Archivo de Marzo, 2021

Asunción García de Castro, conocedora del tesoro

Lunes, 8 de Marzo, 2021

En la Casa Grande de Castrelo aparece un tesorillo de monedas del que ella habla a sus nietos

GALICIA ES UN país de tesoros, establece Cunqueiro en su discurso de ingreso en la RAG, pero pese a leerse en 1963, muy cercano a lo que sucede en Carballedo, no lo recoge, quizá por ser demasiado reciente ya que estuvo oculto dos años. Veámoslo.

Asunción García Castro (Carballedo, 1865?), es la señora de la casa grande de Castrelo y dueña del secreto en torno a aquel fantástico edificio, hoy en ruinas.

De ella sabemos poco. Tan solo que en 1917 es nombrada vocal de la Junta Local de primera enseñanza de Carballedo, en compañía de Lisardo Pérez López, José M. Cortinas Quintela y Elisa Vázquez Sampayo.

Después tenemos el impagable testimonio de su nieto, José Vázquez González, juez municipal y corresponsal en Carballedo y Chantada de El Pueblo Gallego, de Vigo, según el cual doña Asunción les repite a los niños de la casa, como un juego: “A ver si lográis el hallazgo de los tesoros escondidos en Castrelo”. Una frase que ellos interpretan como broma imposible para entretenerlos las tardes de asueto por la casa adelante.

Con la República aquel niño se ha convertido en juez municipal y miembro de Izquierda Republicana. Su activismo queda de manifiesto el 14 de abril de 1936, ya que es el encargado de conmemorar la fecha en el transcurso de un café democrático, al final del cual pronuncia la conferencia “Deberes de los republicanos para con la República”, que tuvo que ser apasionante.

Apenas siete meses después, su abuela Asunción, que reside en Vigo, participa en la recaudación de oro para Franco con una pulsera, un imperdible con tres medias libras, unos gemelos, unos pendientes, un alfiler de corbata y algunas piezas sueltas con un peso total de 41′50 gramos. Ni poco ni mucho, lo normal para no ser considerada ni desafecta, ni millonaria.

La casa grande, que ya inicia ruina, se encuentra a orillas del río Fondós. Está vinculada al rey Don García, aunque la construcción útil es del siglo XVIII.

En 1960, fallecida ya doña Asunción y partida la propiedad en dos, se realizan obras de reparación en la capilla y al mover unas piedras, tal como ocurre a Bérenger Saunière en Rennes-le-Chateau, aparece un tesorillo de monedas de oro de la época de Carlos V, y un poco después, treinta y tres kilos de oro en lingotes, lo que hoy superaría un valor de un millón de euros. La abuela tenía razón.

El descubrimiento no se airea hasta 1962 y curiosamente quien más habla de él es su nieto a través de la citada corresponsalía de El Pueblo Gallego, en tres días sucesivos de mayo y junio. En ellos expone la posibilidad de que existan más nidos de monedas.

También dice haber tenido en sus manos un manuscrito con los ingresos y gastos de la casa y que el párroco de Buciños, Manuel Domínguez Fernández, posee el inventario de las propiedades.

En una narración legendaria se habla de mendigos y excrementos de burro convertidos en oro, así como de una maldición que pesa sobre los habitantes de la casa grande. Pero de ella se dice también que en un tiempo no lejano, la señora _ ¿Asunción? _, repartía caldo a los pobres antes de las doce del mediodía de los sábados, pero había que ser puntual, de ahí un dicho de la zona “non vas chegar ao caldo de Castrelo”.

José forma matrimonio con María de los Ángeles Leal Sanabria y tienen tres hijos, Alberto, Estrella Lidia y Marilyn. El primero estudia Derecho y es actor del TEU. En Lugo estrena Los hombres pueden ser dioses, de Gallego Tato, en abril de 1961. Ya había tesoro.

Justo Rivas, el obispo herrero de Riotorto

Domingo, 7 de Marzo, 2021

Aunque iba para auxiliar de Santiago, será titular de Plasencia tras superar las calumnias de envidiosos

EN EXTREMADURA, DONDE transcurren sus cinco últimos años de vida como obispo de Plasencia, dicen de él que mantiene graves carencias culturales y que nunca llega a hablar correctamente el castellano.

Habida cuenta de que Justo Rivas Fernández (Riotorto, 1873) destaca en todas las referencias sobre su vida como hombre culto, y en vista también de los cargos alcanzados, concluimos que el obispo seguía hablando gallego incluso ante los extremeños y que éstos no saben qué pensar de la jerigonza.

Todo contribuye a formar una pequeña Babel, pues los informes al nuncio Tedeschini se redactan en italiano, la liturgia se dice en latín, la lengua oficial es el castellano y el obispo habla en gallego, cuando no en turco. Ya verán por qué.

Rivas fue herrero antes que fraile y en Ferreiravella aprende el oficio de la fragua. Por eso no va al seminario de Mondoñedo hasta tener 18 años, aunque en 1900 sale de él entre los mejor preparados y de inmediato lo hacen párroco del Carmen, en la propia ciudad, y profesor de Teología Dogmática en Santa Catalina.

Luego será canónigo de Mondoñedo, profesor de Derecho Canónico en Santiago, Provisor de la Archidiócesis de Santiaguesa y canónigo de Compostela.

Su largo ascenso al episcopado comienza en marzo de 1922, cuando fallece Ramiro Fernández Valbuena, obispo auxiliar del cardenal Martín de Herrera que está ciego y a punto de llegar a los noventa.

El favorito de Herrera es Ángel Amor Ruibal, pero aunque tardará ocho años en morir, sus íntimos informan que don Ángel no aceptaría el cargo por padecer una enfermedad incurable.

Se piensa entonces en Rivas, canónigo compostelano desde 1919, como decíamos. Herrera afirma que es un “sacerdote distinto in scienza, virtù e zelo, e di tutta sua fiducia”. El resto de informes son buenos, pero antes de que sea informado Tedeschini, la prensa ya recoge la noticia y el cabildo catedralicio le felicita. El nuncio brama con razón: “¿Pero qué comedia es ésta?” Y muy especialmente, ¿quién la filtra?

El nuncio retrasa el envío de los informes porque además un ex-ministro provincial de los franciscanos le sopla una grave acusación contra Rivas, que resulta ser una calumnia. ¿Sospechosos? Los mismos que acusan a Plácido Ángel Rey Lemos, es decir, el exprovincial Miguel María Barraincúa, el locazo de Hilario Pardo Neira y el cacique Teolindo Gallego, envidiosos como siempre del éxito ajeno.

También Solís, el obispo de Mondoñedo, telegrafía para que se celebren fiestas en honor a Rivas. Demasiadas prisas.

No acaban aquí sus problemas, pues otros retrasos lo dejan obispo in pectore, pero sin obispado, entre ellos el fallecimiento del propio Martín de Herrera, lo que desvía la primera intención para hacerlo solo el vicario capitular.

Pasarán años hasta que finalmente “o cura do Carmen”, como lo llaman en Mondoñedo, sea promovido a obispo de Plasencia.

Otro de sus nombramientos tiene que ver con la curiosa tradición de nombrar obispos “in partibus infidelium”, es decir, obispos en tierras de infieles, sin fieles, ni cometido especial, salvo el privilegio de ser obispo.

En su caso lo es de Priene, antigua ciudad de Jonia, entre Samos y Mileto, en la actual región de Themiscyra, (Turquía), donde nace Bías, uno de los siete sabios de Grecia y donde hubo obispo hasta la Edad Media. De ahí la necesidad del turco.

Muere en 1930 en Compostela, a donde acude con motivo del día de Santiago. Está enterrado en la capilla del Espíritu Santo de aquella catedral.

García Arias, el oráculo de Franco en política internacional

Domingo, 7 de Marzo, 2021

Este año se cumple el centenario del jurista chantadino

SE CUMPLE ESTE año el centenario del nacimiento del catedrático de Derecho Internacional, Luis García Arias (Chantada, 1921), a quien conocí en la casa madrileña de José Manuel González Páramo, que me hizo el honor de compartir mesa a tres bandas con ellos dos, treinta años mayores que yo.

Fue en dos ocasiones, muy pocos meses antes de su prematura muerte, pero me sirvieron para ver que ese hombre de 52 años hablaba y se expresaba con la energía propia de un adulto sano y conocedor del terreno que pisa.

El apodo amical de Luisón respondía con exactitud al personaje, tanto en lo físico como en la contundencia de sus ideas.

Realiza el Bachillerato en el instituto coruñés y con 17 años es alférez provisional de Infantería durante la guerra, siendo herido en octubre de 1938, en la batalla del Ebro.

Discípulo de Camilo Barcia Trelles y de Luis Legaz Lacambra en su época compostelana, Luisón había iniciado Derecho en Zaragoza, pero se licencia y se doctora con sendos premios extraordinarios en Santiago y Madrid. Su tesis doctoral sobre la “Historia del principio de la libertad de los mares” señala la especialidad de Derecho Internacional a la que se quiere dedicar y en la que muy pronto va a alcanzar gran prestigio.

No está escrito en ninguna parte, pero a nadie que penetre en la vida de García Arias se le puede despistar el crédito que su opinión merece en la oreja de Franco. El nombre del chantadino figura en las sucesivas listas de audiencias civiles que el general concede todas las semanas, y si muchos de los que acuden lo hacen a petición propia, otro grupo se sienta al lado del jefe del Estado porque éste quiere conocer su criterio sobre tal o cual asunto.

Tampoco hace falta poseer grandes dotes de adivinación para suponer que en las sucesivas audiencias la consulta tiene relación con la actualidad internacional o sobre determinadas decisiones que El Pardo debe adoptar en fechas inmediatas.

Él había ganado la cátedra de Derecho Internacional Público de Zaragoza el año 1950, para ser nombrado secretario general de dicha universidad en 1954.

Dotado ya de fama y reconocimiento, el año 1958 interviene en el I Curso Universitario de Primavera de Lugo, que con tanto afán ha preparado, entre otros, Antón Fraguas y que inaugura el propio Legaz Lacambra. Su intervención es de las más esperadas, pues aborda “La bomba atómica y el futuro del hombre”.

García Arias dirige la cátedra General Palafox, de enseñanzas militares, como nexo de unión entre el Ejército y la Universidad. El Tribunal de La Haya, la coexistencia Pacífica con la Unión Soviética, la política internacional en torno a la guerra española y la guerra moderna fueron temas queridos y abordados por él antes de alcanzar la vitola de experto internacional en 1971 cuando es nombrado asociado del Institut de Droit International. Lástima que la muerte le aguardase tan cercana.

Funda el Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional y en 1968 obtiene la misma cátedra que tenía en Zaragoza, pero esta vez en la Facultad de Derecho de la Complutense madrileña, de la que será decano. También dirige la Revista Española de D.I., su especialidad.

Por poco tiempo es académico y ocupa la plaza del fallecido Cirilo Tornos en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, de la que toma posesión en 1972. Fallece en enero de 1973.

La fecha exacta de su centenario será el día 24 del próximo mes de abril, por si a alguna autoridad le interesa, que lo dudo.

Lolita López Cardama, la costurera cantante

Jueves, 4 de Marzo, 2021

Borda el escudo de Lugo en un capote de paseo que los toreros españoles regalan a Pío XII

MEDIADA LA PRIMERA década del XXI, al tiempo que disminuía o cesaba su actividad como costurera, Lolita López Cardama (A Coruña, 1926) intensifica su presencia en El Progreso y me busca para charlar unos minutos, lo que no siempre fue posible. Otras veces trae pequeños obsequios imposibles de rechazar, bien porque marcha sin dar lugar a la devolución, bien porque su valor sólo es simbólico y no admitirlos sería un desprecio para ella.

Siempre alegre, siempre risueña, su interés en aquella época está encaminado a construir un relato detallado de sus orígenes familiares, como si fuese un capítulo de su vida que quisiese puntualizar antes de dejar este mundo, aunque también puede ser que ese culebrón esconda otra historia que ella desea borrar.

Paco Rivera Cela, con el que mantiene contacto desde los tiempos del Micrófono de Oro, también es receptor de esas confesiones, tanto en varias entrevistas como en privado.

En la serie “Antoloxía da memoria de Lugo” se recoge este testimonio de Lolita: “Es una preciosa historia de amor. Mi madre era costurera y se quedó viuda de un ferroviario con seis hijos. Muy joven tuvo que ponerse a servir. Vio un anuncio en el periódico y entró en la casa de un notario. Mi madre era muy guapa y el hijo del notario, mi padre, se enamoró de ella perdidamente. ¡La que se armó en una casa y en una sociedad como aquella! ¡El señorito y la doncella, enamorados! La oposición familiar fue rotunda, pero ellos no estaban dispuestos a perder la batalla, de tal manera que se escaparon y se fueron a vivir a un viejo molino que había en San Amaro, cerca de la torre de Hércules, en unas condiciones tan precarias que a mi padre una noche las ratas le comieron una oreja”.

Al mismo tiempo, Paco Rivera recoge este detallado relato: “Procedo de una familia muy distinguida de La Coruña, los Barbeito. Eran en la ciudad gente importante. Había militares de alta graduación, sacerdotes, médicos… Estábamos también emparentados con Largo Caballero, que era primo de mi tío político José Barbeito, un eminente cirujano que tuvo que huir a Cuba precisamente por este parentesco. Mi padre, Juan López Mosquera, era un famoso autor teatral que estrenaba con frecuencia en Madrid. Unas de sus obras estuvo siete semanas en cartel, que para aquellos tiempos, te hablo de los años 20, era muchísimo. El padre de mi padre, o sea mi abuelo, era un prestigioso notario de La Coruña.”

El López Mosquera del que hablan los periódicos nada tiene que ver con ese perfil.

Cuando su madre, Dolores Cardama Vázquez y sus hermanos se trasladan a Lugo en 1946, comienza a bordar mantelerías y establece relaciones con un policía municipal muy popular en la ciudad, con el que tiene dos hijos. Lolita encuentra en la música “una ilusión que me da ganas de vivir”.

De ese modo y ante la indiferencia familiar, participa en varias ediciones del Micrófono de Oro, en el Festival de la Canción del Landro, en Viveiro, el Clavi y la Gallega. A ella le da igual y lo hace muy feliz. En su repertorio, La Violetera, La chica del 17 o Al Uruguay!

Desde su buhardilla del Campo Castelo es autora de muchas piezas notables, como el escudo de Lugo bordado en oro al lado del de las otras provincias en un capote de paseo de seda y raso, valorado en cuatro millones de pesetas, que la Federación de Asociaciones Taurinas regala por su 80 cumpleaños a Pío XII. También borda baberos, las estrellas de los oficiales militares, gaitas y lo que haga falta.

Fallece a los 88 años el 22 de octubre de 2014.

Ubaldo de Azpiazú, introductor en España de la Carta Magnética

Miércoles, 3 de Marzo, 2021

Diputado radical, dio el empujón para que se aprobasen las Casas Baratas

LOS AZPIAZÚ SON de Santander. Ubaldo senior, tío de nuestro personaje, era gobernador interino de Zamora hasta ser nombrado secretario del Gobierno Civil de Lugo en 1879, pero Ubaldo junior, de Azpiazú Artazu (Lugo, 1875), nace y se cría aquí.

El chaval estudia en el Instituto lucense con buenas notas y se hace ingeniero militar. Muy joven será elegido con otros tres colegas _ Cisneros, Fort y Gil _, para estudiar por Europa adelante los sistemas para crear las Cartas magnéticas. Escogen y adoptan en España el del prusiano Max Eschenhagen.

Lo reencontramos en Lugo el año 1910. Está al frente de trabajos geodésicos como ingeniero geógrafo. Tres años después solicita sin éxito la concesión del servicio de un tranvía eléctrico entre Algeciras y la Línea de la Concepción. Ya en 1919 es el ingeniero contratado por el Ayuntamiento de Lugo para que resuelva el atolladero del alumbrado público que se reduce a contratar 300 caballos a la compañía Electra del Tronceda. Visto así no parece un gran problema, pero lo que allí hubo fue de órdago. La cosa acaba bien porque al año siguiente le ofrecen un homenaje a orillas del Miño, “en el pintoresco lugar de la Aceña de Castro Romay”.

Ubaldo será el padrino de Antonio Azpiazú Tato, hijo de un hermano y de Adela Tato, que será militar como él.

Siendo ya coronel de Ingenieros, ayuda a una presidiaria que acaba de dar a luz en la cárcel y obsequia con un almuerzo a los niños y niñas de la Casa de Beneficencia cuando se encuentra en Lugo o en el balneario de Guitiriz, donde el año 1923 imparte su conferencia sobre Magnetismo terrestre a petición de los agüistas.

El Círculo das Artes de Lugo le pide que repita la conferencia en sus salones y cuando acepta, hace un comentario que hoy le costaría las orejas, pues anuncia que será ameno sabiendo que asistirán mujeres y niños, para que no se aburran.

Lo introduce Antonio de Cora, el presidente, y entre el público están Aranguren Roldán, el protagonista del libro de Lorenzo Silva; el padre de Bal y Gay, Pepe Benito, Neira Pedrosa… el todo Lugo.

En 1927 es nombrado miembro de la Junta de Investigaciones Científicas. En Lugo lo tratan de “hijo predilecto”, sin que hayamos localizado tal nombramiento. También asciende un año después a inspector general del Cuerpo de Ingenieros.

Cuando el Teatro Real cierra por obras, Primo de Rivera, encarga a varios melómanos como él la organización de unas temporadas de ópera en los teatros Apolo y Zarzuela.

El día en que se proclama la república se encuentra, primero en casa de su amigo Miguel Maura, y luego en la del general Sanjurjo, director general de la Guardia Civil y también amigo. Después se verá acusado de participar en la sanjurjada.

Secretario de Lerroux, se presenta a las Constituyentes del 31 con los radicales Recasens Siches y Lladó Vallés y es elegido. Luis de Armiñán escribe de él que siendo feo, bueno, caballero, activo e inteligente, “basta serle presentado para que se haga amo del cotarro”. “Tiene en Madrid tal número de amigos que si él se propone reunirlos puede que sacase más votos que los que ha logrado en Lugo”. A Azaña no le hace tanta gracia.

Como diputado se preocupa por los regadíos y la ganadería gallega, de hecho es autor del proyecto de conducción de aguas del Alto Guadiana a la provincia de Alicante. Vuelve a ser elegido en 1933, pero fallece en marzo de 1934.

Una de sus últimas gestiones a favor de Lugo es ayudar a que salga adelante el proyecto de las Casas Baratas.

Aurora Latas identifica a su marido en el estómago de un tiburón

Martes, 2 de Marzo, 2021

Años más tarde, la mujer reivindica su lucensismo ante un diario madrileño que la hace coruñesa

EN LOS BAILES del Centro Gallego de La Habana, Aurora Latas Lafuente (Lugo, 1890) conoce al pontevedrés Claudio Bouzón y el 23 de septiembre de 1919, en compañía de otros gallegos, crean la Sociedad Artística Gallega, que aún existe.

Tras largo noviazgo, la unión artística acaba en unión matrimonial, al tiempo que Claudio se afilia al recién creado Partido Comunista de Cuba y a la Liga Antiimperialista.

Con motivo de la visita del presidente norteamericano Calvin Coolidge, que va a participar en la VI Conferencia Panamericana, el PCC organiza una campaña de protesta y Claudio recibe el encargo de repartir el manifiesto que escribe el poeta Rubén Martínez Villena, y pegar unos carteles contra Machado.

La noche del sábado 14 de enero, el marido de Aurora, el emigrante ruso Noske Yalob y otros dos son detenidos. Los cuatro son interrogados y torturados, antes de trasladarlos a la cárcel de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

Luego, el sargento Duque mata a Claudio y a Yalob a golpes con barra de hierro, para embarcar los cadáveres y arrojarlos al mar. Quieren que los tiburones no dejen rastro de ellos.

Aurora trata de contratar a un abogado, pero no encuentra a nadie dispuesto a llevar su caso por el terror que les inspira Machado.

Así llegamos al 5 de marzo, cuando el pescador Ángel Prado Pérez se presenta en la Capitanía del Puerto para relatar un macabro suceso. Ha pescado un tiburón que en su estómago contiene un brazo humano y un gato.

Cuando Aurora lo lee en el periódico, siente el pálpito de que es el de Claudio. El 9 de marzo la mujer se presenta ante el juez y le solicita examinar el miembro y la ropa. Es un trago amargo, pero necesita salir de dudas.

En el cementerio de Colón, observa el brazo que ha iniciado la putrefacción y restos de una camisa que le suena familiar. Un gemelo se lo certifica. Es el de su marido.

Una vez identificado se le permite el enterramiento del brazo e imponer a su hija recién nacida el apellido de Claudio, un trámite para el que Aurora tendría dificultades al no estar el padre delante, ni obrar en su poder un certificado de defunción.

Aurora y Rosa viven unos años más en Cuba, pero iniciada la década de los treinta vuelven a Galicia, donde ha permanecido su familia, entre ellos, su madre, Antonia Lafuente; su hermano Manuel, peluquero, casado con Esperanza Puebla Pumariño, hermana de José María, el director e impresor de Las Riberas del Eo, en Ribadeo; y sus sobrinos, Lolita y Manuel.

La mujer se instala en Lugo para vivir con su madre y sus dos hijas. Cinco años después, en 1933, La Voz de Madrid recuerda el caso, pero dice que la familia Bouzón-Latas es coruñesa, un detalle que incomoda sobremanera a Aurora, por lo que escribe una carta al director:

“En el periódico del domingo día 15 (enero 1933), he leído un escrito refiriéndose a lo de un obrero español en Cuba, en el que decía que su señora estaría en La Coruña. Le pido encarecidamente que tenga en cuenta que la viuda del español Claudio Bouzón, que fue asesinado por el presidente Machado en Cuba, reside en España, sí; pero en su tierra natal que es Lugo, no La Coruña. (…) Si ustedes me necesitan para alguna cosa, estoy en la calle de San Froilán, 19 (Lugo), y me llamo Aurora Latas”.

Para contradecir el lucensismo tan reivindicado por su madre, su hija Rosa Purificación fallece en A Coruña el 11 de abril de 2012, a los 84 años de edad. Es enterrada en el cementerio de Santa Cecilia de Feáns.

Dióscoro Alonso, un monfortino campeón de Navarra

Lunes, 1 de Marzo, 2021

Es uno de los más destacados ciclistas nacionales de los años previos a la primera Vuelta a España

MARINO LEJARRETA, ECHAVE o Berrendero, por citar sólo tres nombres, vencieron años después la misma prueba que gana en 1927 Dióscoro Alonso (Monforte de Lemos, 1903), el Circuito Getxo.

Está por hacer la biografía mínima de este destacado deportista lucense que apenas figura como tal, si bien es cierto que toda su actividad deportiva se desarrolla fuera de Galicia.

Nacido y fallecido el mismo día de septiembre, el 9, con 78 años de diferencia, Dióscoro se inicia el año 1920 en Tolosa, para correr sus primeras competiciones en los clubs Sempere, Burunda, de Alsasua e Ibarrea-Etorri Aláiz, de Tolosa, aunque también pertenecerá a la UD Eibarresa, en 1926, y al Club Ibarrea, de 1927 al 1930.

Su peculiar nombre provoca que en algunas pruebas figure como Dionisio, o incluso con onomásticos inexistentes, como Dióscaro y otros.

En agosto de 1923, con motivo de las fiestas de Vitoria, salta del pelotón para que su nombre destaque al ser subcampeón nacional de resistencia, con Benito Ayestuy como campeón. En la ciudad actúa ese día Eugenia Zuffoli, la actriz romana, que ya es madre del futuro actor José Bódalo.

La carrera Ciclista Internacional Madrid – Santander, que organiza el semanario España Sportiva en 1923, es el prólogo de la gran prueba que se barrunta, la Vuelta Ciclista a España, que aún tardará más de una década en celebrarse y que sufrirá sucesivos parones hasta estabilizarse en el calendario.

Pero en 1923 la competición reúne a los mejores españoles, Dióscoro entre ellos; a ocho franceses y a un luxemburgués. El resultado es significativo sobre lo mucho que debe mejorar el ciclismo español, pues gana el luxemburgués, los siete siguientes clasificados son franceses y el primer español es noveno. Dióscoro es 23, el catorce mejor puesto de los nacionales.

Ese año también participa en la Barcelona – Tarragona – Barcelona, que organiza otro periódico, la Jornada Deportiva, como ya es tradicional desde entonces. En octubre colabora para que el Etorri-Aláiz sea segundo en Oñate y también corre en la Vuelta a Guipúzcoa, organizada por la Real Sociedad de San Sebastián, donde será sexto.

1924 va a ser su mejor temporada. Después de correr la Tolosa Pamplona Tolosa, en septiembre gana el Campeonato de Navarra, por delante de Nicolás Vergara. Es miembro del club de Alsasua y lo hace sobre una Christopher. Al llegar a la meta, el corredor Jacinto Meca es atropellado por una moto.

También gana al sprint una prueba con resonancias a Induráin, la Pamplona-Villava-Unzu-Pamplona, y al año siguiente se impone en la Eibar- Deva.

Participa en la Vuelta al

País Vasco de 1925 y en el circuito de Salvatierra (Álava), como corredor del Ibarrea, vence a los mejores ciclistas vascos y navarros del momento. Este primer premio está dotado con 75 pesetas, y no se crean que el resto de recompensas superan esa cantidad.

Por ejemplo, dos años después queda tercero en Miranda del Ebro y se lleva 50 pesetas. Es tercero en el Campeonato de Navarra y participa en la IV Vuelta a Estela, donde queda en el puesto 14 sobre una bicicleta Lucifer, la más prestigiosa marca francesa del momento, lo cual informa de que los españoles comienzan a mejorar su equipación.

A él le sirve para vencer en el IV Circuito de Guecho de 1927, como decíamos al principio.

Fallece el 9 de septiembre de 1981. Su hijo homónimo es fotógrafo submarino.