Curvas de la vida
Viernes, 25 de Junio, 2021
El curvilíneo
Estos días en los que tanto avanzan las ciencias de la indultología, los que se encargan de repartir vídeos por guasap _ hora es de castellanizarlo _, han rescatado uno del año pasado.
Se trata de una entrevista con Quim Torra, aquel señor que con gran éxito hizo lo imposible para ser inhabilitado, pues ya lo está.
El personaje se las trae y su amor a lo español quedó grabado en frases memorables que bien podrán figurar en las antologías del racismo, eso contra lo que tanto se clama, pero solo cuando cambia el color de la piel entre insultante e insultado.
El caso es que le preguntan por Sánchez y el tío suelta por aquella boquita de piñón todo lo que había estado observando durante los meses en los que mantiene contactos con él.
Es muy gracioso cuando Torra se define como “un hombre de ideales” que va siempre en línea recta, como diciendo ¡hasta yo los tengo! Lo hace para añadir a continuación que jamás se había encontrado un tipo con tantas curvas como Sánchez. Y a buen entendedor bastarían estas palabras para descubrir de qué pasta está hecho el hombre del que nos hablan. Alguien que no se enfrenta a las curvas de la vida, sino que las inventa porque le molesta el camino recto.
La conclusión del expresidente también la conocíamos, pues cuando dice que Sánchez es capaz de cualquier cosa con tal de seguir siendo presidente, no hace más que resumir en una frase la política de Moncloa desde su llegada.
Así no es extraño que ningún experto vea motivación suficiente en los indultos. No la hay. O mejor dicho, la que hay no figura en los nueve reales decretos, porque en ninguno de ellos se dice que se les indulta para que el abajo firmante permanezca al frente el Gobierno, que no es ningún bien común, sino uno muy particular.











