Archivo de Diciembre, 2020

La desconfianza

Miércoles, 9 de Diciembre, 2020

Margaret Keenan, sin mascarilla

Ya hay personas en el mundo vacunadas contra la covid-19. La primera tiene 90 años y se llama Margaret Keenan.

Se podrá abundar en matizaciones, pero en sí misma es una excelente noticia y como tal la leo.

Sin embargo, a la vista de varias encuestas realizadas las últimas semanas, se comprueba que más de la mitad de españoles todavía no están en condiciones de hacer lo mismo, porque desconfían de su eficacia, recelan de las autoridades sanitarias y rechazan la vacunación, al menos, dicen, hasta dentro de un tiempo.

A través de otras encuestas más detalladas, observamos que las causas de este rechazo no parecen ser tan científicas, como políticas.

En realidad es difícil que nadie se pronuncie sobre este tema con conocimiento de causa bien fundamentado y todas nuestras opiniones se reducen a constituir impresiones obtenidas de una información más o menos correcta, salvo aquellas personas que están directamente relacionadas con la investigación. No hará falta profundizar en ello.

A mayor afinidad política con el gobierno, mayor confianza en la vacuna, eso nos dicen los porcentajes, hasta el punto de que no es arriesgado formular la correlación a la inversa; esto es, lo que causa la desconfianza es el gobierno, no la vacuna.

De todo habrá, pero si logramos abstraernos de esos prejuicios y nos atenemos al comportamiento que es común en la llegada de nuevos fármacos, concluiremos que ninguno genera tantos temores y todos se aceptan sin rechistar desde que son aprobados, en nuestro caso, por la Agencia Europea del Medicamento, (EMA), ese chollo que Barcelona perdió como sede en 2017, por andar jugando con las cosas de comer los socios del actual gobierno.

Vamos, como para no desconfiar.

O Cacharulo pasa consulta en el Frade

Miércoles, 9 de Diciembre, 2020

El menciñeiro de Castro de Rei fue toda una leyenda en Lugo durante los años centrales del siglo XX

HAY DOS VERSIONES sobre el origen de las habilidades de O Cacharulo como compoñedor. Unos creen que su padre ya lo era y que a todos los menciñeiros del centro de Lugo se les llama Cacharulos, mientras que otros defienden que Eugenio Rivas Grandío (Castro de Rei, 1899) se inicia en esas prácticas cuando es enfermero-camillero del Regimiento de Infantería de Murcia durante la guerra de Marruecos.

Los primeros pueden estar mezclando las biografías de varios personajes, porque lo que sí es más ajustado a la realidad es que existe un segundo Cacharulo en la persona de Pedro Rivas, uno de los hijos de Eugenio.

En todo caso, este hombre nacido en la parroquia chairega de San Pedro de Bendia alcanza una fama extraordinaria más allá de la provincia de Lugo, de donde llegan gentes convencidas de su extraordinaria ciencia. Incluso a Luz Pozo Garza, aficionada a dar consejos de medicina natural, la llaman en Viveiro “la Cacharulo con faldas”.

A su regreso de África forma parte del Somatén de Bendia, en compañía de Serafín Lestal Díaz y Aniceto Vivero Fumares. En una de sus intervenciones el año 1928, los tres detienen a otro vecino, José Benito Expósito, por maltratar a Amalia Fontela.

Enfundado en una cazadora de cuero que él convierte en una prenda mítica, Eugenio va por las ferias, se le ve en el barrio de Domingo Tallo, e incluso ronda los sanatorios de la ciudad, pero con el tiempo, cuando ya es el famoso O Cacharulo, acaba por pasar consulta en los bares Frade y Flaire, de Recatelo, donde atiende a su clientela gracias a un ingenioso subterfugio que le protege contra posibles problemas con la ley por un delito de intrusismo profesional.

Desde primeras horas de la mañana se forma una cola de dolientes que obtienen sus turnos de acuerdo con el orden de llegada. Los tratará tan solo con sus manos y con el antiinflamatorio Radio Salil, de Laboratorios Viñas. También se rumorea que realiza algunos preparados de su invención y el farmacéutico Alonso Hortas tiene muy buena opinión sobre los resultados que consigue.

La estrategia consiste en encerrarse bajo llave en una habitación del piso superior del bar. El paciente toma la llave abajo, abre, se consulta y vuelve a dejarla cerrada. El precio, la voluntad.

Eugenio tiene una muñeca destrozada, pero nadie hace demasiadas preguntas de por qué no se la cura. A veces también atiende el bar y la simbiosis entre un negocio y el otro es completa, pero la felicidad se interrumpe en 1953, cuando una joven lo acusa de un delito de lesiones tras haberle consultado sobre su coxalgia tuberculosa en la cadera derecha, a pesar de que ya estaba siendo tratada por un médico colegiado de Lugo.

Lo defiende el letrado Quiroga Mariño, quien reconoce que Eugenio acude al domicilio de la joven a requerimiento de su familia, pero se limita a apalpar la zona afectada y al darse cuenta de la gravedad del caso, les recomienda acudir a un sanatorio. Con todo, el médico y el Colegio lo denuncian con Julio Pérez de Guerra como acusador privado.

Él jamás afirma ser médico, así que no hay intrusismo, pero piden un año de cárcel y dos mil ptas. de indemnización por lesiones. Al final, lo sentencian a un mes y diez días de arresto y mil ptas.

O Cacharulo estuvo casado con María Iglesias Fernández, fallecida a los 55 años en San Pedro de Bendia. Tienen cuatro hijos, Florinda, Ludivina, Pedro y Nemesio. En la esquela de fallecimiento que encarga su familia, Eugenio figura como O Cacharulo, orgulloso de su apodo.

La nueva inquisición

Martes, 8 de Diciembre, 2020

Cuidadito hacia dónde apuntas

La Corporación RTVE aprobó la guía sobre perspectiva de género en su programación, cuyas directrices se pueden resumir básicamente diciendo que todo parezca ficticio o mentira, que es el gran hallazgo de este gobierno.

La guía quiere que las mujeres no reproduzcan un modelo de “belleza femenino basado en la juventud, delgadez o perfección corporal”. Es decir, cuanto más feas, entradas en años, astrosas y gordas, mejor. Porque si lo uno discriminaba a quienes no tuviesen un cuerpo dentro de los cánones de belleza, lo que ahora se propone discrimina a quienes sí lo tengan. Discrimina y penaliza.

Con lo fácil que es recomendar que las imágenes reflejen con la mayor fidelidad lo que haya, la realidad, sin manipulación ideológica ni en uno ni en otro sentido. Pero no, la preocupación por lo femenino es tan enfermiza como lo eran las películas de Alfredo Landa en dirección contraria. Si estábamos en Málaga, nos hemos venido a Malagón, y la verdad, ninguno de los dos extremos demuestra estar ordenados por una mente sana y equilibrada.

Si aquellos eran una panda de salidos, estas forman un conventículo de reprimidas. Y así nos va, de bandazo en bandazo como pollos sin cabeza.

La guía tiene algunos detalles dignos de una revisión freudiana para escuchar a su redactor o redactora diván mediante. En uno de sus párrafos se recoge la necesidad de que TvE evite “movimientos de cámara que contribuyan a la cosificación de la mujer”. Me resisto a creer que la frase se esté refiriendo a un zoom hacia el escote de alguna dama, o a un Primerísimo Primer Plano de un trasero. No puede ser, pero si no es eso, ¿en qué están pensando? ¿En un barrido de un campo de amapolas? No, eso no puede ser.

Hay otras muchas indicaciones para cámaras y guionistas que recuerdan el catecismo el padre Astete: “No enseñarás el canalillo”.

García Blanco, primer estudioso del Mahabharata

Martes, 8 de Diciembre, 2020

El intelectual de Palas de Rei merece la atención del teósofo Mario Roso de Luna con su primer trabajo

NACE EN EL castillo de Pambre, del que será su propietario y del que se desprenderá al comprobar que sus herederos no garantizan su conservación. Es Manuel García Blanco (Palas de Rei, 1882), pionero español en el estudio de la filosofía oriental y uno de los intelectuales gallegos más desconocidos.

Es hijo de José María García Vázquez y de Camila Blanco Blanco, que ha enviudado de José Moreiras Vázquez, miembro de la familia arrendataria del citado castillo. Camila aporta al matrimonio dos hijos, Andrés y José Moreiras Blanco.

Se queda huérfano cuando estudia bachillerato en el Instituto de Lugo y en 1901 comienza Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, donde se doctora en 1907 con la tesis Exposición de las principales clasificaciones de las Ciencias propuestas desde Bacon hasta Spencer.

Pero ya en 1904, su trabajo La doctrina Sankhya-Yoga en el Bhagavad-Gita, sobre el Mahabharata, llama la atención de Mario Roso de Luna, poco antes de que el rey Alfonso XIII le entregue el premio extraordinario de licenciatura. Detrás del citado trabajo está el asesoramiento de los profesores Alemany Bolufer y Bonilla San Martín.

Pero Roso de Luna, celoso de sus conocimientos sobre Oriente, le critica la manera de enfocar el libro y lo que él considera un error, al dividir las teorías en ortodoxas y heterodoxas. Resulta indudable que muy pocos españoles, salvo el jovencísimo García Blanco y el santón Roso de Luna, saben de qué están hablando.

En ese momento ya ha publicado en El Norte de Galicia con el pseudónimo Manuel d’a Torre, como luego hará en El Progreso, por ejemplo, para dar la bienvenida a los Cantares gallegos de Leiras Pulpeiro.

En 1907 da clases en un colegio de Madrid, pero al año siguiente se convocan 32 plazas de Auxiliares terceros del Cuerpo Auxiliar de Estadística. Se presenta y obtiene una. Tras un breve destino en Albacete, viene a Lugo, donde será el jefe provincial de Estadística hasta su jubilación.

Él mismo se sorprende de haber aprobado sin recomendación y da por bueno que sus profundos conocimientos esotéricos le sirvan para alcanzar un cargo tan prosaico. “¡Para algo había de servir mi inmejorable hoja de estudios!”, recoge en su homenaxe, el escritor de Riotorto, Benigno Fernández Salgado.

Es hora de formar familia y García Blanco lo hace con Dolores Ouro Arias en San Cipriano de Repostería. Su ahora cuñado, José Ouro, futuro notario de Palas, había sido amigo de la infancia. Tendrán tres hijos: Ángela (1911), Manuel (1915), Andrés (1917) y Camila (1920).

Su labor de articulista en la prensa de Lugo parece alejarse del esoterismo hindú. Hace sesudas necrologías a sus catedráticos, comenta la Labor secular del Episcopado, analiza a Balmes, ensalzala la labor de la Juventud Antoniana y solicita la institucionalización del gallego.

Desde 1914 es profesor ayudante del Instituto lucense y en el 1919 intenta una cátedra de Literatura, pero fracasa.

La casualidad lo convierte en uno de los testigos del crimen de Cápito Carreira, ocurrido en el Campo Castelo, por vivir en la misma casa. Hablará bien de los Carreira. Sus amigos son los intelectuales locales, Fole, Celestino…

En 1938 muere su hermano Andrés Moreiras y de él hereda el castillo de Pambre que mantendrá hasta poco antes de fallecer, cuando lo vende a Manuel Taboada Fernández, conde de Borrajeiros. Él muere el 19 de diciembre de 1974, día de su 92 cumpleaños. Y dos semanas después se irá su viuda.

Jesús Martínez, la Muralla del Valencia

Lunes, 7 de Diciembre, 2020

El futbolista de Foz fue cuatro veces internacional absoluto y jugó diez años en el club che

A MARTÍNEZ LE llaman La Muralla del Valencia cuando a ese equipo lo entrena Di Stéfano. Se lo dicen por ser un buen defensa y por su origen lucense. Su nombre completo es Jesús Martínez Rivadeneira (Foz, 1947), y por supuesto, otro de sus apodos también fue el de Gallego.

Nace en Cangas de Foz el 7 de diciembre. Es hijo de Jesús Martínez Hermida y de Francisca Rivadeneira, que marchan a Buenos Aires mediado el siglo, cuando Jesús ha cumplido los dos años. Con ellos van sus otros dos hermanos mayores, Gloria y Ramón.

La familia tiene un bar en Nois, pero deciden vivir la aventura americana. Además del club español, Jesús va a pertenecer también al Peñarol y al Rácing de Avellaneda antes de regresar a la península. Después, cuando hace de nuevo el viaje a América, juega con el Huracán, Globo, Quilmes, Banfield, Colón, Santa Fe, Almagro y Defensores de Belgrano, donde se retira en 1992.

Cuando veinte años antes, en 1972, es llamado por Kubala para formar parte de la selección, la mala suerte se ceba en él, pues se lesiona en A Coruña, tres días antes del encuentro a disputar en el estadio Kaztantzioglou de Salónica contra los griegos.

Ya había sido internacional Sub 18 en un partido contra Francia, pero claro, le faltaba estar en la Roja, aunque en aquellos años nadie la llamaba así.

“Yo siempre había soñado con ser internacional A. Y ya ves: todo quedó en nada, aunque no pierdo las esperanzas”, dice a la prensa, entre resignado y esperanzador.

Hace bien, porque su debut con los kubalaboys de España se produce el 11 de octubre de 1973 contra Yugoslavia (0-0), hace hoy 47 años.

En 1974 disputa otros tres partidos contra Dinamarca, Alemania y Yugoslavia de nuevo. En total dos victorias, un empate y una derrota, precisamente contra los últimos. Fue la que nos deja fuera del Mundial. Jesús se salva del fracaso general, porque dice la prensa que él y Benito evitan que se hubiera producido una goleada. Fue un 0-1.

Entre sus compañeros, en aquella época forman la selección, Amancio, Benito, Violeta, Quini, Boronat, Reina; Sol, Glaría, Gallego, Pirri, Rexach, Rojo, Asensi, Gárate y Claramunt. En alguna de estas formaciones, el Valencia aporta hasta cuatro jugadores y el Real Madrid, dos, algo que le echan en cara a Kubala, claro.

Como en su época se vive el conflicto de los falsos oriundos, él declara en una entrevista con la agencia Efe: “Yo tenía ganas de jugar en España, mi tierra. Conmigo no existe duda alguna: soy español nacido en Lugo y para mayor tranquilidad sabrás que he hecho el servicio militar en El Aaiún”.

No obstante, en más de una crónica de sus partidos se le califica de oriundo porque su llegada a España es desde América. Desconocen los periodistas su infancia en Cangas y Nois.

Comienza en el Peñarol y de ahí al Racing. Cuando el equipo viene a Europa, lo prueba el Valencia y se lo queda. “Sánchez Lage había dado muy buenos informes sobre mi modo de jugar”. Era el año 1968 y el Valencia se proclama campeón de Liga.

Allí se casa con Marinella Roig, hermana del vicepresidente, y luego presidente del Valencia, y allí permanece diez años. Más tarde vuelve al fútbol argentino y recorre los clubs ya mencionados.

A través de los Roig sigue vinculado al fútbol como director técnico del Valencia hasta 1997, cuando los malos resultados provocan su salida abrupta del club.

Después se dedica a representar jugadores como agente libre internacional e interviene en la llegada a España de los más destacados futbolistas americanos.

La luz y otros resplandores

Lunes, 7 de Diciembre, 2020

La Natividad de noche (1490), de Geertgen tot Sint Jans  (Países Bajos, 1465-1495) (National Gallery / Londres)

El símbolo de la Navidad es el nacimiento, el Belén, el portal, o como quieran ustedes llamarlo. Los demás son secundarios, superfluos o prescindibles, cuando no pastiches añadidos a mayor gloria de algún interés espurio.

Tampoco hace falta ser un sesudo filólogo para darse cuenta de su origen etimológico. Navidad: Natividad: Nacimiento.

Puesta así las cosas, cada uno, con su albedrío impoluto, lo toma o lo deja, y santas pascuas, que de ahí viene.

No obstante, de un tiempo a esta parte se observa una proliferación del brillibrilli y una huida vergonzante del nacimiento, sin por ello abjurar de la Navidad, con la entusiástica colaboración de algunas fuerzas políticas empeñadas en sustituir las tradiciones por ellos mismos, y que han encontrado en el multiculturalismo la excusa perfecta para cargarse lo que se interpone en su camino al paso de la oca.

A eso ayuda, y no poco, la papanatería rampante, capaz de cargarse la Suma Teológica sin haberla abierto, pero colgándose amuletos desde el hueco de las narices hasta el último centímetro de la piel, y siendo muy comprensivos, eso sí, con el gremio de actores que no usan el amarillo en escena porque Molière lo llevaba al morir en escena, cuando en realidad ni vestía de ese color, ni muere sobre las tablas. Lo siento, chicos, pero la próxima vez podéis poneros el disfraz de pollito en la velada del colegio, que no pasa nada.

En fin, todo se sobrelleva con paciencia y buenos caldos hasta que aparece el tonto de turno y nos explica que él celebra la Navidad porque es la fiesta de la luz. ¿De Iberdrola?, dan ganas de preguntarle. ¿Es usted accionista?

Es indudable que el pobre no sabe qué significa la luz, el solsticio, el nacimiento y todo lo demás. Cree que se ha dado cuenta él. En laico, claro.

González Doreste, el más exquisito realismo

Domingo, 6 de Diciembre, 2020

Hace un año moría el hijo de Ángel Johán, uno de los mejores representantes españoles de esa pintura

SUS ALUMNOS DE los institutos Virgen del Puerto de Santoña y José María Pereda, de Santander lo tenían por el prototipo del artista, del pintor, del caballero. La barba, el permanente foulard al cuello, la justa seriedad y su amable trato lo distinguen del resto y por eso don Ángel González Doreste (Las Palmas de Gran Canaria, 1933), su catedrático de Dibujo, es su preferido.

Acaba de cumplirse el primer aniversario del hijo de Ángel Johán que nace en la playa de Las Canteras tres años antes de que su padre avise al Gobierno de la República sobre los movimientos de cierto general y esa noticia le cueste cuatro años de cárcel.

También él fue profesor de Dibujo en Fingoi, y también a él lo verán como al artista por antonomasia, con el pañuelo al cuello, como lo describe María Victoria Carballo-Calero.

En 1948, llega a Galicia a bordo del vapor Escolano, un homenaje al historiador valenciano Gaspar Escolano. Viene con sus padres, Ángel y Lolá, y con sus hermanos Juan Antonio y Carmen. Falta Jacinto, que nacerá en Lugo. En 1952 va a la Escuela Central Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, becado por la Diputación Provincial.

Forma parte de A Gadaña, la sección plástica del colectivo literario Brais Pinto, al lado de Raimundo Patiño, Virgilio Fernández, Alfonso Gallego, María Cremaes, su padre, Manuel Coia y Antón Gómez Arias. En 1958 expone por primera vez una individual en el Museo Canario de Las Palmas. Luego, en el Casino de Santa Cruz de Tenerife y en el Círculo das Artes.

En el inicio de los sesenta viaja becado a París para seguir tres años sus estudios allí, y de regreso, en 1963, se traslada a Cantabria, donde reside hasta su fallecimiento en Mompía.

Estaba viudo de María Rosa de la Riva Oruña, fallecida dos años antes que él, y con la que tiene tres hijos, Cristina, Pablo y Elena.

Adscrito en sus inicios al informalismo, protagoniza la que llaman primera exposición en Galicia de esa corriente, no exenta de polémica por las arriesgadas propuestas que incluye en 1960.

Se comenta que algunos visitantes se hacen cruces “ante la osadía de los pintorcetes” y hay quien se lamenta de que no exista una comisión de censura que impida “toda esa porquería”.

En ese momento Franco Grande lo saluda como un nuevo artista revolucionario y vanguardista, pero en realidad, Doreste era ya un pintor realista desde esa época y un magnífico retratista, como lo demuestran los lienzos de toda su familia, los de Fole, Pimentel o Sopeña; sus numerosos autorretratos y tantos otros. Sus bodegones son de una perfección extraordinaria y como paisajista nada le separa de los más eximios representantes del realismo mundial.

Cierto que con el tiempo crece en minuciosidad hasta alcanzar extremos poco frecuentes. Él disfruta en la captación de la realidad y se detiene en reflejar cada una de las piedras que se acumulan en el recodo de un río, los abigarrados acantilados de Cantabria, las playas de Liencres o la vista del Miño desde las cuestas del parque.

Setenta y cinco de ellos forman la Antológica de 2008 que organiza el Museo de Lugo cuando él cumple los 75 años. La coincidencia de cifras le hace bromear diciendo que ha pintado uno por año. El catálogo publicado en 1997 recoge 160 piezas.

Especialmente significativa fue también la exposición de 1979 en Moscú, como uno de los representantes del realismo español.

Durante los ochenta es concejal de Cultura de Santoña y gracias a una donación suya el Ayuntamiento inicia una colección de arte.

Salgado Toimil, precursor de Marshall McLuhan

Domingo, 6 de Diciembre, 2020

El maestro de Foz, pronuncia en Vilalba una reveladora conferencia sobre el aula sin muros

HAY UNA FOTO del entierro de Ramón Salgado Toimil (Lugo, 1883), en julio de 1942, que muestra lo que tuvo que ser este hombre para Foz, porque en ella se ve que todos los vecinos, menos los embarcados, están allí.

Había estudiado en el Seminario de Lugo, pero le tira más la enseñanza, por lo que deja la Teología y hace Magisterio. De hecho se interesa en conocer por dónde discurre la moderna pedagogía y hace lo posible por estar en la vanguardia, lo que logrará con creces, como veremos.

Eso sí, se verá obligado a dar aulas encima de un calabozo del que se escapan las lamentaciones de los cautivos.

A Toimil se le puede considerar un precursor de Marshall McLuhan, pues expresa varios años antes que el canadiense y casi con las mismas palabras la idea del aula sin muros. Sucede el 8 de enero de 1928, cuando McLuhan es un chaval de 17 años. Toimil dicta una conferencia en el Centro de Artesanos de Vilalba y en ella anima “a sacar la escuela de sus cuatro paredes y trasladarla allí donde la vida se manifieste”. ¿Les suena?

Rechaza presidir la Asociación Provincial de Maestros que él mismo impulsa y tiene un segundo momento de gloria cuando el periodista y también pedagogo Luis Bello Trompeta lo visita en Foz para escribir un nuevo artículo de su serie Visita de Escuelas que saldrá publicado en El Sol (14-XII-1929) y en el libro Viaje por las escuelas de España.

Bello viene de Sargadelos y de San Martiño de Mondoñedo. Ya en Fondos, donde Toimil da clases desde 1919, explica al lector que se encuentra en un edificio donado por el emigrante Pascual Villapol Maañón, donde por las noches se cuelan en los sueños de los nuevos maestros ruidos de cadenas que no saben identificar hasta que alguien les informa que provienen de los presos allí encerrados.

Por eso el encuentro de Bello Trompeta con Salgado se produce a través de este surrealista diálogo:

_ ¿Cuántos tiene usted ahora? _ pregunta Bello.

_ ¿Chicos o presos? _ precisa Salgado, bajando la voz.

_ Presos.

_ Ahora no hay ninguno. Podemos respirar tranquilos todos; los muchachos y yo. No le engaño a usted si digo que aprovechamos mejor el tiempo. Hay cosas que quitan libertad hasta para enseñar doctrina cristiana.

Más adelante recoge las opiniones de quienes no lo ven mal del todo: “¿Un calabozo? ¿Y qué? ¡Que lo vean los muchachos! ¡Que escarmienten en cabeza ajena!Antes de volar por el mundo conviene que estén enterados”.

Salgado ejerce el periodismo como redactor-jefe de La Voz de la Verdad y colabora en otras cabeceras, principalmente, en El Progreso, donde cuenta con la amistad de su director, Antonio de Cora, que lo visita durante el verano, como hacen Gamallo, Leal Insua, Noriega, Aquilino Iglesia, Prieto Coussent o Castro Gil, la intelligentsia lucense del momento. Entre todos corretea su sobrino, Alfonso Toimil González.

Siendo aún seminarista escribe sobre Santo Tomás y es premiado en Tortosa. Juan Ramón Somoza había dicho de él en su librito Serpentinas: “Es un hombre atolondrado, a pesar de ser seminarista”. No es peyorativo, explica.

Otros temas suyos son Concepción Arenal, la formación de los maestros y las necesidades de las escuelas, todo lo cual le lleva a ser muy valorado en la profesión.

Fuera de ella, publica Capricho literario-apologético, 1910; Por Galicia y por el arte, 1920; Odoario, premiada en Lugo el 1923; y Santuarios Gallegos: El Corpiño, 1929.

Fue miembro correspondiente de la RAG y a su muerte será distinguido como hijo adoptivo de Foz.

Burros solemnes

Domingo, 6 de Diciembre, 2020

Goya lo predijo

Se da por sentado que la vicepresidenta Carmen Calvo se ha referido a la expertitud de Fernando Simón, criticándole que tal palabro no existe, pues a lo que ella se refiere se le viene llamando experiencia desde época sumeria.

Pero bien podría suceder que el término empleado sea otro, expertituz, pues ya se sabe que en muchas zonas de España tienden a confundirse el sonido de las palabras acabadas en d, z y t. Lo malo es que expertituz tampoco existe. Ni expertencia, expertancia o expertación, por mucho que la última se parezca a eso que hacemos cuando logramos vender algún artículo fuera de nuestras fronteras.

La lucha contra el diccionario, la ortografía y la prosodia dejó de ser hace tiempo un defecto de los estudiantes mediocres para convertirse en materia discutible de la gente con poder, como si un puñado de votos en una urna confiriese también la condición académica.

La ignorancia salta cuando les escuchas decir expertitud, pero en realidad eso solo es la constatación de una ignorancia mucho más acendrada y peligrosa.

Nadie medianamente inteligente acordaría medidas contra una lengua con el pretexto de favorecer a otra porque ese pensamiento es contra natura y contra cultura. Es un pensamiento nazi y ponzoñoso que demuestra una incuria absoluta por muy vasco o catalán que sea quien lo proponga, y por muy castellano hablante sea quien lo acepta y suscribe.

Todos quedan ante el tribunal de la historia como unos grandísimos burros solemnes sin posibilidad alguna de redención, porque actúan como lo haría un dictadorzuelo con la tesis plagiada.

La expertitud es el síntoma de una enfermedad pegajosa y abundante. Una pandemia acultural que arrasa lo que toca y que pasa de curso con suspensos, o sea, que crece.

El festín de los granujas

Sábado, 5 de Diciembre, 2020

Imagen del Congreso (Detalle)

Menudo gaudeamus se ha dado el independentismo a costa de los presupuestos, con Sánchez e Iglesias a la cabeza de la orgía macabra; con Otegi de patriota responsable, Rufián como rey del diálogo y la roquera Lastra como guinda de un pastel que si se diese en mi comunidad de vecinos, cambiaría de barrio.

Y para colmo, la oposición tirándose los trastos a la cabeza para que el despiporre de los conjurados sea total.

Dicen los que entienden que los presupuestos en sí son papel mojado por inaplicables. Allí no encaja ni el Haber con el Debe, ni el Te doy con el Trae. No era imaginable otra cosa.

Lo que sí cuadrará, porque será lo primero en salir de las arcas, es la factura que se llevan estos responsables patriotas que antes nos mataban y ahora solo nos atracan. Se calculan en cuatro mil millones de euros los gastos del apoyo, pero no me hagan caso porque yo me llevo fatal con los números y ellos, no. De modo que serán cuatro mil para empezar y después ya veremos.

Ahora bien, el Tribunal Supremo ha venido para aguarles la fiesta total con la revocación de la libertad de los golpistas por ser prematura. Eso no les ha gustado tanto. Las únicas instituciones del Estado que aceptan son las que se doblegan y bajan la cerviz con gesto sumiso de borrego entregado.

Pues ya saben. Hay que estar a las duras y a las maduras. Consuélense pensando que Navidades Navidades no las vamos a tener ninguno.

Del espectáculo vivido esta semana hay que salvar necesariamente al cabal Néstor Rego. El diputado del BNG les ha subido los colores al par de raterillos que se mueven sin un ápice de lógica política y han repetido con Galicia el menosprecio acostumbrado.

Pero recuerde, quien con infantes pernocta, excrementado alborea.