Atraco a las 3
Lunes, 10 de Mayo, 2021
A las 3, a las 4, a las 5…
Hay varios aspectos que tiñen de obscenidad el afán recaudatorio del Gobierno por muy obligado que sea.
El primero y principal es la crisis económica derivada de la pandemia, un escenario que afecta a todo el mundo, aunque eso no signifique que lo haga por un igual.
El segundo es la política de comunicación diseñada, dicen que por Redondo, para que los paganos nos enteremos de lo que viene. La convocatoria electoral les complicó el calendario, pero en realidad lo que indigna al contribuyente es que se nos trate de gilipollas, con ocultaciones, falsos anuncios, marchas atrás, eufemismos y brumas impenetrables que impidan saber la verdad de lo que se trama y nos obligue a cometer errores que todo lo enmarañen.
Está dentro del estilo que ellos llaman transparencia, pero que solo deja ver trapisondas y monipodios.
Es obsceno por la ineficacia de la gestión y el despilfarro del que se viene haciendo gala desde el primer día; el enchufismo, el amiguismo y el pago de favores a las organizaciones más comprometidas con la ruina de España que se llevan dinero y competencias a espuertas, en trailers diseñados para ello, sobre cuya carrocería se ha serigrafiado una leyenda imborrable: Volveremos, pues su capacidad depredadora es insaciable y eterna. Y eso sin rebajar un ápice sus niveles de insulto.
El desprecio a quien cotiza y la displicencia hacia quien no lo hace, la indecente subida de sobresueldos públicos, de gastos particulares para los altos cargos, sumado al dinero que derrochado en chorradas como averiguar si las princesas de Disney son republicanas, supera toda obscenidad y cae de lleno en la provocación.
Añadamos la nula voluntad de reducir el gasto suntuario, asesores, cintas de correr, o el caviar del gato, y obtendremos las ganas que nos entran de pagar impuestos.











