemigos declarados de la argamasa española.

En la película, Paul Newman da vida a un falso juez que imparte su justicia en un lugar donde no la hay, pero incluso en aquellas circunstancias, al lado de su propio supervivencia, aspira a convertirla en una gran ciudad, a que llegue el tren y que se levanten enormes edificios como en cualquier lugar civilizado.

Nuestro juez trapichea con tierras, derechos y competencias. Nada le frena si considera que eso le mantiene apoltronado.

Su soberbia llega al extremo de bastarle la misma definición que Dios da de sí mismo a Moisés: Yo soy el que soy.

Andrés Canoura, la experiencia comercial americana en Ferreira

Domingo, 13 de Junio, 2021

Además, a su regreso crea una hidroeléctrica, una fábrica de harina, una banca, varios establecimientos y una línea de autobuses

CUANDO BUSCA UN edificio de La Habana para comprar e instalar en él algún negocio, su primera exigencia es que tengan acera del fraile, una expresión que en jerga habanera significa disponer de sombra. El cliente busca el fresquito y se refugia en ellas. Después es más fácil que entren.

Andrés Canoura Palmeiro (O Valadouro, 1852), fue un lince para los negocios y los tuvo de variada especie. Procedía de la parroquia de Santa Cruz y era monterista, dos circunstancias que lo conducen a la amistad con Purificación de Cora, paisano, coetáneo y correligionario.

Su espíritu emprendedor lo lleva a Cuba, donde funda una zapatería de éxito, La Moda, cuyos principales abastecedores son de Ciudadela, en Menorca, donde radican once empresas del sector.

Andrés los cuida con el mismo cariño que a los clientes y en una ocasión viaja hasta las Baleares para conocerlos. En cuanto a los clientes, inculca a sus dependientes la amabilidad extrema, de tal forma que ninguno de los que entren en la tienda salgan de ella de vacío. Eso sí, sin caer “de paquete”, que en Cuba significa pasarse de meloso y resultar falso.

Con él está Joaquín Díaz, de Vilacampa, gerente de El Encanto, que con La Isla, La Casa Grande y la de Canoura constituyen las cuatro mejores esquinas de La Habana. Todas con acera de fraile. Después las llaman “las esquinas del pecado”, porque por ellas pasean las mujeres más guapas de la isla.

Todo lo reparte entre los siete hijos que tiene con su paisana Ramona Fernández Mel.

Es uno de los fundadores del importante Centro Gallego que llegará a tener 33.000 socios en 1950. El servicio del que más orgullosos estarán los pioneros es la ayuda a los gallegos ancianos y sin recurso. Se les da casa, comida, un paquete de tabaco y un periódico todos los días.

Vuelve a España a principios de siglo con el mismo espíritu emprendedor, aunque no todos lo entienden así. Cuando llegue a la alcaldía, le crecerán los críticos en la prensa de Mondoñedo. Le recuerdan acusaciones sobre embarque ilegal de emigrantes.

Con un presupuesto de doscientas mil pesetas inicia en 1909 las complicadas obras de una hidroeléctrica en Budián a través de la empresa A.E.G. Thomson Houston Ibérica, de Gijón, destinada en un principio a una fábrica de tejidos, que sirve luego para los molinos harineros El Canedo y para el suministro de electricidad a Ferreira, cuyo replanteamiento acomete desde la alcaldía, lo que posibilita una modernización continuada por su hijo Ramón, también alcalde y ya presente en esta colección.

Crea una banca, comercios, se hace con la concesión del reparto de correos y establece un servicio de línea de autobuses que une Ferreira con Lugo. Andrés es uno de los primeros propietarios de un automóvil. También construye numerosos edificios a lo largo de la amplia avenida que cruza la nueva Ferreira. La experiencia comercial en América deja su huella en los eslóganes publicitarios que utiliza para sus establecimientos, como el que pregona: “Barcelona en Ferreira – La Casa Grande”, o también: “Éste es y será el centro de la baratura”. Y uno que repetirán mil casas posteriores: “Más barato que aquí, en ninguna parte”.

Frecuenta los balnearios de O Inicio y de Caldas y mantiene excelente relaciones con la sociedad gallega y madrileña, hasta el punto de que es él quien acompaña al nuncio Francesco Ragonesi durante su visita de 1915 al norte de Galicia.

Fue alcalde durante una década y fallece en Ferreira nada más iniciado el año 1930.

Diego Álvarez, un emigrante de Samos entre los mayores asesinos del mundo

Domingo, 13 de Junio, 2021

Desde el Acueducto de Águas Livres lisboeta, comete docenas de muertes entre las víctimas de sus robos

YA DIJIMOS EN algún momento que la presencia de personajes canallescos en esta colección sirve para dar brillo al resto y obedece al título. Son lucenses.

La historia de Diego Álvarez (Samos, 1810), un personaje siniestro con un balance de asesinatos difícil de establecer, comienza en algún lugar de la parroquia de Santa Xertrude.

La periodista portuguesa Anabela Natário, autora de O assassino do aqueduto, cree que sus padres lo envían a Lisboa en 1820 para escapar del hambre. También supone que el viaje lo realiza en solitario y bien podría ser un paisano quien le proporcione una dirección en la que lo requieren.

De los dieciséis años siguientes, hasta que cumple los 26, poco o nada se sabe, pero hay que imaginarlo sirviendo en casas de la burguesía lisboeta. En 1836 Diogo, alias Pancada o Pancadas, vive en la freguesía de Campolide, cerca del Acueducto de Águas Livres, una de las principales entradas a la capital. Tiene amores con una tabernera llamada Gertrudes María, alias A Parreirinha, a la que se le achacan malévolas influencias sobre él. La taberna de Gertrudes se encuentra en la zona de Palhavã, cerca de Sete Rios.

En determinado momento de ese año, el Pancada se hace con una llave falsa de las mães de água, el interior del acueducto, y da comienzo sus asesinatos. La construcción es una importante entrada y salida de la ciudad que ahorra un recorrido mayor. Las víctimas son las personas que pasan cerca del lugar por donde el lucense penetra al acueducto. Las golpea y las arrastra a su interior, vivas o ya muertas. Allí puede dedicarse tranquilamente a despojarles de todo lo que lleven de valor, y quién sabe si añade o no manipulaciones o abusos a sus cuerpos. El caso es que finalizado el expolio, las traslada hasta el Arco Grande, desde donde las arroja al vacío, a 65 metros de la tierra.

Los cuerpos resultan tan destrozados que las heridas anteriores producidas por la mano de Diogo no se pueden distinguir de las que el impacto les ocasiona. Como el lugar ya ha sido escenario de suicidios, en Lisboa se habla de una nueva oleada.

Pero los casos son tantos y algunas de las víctimas tan poco predispuestas al suicidio, que los comentarios se dirigen en otra dirección. Tiene que haber una mano criminal que los ocasione. El terror se instala entre los vecinos, que se encierran de noche en sus casas. Ahí se fragua la leyenda del assasino do Acueducto, la que le asigna tres años después una participación en más de setenta muertes. Todo ello conduce a extremar la vigilancia en torno al acueducto, por lo que Diogo ya no puede seguir utilizándolo.

Entre las 76 muertes que le achacan los cálculos más desorbitados, y las 20 de los hechos probados, media una gran distancia, pero aún con la cifra menor, su rastro sangriento es pavoroso.

En 1839 reúne a varios delincuentes de la zona y juntos planean otro tipo de atracos, como en casa de un médico donde dan muerte a los cuatro miembros de su familia. El golpe será fatal para la trayectoria de Diogo, pues después de varios meses tras su pista, cae en manos de la justicia y es ahorcado a las dos y cuarto de la tarde del 19 de febrero de 1841.

Los investigadores de la Escola Médico-Cirúrgica de Lisboa piden que sea decapitado para poder estudiar su cabeza desde la frenología.

La vida de Pancada se cuenta en un poema romance de Leite Bastos (1841-1886), en un cómic y en la película Os crimes de Diogo Alves, estrenada con gran éxito el 26 de abril de 1911.

Medea

Domingo, 13 de Junio, 2021

Tenerife al revés

Irene Montero tiene un problema que se llama Eurípides. Por culpa de este dramaturgo griego, varón para más señas, el síndrome con el que se describe el conjunto de comportamientos violentos ejercidos contra los hijos para dañar a la otra parte de la pareja es el de Medea, en alusión a la mujer que protagoniza esa obra suya, la esposa de Jasón que mata a los dos hijos de ambos cuando este establece una nueva relación con otra persona, Glauce, a la que también asesina.

Es una lástima, pero es así desde hace 26 siglos, cuando Eurípides la escribe, y desde hace bastante más, cuando ya existe el personaje mitológico. Hay una teoría de la conspiración que afecta a Medea. Dice que Corinto paga al dramaturgo para que culpe a Medea de las muertes, porque en realidad los infanticidas habían sido los corintios.

Falla de raíz, porque Medea los mata mucho antes de Eurípides, cuando solo es mitología. En cualquier caso, si hoy hablamos de ella es por ser un símbolo, no una auténtica asesina.

A Irene le brotan las ideas acompañadas siempre de un adjetivo calificativo destinado a responsabilizar del mal a los varones. El mundo, demonio y carne cristiano pasa a ser en su iglesia el hombre, el macho, como gusta decir. Esa es la piedra base de todo su edificio.

La violencia ha ser machista o vicaria, la opresión es heteropatriarcal y la historia es androcentrista. Así las cosas, la receta debe ser la justicia feminista. Es una pena que el feminismo le haya dado la espalda a tanta frivolidad y palabrería, a tanta confusión y bandería disparatada que alejan cada día un poco más las metas que el movimiento se había propuesto desde hace ya muchos años, pues ven que este tipo de oportunismos políticos solo generan críticas y rechazos.

Que le vengan a Lidia Falcón con estas tonterías es de traca.

Cuando ruge la marabunta

Sábado, 12 de Junio, 2021

Ni crece la hierba, ni rastro de intelecto

Va a ser muy difícil superar el nivel de estulticia, necedad, zafiedad y borriquería que despliega este equipo gubernamental, amén de otros pecados de lesa majestad que se especifican en los códigos de justicia.

Los de burramia no se recogen en ningún decreto porque el legislador, ingenuo él, creyó que nunca alcanzaría el poder nadie tan iletrado como para poder cometerlos; o que en todo caso siempre tendría al lado a algún asesor con dos dedos de frente que se lo impidiese.

Aquí pagamos la sopa boba a tropecientos mil asesores y entre todos no suman ni una uña del par de dígitos necesarios.

El escarnio viene ahora de la mano de Pedro Duque, un ministro que pasará a la historia por ser astronauta y punto. A falta de mejores ocupaciones en las que perder el tiempo, se le ha ocurrido, o le han sugerido, que los nombres de Ramón y Cajal, Ramón Menéndez Pidal, Gregorio Marañón, Alejandro Malaspina o Ricardo de la Cierva, no eran dignos de encabezar los premios nacionales y se los ha cargado, con un par.

El mindundi se ha atrevido a ciscarse en ellos y el mundo de la ciencia, o aplaude con las orejas, o se calla como chorizos colgados al humo de la lareira.

¿Qué habían hecho los pobres? ¿Eran de derechas, o eran simplemente hombres y ha sido una recomendación de Irene? ¿Se le ha ocurrido para aumentar un poco los gastos en papelería? ¿Es una maniobra de distracción para que se hable menos del insulto, digo del indulto?

Por favor, no nos lo explique, porque entonces seguro que nos suben las arcadas y vamos a poner todo perdido. Son ustedes como la carcoma, amén de cursis e insufribles.

La pregunta es saber si tras su paso, una vez que deje de rugir su marabunta, quedará algo en este país que salvar o habrá que partir de 0.

Atrapa la bandera

Viernes, 11 de Junio, 2021

Pequeña se va a quedar

Aviso para incautos. Ninguno de los sinónimos de la palabra magnanimidad encaja en lo que pergeña Sánchez, pues siendo éstos clemencia, generosidad, nobleza de espíritu, misericordia o benevolencia, y siendo el indulto un ilícito, no hay tutía.

Sí, ya sé que es un pestiño seguir dándole vueltas a la legalidad de la medida, pero quien provoca el hastío es un presidente que olvida los intereses para los que ha sido nombrado y cambia de bando por simple afán de supervivencia.

Cómo será de infumable que el encargado de los rótulos en Antena3 se hizo un lío de dedos y tituló: Sánchez pide “magnaminidad”. Como iba entre comillas hubo quien pensó que no era una errata sino un juego de palabras sobre lo que en realidad pedía el presidente.

Y en esas estamos cuando de repente aparece la carta de Junqueras y se revoluciona el gallinero. Oye, que sí, que ha renunciado a la unilateralidad, que rechaza la autodeterminación, que se olvida de la independencia, y que se acabó el procés y la madre que lo parió.

¡Coño! Esto se avisa porque si es así nos ponemos la casulla de cristianar y nos montamos un fiestón hasta las tantas en la playa de Torredembarra, o donde haga falta. En ese caso no sólo me paso al bando de los que apoyan los indultos, sino que borro todas mis columnas desde 1972, como Echenique.

Haylos que se lo han creído a pies juntillas y se preguntan que pa qué la concentración del domingo en Colón. Hombre, pues está bien claro. ¡Para celebrarlo por todo lo alto! Es más, se espera la presencia del propio Junqueras, que paseará por la plaza llevando en las manos un extremo de la bandera española que en ella ondea y que mide 294 m2 (21×14), mientras los otros picos los sujetarán Abascal, Casado y Sánchez.

Va a ser precioso. Se me están saltando las lágrimas al imaginarlo.

A Beppo le rompe la crisma el alcalde de Portomarín

Jueves, 10 de Junio, 2021

El periodista José Vega Blanco es uno de los más leídos en Lugo a principios del XX

LA LLEGADA A Lugo del diputado Benigno Quiroga y López Ballesteros el Día de los Enamorados de 1903 tuvo de todo menos amor. Está en el aire el traslado del regimiento de Isabel la Católica, trascendental para la economía de la ciudad, y el presidente de la Diputación, Pepe Benito Pardo, ya le había advertido al político que mejor se abstenga de venir, y menos para fanfarronear, porque las manos de los vecinos no se encontraban en posición de aplauso.

Viaja igual el moretista Quiroga, con Bustelo y Abella de pajes. Los suyos acuden a la estación con vivas, pleitesías y algún objeto disimulado. Quiroga observa que uno de los presentes, José Fernández Vivero, no le saluda y se lo afea con un exabrupto, que sus huestes interpretan como la orden de acción.

Los cayados, disimulados hasta ahora bajo los gabanes, salen a relucir y a Fernández Vivero lo brean a palos. Los tortazos se alternan con los silbidos. A un lado del andén, lejos del bullicio, se encuentra el director del diario monárquico La Idea Moderna, significado antiballesterista, José Vega Blanco (Lugo, 1872), alias Beppo.

Hasta él se acerca con la peor de las intenciones Cándido López Varela, partidario de don Benigno, además de alcalde de Portomarín y dueño de un curvo bastón que una vez alzado a conveniente altura, deja caer sobre la cabeza del pobre Beppo, que se desploma encharcado en sangre. Para que nadie falte, está presente también el médico Gonzalo Vázquez Moure, alcalde de Lugo a la sazón, y que fallecerá ese mismo año. Atiende a Beppo como puede, pero deben trasladarlo al domicilio del doctor Almunia.

Al paso de una semana hay noticias inquietantes. Vega se agrava porque fue un golpe con saña, pero finalmente se recupera. “Lo peor de todo _ declara el periodista _, es que a Quiroga le escucho decir: “Bien hecho, se lo merecía”.

El Regional le quita hierro a los silbidos y dice que son cuatro gatos. Nunca tuvo buenas relaciones Vega con este diario _ aunque lo llega a dirigir _, ni con El Lucense, pero sí con sus íntimos, Indalecio Varela Lenzano, Julio Pérez de Guerra y Antón Villar Ponte, que le llama “el Kasabal gallego”.

Casa con Dolores Varela Sanjurjo, y juntos son padres de Manuel, Amancio, Mercedes y María de la Paz, que muere siendo niña. Figura entre los fundadores de la R. Academia Galega y preside el Círculo dos años. En 1913 viene trasladado de Coruña al Gobierno Civil de Lugo, donde es secretario y jefe de Negociado. Cuando en 1932 sustituye al gobernador, prohíbe la venta de “libros y novelas pornográficos”, nótese el matiz diferenciador.

Pero Pepe Vega, tan conocido como Beppo _ ¿el personaje del Fra Diavolo, de Daniel Auber? _, es sobre todo periodista. Cuando Antonio de Cora hace repaso de los más leídos antes de existir El Progreso, lo cita al lado de Pereira de la Riva, Amor Meilán, Romualdo Acevedo y Varela Lenzano. Él era La Idea Moderna, a donde entra en 1892 tras estudiar en el seminario. Al margen de las disputas políticas, sus crónicas son simpáticas, alegres y demócratas, lo cual le vale ser demonizado por El Lucense: Cree que nuestras señoritas son vírgenes por obligación. “Es de lo más inmoral e inculto, que se ha escrito en letras de molde”. Una maravillosa polémica.

Publica La catedral de Lugo y Borrones, con portada de Martínez Fole, y populariza la sección La Quincena, en Galicia Moderna, de Pontevedra. La Idea de los Menéndez tiene fama de ser el diario mejor escrito de Galicia, con Juan Rof Codina en plantilla.

Muere tras el Día de los Enamorados de 1933.

Perú está en Rusia

Jueves, 10 de Junio, 2021

Un título premonitorio

Si nada lo evita en el último segundo, el Foro de Sao Paulo habrá golpeado de nuevo a otro país latinoamericano mediante el balotaje del Perú.

¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita?, se preguntaba Mario Vargas Llosa en “Conversación en La Catedral”. El novelista se refería a Manuel Arturo Odria que mandó por allí en los cincuenta, pero a saber si la auténtica respuesta no está en ese Castillo que se lleva la elección por décimas.

Ya le gustaría a Vargas Llosa que el futuro de su país se pusiese ahora en manos de un nuevo Odria, el de su novela, pues el horizonte económico estaría mucho más despejado, ya que las obras públicas de Odria alejaron el paro y dieron una estabilidad que hoy se añora.

La verdad es que Perú estaba muy jodido antes de esta segunda vuelta, que es lo que significa balotaje. Él mismo lo dijo con todas las palabras cuando la elección era entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala, una alternativa que para el autor de “La casa verde”, era como si hubiese que votar al sida o al cáncer terminal.

Después se desdijo a favor de Keiko, pero la imagen quedó para los restos.

Castillo, un hombre que se pasea con un lápiz enorme en las manos como símbolo de su apoyo a la educación, no predica con el ejemplo. Lo poco que hasta ahora nos ha llegado de él lo retrata tremendamente ignorante, a niveles que hacen doctor a Maduro y catedrático a Chávez.

Eso no es buena señal, porque lo está señalando como un personaje manipulable y teledirigido por quienes ya aparecen como responsables de su triunfo, si éste acaba por confirmarse, Rusia e Irán.

Vargas Llosa augura una nueva Venezuela en su país. Sólo nos queda confiar en que el Nobel de Literatura falla más que una escopeta de feria cuando habla de política.

Karate kid

Miércoles, 9 de Junio, 2021

La gente es muy pesada

Escucho a Errejón y hago esfuerzos por creerlo. Me escama el introito que incorpora antes de negar absolutamente la agresión. Yo habría arrancado con una contundente negativa y después ya habría tiempo de dar mi clase magistral sobre los tres tipos de selfies con los que tropiezan los famosos por las calles.

Dice Íñigo que en primer lugar están los admiradores rendidos al personaje que quieren fotografiarse con él para llevarse un trofeo iconográfico y enseñárselo a las amistades como prueba de su afinidad ideológica: “Mira, aquí estoy con Bakunin en la Feria de la Fresa”.

Después está un segundo grupo formado por personas que se acercan al famoso “con no muy buen ánimo”, aunque él también se hace la foto. Esta gente es realmente extraña, pues quieren inmortalizarse con alguien al que no aprecian. Quizá también lo hagan para enseñar la foto a sus amistades: “Mira, aquí estoy con el gilipollas de Bakunin en la Semana Santa de Valladolid”.

Pero no acaba aquí la cosa. Según Errejón existe un tercer grupo que tampoco se presenta con muy buen ánimo y ante los cuales el personaje está realmente incómodo. A esos les niega la foto y nos parece correcto, porque seguramente ellos la quieren para decir a su pandilla: “Mira, aquí estoy con el gilipollas de Bakunin segundos antes de partirle los dientes en la Feira do Capón de Vilalba”.

Tanta precisión a la hora de catalogar a los espontáneos cuando se trata de decir simplemente que la denuncia por haberle propinado una patada en el estómago a un herniado es falsa, me sorprende.

Es como si te acusan de robar el Banco de España y comienzas diciendo que hay tres tipos de billetes, pequeños, grandes y medianos. Sin duda somos en extremo quisquillosos.