Archivo de Noviembre, 2020

Rodríguez Besteiro, el doble de su primo Julián

Jueves, 19 de Noviembre, 2020

El periodista de O Corgo es ensalzado por sus colegas como una de las personas más buenas que conocieron

EL PERIODISTA E inspector de Enseñanza Francisco Rodríguez Besteiro (O Corgo, 1868) nace en Santa María de Franqueán. Es hijo de Manuel Rodríguez Aldegunde y de Manuela Besteiro, padres de otros cuatro hermanos, José, Elisa, Asunción y Purificación, parientes del dirigente socialista Julián Besteiro, nacido también en O Corgo, aunque su biografía oficial todavía no lo reconoce debido a la ocultación del parto que deciden sus padres, pero que describe con detalle Manuel de Rivas Reija.

En diversas referencias también se habla de los cinco Besteiro como primos o sobrinos de Julián, e incluso como hermanos, como ocurre en El Compostelano.

Francisco formará parte de la primera redacción de El Progreso, cuando éste se funda en agosto de 1908. Asimismo fue administrador de Bienes y Derechos del Estado en Lugo y director de la Casa de Maternidad y Expósitos _ vulgo Inclusa _, desde donde irradia la principal característica de su carácter, una bondad a prueba de sinsabores políticos.

También ocupa responsabilidades en asociaciones culturales y es quien ofrece el homenaje a Juan Montes el año 1899 en el Círculo de las Artes como directivo de la sociedad que lo nombrará socio de mérito.

Cuando fallezca, Julián se referirá a él como “mi doble”, quizás por señalar un parecido físico que no podemos certificar por falta de una imagen de Francisco.

De El Progreso pasa a La Justicia, el periódico cofundado en Madrid por Nicolás Salmerón y Ruiz Zorrilla antes de enemistarse entre ellos. El fichaje de Besteiro por Salmerón podría estar relacionado con los tres meses de exilio que el expresidente de la I República pasa en Lugo.

De Baleira es Ramona Hortensia Lombardero San Miguel, la mujer que se casa con el primogénito del político, Nicolás Salmerón y García, aunque el aterrizaje de Besteiro en La Justicia sucede varias décadas más tarde.

De ese periódico pasa a El País _ el de Curros Enríquez y Castrovido _, donde permanece hasta que en 1917 se convierte en inspector de primera enseñanza de la provincia de Madrid con el número 3 en las mismas oposiciones de las que Antonio Couceiro Freijomil es el número 7.

En ejercicio de este cargo, cae desplomado por una embolia sobre la acera de la calle Lista _ hoy Ortega y Gasset _, esquina a Alcántara, y fallece ese mismo día, 12 de abril de 1926. Lo sustituye en su cargo de la Inspección Víctor de la Serna y Espina, el hijo de Concha Espina, cuya labor periodística será clave en el ámbito de Falange.

Los panegíricos a su muerte coinciden en su carácter bondadoso. Alejandro Miquis recuerda que en un almuerzo se sentó entre los dos hombres más buenos que había conocido en la vida, Luis Bonafoux y Francisco Rodríguez Besteiro.

Lo mismo dice su colega Roberto Castrovido: “El difunto no era más que bueno. Un buen hombre, un hombre de bien. Y un hombre que no se distingue más que por su bondad carece de biografía; apenas sí tiene personalidad”.

Era bueno incluso en su muerte, dice Castrovido: “Falleció de una embolia, repentinamente, sin hacer cama, sin que le asistan deudos y amigos, sin visitas de médico, sin dar que hacer a nadie”.

Él lo acompaña en el entierro, él y tres mujeres _ las tres Marías _ “dos señoritas inspectoras de Primera Enseñanza y la hija política de una ilustre personalidad que dirigió en vida, La Justicia”.

Y finaliza: “Era tan bueno que no tiene historia póstuma, que no es posible dedicar a su recuerdo una necrología”.

Pillados por segunda vez

Jueves, 19 de Noviembre, 2020

Hay más verdad en esos colmillos

La condena a los ciudadanos Echenique Robba y Del Olmo Ibáñez tiene un doble significado que a nadie pasa por alto. No es doble porque sean dos, sino porque además de ciudadanos sujetos a la ley como cualquiera de nosotros, ocupan unos cargos dentro de una estructura que ahora mismo está gobernando, y aunque no lo estuviese, tiene como legítima aspiración administrar el bien común de los españoles en un futuro inmediato, lo cual es de sumo interés para todos, pues se trata de nuestro patrimonio.

Echenique Robba es portavoz en el Congreso de su organización política, y Del Olmo Ibáñez, secretario de Comunicación de la misma, Dircom o asesor de Pablo Iglesias en ese ámbito. Dicho sin cargos, por sus manos circula la parte magra de los mensajes que desean hacer llegar a los diputados y al público en general y que ahora han sido señaladas como infames por una intromisión ilegítima en el honor de un inocente ya fallecido, acusado de violación por partida doble para justificar el asesinato por cometido por una correligionaria. Ahí queda eso.

La Justicia nos advierte que existen serios motivos para dudar de todo lo que salga por la boca de estos peligrosos perjuros.

La sentencia llueve sobre mojado, pues hace poco también se supo que la acusación por acoso sexual contra su abogado Calvente era más falsa que los colmillos de Christopher Lee.

Se ve que la finalidad de abonar el terreno con machismo a mansalva es plantar luego por doquier falsos acosos y violaciones que les favorezcan.

Pues lleváis un porcentaje clamoroso. De dos investigadas, dos falsas. Y es que la mentira es un arma poderosa, limpia y fácil de usar, pero de patas cortas y no nos estamos refiriendo a ninguno de los ahora condenados.

El del moño

Miércoles, 18 de Noviembre, 2020

Azaña como sapo, en El Siglo Futuro

Interior le quiere buscar las cosquillas al subinspector de Policía y portavoz sindical, Alfredo Perdiguero, por haberse referido a Pablo Iglesias como “el vicepresidente de este Gobierno, el del moño”, una expresión que al ministerio le parece de todo punto inaceptable, aunque por el contrario considera correcto y maravilloso que el personaje aludido haya expresado su emoción al contemplar cómo las masas vandálicas le patean el cráneo a un compañero de Perdiguero.

Hoy no debe extrañar a nadie que pasen estas cosas porque son las propias de un pollo descabezado, y aquí pollos hay muchos, pero cabeza, ninguna.

“El del moño” es una expresión que ni miente, ni amenaza, ni exagera. Describe. ¿Es irrespetuosa dentro de la cadena de mando? Quizás, pero el aludido jamás se arrepintió de su gusto por patear cabezas policiales y eso es algo más que falta de respeto, es un delito, máxime si vicepresides el Gobierno de todos.

A su antecesor Azaña le llamaban Manolito el Verrugas. Lo decía la prensa, esto es, Gracia y Justicia, Don Gedeón y por ahí, pero a él nunca se le ocurrió pensar que era una falta de respeto, porque el hombre tenía tres de ellas indisimulables y en pleno rostro. Iguales que el moño, que se le ve a distancia.

A Santiago Casares Quiroga lo tildaron de Santiaguiño Calcetines porque los usaba de seda y de vivos colores, una prenda de supina elegancia cuando los hombres solo alternaban los grises con el negro. Hasta ahora ningún político había sido El del moño por falta de género, y para uno que lo lleva con tanto donaire, Interior debe comprender que es difícil sustraerse a su influjo, de igual manera que para todo el mundo, Moshe Dayan era El del parche, siendo héroe de guerra.

El problema no es que Perdiguero diga “El del moño”, sino que no sea héroe de nada.

M. M. Vázquez, el bisabuelo de Calvo Sotelo que preside el Círculo

Miércoles, 18 de Noviembre, 2020

El militar de Guntín interviene en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y contra los carlistas

TAL DÍA COMO hoy de 1898, en la iglesia de San Froilán de Lugo se celebra el enlace matrimonial del diputado de Ribadeo Ramón Bustelo González con Rosario Vázquez Gómez. Tendrán una hija, Mercedes, se casará a su vez con Leopoldo Calvo Sotelo y serán los padres del presidente del Gobierno. El padrino de aquella ceremonia y padre de Rosario es Manuel María Vázquez (Guntín, 1833), el bisabuelo del presidente.

Manuel María nace en la casa familiar de Ferreira de Pallares, donde sus padres, Serafín Vázquez y María Vázquez Rodríguez luchan por la vida. A los 19 años ingresa en la Caja de Lugo y pasa al 2º batallón de infantería de Marina, de guarnición en Ferrol, y del que será cabo dos años después.

En la fragata Bailén llega al Apostadero de La Habana el año 1856. Pronto alcanza los galones de sargento y después de varios desplazamientos a la península, el año 1863 parte del puerto de Cartagena con destino a Puerto Rico para participar en la Guerra de la Restauración que acaba de estallar en Santo Domingo. Vázquez es destinado a guarnecer la villa de Ponce, hasta ser trasladado a Samaná y entrar en campaña con su batallón.

Interviene en la toma de El Cantón de Tesón, ocupado por los insurrectos, que es liberado, así como en innumerables ocasiones que le valen nuevas recompensas y ascensos.

Los años 1867 y 1868 está en Ferrol con motivo de la asonada de la Armada en Cádiz, que es apoyada por la ciudad departamental. Se le concede el empleo de alférez y el pase al arma de Infantería.

En 1869 se traslada al regimiento de Asturias 31, acantonado en Córdoba, para perseguir la facción carlista de Juan de Dios Polo por las provincias de Ciudad Real y Toledo, declarada en estado de guerra. Ese mismo año pasa al ejército de Cuba, donde derrota a la partida de Pallau compuesta por 700 hombres, entre los que hace una de las mayores carnicerías de la guerra.

En el año 1870 es herido en el costado derecho y en el labio superior. También es declarado Benemérito de la Patria y asciende a comandante.

Vuelve a la península y es destinado al batallón de Voluntarios de Monterrey, con el que pasa a Aranjuez, Madrid y Vitoria a las órdenes del mariscal de campo Agustín Burgos, capitán general de las provincias vascas. Participa en la batalla de Ollavarre y es felicitado por el Gobierno de la República.

Formando parte de la columna Despujols persigue al comandante general de los carlistas aragoneses, Manuel Marco y Rodrigo, conocido como Marco de Bello. Luchan en Calatayud y lo derrota en Calaceite. Toma Caspe, ocupada por los carlistas y hace 700 prisioneros. En Gandesa, contra el infante Alfonso de Borbón, alcanza el grado de teniente coronel.

Todavía le quedan enfrentamientos con el cabecilla Lizárraga, volver a la cubana Cienfuegos para pelear contra Maceo e ir una vez más a Puerto Rico como jefe del Presidio de la isla.

Definitivamente en la península, desempeña diversos cargos en la Zona Militar de Lugo y en Betanzos. Con la baja definitiva reside en Lugo, donde funda la Sociedad Cooperativa Militar y Civil y preside el Círculo das Artes, en uno de cuyos mandatos tiene como vicepresidente segundo a Abelardo Taboada Corral, poco antes de verse obligado a dimitir y de asesinar a Antonio Ledo.

Como presidente del Círculo forma parte de la ejecutiva que se propone perpetuar la memoria de Juan Montes y como presidente provincial de la comisión de Clases Pasivas encabeza una carta dirigida a los diputados contra los recortes. Fallece en 1905.

Aquella señora estampada

Martes, 17 de Noviembre, 2020

Mildred, en verdes

Comparto con ustedes un recuerdo infantil que sitúo sin precisión especial el año 1961 en la alameda lucense. El grupo de amigos disputamos una animada partida de canicas, o de bolas de cristal, que esa es su denominación. Canica se acerca casi a cultismo.

El objetivo consiste en meter la bola del contrario en el cazolo, o círculo central, y así cobrar otras de barro que se venden a peseta la decena, o que se fabrican al fuego de la cocina económica.

Un grupo de señoras, seis o siete, la mayoría vestidas con telas de enormes estampados florales como Mildred Roper, se detiene sobre nuestro terreno de juego, en la parte posterior del templete de la música, charla que te charlarás.

Cuando la invasión del espacio es decisiva para uno de mis disparos, alzo la mirada en actitud suplicante de que se retiren tan solo un metro, pero sin pronunciar palabra.

Una de ellas me sonríe de oreja a oreja por haber conseguido llamarnos la atención, y dice:

_ No nos entendéis, ¿verdad? Es que somos catalanas.

Las pájaras se habían apostado allí para presumir ante unos niños de tener un idioma distinto. En aquel momento me imaginé que en su viaje turístico repetirían una y otra vez aquella maniobra de absurda pedantería.

Como la verdad es que no nos habíamos fijado si hablaban catalán o servocroata, no me costó trabajo decirle con toda la corrección que mis padres y los Maristas me habían inculcado, que no.

_No, no es eso señora; es que tengo que tirar la bola desde aquí.

La sonrisa desaparece de su rostro y con gesto seco anima al resto a ahuecar el ala.

Yo creo que esta señora es la madre del presidente de los Médicos catalanes, que se desmarcan de las críticas a Simón. Con tal de llevar la contraria tragan hasta con los muertos que han tenido.

Silvia Veiga, la Maja de España que se negó a firmar

Martes, 17 de Noviembre, 2020

La mindoniense es elegida en Zaragoza y pese a rechazar el contrato que se le exige,llega a ser dama de Maja Internacional

EL DE MAYO de 1966 fue un mes trepidante en una vida tan previsible como puede ser la de una encargada de peluquería esos años en Lugo.

Todo comienza cuando Alicia Castro López y su marido, el maestro José Santos Meilán, propietarios de la Peluquería Alicia _ primero, en el 18 de julio, luego en Santo Domingo _, reciben las bases del concurso Maja de España y Maja Internacional, que organiza Henry-Colomer y cuya fase final tendrá lugar en el palacio de la Lonja de Zaragoza.

Alicia cree que su encargada, una muchacha de 18 años, responde a lo que requieren y se lo propone. Silvia Veiga García (Mondoñedo, 1948), acepta y comienza su aventura.

En realidad hay un antecedente no citado. El año anterior Alicia se ha presentado al concurso de peluquería Copa Ciudad de Barcelona y ha quedado en segundo lugar. Además, está acostumbrada al trajín de los campeonatos mundiales, al Ciudad de Córdoba o al festival del Price. Esos éxitos le animan a intentarlo.

El primer paso consiste en reflejar en una fotografía la belleza de Silvia luciendo mantilla y peineta, trámite exigido para ser seleccionada. El encargado de llevarlo a cabo es un treintañero que ya goza de prestigio artístico, Ulises López Sarry. El resultado, que aparece en el cromo adjunto, no puede ser más satisfactorio. Silvia es seleccionada como maja de Galicia en la gala final.

Las 14 jóvenes desfilan y bailan con los cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza. Luego, la cena y finalmente el jurado _ Perico Chicote en él _, anuncia que su decisión va a estar entre Zaragoza, Cataluña, Galicia y Sevilla. Minutos de suspense y el empresario patrocinador, Josep Colomer Ametller, le impone la banda de Maja de España a Silvia.

En La Vanguardia la ven como la Maja de los Ojos Grandes, en laica correspondencia con la patrona lucense. No es corto el piropo. Entre otros premios, trajes, un collar de perlas y un recorrido por Madrid, Zaragoza, Cuenca, Huesca, Teruel y otras provincias.

Doce días después debe concurrir al certamen de Maja Internacional y ahí se destapan las diferencias existentes entre varias candidatas y la organización. Silvia, la portuguesa y otras jóvenes se niegan a firmar los contratos que les ponen delante sin que expliquen abiertamente los motivos.

Pese a ello, participan en la gala y aunque se asegura que las no firmantes se han quedado sin opciones, Silvia es elegida tercera dama de honor de la ganadora, la danesa Joannette Christjansen, con quien la vemos en el cromo. Completan el estrado Irlanda y Bélgica.

El periodista con raíces lucenses, Javier de Montini, informa sobre su negativa y aclara: “además no es una mojigata ni una chica que se coma los santos a puñados”. ¿A qué le obligaba el contrato? Ella insiste:

_ Si participé en la elección de Maja Internacional fue por no dejar a España sin representante.

La sombra del contrato abusivo no apaga el relumbrón que ese momento recibe la joven y la propia provincia de Lugo.

En efecto, ella había nacido en Mondoñedo, donde es bautizada en la parroquial de Santiago, aunque a los pocos días sus padres, el industrial de Castroverde, Baldomero Veiga Veiga, y la asturiana de Oscos, Filomena García Lombardero, se trasladan a Lugo para registrarla.

Tras los fastos zaragozanos, Silvia se incorpora a su trabajo. Hace algún saque de honor en partidos del C.D. Lugo, impone bandas de belleza, le presentan al ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega y vuelve a su vida de siempre.

José María Lado, el alcalde de Viridiana

Lunes, 16 de Noviembre, 2020

El actor se consideraba lucense, por ser su padre de la ciudad y por haber vivido en ella

FUE UNO DE los actores característicos del cine español durante casi cuarenta años. Un tipo serio, entrado en años, ideal para hacer de malo, de padre o de autoridad gubernativa. Por eso acaba haciendo de alcalde con Luis Buñuel en Viridiana.

Fue José María Lado Rodríguez (La Habana, 1895), hijo de un lucense y una cordobesa, que a los 22 años regresa de Cuba. Muchos años después declara al periodista vigués Albino Mallo, fallecido este aciago 2020: “Me considero gallego, pues mi padre era de Lugo, ciudad donde viví y de la que tengo grandes recuerdos”.

Se inicia en el teatro barcelonés, pero dentro de la compañía del actor madrileño Francisco Morano y Moreno, de quien se considera discípulo. Felipe Sassone y su mujer, María Palou, son otros dos personajes a los que Lado cita como influyentes en su carrera, así como Enrique Borrás, es decir, la élite teatral de los años diez.

En 1923 entra en contacto con el mundo del cine. Lo hace a través de una película titulada Curro Vargas, cuando las cintas todavía eran mudas. Lado se limita a desfilar en una procesión, pero el nuevo medio lo enganchará de tal forma que se mantiene en cartel durante cuatro décadas.

En ese momento pertenece a la compañía del Teatro Español de Madrid y según declara a Mallo, acepta ser extra “por la simple curiosidad de saber qué era eso que llamaban cine”. Cobra diez pesetas.

En 1931 hace Sierra de Ronda, la película de Florián Rey, cuando ya ha llegado el cine sonoro. Lado pronuncia sus primeras frases encarnando a un presidiario. Después de la guerra, cuando ya lleva más de veinte títulos en su haber, participa en otra sierra histórica, Espoir / Sierra de Teruel, escrita y dirigida por André Malraux que no pudo proyectarse hasta 1977.

Como decíamos, a Lado lo encasillan en los papeles de malo, aunque a él le hubiesen gustado otros personajes. “Quizá influya mi físico, pero el caso es que todos los malos vienen a recaer en mí”.

Obsesionado con las características nacionales que debía reunir el cine español, combate en compañía de otros dos actores _ Jesús Tordesillas y Rafael Durán _, la presencia de actores extranjeros en los repartos españoles. Su pretensión es prohibir que se pueda doblar al que no sepa hablar castellano, o lo que es lo mismo, que no se contrate a nadie por su nombre, salvo que defienda el papel. Esto ocurre en 1951.

También consideraba que el cine español debería verse a las leguas que lo era, poniendo como ejemplos de su éxito, Marcelino Pan y Vino, Bienvenido mister Marshall, Historias de la radio, o Mi tío Jacinto. Había que huir de las grandes tragedias y de las parejas de enamorados que no pueden materializar su amor, decía como ejemplos de una temática ñoña y desfasada.

El cine español tiene que acercar historias entrañables al público, historias suyas, de paisajes reconocibles y con las que se identifique.

Dentro de las 85 películas que llega a rodar, el lector encontrará títulos muy conocidos, como son El malvado Carabel (1935), Adversidad (1944), Las inquietudes de Shanti Andía (1946), Mariona Rebull (1947), Las aguas bajan negras (1948), El Santuario no se rinde (1949), Historias de la radio (1955), Las chicas de la Cruz Roja (1958), Madame Sans-Gêne (1961) y por supuesto, Viridiana (1961).

Recibe el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos en 1945 por tres películas rodadas ese año, entre ellas, Tierra sedienta. Fallece en Madrid el 17 de octubre de 1961, a los 66 años, aunque parecía que siempre había tenido esa edad.

El efecto menguante

Lunes, 16 de Noviembre, 2020

El menguador

El efecto Sánchez, también llamado efecto Iglesias, es un curioso fenómeno físico que afecta al tamaño de los currículos y que se enuncia como el principio de Arquímedes: Toda persona sumergida en el entorno del Gobierno desaloja parte de su prestigio profesional en proporción inversa a la cercanía que establezca con él.

Por ejemplo, Sergio Ramos marcaba todos los penaltis que se le pusiesen por delante cuando defendía la camiseta de España con Rajoy. Ahora ya pueden pitarle dos a favor, que fallará los dos. Luis Enrique también era muy bueno, pero ahora empata con Suiza.

Fernando Simón era un epidemiólogo de mucho prestigio. O al menos, de prestigio. Al cabo de unos meses en contacto con Sánchez, los colegios médicos le acusan de “incapacidad manifiesta y prolongada”. ¡No se ha visto un deterioro tan inmediato desde que Arturo Estévez, inventor del motor de agua, pasa de héroe a villano por mor de las petroleras.

Otro caso, José Félix Tezanos era un reputado sociólogo, presidente de la Fundación Sistema, guerrista y autor prolífico. Desde que Sánchez lo ha puesto en el CIS a hoy, se ha encogido hasta convertirse en un mero pinche de encuestas. Ni siquiera cocinero, porque quien decide el plato es otro.

El caso de Marlaska, el increíble juez menguante, va a ser estudiado en las universidades especializadas en nanotecnología por su posible aplicación en la conquista del espacio enviando astronautas mucho más bajitos. Y hablando de astronautas, el caso de Pedro Duque también es digno de estudio, porque el hombre ha bajado como de la Luna a la Tierra en cuestión de semanas.

También hay que decir en honor a la verdad que algunas mujeres _ Irene, Lastra, Begoña _, se han visto propulsadas a espacios siderales nunca imaginados por ellas.

Lucía Fidalgo, bruja documentada desde los 13 años

Domingo, 15 de Noviembre, 2020

Unos lechones que dejan de mamar desencadenan la persecución contra la mujer, mendicante y prostituta

NO ES LA primera vez, ni será la última, que esta sección recoge la vida de personajes cuya trayectoria dista de ser ejemplar. Aunque son las excepciones, nuestra vara de medir no atiende a razones de índole moral.

Valga esta advertencia para introducir cuatro notas sobre Lucía Fidalgo (Sober, 1625?), nacida en la parroquia de San Martiño de Anllo y a la que se consideró bruja por haber firmado un pacto con el diablo a los trece años.

Esta circunstancia se relata diciendo que su madre, que entonces permanece soltera, y otra mujer de sus mismas aficiones la llevan la noche de San Xoán a un regato de San Xoán da Rosa, en la parroquia coruñesa de Santa María de Cuíña (Oza dos Ríos), probablemente, Rego da Fonte do Abeneiro, donde se les aparece un misterioso hombre.

En realidad ellas lo llaman el Demonio. Es de mediana estatura y ha encendido una hoguera. Las dos mujeres mayores mantienen relaciones con él y después, borracho ya, intenta forzar también a Lucía.

La muchacha se revuelve y grita a su madre, lo que evita el acoso del hombre, aunque éste les advierte “que cuando quisiesen saber alguna cosa se encomendasen a él, y que se guardasen de jurar en manos de la justicia”.

Tal es el tenor de la versión que se maneja. Al morir su madre, Lucía comienza a ser considerada meiga, aunque su modus vivendi está más cercano a la prostitución y a la mendicidad, si no es posible la primera.

En 1646, dos días después de mendigar en una casa, ocho lechones que pertenecen a esa familia dejan de mamar y su dueño lo atribuye al mal de ollo que Lucía les echa por no haber recibido ninguna ayuda. Así se lo hace saber al juez para que ordene su detención.

Una vez ante el juez, Lucía se responsabiliza del maleficio y promete deshacerlo si la sueltan, como así hacen. Pero de nuevo es acusada por la misma persona a los inquisidores Ozores de Sotomayor y Juan Rojo, que hacen caso omiso.

Al insistir sus denunciantes, el 1 de mayo de 1650 se detiene a Lucía e ingresa en las cárceles del Santo Oficio de Santiago.

Además de la iniciación al satanismo y los maleficios lanzados a los cerdos, se le acusa de dar la hierba britona _ posiblemente, gritona / mandrágora _, y tres berzas crespas _ col Kale o escarola _, a Ana de Buján para que le vuelva la leche.

Torturada en el potro, Lucía dice cuanto quieren oír los inquisidores, como que su madre la vende al diablo, y sus jueces creen entonces que habla sin sentido.

Se solicitan informes a Lugo y desde la ciudad se les comunica que tiene fama de hechicera, como su madre, y que “no es tonta ni boba”.

Acuerdan darle tormento ad arbitrium, o sea, interrogatorio y tortura a discreción.

Repite nueva locuras y el 14 de noviembre de 1650 es condenada a salir de las iglesias como penitente, con una soga al cuello. Tras escuchar la sentencia, debe abjurar de levi, es decir, sin que se sospeche herejía importante.

Al día siguiente recibirá 200 azotes en las calles para vergüenza pública. Cien se le darán en Santiago, y otros tantos, en San Martiño de Anllo. Por último, será desterrada de estos lugares y de Madrid, en un contorno de diez leguas durante seis años.

Indagan el caso de Lucía, entre otros, Bernardo Barreiro de Vázquez Varela (Brujos y astrólogos de la Inquisición de Galicia), María Anxos Sumai García (Meigas: as antigas custodias da menciña popular), y Xosé Lois García, autor de la obra teatral O proceso a Lucía Fidalgo (Edicións Fervenza), ilustrada por Lomarti.

Andrés Gallego, el único matador fallecido en A Coruña

Domingo, 15 de Noviembre, 2020

Su hermana es la madre del periodista Juan María Gallego Tato

ANDRÉS GALLEGO GONZÁLEZ (Oviedo, 1896), reside en Lugo en dos etapas, primero cuando su padre, Carlos Gallego Capafons, ocupa la dirección del Banco de España, y luego desde 1912, cuando es corredor de comercio con domicilio en Castelar (Gran Teatro). Su madre, Julia González Puebla, sobrevive a su marido que fallece en Lugo el año 1919.

Él es alumno de Inocencio Portabales y su hermano Juan se casa con una hija de Laureano Tato, Concepción, y serán los padres del periodista Juan María Gallego Tato.

En 1916, los Gallego siguen entre murallas, pero Andrés ya es ciudadano del mundo, pues desde sus 15 años, se ha convertido en novillero en contra de la voluntad familiar. Ahora, con 20, su patria está en los hoteles.

No es de los malos, ni mucho menos. El 15 de agosto torea en Cáceres y cosecha buenas críticas y ovaciones. El 27 participa en A Coruña tras una mojiganga de los Díaz-Charlot, Sacas-Llapidera y sus botones. Las relaciones se han normalizado. Su padre y sus hermanos Matías y Juan, han ido desde Lugo a verlo. Los cuatro se hospedan en el Hotel Europa.

Corta una oreja a su primero, pero el segundo lo empitona en el vientre y lo alza a gran altura. Los médicos de la plaza no detectan la gravedad de la cogida. Él se retuerce de dolor, pero los galenos acuerdan que se trata de una sensación refleja del fuerte golpe recibido. El dictamen es concluyente: “Lesión en la parte superior lateral derecha de la región abdominal, que no interesa más que a la piel y al tejido celular”, y lo mandan al hotel.

No hay tal. El asta del toro le produce una herida de 4 cms entre la décima y undécima costilla, a la que se le da sutura, pero en el interior recorre al menos 15 cm, con perforación de intestino, grandes destrozos y una hemorragia que le precipita la muerte a las once de esa noche.

Será el único torero que muera en una plaza coruñesa, aunque no la única víctima, pues en Marineda también fallece de estocada en 1934 el espectador Cándido Roig Roura. Pero esa es otra historia.

Le habían puesto una inyección de cafeína, para reanimarle y otra de aceite alcanforado. Pobre terapia.

La nota biográfica que se publica de Andrés Gallego en aquellos días lo hace natural de Lugo, pero el novillero ha nacido en Oviedo. Ni gallegos, ni asturianos lo reivindican hoy como propio, de modo que su celebridad acaba en el cementerio de San Amaro, a donde es conducido a hombros de su cuadrilla.

Así lo cuenta Minguillón en La Lidia: “La parte seria corría a cargo de Andrés Gallego y su cuadrilla. Les soltaron dos toros de Arribas, grandes y además sin picadores. Al primero lo despachó de tres buenos pinchazos y una entera. Al segundo lo toreó valiente con la la muleta y entró derecho a matar resultando cogido sin que fuera de modo aparatoso, aunque tuvo funestas consecuencias por el desconocimiento del médico que le asistió, como se desprende de lo siguiente:”

Ingresado en la enfermería se informa que solo es un golpe leve y media hora más tarde, un nuevo parte anuncia la gravedad del herido sin explicar las causas del cambio del dictamen. En vista de la gravedad, es trasladado en un coche al hotel. La causa que motiva la muerte fue el porrazo que sufre el desgraciado Andrés, se dice.

La autopsia delata una cornada penetrante de 15 cm que llega al borde del hígado y perfora el intestino grueso, lo que le produce una fuerte y mortal hemorragia. Ha sido una negligencia médica. La ciudad está indignada.