Álvarez Celeiro, setenta años de la I Copa Miño
Domingo, 16 de Mayo, 2021El deportista lucense tendrá una trágica y simbólica muerte con tan solo 41 años de edad
ESTE AÑO SE cumplen los setenta desde que entre Rábade y Lugo se celebra la I Copa Miño de piragüismo, convertida en el LXIV Descenso Internacional que hoy se celebra. La Copa estuvo patrocinada por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento y organizada por el lugués ferrolano Jacinto Regueira Alonso.
Se inicia a las tres y media de la tarde del día 12 de octubre de 1951 bajo un manto de agua que añade el punto heroico que la prueba necesita para convertirse en clásica, aunque luego se trasladó a Corpus por los mismos motivos.
La meta se sitúa frente al balneario y a ella llega, dos horas exactas después, la embarcación del Peña Trevinca que tripulan Antonio Moreira Cons y José Álvarez Celeiro (Lugo, 1921), a quienes hoy llamaríamos dos talludos atletas, aunque falta por llegar a ese deporte Ángel Villar – Chilares, que dejará a todos menudos en cuanto a años en su práctica.
Casas y Santomé, del Frente de Juventudes, son segundos, nada menos que a 15 minutos. Demetrio, de Monforte gana en K-1, aunque en aquel año todavía no se usa esa denominación, sino que las piraguas tienen nombre propio. Moreira y Celeiro suelen competir con la Lucus III, o con otra de nombre entrañable, la Rula II.
Entre los participantes aparecen deportistas pioneros, como son Serafín Caridad, Marcelo y José Luis Regueiro, y José Pérez, que defiende el club Ferroviaria.
Celeiro es habilitado de las Clases Pasivas, pero su pasión es el deporte, el río, la piragua y la caza. Así no es extraño que lo veamos en lo más alto del podio de la I Copa Miño, o en la presidencia de la Venatoria, o al frente de la directiva del Club Fluvial.
Es cofundador de la Federación Lucense de Atletismo y desempeña la delegación de otras federaciones. Cuando fallece preside la de Piragüismo, es asesor deportivo de Educación y Descanso, miembro del Patronato de Ancares y de la Junta de Educación Física y Deportes, así como seleccionador para el Sella, organizador y juez árbitro de lo que haga falta.
Entre sus hazañas deportivas se recuerda su victoria en el Descenso del Ulla de 1956 a bordo de la Rula II. Los remeros de Pontevedra reconocen la superioridad de los lucenses, pero se frotan las manos porque ese año en la parte marítima de los 25 kilómetros del descenso con llegada a Vilagarcía, se esperan olas y aguas encrespadas a las que no están acostumbrados los altomiñotos.
Para su disgusto, no sólo Celeiro gana en individual, sino que Moreira y Pérez lo hacen en K-2 con la Lucus III.
El 26 de febrero de 1962, Cesáreo Álvarez Celeiro, el hermano de José, se desplaza a la zona de Ombreiro para recogerlo en automóvil. Cesáreo se intranquiliza ante su tardanza y llama a Lugo para dar la alarma a un grupo de amigos. En una hora se ha juntado un buen grupo de ellos dispuestos a recorrer las orillas del Miño por donde se supone que podría estar José.
A falta de otros medios, improvisan como pueden unas rudimentarias antorchas y se dividen los tramos a recorrer. La búsqueda no se prolonga demasiado. En torno a las nueve y media de la noche, el grupo al que le corresponde rastrear el puente, ilumina el cadáver de José al lado de unas rocas y cerca de él, su escopeta.
Conjeturan que quiso saltar de una a otra, resbala y en la caída se le dispara el arma. El tiro le entra a la altura del hígado y le afecta también el corazón. Su muerte fue instantánea. Ésa es la versión oficial, aunque no la única.
El vencedor de la I Copa Miño fallece entre Rábade y Lugo, su gran pasión. Tenía 41 años.











