Archivo de Octubre, 2020

A la vista de todos

Miércoles, 7 de Octubre, 2020

Hubo un tiempo en el que Siri también se confundía

Estamos como queremos. Este viernes, día 9, el rey y Sánchez van a coincidir en Barcelona y el gran bombazo consiste en decir que Felipe VI relegará al presidente a un segundo plano protocolario. ¿De verdad de la buena? Parece ser que sí.

El acontecimiento será la entrega de premios en una nueva edición de BNEW, Barcelona New Economic Week y el fenómeno ha sembrado el desconcierto entre todos los expertos en protocolo. ¿El rey por encima de Sánchez? ¡Pero si fue Sánchez quien no le dejó ir al acto de los jueces! Eso quiere decir que está por encima de él.

Y no solo eso. Antes de la polémica protocolaria ya se nos aleccionó por parte del ministro de Justicia para dejar bien claro que el próximo viernes carecía de la peligrosidad intrínseca del día de los jueces, y por lo tanto el Gobierno permitía la presencia del rey en Barcelona.

Debemos suponer que los sucesivos presidentes han consensuado o refrendado docenas de veces la agenda de cada uno de los dos reyes, sin que tal función prevista en las leyes haya trascendido jamás, por ser lo normal.

Ha sucedido con este presidente y precisamente cuando otros miembros del Gobierno se dedicaban a poner palos en las ruedas que es lo que conviene en los momentos delicados de una pandemia de mil pares de narices.

Ha sido este presidente y no otro quien se ha encargado de que trascienda su negativa y la discrepancia de criterios, incluso para dejar jefe del Estado a los pies de los caballos y que otros pudiesen afearle comportamientos no democráticos con los ministros.

Ha sido este presidente, el único de los habidos que se ha colocado al lado de los reyes para recibir el saludo en un lugar que no le correspondía y el único que se complace en confundir Gobierno y Estado como si no nos diésemos cuenta.

La Corinna General

Martes, 6 de Octubre, 2020

Me han dicho que el rey…

El instructor de la Causa general sobre la dominación roja en España _ vulgo, Causa General _, fue el ministro de Justicia catalán, Eduardo Aunós, antiguo militante de la Lliga Regionalista.

Lo hizo naturalmente con el beneplácito, la aquiescencia y la anuencia del propio Franco.

Ahora, la instructora de la Causa general contra Juan Carlos I se llama Corinna Larsen, y sucesivamente, Corinna Adkins y Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

La primera causa tuvo fines propagandísticos que justificaban ante la opinión pública internacional el levantamiento en armas contra aquel lamentable estado de cosas.

La que promueve con tenaz encono esta mujer tiene los fines menos definidos, porque a los que son evidentes a primera vista podrían sumarse otros que hoy no están encima de la mesa.

Huele a venganza, a política recaudatoria, a lavado, de imagen, a caldo gordo _ para Inda y su medio _, a republicanismo y a cuernos. Huele a tantas cosas que posiblemente haya más, pero cuando llueve no salen las mariposas y hay que esperar a que escampe para verlas.

Llevamos meses oyendo a Corinna y suena a viejo. Posiblemente ni ella sepa el porcentaje de verdad que hay en sus palabras. Nos pasa a todos. Contamos lo que nos ha ocurrido con las modificaciones necesarias para convertirlo en anécdota y al cabo del tiempo ya contamos la anécdota y no lo que nos ha sucedido.

La parte aludida todavía no ha dicho esta boca es mía, ni está en la mejor posición para hacerlo, aunque cuenta con los que empujan para que lo haga… en sede judicial.

En cualquier caso, por encima de todos los olores, este lunes nos deja el reconocido aroma ácido de una tertulia en la portería, mientras doña Maruja coge los puntos a las medias.

Presupuestos CDM

Lunes, 5 de Octubre, 2020

Impresionante aspecto del Parlamento italiano

Se llaman Presupuestos Generales, pero cuando le añaden algún adjetivo a mayores suele ser para echarse a temblar.

A veces anuncian que van a ser unos presupuestos progresistas y entonces ya sabes que no habrá dinero para conservar las piedras viejas, los castillos, los monasterios y los cromlech, porque todo se va a ir a la creación de espacios intermodales para el expresionismo catatónico del espíritu sublevado.

Están muy bien esos espacios, no digo que no. La gente necesita sitios cómodos y con calefacción para expresarse a gusto. Si Miguel Ángel los hubiera tenido, en vez de hacer la Capilla Sixtina, habría hecho la catedral entera.

Lo mismo digo si se anuncian presupuestos conservadores, de recortes, o austeros. Entonces el temblor te llega porque se detendrá la obra pública y el riego asfáltico; no se hará aquella carretera para llegar a los Picos de Europa que tanta falta hace, ni se aumentará la plantilla de los hospitales públicos, que los pobres están muy achuchados.

Lo que nunca se oye, y mira que se lo recordamos, es que vayan a acometer unos presupuestos que contemplen el adelgazamiento de las estructuras administrativas en lo que se refiere a la abundancia de políticos, un terreno donde el bísturí quitagrasas pueden profundizar hasta el tuétano y eliminar gasto a punta pala.

Italia lo acaba de hacer, aunque sea tímidamente, y no pasa nada. Todo lo contrario, es una manera de conseguir que al ciudadano le duelan menos los impuestos que le obligan a pagar.

No hay ni un solo estudio que justifique la inmensa mochila de cargos públicos que arrastramos y que para colmo de males, no valen para nada cuando pintan bastos, como ahora.

Ni progresistas, ni austeros, ni sociales. Necesitamos Presupuestos CDM, o sea, Presupuestos como Dios manda.

Inocencio Canoura, santo en la revolución de Asturias

Domingo, 4 de Octubre, 2020

El religioso de Foz era sacerdote pasionista y acude a Turón cuando estalla el levantamiento

MAÑANA SE CUMPLEN los 86 años de su asesinato durante la breve pero devastadora Revolución de Asturias, cuando Manuel I. Canoura Arnau (Foz, 1887) ya es santo católico con el nombre de San Inocencio de la Inmaculada Concepción y dispone de una biografía publicada por Miguel González Rodríguez. También las páginas de los Pasionistas y de la Unidade Pastoral de Foz (arciprestazgo de Mondoñedo) recogen amplia información suya.

Había nacido el 10 de marzo en Santa Cilla do Valadouro, hijo de los agricultores Ramón Canoura y Eudosia Arnau, y hermano de Josefa, María Benita y José.

Buen cristiano desde su infancia, ingresa a los 15 años en la congregación Pasionista de Deusto-Bilbao y es ordenado sacerdote en Oviedo el año 1913, para enseñar filosofía, teología y letras a los estudiantes pasionistas en Corella y Daimiel.

La segunda república trae consigo la supresión de las órdenes religiosas y el ataque a iglesias y conventos. La victoria de la derecha republicana empeora el panorama, porque la izquierda no la admite y entre el 5 y el 20 de octubre de 1934, esa rabia se canaliza en la mal llamada revolución de Asturias, una quincena que deja 1.300 muertos y el doble de heridos, con especial incidencia entre los colectivos religiosos.

En septiembre de ese año, el padre Inocencio regresa a la comunidad de Mieres, que cuenta con 12 religiosos y 17 estudiantes. La situación está fuera de control y desde la calle les llegan las amenazas.

El día anterior a que estalle la revuelta, Inocencio Canoura se desplaza a Turón para confesar en el colegio de los hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle como preparación del primer viernes de mes. Se hace tarde y decide pernoctar allí.

Cuando celebra la misa ya el 5, irrumpe un grupo de rebeldes y arrestan al padre Inocencio y a los otros 8 religiosos de la comunidad para apresarlos en el Centro Socialista, donde ya hay otros 14 detenidos.

Todos son conscientes de la suerte que les aguarda y se preparan a morir desde la convicción de sus creencias confesándose entre ellos.

El primer día no comen nada hasta que una mujer logra llevarles un poco de alimento. Dice que les ve dispuestos al martirio. Además de rezar, el de Foz escribe a su familia, pero le arrebatarán sus cartas.

En torno a la una de la madrugada del día 9 son llevados al cementerio donde se ha preparado una fosa común. Son colocados en fila delante de la fosa y se procede a fusilarlos. Posteriormente reciben un tiro de gracia con pistolas.

Los cadáveres de quienes son conocidos como los mártires de Turón son exhumados en febrero de 1935, cuando la Congregación de La Salle consigue el permiso para enviar a sus ocho miembros a la casa matriz de Bujedo (Burgos). En el trámite también se incluye la licencia para trasladar al padre Inocencio a La Belonga, el cementerio de Mieres.

Allí existe una placa que recuerda su muerte, pero no se sabe dónde se encuentran realmente sus restos.

Días más tarde también son fusilados el director de Hulleras de Turón, Rafael del Riego; Cándido del Agua, jefe de los guardias jurados de la empresa; y César Gómez, corresponsal para la zona del diario Región, del que fui corresponsal en Madrid entre 1972 y 1979.

Canoura será proclamado beato por el papa Juan Pablo II el 29 de abril de 1990, y canonizado por el mismo Pontífice el 21 de noviembre de 1999.

Entre los santos lucenses, además de él, se encuentran san Cápito, san Froilán y san José María Díaz Sanjurjo.

Dar el golpe

Domingo, 4 de Octubre, 2020

Ni que decir tiene

Las voces de los expresidentes González y Rajoy se alzan para resaltar la ignominia que supone atacar al jefe del Estado, y para multiplicarla por dos si se hace, como ocurre con los actuales mamandurrios, desde las propias instituciones del Estado al que han prometido fidelidad.

En fechas anteriores también lo ha hecho el tercero de los supervivientes, Aznar. El que se autobautizó como ZP, ni está, ni se le espera. Y más vale porque nunca mostró cariño por defender la democracia. Él es más de Maduro, que ese sí que es un republicano de pro.

El actual, con sus silencios, ya se explica bastante. Como para fiarse de un tío que hace lo contrario de lo que dice y dice lo contrario de lo que hace. En cuanto a los Iglesias, los Garzones y su Santa Campaña forman una panda de una consistencia moral e intelectual tan endeble que basta apagar sus teles compradas para derrumbarla.

Su ídolo, Hugo Chávez, dio un golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez, igualito que Franco contra la República. Pero al gorila rojo lo aplauden, porque su ilusión es convertirse el día de mañana en nuevos golpistas. Con demócratas así, ¿para que queremos dictadores?

El resumen de todo esto es de una gran tristeza. Hablar a estas alturas de traiciones en las más altas instancias de una administración que en teoría es de todos y para todos, supone admitir que hemos encumbrado a ellas a personas que no son dignas de ocuparlas sin k.

El adoctrinamiento del pensamiento único, la muerte de la libertad de cátedra, el hundimiento de la universidad como espacio para la libertad de ideas, la propaganda partidista en los medios de comunicación públicos y en aquellos privados que se compran con chequera, las verdades inamovibles y toda suerte de triquiñuelas fascistoides de las que son maestros, tratan de reducir a picadillo toda la convivencia conseguida con sumo esfuerzo.

Maximino Teijeiro, el rector de la Casa de la Troya

Domingo, 4 de Octubre, 2020

El médico de Monforte de Lemos alcanza fama de excelente cirujano dentro y fuera de España

EL RECTOR DE la Universidad de Santiago, al igual que El Progreso en sus primeros años, era monterista, o sea, liberal; o sea, de Montero Ríos; no de Segismundo Moret. En sus filas fue senador y en el desempeño de su cargo universitario se convierte en uno de los protagonistas de La Casa de la Troya, de Pérez Lugín, aunque en su caso hace un papel tan a su medida que no muda de nombre como otros y en la novela sigue siendo Maximino Teijeiro (Monforte de Lemos, 1827), pariente de Antonio Casares.

En parte se debe al enorme prestigio alcanzado como médico y cirujano. No era necesario crear un personaje, porque don Maximino ya lo era en sí mismo.

Sus operaciones se anuncian en la ciudad a la que se desplaza como timbre de gloria para el enfermo y para el propio lugar donde se realizan. Por eso disfruta de una doble fama, la de acudir raudo a donde se le reclamen sus servicios y la de atraer a Santiago enfermos llegados de otros países, especialmente, de América.

En 1861 obtiene el grado de doctor y a partir de ese momento se inicia una carrera de éxitos. Director anatómico de la Facultad de Medicina de Santiago, imparte clases de Osteología antes de ser catedrático por oposición de Anatomía en Valladolid, para regresar más tarde a Compostela, donde enseña Patología general. Su domicilio es Rúa Nova, 33.

Durante cuatro años enseña Anatomía quirúrgica, apósitos y vendajes, y después Patología quirúrgica, hasta conseguir la cátedra de Clínica quirúrgica, su especialidad.

Otro rasgo suyo fue la generosidad. Atendía gratuitamente a los soldados de las guerras que le toca vivir y a los pobres. En 1897 por ejemplo, se recauda una cantidad para darle una serenata, como es costumbre decimonónica, pero él la rechaza e indica que se entregue la cantidad al hospital.

Su esposa, María Reales _ fallecida en 1901, un año después que él _, es una de las principales donantes de la institución y la muerte del médico se honra por parte del Colegio Médico con el reparto de bonos para la Cocina Económica y con una comida extraordinaria para los presos de la cárcel pública.

Desde 1858 pertenece como socio numerario a la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, que dirige entre 1870 y 1871. También es socio corresponsal de las academias de Medicina y Cirugía de Valladolid y Valencia, y preside varias veces el Casino de Caballeros.

Sus desvelos contra la epidemia del cólera en A Coruña y Santiago el año 1854 son recompensados con la encomienda de la orden de Isabel la Católica y el 25 de diciembre de 1870 se le concede la gran cruz de la misma Orden.

En la Exposición Universal de París de 1878 figura como uno de los agregados a la Comisión regia y en mayo de 1886 está comisionado para estudiar en París el método curativo contra la rabia que refleja en su “Memoria original que sobre el sistema curativo de la Rabia descubierto por Mr. Pasteur…” También un monfortino, Pérez Parada, será el primer paciente español de Pasteur.

Traduce el conocido Manual de medicina operatoria, de J. F. Malgaigne que editará Carlos Bailly-Bailliere en 1867 y al que añade datos de su experiencia, así como otras obras de Anatomía quirúrgica y la Guía del Médico práctico.

Sus obras principales abordan la fiebre tifoidea, la sífilis y su título más carismático es La terapéutica que se impone, de 1899.

Tres años antes de fallecer, el Ayuntamiento de Monforte da su nombre a una de las calles de la ciudad.

Ni Mafalda, ni Manolito

Sábado, 3 de Octubre, 2020

Mafalda y Manolito

Con todo dispuesto para escribir la necrológica de Quino me doy cuenta de que en realidad Mafalda nunca me gustó. ¿Seré el único bicho en el mundo que lo reconozca?

Buscaba, eso sí, las otras viñetas mudas de Quino, aquellas en las que un hombre solo se enfrenta con sentido común a los absurdos del mundo. Su dibujo era el indicado; la acción, la necesaria; el humor, muy sutil y la reflexión, siempre acertada.

Pero Mafalda era su contrapunto populista. Una niña que jamás lo fue, con cerebro de vecina redicha, con complejo de superioridad y encorsetada en cinco lugares comunes, a saber, en el mundo hay guerras, los empresarios son malos, la industria contamina, la sopa no es rica y los maestros no saben enseñar.

Supongo que todos sus admiradores, que son millones, me estarán dedicando en este momento algún tango desgarrador y navajero, pero qué quieren que les diga, yo lo vi así después de tragarme las suficientes tiras de Mafalda como para certificar que no se movía de aquellos compartimentos estancos tan manidos como pueriles.

“La niña que ha enseñado a pensar al mundo”, se leyó uno de estos días entre los panegíricos laudatorios. Alabado sea Dios. Mafalda dando sopas con onda a Platón. Los hay que no tienen mesura ni para hacerse un traje.

Y después está lo de Manolito Goreiro, ese niño hortera, hijo de gallegos _ Anastasio Delgado, se llamaba el emigrante que lo inspira _, bruto hasta la necedad, con ganas de triunfar en esta vida _ lo que a Quino le parece fatal _, y con intención de pagar sueldos birriosos a sus empleados. ¿Cómo me va a gustar un señor que reduce la figura de los gallegos en Argentina a un estereotipo denigrante, falso e insultante?

Creo haberle oído a Quino que estaba hasta el gorro de Mafalda y no me extraña. D.E.P.

Tarjeta amarilla

Viernes, 2 de Octubre, 2020

Richard Horton, editor jefe de The Lancet

Cuando se habla de criterios políticos a la hora de tomar decisiones sobre el covid-19 entendemos que priman diversos intereses con el fin de alcanzar alguna ventaja frente a los adversarios. Y sobre todo, estamos reconociendo que si los criterios son políticos, no son médicos, ni sanitarios, ni científicos.

Y en ese bochorno nos obligan a vivir desde que la pandemia se ha adueñado de la actualidad. No se trata de combatirla entre todos, sino de que nadie pueda decir que lo hace mejor que yo, especialmente en Madrid, donde Ayuntamiento y Comunidad están en manos de distintas siglas a las del Gobierno.

Por supuesto, esta horterada ha sido percibida en los ámbitos internacionales durante la primera ola, y vuelve a serlo ahora. Nos miran con ojos de espeluzno, incrédulos, espantados, porque saben que en gran medida su éxito depende del éxito de todos. Por eso, mientras exista un país de la influencia de España que actúe a modo de pollo descabezado, nada de lo que ellos consigan podrá considerarse definitivo.

Su grito desesperado es unívoco y unidireccional. Déjense de mamonadas y alcancen un pacto de Estado que aparque las diferencias políticas a la hora de combatir la pandemia. Eso por un lado. Y por otro, escuchen de una puñetera vez a los expertos, a los científicos, a los médicos, porque lo que tenemos delante no es ninguna chuminada con la que se pueda especular.

Pero de momento estamos muy lejos de seguir las indicaciones de The Lancet, que fue la prestigiosa publicación desde la que se lanzó ese angustioso requerimiento.

Quizá crean que estamos encantados con la gestión realizada y que levantaremos estatuas en su honor cuando todo pase. Olvídense. Lo único que están levantando es un solemne cabreo nacional e internacional.

Antonio Fernández, asesinado para bautizar el Grapo

Jueves, 1 de Octubre, 2020

Es su primer servicio en la Policía Armada y la banda decide pintar Madrid con cuatro víctimas

EL NOMBRE DE la banda terrorista GRAPO resulta de las iniciales Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre y aunque esa no es la fecha de su fundación, sí lo es del cuádruple atentando llevado a cabo en Madrid el 1 de octubre de 1975, hace hoy 45 años, en el que dan muerte a otros tantos policías. Uno de ellos es Antonio Fernández Ferreiro (Lugo, 1952).

Los cuatro lugares en los que atenta el Grapo ese día dibujan sobre el mapa de Madrid una cruz o unas aspas de evidente simbolismo. La acción se prepara como venganza contra las ejecuciones de tres miembros del FRAP y dos de ETA, cuatro días antes, el 27 de septiembre.

Franco estaba a punto de iniciar el deterioro físico que lo llevará a la tumba en apenas dos meses, el 20 de noviembre.

Antonio es hijo de José Fernández Fernández y de Concepción Ferreiro González, de 61 y 58 años cuando tiene lugar el atentado. Son padres de otros cuatro hijos y viven desde hace tres años en A Coruña. José ha tenido que desplazarse a Madrid para hacerse cargo del cuerpo de su hijo, de 23 años de edad, para trasladarlo a Galicia.

La vida solo le da tiempo para cumplir el servicio militar en A Coruña y para ingresar en la Policía Armada, de cuya academia sale el anterior mes de abril como miembro de su última promoción. Aquella mañana del 1 de octubre es la de su primer servicio.

Le corresponde la vigilancia de las oficinas del Banco Español de Crédito en la calle del Marqués de Corbera número 37, en La Elipa, muy cerca de donde se instalará Torrespaña.

A las 9,30 de la mañana entran dos individuos jóvenes en la sucursal. Uno encañona a los empleados y otro le dispara a bocajarro, tal como se encuentra, apoyado en el mostrador leyendo el periódico. Uno de los proyectiles le alcanza en la boca.

Si alguien pudo pensar que se trataba de un atraco a mano armada, las dudas se disipan cuando una vez en el suelo, se vuelven hacia él y lo rematan de nuevos disparos. Solo hay dos o tres clientes y el número de disparos realizados fueron cinco.

Aunque Antonio se mantiene con vida, muere cuando es trasladado a la Residencia Sanitaria Francisco Franco.

Los tres miembros del Grapo que realizan el crimen son Eugenio Jesús Bueno de Pablos, que dispara, José María Sánchez Casas y Juan Carlos Delgado de Codes, alias Herrera, que actúa como jefe del comando. La huida se produce en un Seat 127 rojo que esperaba a los dos que entrar en la sucursal.

La primera reacción de su madre en A Coruña es de una entereza que sorprende a periodistas y lectores: “Yo perdono a los asesinos, pero, por Dios, que acabe esta locura”.

Las otras tres víctimas que enmarcan el nacimiento del Grapo son Joaquín Alonso Bajo, Agustín Ginés Navarro y Miguel Castilla Martín. Sus asesinos, nombres conocidos de la banda: Pío Moa, Cerdán Calixto, Francisco Brotons Beneyto, Abelardo Collazo Araújo, José Balmón Castell, Manuel Gil Araújo y Fernando Hierro Chomón, además de los citados.

Juan Carlos Delgado de Codes, en 1979 máximo responsable de los grapos es localizado en la plaza de Lavapiés. Toma un taxi y es perseguido hasta La Elipa, precisamente el barrio donde lleva a cabo el atentado contra el policía lucense. Al comprobar que es seguido, abandona el taxi y huye. Como no se detiene a los disparos al aire, se produce un disparo contra él que le alcanza y del que morirá cuando es trasladado al Francisco Franco, como si le estuviese reservada una muerte en parecidas circunstancias a las de su víctima.

Para broncos, España

Jueves, 1 de Octubre, 2020

Unos caballeros

Hay coincidencia. El debate Trump-Biden ha sido bronco y no se recuerda cosa parecida desde que Abraham Lincoln era el republicano y Stephen Douglas, el demócrata.

Y todo porque Biden llamó payaso a su rival, para rectificar de inmediato y sustituir payaso por “esa persona”. Y todo porque Trump interrumpió a gusto todo lo que le dio la gana, porque se trataron de bobos y porque parecían dos niños riñendo por una pelota.

Pues vaya cosa. Tenían que televisarles todas las semanas en traducción simultánea las sesiones de control del Congreso español para que supieran lo que es un debate bronco, encarnizado, fratricida y sin entrañas. Gente con las manos manchadas de sangre acusando a sus víctimas de no respetar el juego democrático. ¿Qué les parece?

Hienas babeantes que tratan de erosionar al símbolo común de todos que es el rey mediante zarpazos emponzoñados en odio y rencor, como hizo ayer mismo el señorito Rufián, o como hacen a diario los que pretenden sembrar la discordia porque son incapaces de concebir la política de forma diferente a un cruce de navajas en un callejón oscuro, como ya han demostrado en la historia una y otra vez.

Esos sí son debates broncos y despiadados porque en cada uno de ellos está en juego la convivencia de toda la sociedad, al tiempo que unos tipos que se dicen presidente y vicepresidente del Gobierno español, o lo alientan, o miran para otro lado, que tan miserable es lo uno como lo otro.

Fracasarán en su proyecto de dictadurita. No tienen ni las meninges mínimas para salir de su mundo de masturbaciones grandilocuentes, siempre y cuando algunos se den cuenta a tiempo de que los métodos rufianescos no tienen nada de demócratas, sino que son la expresión misma del pillaje y la delincuencia.