Archivo de Mayo, 2021

Álvarez Celeiro, setenta años de la I Copa Miño

Domingo, 16 de Mayo, 2021

El deportista lucense tendrá una trágica y simbólica muerte con tan solo 41 años de edad

ESTE AÑO SE cumplen los setenta desde que entre Rábade y Lugo se celebra la I Copa Miño de piragüismo, convertida en el LXIV Descenso Internacional que hoy se celebra. La Copa estuvo patrocinada por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento y organizada por el lugués ferrolano Jacinto Regueira Alonso.

Se inicia a las tres y media de la tarde del día 12 de octubre de 1951 bajo un manto de agua que añade el punto heroico que la prueba necesita para convertirse en clásica, aunque luego se trasladó a Corpus por los mismos motivos.

La meta se sitúa frente al balneario y a ella llega, dos horas exactas después, la embarcación del Peña Trevinca que tripulan Antonio Moreira Cons y José Álvarez Celeiro (Lugo, 1921), a quienes hoy llamaríamos dos talludos atletas, aunque falta por llegar a ese deporte Ángel Villar – Chilares, que dejará a todos menudos en cuanto a años en su práctica.

Casas y Santomé, del Frente de Juventudes, son segundos, nada menos que a 15 minutos. Demetrio, de Monforte gana en K-1, aunque en aquel año todavía no se usa esa denominación, sino que las piraguas tienen nombre propio. Moreira y Celeiro suelen competir con la Lucus III, o con otra de nombre entrañable, la Rula II.

Entre los participantes aparecen deportistas pioneros, como son Serafín Caridad, Marcelo y José Luis Regueiro, y José Pérez, que defiende el club Ferroviaria.

Celeiro es habilitado de las Clases Pasivas, pero su pasión es el deporte, el río, la piragua y la caza. Así no es extraño que lo veamos en lo más alto del podio de la I Copa Miño, o en la presidencia de la Venatoria, o al frente de la directiva del Club Fluvial.

Es cofundador de la Federación Lucense de Atletismo y desempeña la delegación de otras federaciones. Cuando fallece preside la de Piragüismo, es asesor deportivo de Educación y Descanso, miembro del Patronato de Ancares y de la Junta de Educación Física y Deportes, así como seleccionador para el Sella, organizador y juez árbitro de lo que haga falta.

Entre sus hazañas deportivas se recuerda su victoria en el Descenso del Ulla de 1956 a bordo de la Rula II. Los remeros de Pontevedra reconocen la superioridad de los lucenses, pero se frotan las manos porque ese año en la parte marítima de los 25 kilómetros del descenso con llegada a Vilagarcía, se esperan olas y aguas encrespadas a las que no están acostumbrados los altomiñotos.

Para su disgusto, no sólo Celeiro gana en individual, sino que Moreira y Pérez lo hacen en K-2 con la Lucus III.

El 26 de febrero de 1962, Cesáreo Álvarez Celeiro, el hermano de José, se desplaza a la zona de Ombreiro para recogerlo en automóvil. Cesáreo se intranquiliza ante su tardanza y llama a Lugo para dar la alarma a un grupo de amigos. En una hora se ha juntado un buen grupo de ellos dispuestos a recorrer las orillas del Miño por donde se supone que podría estar José.

A falta de otros medios, improvisan como pueden unas rudimentarias antorchas y se dividen los tramos a recorrer. La búsqueda no se prolonga demasiado. En torno a las nueve y media de la noche, el grupo al que le corresponde rastrear el puente, ilumina el cadáver de José al lado de unas rocas y cerca de él, su escopeta.

Conjeturan que quiso saltar de una a otra, resbala y en la caída se le dispara el arma. El tiro le entra a la altura del hígado y le afecta también el corazón. Su muerte fue instantánea. Ésa es la versión oficial, aunque no la única.

El vencedor de la I Copa Miño fallece entre Rábade y Lugo, su gran pasión. Tenía 41 años.

Lo que el viento se llevó

Sábado, 15 de Mayo, 2021

“Te voy a freír a impuestos, cariño”

Estoy de acuerdo con la vicepresidente Díaz. Las mascarillas son un coñazo. Es más, no conozco a nadie que opine lo contrario y que ansíe el momento de usarla de nuevo.

Es algo así como el casco en las trincheras. No es agradable llevar todo el santo día una palangana en la cabeza sujeta al mentón por un barbuquejo, pero lo llevas porque te puede salvar de la muerte por metralla.

Aún así no me imagino a una general y a una comandante comentando lo coñazo que resulta usar casco, porque hay desgracias infinitamente peores a su alrededor, como por ejemplo, la guerra.

En el caso de la vice y la ministra Belarra, lo grave no es la mascarilla, sino la pandemia, por lo que el comentario suena a una frivolidad aplastante, sobre todo cuando la subordinada le pregunta a su superiora si se la va a quitar para hablar en público y al oír que así lo hará, se lo alaba diciendo: “Sí, que queda horrible”.

Ese es el nivel.

Después empezarían a decir lo de todos y todes, acompañado de varios asesinatos lingüísticos más; o aquella frase tan bonita que parece sacada de Lo que el viento se llevó: A Dios pongo por testigo de que jamás volveremos a decir a los españoles que se aprieten el cinturón.

A la vista del saqueo impositivo que prepara el Gobierno por carretera, mar y aire, la frase suena propia del método filosófico de la reducción al absurdo. ¿No nos lo volverán a decir porque no va a quedar un mal cinturón que apretar, o porque lo harán sin decírnoslo?

La mascarilla es un coñazo y el casco también, pero nada comparable a su afán recaudatorio. Eso sí que manda truco.

Entretanto, Rhett Butler, el guaperas de Tara/Moncloa, repite a las puertas de palacio:

_ Francamente querida, me importa un bledo.

Desmontando a Harry

Viernes, 14 de Mayo, 2021

Se le veían las costuras

Me sirvo de Ortega para hablar del yo y la circunstancia de Iglesias, un hombre al que los columnistas debemos un monumento en el cerro santanderino de Somorrostro, al lado de la abadía de los Cuerpos Santos: “A P.I., con agradecimiento, los plumillas de España”.

El yo del personaje es tan falso como el del pequeño Nicolás, pero más sincero. Él ya nos había advertido que no venía a la política a hacer nada noble, ni útil, ni tan siquiera a lucrarse, como es evidente que consigue. Él venía a montar el pollo y lo que le durase el divertimento sería el tiempo que te dejan montar sobre un caballito de feria por una peseta.

Lo que nadie nos imaginábamos es que fuese tan corto, lo cual profundiza hasta dónde es falso el personaje. Bueno, pues aun diciéndolo con todas las letras y los acentos bien puestos, hubo gente que se lo creyó, miles de personas, aunque cuanto más cerca estaban, antes se les desdibuja la estampa. Eso depende del grado de aprovechamiento obtenido, A Echenique todavía le dura y a Irene, así así.

El que bate todos los récords y se encarama en cabeza de la impostura es Pedro Sánchez. Ese sí que es un don Tancredo legítimo de la escuela valenciana, como don Tancredo López, que da nombre a la pasividad y la inanición torera.

Pero volvamos al otro, que este hoy no toca. De la circunstancia de cada cual dice Ortega que camina a nuestro lado, “y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. En esas estamos. Iglesias hará lo que sea necesario para que sus circunstancias lo mantengan en el candelabro. Se alimenta de memes y chascarrillos. Es un pavo real de larga cola, moño estilo Imperio, media barba _ más no puede _, flequillo, raya al medio, patillas o bigote Van Dyke. Da lo mismo. Tirabuzones se pondrá si con ello sigue siendo un minuto más el hombre que nació para ser mirado.

Enrique R. Baixeras, del cine a la música pasando por la alcaldía

Jueves, 13 de Mayo, 2021

El ribadense adapta dos cuentos de Fole al cine y es actor en Fendetestas

MAÑANA ARRANCA LA VIII edición del Festival Bal y Gay, música á beira do mar, que se ha consolidado como una de las citas más originales e interesantes de A Mariña y que este año se desarrolla en mayo y agosto.

El Festival debe su existencia al interés de un grupo que encabeza Enrique Rodríguez Baixeras (Ribadeo, 1953), al frente de la Fundación que vicepresiden José Arnau Sierra y José Manuel Romero Moreno, con los vocales José Francisco Rivas Chavarría, María del Cielo Fernández Fernández, Antonio Rodríguez Baixeras, Luís Cámara Palomares, Nerea Rodríguez Rouco y Rafael Rodríguez Postigo, así como la clarinetista Alba Rodríguez Pérez, hija de Enrique y directora del festival.

Los cinco hermanos Baixeras están ligados a las siete artes y en el caso de Enrique, su juventud está más cerca del séptimo que del de Euterpe. Rafael, ya fallecido, era pintor; Antonio, narrador e historiador y Xavier, poeta.

Su padre, secretario de administración local nacido en Foz, se traslada de Pobra do Caramiñal a Ribadeo, y luego a Segovia. Su madre, a la que definen como “muy catalana”, hace por tener a alguno de sus hijos en Cataluña, como Xavier.

Su primer contacto con el cine, a los 15 años, es a través de José Ernesto Díaz Noriega, cuando éste tiene 56. Díaz Noriega, premiado con la Palma de Oro en Cannes, es el primer presidente de la Asociación cinematográfica de Galicia.

Estudia y se licencia en la Escuela de Cinematografía dentro de la generación a la que pertenecen los tres amigos que ruedan Ópera prima, Fernando Trueba, Óscar Ladoire y Antonio Resines. Enrique arrastra a los tres a Galicia y el viaje tendrá su continuación en otro que realiza Ladoire para rodar A contratiempo, en cuyos créditos Enrique figura dentro del extraño apartado “bueyes y ganado”, los de su granja de Nois.

Baixeras colabora con Díaz Noriega en varias películas e inmediatamente comienza a rodar en gallego, convirtiéndose en un pionero de la lengua, lo que le cuesta una visita a la comisaría por culpa del corto O documento, inspirado en un relato de Á lus do candil, de Ánxel Fole.

La película queda requisada hasta el año 1997, recuperada para las jornadas de Foz y el Día das Letras Galegas dedicado a Fole en Lugo. Posteriormente la exhibe la Asociación Francisco Lanza.

O documento está llena de anécdotas. Por ejemplo, el protagonista es el periodista de la agencia Efe y caricaturista ribadense Juan López Rico, y uno de los extras, Juan Antonio García Díez, será ministro de Comercio con Suárez, y vicepresidente y ministro de Economía, con Calvo Sotelo.

La escena del enamorado subido a un árbol, similar a otra de su coetánea Amarcord, sirve a Fole para decir que Fellini se la ha plagiado, siempre sustentado desde el humor y la broma.

Su objetivo es hacer una trilogía basada en Fole, pero luego sólo rueda O cadaleito, en Nois, Fontao y O Valadouro, con Trueba como ayudante de dirección. Es premiada en Bilbao.

Los cineastas gallegos Castelo, Simó, Gato Luaces y él colaboran en sus respectivos proyectos, como O pai de Migueliño o Fendetestas, en la que Enrique es actor. El grupo se llama Enroba _ las iniciales del ribadense _, y su fruto se llama Cuentos gallegos, exhibidos en Burgos, dentro de una de la extensiones del Festival de Valladolid.

Tras un tiempo como ganadero en Nois, se traslada a Madrid para trabajar en la Filmoteca y más tarde, a Teresa (Castellón), donde su mujer pone farmacia y donde él llega a ser alcalde dentro de la lista de IU.

Historias de Madrid

Jueves, 13 de Mayo, 2021

Superándose a cada paso

Hay que agradecerle a Pepu Hernández, inédito portavoz de la oposición socialista en el Ayuntamiento de Madrid, que no tenga ni zorra idea sobre lo que ha escrito o dejado de escribir Andrés Trapiello, porque de esa manera lo han descubierto miles de españoles que vivían en la inopia en torno a este escritor de Manzaneda de Torío, en el norte geográfico de León.

Al pobre hombre _ a Pepu me refiero _, le dijeron que sí, que el PSOE apoya la concesión de la Medalla de Madrid a Trapiello, pero haciendo una excepción, porque mucho ojito con su afán revisionista a la hora de contar la historia.

Precisión tan estúpida amenazante y hortera se establece porque Trapiello se atreve a dudar de que la dicotomía izquierda buena y derecha mala sea válida para contar la historia del 36 y la historia de España en general. ¡Herejía! ¡Reo es de muerte! Pero para que vean que somos buenos, por una vez vamos a consentir.

¿Se puede ser más zafio a la hora de insultar a un hombre al que en teoría se le quiere honrar? Sí se puede, porque preguntado Pepu por Alsina qué aspectos concretos del revisionismo de Trapiello no admite el PSOE, nuestro querido baloncestista se quedó más mudo que el Ebro al pasar por el Pilar.

Del escarnio a la vergüenza; de la manipulación torticera de la historia, a la ignorancia. Y todavía no saben por qué les han dado un baño precisamente en Madrid.

Trapiello, que hizo cátedra de madrileñismo pateando el Rastro las mañanas de los domingos con Bonet y Coté Pimentel, escribió varias biblias literarias y sobre la ciudad, la última, titulada como ella. Tiene el don de la precisión, que unido al del conocimiento, hace que todos sus libros, todos, se reciban con la ilusión de encontrar en ellos agua limpia y cristalina, algo de lo que carecen esos mequetrefes.

La masa

Miércoles, 12 de Mayo, 2021

Informe y deforme

La masa es la antítesis del individuo y la aliada de la barbarie. La masa se ampara en sí misma y se justifica en su número para avanzar descontrolada en pos de la autodestrucción.

En el mundo animal son las manadas de cachalotes varados en un arenal al que llegan para morir sin haberlo deseado, o los rebaños de corderos que se precipitan al vacío para estrellarse contra las rocas que los aguardan con su dureza implacable.

La masa forma botellones para celebrar que todavía no lo han pillado y así acelerar el proceso. Nadie está allí por sí mismo. Está porque van los demás y siendo muchos da igual lo que se esté haciendo porque nadie es responsable sino el conjunto.

Si dos narcos se ahogan en La Línea de la Concepción, la masa se encarga de incendiar el mobiliario urbano como primera medida tendente al caos y acusa al brazo de la Justicia de no actuar. Y cuando actúa, la masa incendia Barcelona. La masa no piensa, actúa.

Si el equipo de fútbol de sus amores gana una copa, ella se encarga de romper lo que haga falta para festejarlo. Y si la pierde, también; porque así sofoca su impotencia en una impotencia mayor, la de renunciar a la cabeza para dejarse arrastrar por el abandono y el falso fantasma de la libertad. Nadie es capaz de pararme. Hago lo que me da la gana. Quizá los cetáceos crean lo mismo antes de embarrancar.

Se la ha visto derribar estatuas de Colón, de Washington y de Thomas Jefferson, porque la incentivan con cualquier mentira. Basta que animarla a disfrazarse de vándalo.

Pero no hay constancia de que haya movido un dedo a favor de sus congéneres. Podrá pensar alguien que a Galicia vino mucha gente para limpiar lo que el Prestige ensució, pero aquellos no eran masa, sino suma de individuos valientes y solidarios.

Martínez Pardo, el corneta que identifica el cadáver de Maceo

Miércoles, 12 de Mayo, 2021

El soldado de Navia de Suarna se presenta voluntario obsesionado con matar al líder insurgente

EN 2018 EL presidente Pedro Sánchez entrega a Cuba la particular silla de Antonio Maceo, el Titán de Bronce, esculpida en un tronco de palmera que el general Valeriano Weyler trae a Baleares. Se dice entonces que es suya por regalo del alcalde de Palma, Antoni Noguera, aunque los descendientes de Weyler y parte de la opinión pública cree que se ha cometido una prevaricación.

Pero ni en ese momento, ni en ninguno de los cientos de relatos que se escriben en la isla sobre la muerte de Maceo, el segundo jefe militar del Ejército Libertador, se cuenta la historia de Francisco Martínez Pardo (Navia de Suarna, 1876), cornetín de órdenes del batallón de San Quintín _ antes Peninsular núm. 7 _, que intervino en esa acción de guerra, y no un asesinato, como también se repite como dejándolo caer por si cuela.

Francisco nace en la parroquia de Santiago de Penamil el 10 de diciembre del citado año, de donde marcha en compañía de su madre para servir en el domicilio del teniente coronel del Estado Mayor Urbano Más y Abad, con cuya familia se trasladan ambos a Valladolid cuando el militar es destinado a esa ciudad.

Con 16 años, el 20 de junio de 1892, Francisco sienta plaza como corneta de órdenes en el regimiento de Toledo, donde se le tiene como un niño mimado por todos, apodándolo El Galleguito. Cuando se sortean los soldados que han de desplazarse a la España del Caribe, Pardo se presenta voluntario y en la despedida, según testimonios de sus compañeros, a todos manifiesta sus deseos de matar a Maceo, e incluso en sus cartas desde la isla ésa es su obsesión, pensando que el mayor beneficio a España es acabar con aquel líder.

Viaja con el contingente de tropas que se forma con los regimientos del Príncipe, Murcia, Luzón, Zamora, Toledo y cazadores de Reus y de la Habana.

Agregado allí al regimiento de San Quintín, que se forma con tropas de la séptima región, Galicia, Asturias y Castilla la Vieja, toma parte con él en la acción de Punta Brava, donde tras la batalla examina el territorio con el práctico del regimiento, un coruñés llamado Santana, y juntos encuentran los cadáveres de Antonio Maceo y de Pancho Gómez, identificándolos como tales.

Se hacen con sus objetos de valor e informan del hallazgo al comandante Cirujeda, uno de los oficiales de confianza del general Weyler que será marqués de Punta Brava. Es de suponer que a raíz de esta acción, Weyler se hiciese con la famosa silla recientemente devuelta.

La versión cubana de su muerte, al menos la más extendida, señala que los cadáveres de Maceo y del teniente Pancho Gómez Toro no son reconocidos por los españoles y que el coronel Aranguren los recoge y los entierra en secreto hasta que la isla consigue la independencia de España.

En la última carta que escribe a su madre desde Cuba le explica que si no tiene ninguna medalla es por no haberle correspondido en suerte, pero que esté tranquila, porque ha intervenido en tantas acciones como para merecerla. Se intuye que en Valladolid se critica a la mujer que su hijo no haya sido condecorado.

De hecho, tanto él como Santana, natural de Carnota y pariente del letrado de Corcubión Paulino Verea Quintana, son felicitados por Cijureda.

Santana se encontraba ya en la isla y se incorpora al ejército a raíz de perder la pequeña fortuna conseguida en un incendio provocado por los seguidores de Maceo. De ahí que por su conocimiento del terreno lo hubiesen nombrado práctico del regimiento.

Pardo también va a participar en la campaña de Melilla.

Blancanieves

Martes, 11 de Mayo, 2021

En pro de la bruja

Se aguarda con ansiedad el resultado del informe solicitado por la ministra Montero sobre el beso de Blancanieves, ese que algunos norteamericanos denuncian porque la moza lo recibe en estado inconsciente y contra su voluntad.

Los yankees políticamente correctos son unos piernas porque la que sabe de besos robados en estado cataléptico, del rufianismo de Garfio con Campanilla y de las restantes chulerías principescas es Irene. Con un informe que solo nos cuesta doscientos mil eurochines de nada, salimos de dudas en dos patadas, pero les adelanto que sí, el príncipe le plantifica en los morros un ósculo no consentido y eso va a traer consecuencias inimaginables en las relaciones Este-Oeste.

En épocas normales, es decir, cuando a los catedráticos se les trataba de usted, estas chuminadas daban como mucho para un trabajo de Navidades y no se lo decías ni a tus padres, no fueran a creer que su hijo despilfarraba su dinero en la universidad. El hecho de que hoy alguien se atreva a decir que Blancanieves no consintió el beso del príncipe sitúa el listón del coeficiente intelectual medio exactamente entre el de Mortadelo y el de Abundio, que vendió su pelo para comprarse un peine.

Si fuésemos unos mal pensados, y distamos mucho de serlo, sospecharíamos que esta inculpación de necrofilia contra el príncipe pretende enmascarar el turbio papel de la bruja/madrastra, que es la que de verdad envenena a la chiquilla y que se va de rositas con su pócima mientras acusamos al beso salvador.

Y yo me pregunto, ¿sabe Golfo que el espagueti al que le echa los dientes en el restaurante italiano es el mismo que termina en los belfos de Reina? ¿Abusó el vagabundo de sus conocimientos para besar a la dama sin que ella lo desease? Hay que abrir otra investigación porque esto pasa de castaño oscuro.

Luis López Díaz-Pallín, caballero del aire

Martes, 11 de Mayo, 2021

El sarriano fue concejal durante 22 años y hombre clave en diversas iniciativas lucenses

DURANTE AÑOS, TODOS los Días de Difuntos, Luis López Díaz-Pallín (Sarria, 1920), se desplaza a Monforte de Lemos para realizar un homenaje floral en la tumba de Castor Rodríguez, padre del ministro del Aire R. y Díaz de Lecea. Es el rito anual con el que le agradece su ayuda por favorecer la creación del Real Aeroclub de Lugo.

La historia es algo más larga porque se inicia cuando el propio Lecea le pide que localice los restos de su padre y les dé digna sepultura.

Pallín había nacido en O Oural de San Xulián de Chorente. Su familia era propietaria, entre otras tierras, de las que ocupa la fábrica de cementos. Su madre muere siendo él un niño y su infancia debe transcurrir en A Coruña, donde su padre tiene negocios. Allí estudia Comercio y durante la guerra intenta hacerse piloto, su gran vocación.

En cierta ocasión le pregunto por Pedro Páramo Arias, el influyente párroco sarriano asesinado en 1946 y me confiesa que Carrillo los había señalado a los dos a través de Radio España Independiente, la Pirenaica.

Pallín es imprescindible para contar el nacimiento del mencionado Aeoroclub, al lado de Rueda, García Portela, Velayos, Campoy, los Abelleira y Guillermo Sánchez, como protagonistas en diferentes papeles.

Pero él fue mucho más. En Frigsa hasta jubilarse, en el Ayuntamiento durante 22 años, en el frustrado Mercado Regional Ganadero, en la Asociación de Amigos de la Muralla, en la Cruz Roja y casi en el C.D. Lugo. Decimos casi, porque Pallín supo evitarlo con un quiebro torero.

En marzo de 1966, el club atraviesa uno de sus peores momentos y varios hombres fuertes del concello _ Grandío Seijas, Linares Gallardo y Quiroga Mariño _, lo proponen como presidente durante un almuerzo. El sarriano se levanta y muy parsimonioso dice: “No tengo inconveniente en aceptar el encargo, siempre que mis buenos amigos aquí presentes estén dispuestos a firmar cada uno una letra de 50.000 pesetas. Con nueve más y yo, está resuelta la cuestión”. Ahí acabó su candidatura.

Tampoco llega a buen puerto su intento de ser diputado nacional, aunque lamenta más haber perdido el Mercado Regional Ganadero, que comienza a instalarse en O Ceao y acaba en Silleda. No bastó que le cantasen: “Con una vaca y un ternero, Díaz Pallín montó el mercado ganadero”.

Además del muletazo al CD Lugo, su larga biografía cuenta con otros dos episodios toreros. Uno fue su fallido compromiso empresarial para aupar a Luis Ríos El Pinturero y otro, el padrinazgo de su paisano Jesús Rivelo Beltrán, El Galleguito, natural de Vilaesteva.

Casado con Purificación Martín López, mantiene toda su vida, su humor, sus amigos y su extrema pulcritud, que se refleja en sus gestiones municipales para lograr que las piezas de pan deban venderse en la ciudad envueltas en papel. También consigue que se consideren habitables las estancias abuhardilladas existentes en muchas casas.

Como hombre simpático y de buen talante se cuentan de él muchas anécdotas, como cuando un funcionario del ayuntamiento pretende que vacune a dos perros de su propiedad, aunque sean de piedra y ornamentales.

En El Progreso, de cuya redacción era asiduo visitante, se recordará toda la vida lo ocurrido días antes del 23F de 1981. Los redactores compinchados hacen creer a Pallín que agentes armados han tomado el Congreso y tienen al Gobierno secuestrado. Se pueden ustedes imaginar lo que le costó creerse horas después que era verdad lo que pasaba.

Fallece en 2020, a unos meses de ser centenario.

Rafael Cadórniga Carro, pionero de la biofarmacia

Lunes, 10 de Mayo, 2021

Con Otero Aenlle, Serafín García y Vila Jato forma el grupo de grandes farmacéuticos lucenses de la época

LA FAMILIA SE forma en 1920, cuando el delegado de banca y seguros, Luis Cadórniga González, se casa con Sofía Carro Crespo en la iglesia lucense de Santiago A Nova. Serán padres de José Luis, Leoncio _ futuro alcalde de Triacastela _, Rafael Cadórniga Carro (Lugo, 1927), y Juan Ángel.

Cuando apenas tiene un año, la familia deja la ciudad de las murallas y se traslada a León, donde en plena guerra comienza el Bachillerato. En 1940 muere su padre, motivo por el cual se produce un nuevo cambio de ciudad, esta vez a Valladolid, donde en menos de dos años fallece su madre.

Esta nueva pérdida obliga a que sus hijos regresen a Lugo para ser atendidos por sus parientes. Rafael se hace bachiller en 1945 como alumno del instituto y comienza los estudios de Farmacia en Santiago, para acabarlos en 1951 con Premio Extraordinario Casares Gil. También obtiene el Fernández Carril, al alumno más brillante de toda la universidad y un sobresaliente cum laude en su doctorado de Madrid dos años más tarde.

Desde el segundo curso ya se integra en la cátedra de Física y Química, y antes de licenciarse publica sus primeros trabajos científicos. Está cantado que será profesor ayudante de la asignatura, colaborando de forma brillante e intensa con el catedrático Enrique Otero Aenlle para el estudio de capas monomoleculares, que será su tesis doctoral.

Se casa con su colega Irene Valiño Cedeira, también premio extraordinario en 1954.

El traslado a Pamplona del catedrático de Farmacia Galénica de Santiago, Álvarez de la Vega, propicia que Rafael se encargue de esa cátedra en 1955, de la que será titular tres años más tarde. Dos de sus más destacados alumnos son el lucense José Luis Vila Jato y el asturiano Alfonso Domínguez Gil.

En 1962 se inaugura en Santiago el primer departamento español de Farmacia Industrial, que él dirige y en el que van a coincidir Benito Regueiro, Serafín García, Vila Jato y Cuña Estévez. En Lugo había intervenido dentro del Curso Universitario de Primavera con la conferencia Cómo surge un nuevo medicamento.

Desde 1955 estaba al frente de la farmacia del Hospital Clínico Universitario de Santiago, y luego en el Hospital General de Galicia hasta 1972, cuando marcha a la Facultad de Farmacia de Madrid como director del departamento de Farmacia Galénica.

La línea de investigación iniciada para el doctorado tiene su continuación en el estudio de mucílagos, electrolitos coloidales y de las emulsiones, con especial atención a su incidencia en la tecnología farmacéutica.

De hecho Cadórniga recibe el Premio Nacional de la Real Academia de Farmacia en 1962 por uno de sus trabajos, expuesto también en el Congreso de Química Industrial de París.

Todo ello lo convierte en el docente pionero de la Biofarmacia en España, es decir, el estudio de la estabilidad de los medicamentos, su farmacocinética, su biodisponibilidad y otros conceptos demasiado específicos para ser citados sin amplias explicaciones.

Casi 200 trabajos en revistas, 50 comunicaciones a congresos, y la dirección de 20 tesis y 100 tesinas son cifras que resumen una incesante actividad, completada con contactos con los principales centros de investigación internacionales.

Es académico de número de Farmacia y Medicina (1983 y 1988), así como miembro de la Real Academia de Doctores y miembro honorario de las academia de Chile y Argentina, entre otras distinciones.

Fallece en A Coruña el año 1999.