El hartazgo
Domingo, 15 de Noviembre, 2020
Esta España no la quiere ni el PSOE
Paco Vázquez, Carmona, Corcuera, Guerra, Vara, Lambán, Redondo, Sotillos… ilustres apellidos del PSOE post-Suresnes han dado un paso adelante, convencidos de que su partido navega hacia el sumidero de las cloacas pilotado con mano firme por un desaprensivo tan egoísta como peligroso, que por un plato de lentejas vende a su madre, a su patria, a su idioma, a su ley, a su partido y a sus muertos, bien los que cayeron con un tiro en la nuca, bien los que caen todos los días pronados en los hospitales.
De momento los sublevados se agrupan en distintas formaciones, pero es de suponer que acaben encontrándose si realmente desean que su gesto sirva de algo, y no hay motivo para dudarlo. Otro cantar es la fuerza con la que Sánchez intente contrarrestarlos.
Dicen que se lo ha encargado al de siempre, a Iván Redondo, que de esa forma aumenta su número de boletos para ser declarado Rasputín del siglo, ya que el del XX tiene otro claro ganador. ¿Qué método utilizará Redondo? ¿Didactismo? ¿Las famosas purgas stalinistas? ¿El soborno?
Su pupilo y él han llevado la indignidad a tal extremo que se puede esperar cualquier cosa y ninguna debe descartarse ni sorprender porque los umbrales de saturación están rebasados ampliamente.
La revuelta no tiene antecedentes, porque cualquier contestación interna que otros líderes pudiesen haber originado carecía de la magnitud de estas actuaciones que Sánchez y buena parte de sus ministros dispensan con una pasmosa ligereza, a velocidad de vértigo y sin los períodos propios de reflexión y diálogo que se deben exigir para adoptar acuerdos de mucha mejor enjundia, cuanto más si atañen a aspectos fundamentales de la convivencia. Todo lo cual nos refuerza la creencia de que estamos ante un irresponsable.











