Asunción García de Castro, conocedora del tesoro
Lunes, 8 de Marzo, 2021
En la Casa Grande de Castrelo aparece un tesorillo de monedas del que ella habla a sus nietos
GALICIA ES UN país de tesoros, establece Cunqueiro en su discurso de ingreso en la RAG, pero pese a leerse en 1963, muy cercano a lo que sucede en Carballedo, no lo recoge, quizá por ser demasiado reciente ya que estuvo oculto dos años. Veámoslo.
Asunción García Castro (Carballedo, 1865?), es la señora de la casa grande de Castrelo y dueña del secreto en torno a aquel fantástico edificio, hoy en ruinas.
De ella sabemos poco. Tan solo que en 1917 es nombrada vocal de la Junta Local de primera enseñanza de Carballedo, en compañía de Lisardo Pérez López, José M. Cortinas Quintela y Elisa Vázquez Sampayo.
Después tenemos el impagable testimonio de su nieto, José Vázquez González, juez municipal y corresponsal en Carballedo y Chantada de El Pueblo Gallego, de Vigo, según el cual doña Asunción les repite a los niños de la casa, como un juego: “A ver si lográis el hallazgo de los tesoros escondidos en Castrelo”. Una frase que ellos interpretan como broma imposible para entretenerlos las tardes de asueto por la casa adelante.
Con la República aquel niño se ha convertido en juez municipal y miembro de Izquierda Republicana. Su activismo queda de manifiesto el 14 de abril de 1936, ya que es el encargado de conmemorar la fecha en el transcurso de un café democrático, al final del cual pronuncia la conferencia “Deberes de los republicanos para con la República”, que tuvo que ser apasionante.
Apenas siete meses después, su abuela Asunción, que reside en Vigo, participa en la recaudación de oro para Franco con una pulsera, un imperdible con tres medias libras, unos gemelos, unos pendientes, un alfiler de corbata y algunas piezas sueltas con un peso total de 41′50 gramos. Ni poco ni mucho, lo normal para no ser considerada ni desafecta, ni millonaria.
La casa grande, que ya inicia ruina, se encuentra a orillas del río Fondós. Está vinculada al rey Don García, aunque la construcción útil es del siglo XVIII.
En 1960, fallecida ya doña Asunción y partida la propiedad en dos, se realizan obras de reparación en la capilla y al mover unas piedras, tal como ocurre a Bérenger Saunière en Rennes-le-Chateau, aparece un tesorillo de monedas de oro de la época de Carlos V, y un poco después, treinta y tres kilos de oro en lingotes, lo que hoy superaría un valor de un millón de euros. La abuela tenía razón.
El descubrimiento no se airea hasta 1962 y curiosamente quien más habla de él es su nieto a través de la citada corresponsalía de El Pueblo Gallego, en tres días sucesivos de mayo y junio. En ellos expone la posibilidad de que existan más nidos de monedas.
También dice haber tenido en sus manos un manuscrito con los ingresos y gastos de la casa y que el párroco de Buciños, Manuel Domínguez Fernández, posee el inventario de las propiedades.
En una narración legendaria se habla de mendigos y excrementos de burro convertidos en oro, así como de una maldición que pesa sobre los habitantes de la casa grande. Pero de ella se dice también que en un tiempo no lejano, la señora _ ¿Asunción? _, repartía caldo a los pobres antes de las doce del mediodía de los sábados, pero había que ser puntual, de ahí un dicho de la zona “non vas chegar ao caldo de Castrelo”.
José forma matrimonio con María de los Ángeles Leal Sanabria y tienen tres hijos, Alberto, Estrella Lidia y Marilyn. El primero estudia Derecho y es actor del TEU. En Lugo estrena Los hombres pueden ser dioses, de Gallego Tato, en abril de 1961. Ya había tesoro.








