Archivo de Mayo, 2021

Atraco a las 3

Lunes, 10 de Mayo, 2021

A las 3, a las 4, a las 5…

Hay varios aspectos que tiñen de obscenidad el afán recaudatorio del Gobierno por muy obligado que sea.

El primero y principal es la crisis económica derivada de la pandemia, un escenario que afecta a todo el mundo, aunque eso no signifique que lo haga por un igual.

El segundo es la política de comunicación diseñada, dicen que por Redondo, para que los paganos nos enteremos de lo que viene. La convocatoria electoral les complicó el calendario, pero en realidad lo que indigna al contribuyente es que se nos trate de gilipollas, con ocultaciones, falsos anuncios, marchas atrás, eufemismos y brumas impenetrables que impidan saber la verdad de lo que se trama y nos obligue a cometer errores que todo lo enmarañen.

Está dentro del estilo que ellos llaman transparencia, pero que solo deja ver trapisondas y monipodios.

Es obsceno por la ineficacia de la gestión y el despilfarro del que se viene haciendo gala desde el primer día; el enchufismo, el amiguismo y el pago de favores a las organizaciones más comprometidas con la ruina de España que se llevan dinero y competencias a espuertas, en trailers diseñados para ello, sobre cuya carrocería se ha serigrafiado una leyenda imborrable: Volveremos, pues su capacidad depredadora es insaciable y eterna. Y eso sin rebajar un ápice sus niveles de insulto.

El desprecio a quien cotiza y la displicencia hacia quien no lo hace, la indecente subida de sobresueldos públicos, de gastos particulares para los altos cargos, sumado al dinero que derrochado en chorradas como averiguar si las princesas de Disney son republicanas, supera toda obscenidad y cae de lleno en la provocación.

Añadamos la nula voluntad de reducir el gasto suntuario, asesores, cintas de correr, o el caviar del gato, y obtendremos las ganas que nos entran de pagar impuestos.

J. Vicente Piñeiro, el Lugo de la España Sagrada

Domingo, 9 de Mayo, 2021

Nacido en Mondoñedo, investiga el archivo lucense y se lo ofrece a Manuel Risco para la magna obra de Flórez

MANUEL RISCO, EL continuador inmediato del agustino Enrique Flórez en la redacción de la monumental España Sagrada, se refiere a José Vicente Piñeiro Cancio (Mondoñedo, 1725), como uno de los grandes eruditos gallegos del momento y le otorga el mérito de historiar los dos tomos de los 51 de la obra dedicados a Lugo.

En 1949, El Progreso pide para él que tanto Lugo como Mondoñedo lo incorporen a su nómina de ilustres locales, pero por una razón u otra, Piñeiro sigue siendo un gran desconocido.

Por todo ello, los datos sobre el hombre son escasos. Sabemos, eso sí, que lo bautizan el 13 de abril de 1725 en la iglesia mindoniense de Santiago, como hijo legítimo de Andrés Piñeiro y de María Cironte y Santiago. Así aparece en los expedientes de limpieza de sangre exigidos a los aspirantes a canonjías de Compostela que estudia Pablo Pérez Costanti para publicarlos en el Boletín de la Real Academia Galega.

Tenemos que esperar a que Piñeiro cumpla 36 años para dar nueva razón de él, cuando el calendario señala el 13 de febrero de 1761 y José Vicente aspira a ser doctoral segundo de la catedral lucense. El cabildo celebra las oportunas oposiciones y Piñeiro obtiene once de los 18 votos posibles. Seis se van al candidato Nicolás Neira de Páramo y uno, a Antonio Liencres.

Por cierto, este Nicolás Neira se marchará a Compostela y será quien encargue a Francisco de Goya el retrato de Carlos IV que existe en Raxoi. Volveremos a él cualquier día.

En Lugo permanece los catorce años siguientes, que son los dedicados a investigar el archivo catedralicio hasta estar en posesión de la información que luego pasará a formar parte de la España Sagrada, Risco mediante.

Al final de esa etapa, el 18 de noviembre de 1775, se despide de Lugo porque se traslada a la metropolitana de Compostela. No obstante, promete a los lucenses que llevará a cabo la redacción de los nuevos Estatutos capitulares que por lo visto le habían encomendado y también “que continuará en Madrid la gestión comenzada sobre recursos para la fecha de la Catedral”, otra investigación en sus manos por lo que se deduce.

Y ahora es cuando volvemos a Risco para recordar que en el prólogo del tomo XL de la citada España Sagrada escribe sobre Piñeiro para alabarle “la rica y copiosa colección de materiales que para esta obra tenía prevenido el erudito don Josef Piñeiro, doctoral que fue en esta iglesia y canónigo al presente de la Metropolitana de Santiago, cuya liberalidad ha sido tan larga, que ha llenado enteramente todas mis esperanzas y deseos”.

Dicho con otras palabras, que gracias al mindoniense, los tomos de Lugo los ha solucionado con muchísima comodidad, porque todo el trabajo de búsqueda y documentación estaba hecho.

F., el colaborador de El Progreso que llama la atención sobre el desconocimiento de Piñeiro, afirma que los materiales facilitados a Risco se conservan en nuestro archivo capitular y llenan cinco grandes tomos que el autor titula: Colección Diplomática y Memorias para la Historia de la Ciudad e Iglesia de Lugo, citada con frecuencia en estudios sobre la iglesia en España, como la Guía de los Archivos aparecida hace unos veinte años.

La colección consta de cinco tomos, de entre 488 y 781 páginas cada uno, y no sólo recoge una amplia nómina diplomática, sino también datos sobre la historia de Lugo, inscripciones romanas, monumentos y monasterios existentes en la diócesis.

Saturnino Castilla destapa los subterráneos de Lugo

Domingo, 9 de Mayo, 2021

Sus trabajos chocan contra los cimientos del Palacio Episcopal y no puede avanzar

SATURNINO CASTILLA nace en el arranque del XIX. Más precisiones no hemos logrado. Ni siquiera para asegurar que él sea también un subteniente abanderado del batallón de Milicia Nacional de Lugo, el fabricante de la urna del Santo Entierro de Ferrol, el cofundador de la Real Academia Gallega de Bellas Artes, el autor del presupuesto de un muelle coruñés, o el turista de la Torre de Hércules que después de verla por dentro les deja como recuerdo en el Libro de Visitas el dibujo del aparato lenticular del faro.

Bueno, este último es muy probable que sí sea nuestro Saturnino porque la anécdota le encaja como anillo al dedo.

Por otra parte, las certezas que tenemos de él lo hacen íntimamente vinculado a las entrañas de la ciudad, donde es profesor de Matemáticas, Dibujo y Geografía. Como además se le reconocen conocimientos arquitectónicos, todo ese conjunto de saberes le va a abrir las puertas para que ejerza de arqueólogo. Todo un renacentista.

Suyo es el conocido plano de Lugo que realiza con Pedro Menchaca y que se conserva en el Museo Provincial. Por falta de otros certificados, el dibujo ha recibido distintas dataciones que alcanzan hasta el año 1840. En cualquier caso son los albores del Lugo moderno.

A Castilla se recurre cuando se decide demoler el convento de las Agustinas Recoletas que ocupa la posterior Alameda, o sea, la parte sur de la actual Praza Maior. Va a ser nombrado director de la obra en un papel que suponemos a medio camino entre contratista, arquitecto, delegado municipal y arqueólogo.

En ese cometido es cuando Castilla se encuentra con la red de pasadizos subterráneos que cruzan la ciudad, como el que conduce bajo tierra desde la iglesia de Santiago A Nova al solar que hoy ocupa el Hotel Méndez Núñez, y que otrora fue residencia del obispo de la ciudad.

De los subterráneos que salen a relucir se dice que permiten a un hombre caminar de pie con comodidad y que se han realizado con fábrica de pizarra y jambas cerradas por arcos romanos de rejuela.

El descubrimiento del primero de ellos es de 1838, como fruto de una excavación en paralelo a los soportales inferiores de la plaza. Y si nos fijamos en el plano de la ciudad citado anteriormente, veremos que en esa zona figura una especie de línea discontinua que marca exactamente esa zona.

Los pasadizos se tienen por romanos desde el primer momento y como se encuentran obstruidos por tierras y escombros, se acuerda liberarlos para conocer su origen y su destino. Al frente de los trabajos continúa Saturnino Castilla, pues se tiene por el vecino más competente para ello.

Bartolomé Teijeiro Sanfiz publica en las páginas de El Lucense (1888) sus Ligeros apuntes sobre la importancia de la ciudad de Lugo durante la dominación romana… y en ellos afirma que Castilla trabaja los años siguientes como ayudante en Obras Públicas hasta su muerte.

Escribe también Teijeiro que don Saturnino lleva a cabo su trabajo hasta que la excavación choca con los cimientos del Palacio Episcopal, que interrumpen transversalmente el pasadizo que se desatasca desde los Cantones. En ese momento, bien pudo decir Castilla: ¡Con la Iglesia hemos topado!, pues ninguna exageración habría en ello.

Añade que el hombre estaba dispuesto a seguir la recta, pero alguien le hace ver que las dificultades aumentarían a partir de ese punto, de modo que allí finaliza el avance. Teijeiro sugiere que el pasadizo podría continuar hasta cerca del Miño.

Falso culpable

Domingo, 9 de Mayo, 2021

Chivos expiatorios

Hay que ver la cantidad de demócratas que se han levantado de patas traseras al enterarse de los resultados en Madrid. Y digo demócratas porque así se tienen ellos, no porque lo sean. Esas reacciones son propias de otras maneras de pensar. El demócrata disfruta cuando los suyos pierden, porque cuanto peor sea su sufrimiento, más ahonda en su virtud.

Bueno, tampoco nos pasemos. Sobre el papel todos somos muy dignos, pero a la primera ocasión asoma el dictador que llevamos dentro. El Gobierno está trufado de ellos. No solo entre los coaligados, que esos ya venían a la toma del palacio de Invierno a las claras, sino los otros, los pata negra de la democracia ilustrada, los árbitros de la elegancia, los supremacistas de la moral de izquierda, los rien ne va plus del poder que emana del pueblo.

Ahora resulta que si emana para decirles que prefieren otra forma de gobernar, no vale, porque son unos majaderos tabernarios, que toman tapas de berberechos y boquerones en vinagre.

Es tan burdo que se han puesto a buscar responsables y los han encontrado. El primero, Franco, el de Brollón. Tanto recordar al del Ferrol que la gente se ha hecho el voto un lío y viendo a este en el PSOE, se han dicho, tira para Ayuso, que ahí hay gato enterrado.

El segundo, Gabilondo, meu pobre. Pierde las elecciones, le presionan para que se postule como chivo expiatorio, renuncia al acta de diputado, lo vacunan, sufre una arritmia y lo hospitalizan, ¡todo el mismo día! Y encima tiene que ir Ayuso a visitarlo porque su jefe no se mueve de Moncloa por si al pueblo madrileño le da la ventolera y se asoma a las ventanas para vitorearle.

De paso también les cortan la cabeza a Leguina y a Redondo, el de antes, no Iván, que ese sí tiene delito.

Ahora bien, del engaño y de las mentiras, ni mu.

Smic, smac, smoc

Sábado, 8 de Mayo, 2021

Una comedia

El lenguaje inclusivo entró en campaña de la mano de Irene Montero, la única indocumentada que es capaz de defender el uso de hijos, hijas e hijes sin que el sonrojo le cubra el rostro al pensar que de ese modo está haciendo un favor a la causa feminista, cuando en realidad la reduce a un atroz simplismo, impropio de ministras y de personas adultas.

Está reciente la publicación del libro de Darío Villanueva Morderse la lengua, donde se puntualiza con acierto lo que puede haber de machismo en el lenguaje y lo que es banal, absurdo, inapropiado y contraproducente en el llamado lenguaje inclusivo.

Se ve que la ministra actúa por su cuenta y habla de tomismo sin haber leído a Santo Tomás.

Quiso la casualidad que antes de finalizar la campaña _ exactamente el día de reflexión _, su colega, el ministro de Educación Nacional, Juventud y Deportes de Francia, Jean-Michel Blanquer, prohíba el inclusivo en el ámbito de sus competencias, es decir, los colegios franceses, como ya lo estaba desde 2017 en la administración.

Aquí andábamos a lo de Madrid y se le da poca cancha a la significativa decisión del señor Blanquer, lo cual no quiere decir que haya perdido importancia, ni mucho menos.

Ni que decir tiene que Blanquer no censura el feminismo ni sus objetivos. Lo único que hace es reafirmar como prohibido lo que ya lo estaba, como es duplicar los géneros de forma innecesaria al hablar o escribir, e inventarse un nuevo que termina en E, porque así les parece a unos políticos de turno sin competencias en los campos semánticos.

El ministro confirma también lo que ya era sabido. Esta ortografía constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura, dificulta el aprendizaje, convierte en farragoso cualquier texto y destruye la belleza literaria. Casi ná, rapaza.

El discurso del rey

Viernes, 7 de Mayo, 2021

Al pie de la letra

Acabo de colgarle el teléfono al rey. Desde Zarzuela me ha dictado esta columna, lo cual es de agradecer, porque además de quedarme realmente bien, me proporciona un considerable ahorro de meninges, que nunca se sabe cuándo las vas a necesitar.

Ya sabrán que en su tercer intento, José Julio Rodríguez, exJEMAD por la gracia de Zapatero y candidato número 11 a la Asamblea de Madrid por la gracia de Iglesias, va a ser nuevo diputado. El fenómeno es posible por correrse el escalafón tras la renuncia de este último. Es decir, va a ser un parlamentario de corrida, que es como ser militar de cuchara, pero de golpe.

Es lo que tenía ir detrás de Iglesias, que en cualquier momento te hacía vicepresidente, diputado, ministra o directora de periódico. A José Julio le tocó un acta de diputado y es de esperar que nos depare tardes gloriosas porque madera tiene.

Él es el autor de una teoría según la cual los periodistas españoles escribimos al dictado del rey, lo cual es cierto, como acabamos de certificar. Lo que ya no está tan claro es al dictado de quién habla, escribe y ornea él, ni qué intereses le mueven, ni qué odios alimenta.

Nuestros clásicos dedican sus libros al rey, no por seguirlos, sino por iluminarlos, ya que si es bueno para ellos, lo será para todos. En algún momento, cuando José Julio se dedicaba a la milicia, él también pensaba así, pero se cayó en la marmita bolivariana y ahora confunde el tocino con la velocidad y la banana con el marxismo.

Hay en su caso una moraleja impagable, pues viendo cómo él asciende a la condición de diputado gracias a que su jefe se ha pegado un batacazo histórico que le cuesta su carrera política, nos deja sin argumentos para augurarle nada bueno.

Y hasta aquí puedo reproducir el discurso que me ha dictado el rey.

Eduardo Fungairiño, coreógrafo de las diatomeas

Jueves, 6 de Mayo, 2021

El cartógrafo lucense tenía su violín de Ingres en la preparación y estudio de estas algas fósiles

ANTES DE PENETRAR en el personajes conviene repasar nuestros conocimientos sobre las diatomeas, para lo cual me auxilio de los investigadores del CSIC, Óscar Soriano y Miguel Álvarez Cobelas.

Llamamos diatomeas a las algas unicelulares fotosintéticas y acuáticas con caparazón silíceo opalino, conocido como frústula y cuyo tamaño va de las 4 micras al milímetro, aunque la mayoría son microscópicas, lo cual quiere decir que su estudio va ligado al desarrollo de los aparatos que posibilitan su visión.

Aparecen en el Jurásico, adoptan miles de formas, sirven para analizar la calidad de las aguas donde se encuentran y tienen usos fertilizantes, insecticidas o industriales.

Ese multiformismo de las frústulas es de una gran belleza y por ello atrae el interés de aficionados que se apasionan con las preparaciones de diatomeas. En la segunda mitad del siglo XIX es frecuente la creación de sociedades que funden en una misma actividad la experimentación con el microscopio y el logro de composiciones o mandalas artísticos, como el que figura en el cromo.

Ahí encontramos a Eduardo Fungairiño de la Peña (Lugo, 1838), jefe de la sección de Grabado del Depósito Hidrográfico del Ministerio de Marina, que es reconocido en la biografía escrita por Alberto Gomis Blanco para la Real Academia de la Historia, como naturalista, diatomólogo y conquiólogo.

Su oficio lo pone también en contacto con el mundo de las diatomeas, al que se entrega con auténtica pasión. Su labor consiste en realizar preparaciones microscópicas donde se aúnan la belleza de las algas con su interés científico, y que él mismo rotula con excelente caligrafía.

Los principales instrumentos para conseguir esos resultados son los propios aparatos de observación y el más fino de los pelos posible con el cual mover y colocar las diatomeas una vez eliminada su materia orgánica. Algunos de los especialistas como Fungairiño prefieren los pelos de sus cejas y pestañas que descienden en grosor hasta el mismo tamaño de las diatomeas.

La demanda de estas preparaciones crece pareja a las que son realizadas con insectos, cristales, foraminíferos y esponjas, entre otras. Los más destacados diatometistas actuales son Klaus Kemp, Osamu Oku y Stefano Barone.

Uno de los alumnos y seguidores más destacados del lucense es el naturalista Florentino Azpeitia Moros, autor en 1908 de La Diatomología española en los comienzos del siglo XX, escrita en colaboración con él.

Esta actividad le lleva a relacionarse con los más destacados especialistas europeos, como Otto Nikolaus Witt y el español Alberto Caballero y Bellido, catedrático de Física y Química y director del Instituto de Pontevedra, considerado con él el máximo exponente de este arte científico, o de esta ciencia artística.

Fungairiño está reconocido como el mejor especialista de las algas de Oamaru (Nueva Zelanda), que es el más famoso yacimiento mundial de diatomeas fósiles.

La mejor colección española, y a la vez una de las más completas del mundo, es la de Caballero y Bellido, conservada en el MN de Ciencias Naturales de Madrid, que contiene los trabajos de Fungairiño, autor a su vez de numerosas cartas náuticas y mapas, por los que merece varias condecoraciones y el nombramiento de teniente de navío honorario. La prestigiosa revista científica The Lancet se ocupa de la obra de Fungairiño.

Entre él, Caballero y Azpeitia consiguen reunir más de 5.000 muestras.

Fallece en Madrid el año 1916.

Cómo robar un millón y…

Jueves, 6 de Mayo, 2021

Impuestos para esto

En octubre del año pasado, aquel 2020 lleno de precariedades, mortandad y ruina, el Gobierno tuvo la graciosa idea de aumentar un 13,2 por ciento el presupuesto del Centro de Investigaciones Sociológicas, vulgo CIS, para que Tezanos pasase de los 8,05 millones de euros, a los 9,12.

Aquello nos dio una gran tranquilidad a todos. Los sondeos demoscópicos del organismo, sabiamente cocinados por el servicial sociólogo, iban a mejorar una barbaridad, porque con un millón de euros más se obtendrían “estimaciones más estables”. Eso se dijo en aquel momento tan canalla como inoportuno.

La primera gran ocasión para comprobar la efectividad de ese nuevo millón de euros era la elección madrileña del pasado día 4 que catapulta a Ayuso, hunde al PSOE y lamina a Iglesias.

¿Saben cuál es el único sondeo que pronostica un gobierno de las izquierdas, nada menos que con 73 escaños? Sí lo saben, el del CIS. Su error no es menudo, pues Tezanos tuvo que reasignar hasta 15 escaños para ofrecer los resultados que le había pedido su jefe.

En el contexto actual, con una Televisión Española que cada vez ve menos gente, con el Ministerio de Interior y Correos bajo sospechas de partidismo y con otras lindezas en la mente de todos, debemos asumir que el CIS se haya convertido en una maquinaria de propaganda sin el menor recato. Al fin y al cabo, tampoco les vale de nada, porque los votos reales son los que son.

Pero una cosa es que aceptemos CIS como animal de compañía, y otra muy distinta es que lo aceptemos un millón de euros más caro y encima con insultos al 57,43 por ciento de la ciudadanía, pues como bien sabrá el señor Tezanos, ese millón es nuestro, no de Sánchez.

Para mentir igual de bien sobra la calculadora del teléfono y un bolígrafo.

Benigno González, el decano de los sacerdotes españoles

Miércoles, 5 de Mayo, 2021

El cura de Carballedo fue un niño enfermizo, ofrecido por su madre a varios santuarios, pero que alcanza casi los 106 años de vida

FUE EL DECANO de los sacerdotes españoles y así lo presenta la prensa en julio de 1975, cuando acaba de cumplir 105 años de edad y está a punto de morir Franco. Benigno González Taboada (Carballedo, 1870) lo sobrevive algunos meses y finalmente fallece en abril de 1976, hace 45 años.

Había nacido en Trasar de Carballo, lugar de la parroquia de Santo Estevo de Cartelos, en el seno de una numerosa y longeva familia, muchos de cuyos miembros sobrepasan los noventa años, aunque ninguno tantos como él.

Sin embargo, Benigno fue un niño enfermizo, un desmedrado del que sus familiares desconfían que salga adelante. Su madre opta por la fe, antes que por la medicina y siguiendo sus creencias peregrina descalza y con el niño a cuestas los cuarenta kilómetros, ida y vuelta, que separan su domicilio del Santuario dos Remedios, en Monte Faro, para impetrar a la Virgen por su salud.

Tampoco se olvida de otro santo milagrero mucho más cercano, el san Pexerto de Buciños, a tan solo tres kilómetros de su casa, traído allí desde Roma por el obispo de Valladolid, José Antonio de Rivadeneyra, natural de ese lugar entonces chantadino. El sacrificio en este caso se incrementa con la ofrenda de un xato, al tiempo que la mujer presenta a su niño en el templo con ropajes de difunto.

Benigno contaba cómo su abuelo había sido testigo de la llegada de las reliquias de su Pexerto y del episodio de Viana, cuando los caballos que lo traen se arrodillan ante el Corpo Santo existente en Santa Cruz de Viana, el dominico Miguel González.

El caso es que los malos augurios no se cumplen y el jovencito ingresa en el Seminario de Lugo, de donde sale para regir la parroquia de San Andrés de As Nogais. Un tío suyo, cura también, lo reclama desde la isla de Cuba para que se haga cargo de cuatro parroquias y allí, entre Auras y Jesús del Monte, en Santiago, vive los años de las revueltas y la insurrección.

Cae en manos de ellos y antes de que lo ejecuten, logra ganar tiempo confundiéndolos sobre disquisiciones de su sagrado ministerio y la necesidad de que consulten a sus jefes sobre su suerte. Es el tiempo que necesita para espolear su caballo y salir al galope entre una nube de disparos que no atinan. Nuevo milagro en su vida.

Después de la independencia no tuvo más contratiempos y en 1902 es elegido entre todos los sacerdotes para presentar sus respetos al primer presidente cubano, Tomás Estrada Palma, que se declara católico ante él.

La estadística de sus años cubanos ofrece un curioso resultado, pues aunque bautiza a 4.300 niños, solamente casa a 65 parejas. “Eran reacios a ese sacramento”, resume Benigno a su regreso. “La falta de cultura abonaba el terreno para las supersticiones y las prácticas de magia”.

Viaja a la península para operarse de la garganta en Santiago de Compostela, y decide no volver al Caribe. Entonces será párroco de Lovelle en 1926 y de su natal Cartelos en 1930, aunque en 1936 ya es presbítero de Chantada, donde arraiga el resto de su existencia.

Al cumplir los cien años, concelebra una misa con el obispo Ona y otros sacerdotes, entre ellos, su sobrino Ángel González, y dos bisobrinos, Ángel y José González.

En ese momento vive una hermana suya de 94 años, que asegura no haber perdido jamas ni una misa ni un rosario de su parroquia.

En esos momento el sacerdote presume de su memoria, de su movilidad y de su estómago, que le habían proporcionado una débil salud de hierro hasta el mes de abril de 1976, a dos meses de cumplir los 106.

Madrid los mata

Miércoles, 5 de Mayo, 2021

La pequeña coronela de Chamberí

Amanece y sobre el campo de batalla se distinguen cadáveres bien notorios. Por fortuna para ellos y para la demografía de la nación, tan maltrecha ella, sólo son cadáveres políticos que podrán seguir yendo a las tabernas de Sol para tapear unas patatas bravas.

Nada más llegar, hacia el centro de la arena, reposan los despojos del bizarro teniente Edmundo, a quien reclutaron para lanzarlo con la estrategia de Bartolo, por si sonaba la flauta. Y no sonó. Su jefe, la general Arrimadas, está desaparecida en combate, pero se piensa en ella para las previas de Eurovisión. Peores resultados que los últimos años no va a sacar.

A su izquierda, con los entorchados descosidos y las costuras deshilachadas, se aprecian las cenizas de otro ilustre militar, el general de División _ de mucha división _, Iglesias Turrión, que en muy breve espacio de tiempo ha dado muestras de no valer para la milicia, ni para casi nada. Tiene al lado unos trastos rotos y desvencijados. Son los muebles que ha salvado, dicen. Se rumorea que se dedicará al circo.

Próximo también se aprecia el torpe aliño indumentario del coronel Gabilondo que dibuja un escorzo soso, como diciendo, “yo hice lo que pude, pero no mandé mis naves a luchar contra estos elementos”. Te creemos. Para eso, ni se va. ¡Sorpassado por MM!

Sólo falta el Generalísimo, Su Sanchidad, desaparecido también del teatro de las hostilidades con el avieso fin de que la degollina le salpique lo mínimo posible su impecable terno azul Prusia.

Pero le salpica. Vaya que sí. Está tocado en proa y con la popa destrozada. A este hombre le ha mordido el rancio franquismo que él y su compi resucitaron. ¿A quién se le ocurre? ¿A Redondo? Todos se han quedado patidifusos y con el culo al aire, porque la cornetín Ayuso los ha puesto en estampida.