El populista Acuña
Viernes, 4 de Diciembre, 2020Acuña por lo menos era simpático
La paguita no es un invento de Iglesias, ni mucho menos. Entre los españoles que crearon un partido para implantarla figura un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que guarda curiosos parecidos con el actual.
Es José de Acuña Gómez de la Torre, fundador del Partido Republicano Mesocrático, cuyo lema político más repetido defiende que todo hombre libre tiene derecho a no trabajar, y todo estado moderno tiene el deber de facilitárselo.
Antes que político Acuña fue inventor, de modo que cuando da el salto a la cosa pública, hablamos de 1931, mantiene ese espíritu de innovación.
Su partido tiene como emblema una cuchara, un tenedor y un cuchillo, objetos de mensaje inequívoco. Se dirige a sus votantes por primera vez en la historia como “Españoles y españolas” y promete el suministro gratuito de la “papilla integral”, un puré insípido con los nutrientes indispensables que se repartirá gratis en surtidores repartidos por todo el planeta. También se darán unos trajes horrorosos de verano y otros de invierno, “que la gente estará deseando quitárselos” y unos pisos infames de los que querrá huir cuanto antes.
El que quiera sabor en la comida, trajes para lucir y pisos con calefacción, que trabaje. El resto puede vivir sin dar palo al agua. Los mesocráticos, según Acuña, no son la clase media económica, sino la clase media intelectual; esto es, ni sabios, ni analfabetos.
Su campaña de 1936, limitada a la provincia de Jaén, lo lleva a las Cortes y sus discursos en aquel trágico Parlamento de amenazas y acusaciones, sirven para que sus colegas se tronchen de risa. El único que lo ve muy interesante, porque Acuña vota siempre a favor del Gobierno, es el socialista Indalecio Prieto. Don Inda no desperdicia un apoyo ni de la “papilla integral”. Vamos, como ahora.








