Archivo de Octubre, 2020

La otra moción

Martes, 20 de Octubre, 2020

Leire Pajín resume cómo va la cosa gubernativa

La verdadera moción de censura la votan los hechos, los índices económicos, el éxito frente a la pandemia, el nivel de bienestar, la reducción del paro, el grado de seguridad en la calle, el grado de tranquilidad en la casa, el prestigio ante el mundo, el nivel de educación, los motivos para no emigrar, las posibilidades de prosperar, la igualdad entre los españoles, la desaparición de privilegios por comunidades autónomas, el grado de libertad, la confianza en la ley, la independencia de la justicia y otras cosillas por el estilo.

Ya sabemos que la otra moción, la que se vota en el Congreso, tiene los votos que tiene y no se fija en nada de lo que acabamos de enunciar, sino en el mantenimiento de los privilegios de cada uno de los que sostienen el gobierno.

Se juega a la emoción preguntándonos qué debería votar el PP, si abstenerse, sumarse al Sí, o incluso apoyar el No. Menuda gilipollez. Naturalmente que debería votar a favor de la moción, pero estamos en el supuesto anterior, en que se votan otras cosas.

Allí no ponen en la balanza las verdaderas razones que deben juzgar una labor de Gobierno, porque entonces no votarían a favor de Sánchez ni sus diputados.

Allí se vota el jijijí jajajá, el postureo, el disimulo. ¿Cómo votar al lado de Vox? Por Dios, por Dios. Esto va de puñetera madre. Vamos tan bien que a lo mejor nos dan el Nobel de Economía, el de la Paz y el de Medicina al mismo tiempo, un acontecimiento que jamás había ocurrido. Algo así como aquella conjunción interplanetaria de la que hablaba Leire Pajín para definir una entrevista que iban a celebrar Obama y Zapatero.

Ya lo vimos. Por poco modifica su órbita la Tierra y nos escoñamos contra Venus, que es de donde vienen las mujeres.

¿Que qué va a votar el PP? ¡Y a mí qué me importa! ¡Como si quiere apoyar al Gobierno!

La muerte de Brian

Lunes, 19 de Octubre, 2020

Samuel Paty, honor y gloria

Pienso en los alumnos de Samuel Paty, el profesor degollado en Conflans-Sainte-Honorine por enseñarles una caricatura de Mahoma diciéndoles que viven en una sociedad abierta y tolerante, donde esas expresiones tienen cabida hasta los límites que determinan los tribunales.

Una sociedad cuya mayoría religiosa se ha establecido en torno al cristianismo, pero donde es posible realizar y exhibir películas como La vida de Brian sin que ninguno de los Monty Python sufra desgarros en sus esternocleidomastoideos, ni en ninguno de sus músculos.

Una manera de convivir inteligente, que aprecia la diversidad de culturas, pero no la diversidad de salvajismos; que es refractaria a los fanatismos, sean religiosos o políticos, porque los ha padecido de todas las clases y ha llegado al convencimiento de que deben de ser desterrados para garantizar su propia supervivencia.

También pienso en los que se enfrentan al brutal asesinato con la mezquina equidistancia que pretende situar en el mismo plano al terrorista y a su víctima, ya sea en el País Vasco, o en los alrededores de París.

El profesor Paty estaba exponiendo una idea elevada, el bien de la libertad occidental, frente a una idea mostrenca y primitiva: quien no piensa como yo es un perro infiel y según qué cosas predique, es justo que se le dé muerte. ¿A qué la equidistancia?

También pienso en las numerosas bocas que permanecen calladas a la vista de este nuevo desafío a la civilización occidental, y no puedo evitar que el pensamiento vaya hacia quienes se esfuerzan en blanquear a los que también mataron con el mismo razonamiento que acabamos de exponer. Con la desgracia para todos nosotros de ver que con ellos establecen planes de gobierno.

Pardo Pedrosa y su peligroso mayo del 68

Lunes, 19 de Octubre, 2020

El artista de Lugo es acusado de insultar al Ejército en un cuadro que hoy está en el Reina Sofía

AUNQUE ES PINTOR y videocreador, tiene nombre de Papa. Es José Ignacio Pablo Segundo Pardo Pedrosa (Lugo, 1947), hijo de José Pardo y Pardo Reguera, fiscal provincial de la Vivienda, y de María Leonor Pedrosa Latas. La afición por la pintura surge cuando es estudiante en el Instituto y en calidad de exalumno participará muchos años después en la exposición que monta Matalobos con la plástica que pasa por la institución, que fue mucha.

Podría decirse que su bisabuelo Gumersindo le transmite en vena la querencia por los pinceles. De hecho se comienza a hablar de él cuando solo tiene 16 años y gana dos segundos premios de dibujo y pintura en el III Certamen de Arte Juvenil del Frente de Juventudes (1963).

En 1965, ya con 18, gana ese certamen mientras Pedro Agrelo y García Gesto se reparten el resto de galardones.

Pero será en 1967 cuando se lance a su primera exposición individual de óleos y aguatintas en la sala de la Caja de Ahorros. Trapero alaba su técnica y su capacidad de elevar a categoría de arte los objetos cotidianos, como un lavabo o una máquina de coser.

1968, el año del mayo francés, le aguarda con un engorroso contratiempo. Expone en Santiago, A Coruña Vigo, A Guarda y en Goián, cerca de Tui, donde su organizador es detenido por un grabado que se considera insultante para el Ejército”. No había tenido problemas, pero quizá la sensibilidad de las autoridades en Goián no es la misma.

La obra representa a un hombre con condecoraciones y su radiografía, donde los huecos de las medallas contienen la imagen de hombres muertos.

Como la noticia la distribuye la agencia Cifra, José Ignacio envía a ella su versión: “No hay en la misma, ni directa ni indirectamente, motivo alguno que guarde o pueda guardar relación con el Ejército español”.

Afirma que su grabado es pacifista y de repulsa contra las guerras. La causa es sobreseída a los tres días por el capitán general de la VIII Región Militar.

La polémica obra figura desde 2017 en el Museo Reina Sofía como donación de la Fundación Xavier Pousa bajo el título Cos mortos no peito. A continuación interviene en la ilustración de O divino sainete (1969) de Curros, en compañía de Colmeiro, Seoane, Conde Corbal, Díaz Pardo, Laxeiro, Saturno Lois, Raimundo Patiño, Pérez Bellas y Beatriz Rey.

Siendo ya alumno de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, conoce a la también pintora extremeña María Luz Antequera Congregado con la que se casa en 1970.

El matrimonio obtiene sendas cátedras de dibujo para el Femenino de Lugo y para el Mixto Polígono de Zalaeta de A Coruña. Más tarde, ambos se asientan en la capital coruñesa, desde donde participan en certámenes como los de Blanco y Negro, Ateneo de Madrid, la Bienal de Zamora, o Bimilenario de Lugo.

Los dos serán primero y segundo premio en este último (1976). Ella, con la obra Arde Galicia, y él con Vegetal. Años después ilustra el extraordinario de los 75 años de El Progreso.

Desde 1985 se centra en la videocreación siendo pionero en el empleo de la imagen en movimiento “a modo de extensión del lienzo” y en explorar el universo tecnológico a través de la infografía y la animación. Participa en numerosos certámenes y está presente en ARCO y en las muestras de Hannover, Arnheim, Utrecht, Rennes, Cannes, Liubliana, Nápoles, Sydney, Graz, Berlín, Innsbruck, São Paulo, Helsinki, Lynz o Moscú. Forma parte del equipo técnico en varios rodajes como director de arte y es finalista del Mestre Mateo por Blanca Madison.

El alférez Baanante, el primer caído del 36

Domingo, 18 de Octubre, 2020

Al maestro de Chantada se le dedica la calle que ahora lleva el nombre del poeta Uxío Novoneyra

LA QUE FUE calle del Alférez Baanante en Chantada, desplazada por el poeta Uxío Novoneyra, rendía homenaje a un héroe de la guerra civil española, mal título para sobrevivir en el callejero en nuestros días, cuando la historia la escriben los vencedores… de las elecciones municipales.

Al maestro nacional y alférez de complemento del Regimiento Zaragoza 30, Manuel Baanante Giraz (Chantada, 1910), se le tiene por el primer caído de la guerra, aunque probablemente la cuenta solo se establece entre los soldados de Lugo o de Chantada, pues el 15 de septiembre de 1936, cuando él muere en el hospital asturiano de Salas instalado en un convento de monjas, a consecuencia de las heridas que sufre en el asalto del pueblo de La Cabruñana, ya se han producido numerosas bajas en otros enfrentamientos.

De hecho, cinco días más tarde se celebra en el Círculo de las Artes una velada musical y teatral en honor de los heridos hospitalizados en Lugo y en la que debería intervenir una banda militar que llegó tarde a la convocatoria, pues regresaba de Chantada, donde acompañó el entierro de los restos mortales de Baanante.

La ofensiva de las tropas nacionales en Asturias es el primer frente del norte y en el bando de Franco deja la baja de otro militar bien conocido en Lugo, el teniente coronel Teijeiro, fallecido en Oviedo un mes más tarde.

El 2 de mayo del año siguiente, el de 1937, se celebra en Chantada la fiesta de esa fecha y se descubren cinco lápidas a Franco, Calvo Sotelo, Primo de Rivera, Portugal y al alférez Baanante, que bautizan otras tantas calles. La del alférez, una de las más largas de la población, es donde vivía el fallecido. Desde el balcón de una casa contigua hacen uso de la palabra varios oradores que resaltan el heroísmo de Baanante, que en La Cabruñana decide seguir luchando hasta morir pese a haber sido herido en un brazo.

El periodista José de la Peña Matos, exsecretario particular del ministro Leopoldo Matos y a la sazón enviado especial de la Delegación Provincial de Prensa y Propaganda de Falange de Lugo en Asturias, es uno de los tres primeros informadores que llegan a Grado tras la victoria del general Aranda, junto con Joaquín Arrarás e Yndarte.

En una crónica fechada en Grado (20-X-1936), a diez kilómetros de La Cabruñana, relata para El Progreso el ambiente previo a la guerra en aquel lugar. Dice así:

“Su población era de lo más rojo de esta comarca. En los últimos días de su dominación y hasta después de ser ocupado por nuestras tropas no se acabó el comunismo libertario. La vida de sus habitantes, que era una orgía plena de lujuria y pillaje, habían requisado cuatro cabarets y nuestros soldados al llegar no encontraron ni una sola botella de vino ni siquiera de sidra, tal era el consumo que habían hecho de toda clase de bebidas”.

“La ola de locura que debía dominar a todos, no respetó siquiera a uno de los sacerdotes del pueblo, que cruzado el pecho, no por la cruz redentora, sino por la bandolera repleta de cartuchos, abandonó el pueblo, y fusil al hombro, se fue con los rojos. Cuando nuestras Falanges y soldados; habían dominado las crestas de Cabruñana, penetraron en el pueblo, sus pisadas resonaban con eco en el fondo de sus casas deshabitadas, el noventa y nueve por ciento de sus habitantes lo habían abandonado”.

“A las dos de la tarde llegó desde Oviedo el heroico general Aranda, que en donde comienza propiamente el pueblo, es esperado, y se le aclama con verdadero frenesí”.

Grandío Parapar, un milagro en el Louisiane

Domingo, 18 de Octubre, 2020

El maestro y poeta de O Vicedo vive en las Antillas una tempestad de 24 horas

EL 17 DE octubre de 1910, hace ahora 110 años, Modesto Grandío Parapar (O Vicedo, 1889), nacido en Santa María de Cabanas, navega hacia La Habana sin sospechar que va a ser el peor día de su vida.

Modesto es uno de los pasajeros del Louisiane, de la Compañía General Trasatlántica francesa. Surca la costa norte de la Gran Antilla tras zarpar de A Coruña el 26 de septiembre.

Son 600 pasajeros, casi todos gallegos. Muchos deberían haber navegado en el primer viaje del Espagne el día 23, pero por alguna razón el estreno del barco de pasajeros es imposible y tienen que subir a este mercante repleto de cebollas para la isla.

No pasa de las doce millas por hora, y con mar rizada, baja a nueve. Para un recorrido de 11 días ya llevan 21 en el mar. Además, desde que toca Canarias, el Louisiane avanza inclinado de babor.

A las dos de la madrugada, los que pernoctan en cubierta deben refugiarse en el interior. El mar se encabrita y el viento sopla con fuerza. Al amanecer todo es tempestad.

La marinería lo ve normal, pero los pasajeros están aterrados. “A las doce mejora el tiempo”, se les dice. Falso. Solo es para calmarlos. A cada hora empeora. A las tres, las olas penetran en cubierta y barren el puente pasando de estribor a babor. El barco está a merced del oleaje.

Un golpe de mar estampa a los pasajeros contra las paredes. Hay que amarrarse a algo para no ser golpeados como los objetos. Los creyentes rezan. Modesto, entre ellos. Cada subida o bajada del barco se teme que será la última. Para colmo, muchos marineros están borrachos.

Uno de ellos les cuenta que en sus 24 años de singladuras ha naufragado cuatro veces, pero nunca ha visto una tormenta así, ni espera sobrevivirla. ¡Vaya ánimo!

Las condiciones no varían y la cercanía de la noche acrecienta el pánico. Poco después de las seis una gran ola lleva el agua a todos los rincones. Ya no hay luz ni dentro ni fuera del barco.

Lágrimas, rezos, gritos y estoicas resignaciones se reparten entre los 600 gallegos que lamentan haber dejado la plácida miseria de su aldea.

Modesto se describe tendido en el camarote, lleno de horror. “Creo que no pueda soñarse nada más espeluznante. Nadie que no se haya visto en semejante situación puede concebirlo. El militar, en el fragor de la lucha espera, mientras está ileso, que las balas respeten su existencia; el reo condenado a la última pena puede ser indultado; el náufrago que siente crujir la madera bajo sus pies consumida por el voraz incendio piensa que un bote o una tabla pueden sostenerlo a flote hasta ser socorrido. Nosotros no teníamos ninguna de esas esperanzas”.

Solo puede salvarlos un milagro, escribe años después. “Y nos salvó. Llámesele milagro, casualidad, suerte, lo que se quiera, lo cierto es que fue algo excepcional”.

El navío es lanzado con violencia contra un banco de arena, en el que introduce la quilla tan profundamente que queda firme e inmóvil. El choque es muy violento, pero lo que parecía el fin de todo es su salvación. El Louisiane encalla y todos se entregan al sueño sin otra preocupación. Están desfallecidos tras 24 horas de lucha.

Por la mañana ven un faro e islotes hasta Cayo Hueso. La tempestad ya es solo un fuerte temporal, mientras el guardacostas americano Froward se aproxima. El 19 se lleva a las mujeres y a los niños a Florida. El 20 vuelve a por más y el 21 es rescatado Modesto, que volverá pronto a Galicia para ejercer de maestro y escribir poesía religiosa con el recuerdo imborrable de aquella jornada.

Pantallazos

Domingo, 18 de Octubre, 2020

La proteína en Venezuela necesita un plan especial

Es imposible que Sánchez no supiera las reticencias que iba a levantar en Europa su reforma del CGPJ. Es imposible porque fue precisamente su compañero de partido, Juan Fernando López Aguilar, quien alertó a los europeos sobre la torticera reforma perpetrada por Polonia en el mismo sentido y porque ni siquiera en una cabeza tan fuera de control como la suya cabe concebir que una deriva hacia la dictacruda no sea advertida dentro y fuera de la península.

Resulta demoledor para cualquier europeísta que se precie recordar en estas fechas los eslóganes que el PSOE y el resto de los partidos autoconsiderados demócratas coreaban antes de la entrada de España en la CEE, porque creían, acertadamente, que nuestras instituciones no eran homologables a las de los otros países.

Y todo para que unos cuantos años más allá otros correligionarios suyos añoren el franquismo para imponer su querida dictacruda.

No. Es imposible que Sánchez y sus conmilitones sean tan ingenuos, ni tan arriesgados. Pensemos que gobiernan con pantallazos y este es uno más, como la eutanasia a domicilio, el aborto sin permiso paterno, el huertito de marihuana, la paguita y otra buena pila de engañabobos, entretieneculos y desatalenguas.

Y todo mientras la pandemia propaga sus estragos ideológicos, humanos y económicos. Hay que dejarla trabajar. Cuando acabe, el país estará tan debilitado que comerá de nuestra mano y aprobaremos un Plan Proteína, como acaba de hacer Maduro, la compra de perniles para que los venezolanos festejen la Navidad. ¿Puede concebirse mayor miseria? Sí, hay países en hambruna permanente sin necesidad de que la traiga ningún político. Se los han comido.

¿Qué pecado tan nefando habremos cometido para merecer esta horrible penitencia?

Inmensa vergüenza

Sábado, 17 de Octubre, 2020

¿La imagen está deformada o lo es?

El PP se enfrenta estos días a los ribetes más sórdidos de su larga travesía judicial.

Solo con mencionar lo que llaman la “posible vendetta de Bárcenas” tiene que estrechar el espinazo a más de uno.

Solo con saber que el falso cura que atracó el domicilio del mismo Bárcenas en búsqueda de documentación ha venido cobrando regularmente desde la cárcel 250 misteriosos euros llenaría varios capítulos de novela negra. Hoy no le han dejado testificar. Está tarumba.

Si algo puede salvarle a la hora de mirarse al espejo es precisamente ese Callejón del Gato por donde hoy transitan todos sus colegas. La imagen deformada que les devuelven los cristales se parece cada día más a su triste realidad, de tal manera que solo ellos mismos son capaces de no ver su patético reflejo.

Aprovechemos para recordar que el propio nombre del pasadizo ha sufrido la acción deformante de los espejos, pues allí no hay gato por ninguna parte, que ya la vía está dedicada a Álvarez Gato, mayordomo de Isabel la Católica, que se convirtió al cristianismo antes de que lo escaldaran.

Qué vergüenza, señores, qué inmensa vergüenza. Ni menor ni mayor que la que se siente al leer que el portavoz europeo de la Comisión para asuntos de Justicia, Christian Wigand, nos vigila por nuestro intento de politización de la justicia española a través de la reforma del CGPJ.

Pero esta vergüenza es distinta. Esta da gusto sentirla porque nos puede salvar del pozo del péndulo donde quieren encerrarnos el dúo de la bencina.

Tanto interés en controlar a un mayor número de jueces que el otro es harto sospechoso, aunque al ver los berenjenales en los que se meten, a nadie debe caberle la más mínima duda de que su pensamiento no está puesto en independizar el poder judicial.

El padrino 2020

Viernes, 16 de Octubre, 2020

La imagen de la rectitud

Es todo tan sucio, tan rastrero, indigno y hampón que se necesita un Mario Puzo para contarlo. Quizás cuando se escriba, el padrino ya habrá culminado su faena, o quién sabe si lo han elevado a duque, o si vive en Waterloo. Una de tres.

Es lo que pasa ahora cuando leemos que en efecto, fue José Ricardo de Prada el magistrado que coló el huevo envenenado en la cesta de Rajoy para abrirle la puerta del Palacio de Invierno al cuajarón rojo que lo tomó tan ricamente y a dos carrillos.

En realidad lo teníamos que saber porque la historia reciente de España es una sucesión de golpes de estado que lo mismo alumbran repúblicas como revoluciones nacional-sindicalistas, o lo contrario de lo que exista, porque esa es la gran coartada para atreverse a todo. Sois muy malos, muy corruptos o muy lo que sea, y aquí vengo yo de salvapatrias.

La caída de Rajoy y el advenimiento del sanchismo desilustrado pasará a la historia como otro de esos momentos en los que el hilo de los acontecimientos se rompe por algo que no está previsto en las leyes, con resultados desconocidos para la ciudadanía, porque lo que nace sin control no desea tenerlo por encima nunca más.

Vito Corleone vive fuera de la ley; la impone él y todos se miran con caras de espanto cuando alguien se la salta, así sean sus propios hijos porque saben que será implacable. Hasta la banda más desalmada necesita una férrea normativa si quiere permanecer.

En este caso los padrinos quieren estar dentro y fuera al mismo tiempo para no ser vigilados jamás, pero para controlarlo absolutamente todo.

Lo increíble es que nadie lo vea y lo impida. Incluso que crezca o se mantenga el número de ciudadanos que aplauden con las orejas.

A Puzo le costaría trabajo contarlo porque una familia mafiosa acaba por ser previsible, pero esto…

Luis Tosar, 50 personajes que hacen de actor

Jueves, 15 de Octubre, 2020

Esta semana cumple 49 años sin dejar de lucirse en cada uno de los papeles que acepta dar vida

LE GUSTA PRESUMIR de patria rural y por eso en algunas biografías se dice que Luis López Tosar (Lugo, 1971), nace en Cospeito, y otras precisan que en Xustás, aunque ahí solo crece y es un niño feliz, que no es poco.

Ha sido el actor más reclamado para esos papeles en los que su mera presencia tiene que comunicar al espectador el significado de sus silencios. Y lo siguen llamando porque todavía no se conoce el límite de sus registros.

En Xustás entra en contacto con la naturaleza, la guitarra y las chicas, aunque también con la cerveza y la pesca más o menos furtiva, o sea, sin papeles. Como además cita la parroquia cuando le dan un Goya, allí le dedican un monolito las Xentes de Xustás.

Testigos del acto son sus padres, Alicia Tosar y Luis López, el sastre reconvertido en agente comercial, su hermana Pilar, y la mayoría de los vecinos encabezados por Gonzalo Rodríguez, el presidente de la asociación, y el de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, que rinde recuerdo a Rufino, el abuelo del actor, “que nada lle tiña que envexar aos grandes humoristas”.

El otro núcleo duro de Tosar está en Lugo, Son sus compañeros de instituto y de los Maristas, como Jorge Coira y José Luis Mayor Balboa, fallecido a los 30 años, como Los Contentos, o Antonio Pereira y aquel disfraz de Sony Crockett _ el de Miami vice _, cuya foto guarda celoso para que no caiga en manos de algún periodista sin escrúpulos.

Aquella generación, los Coira, Pereira y él, van a hacer cine casi por mandato de los tiempos y a esa vocación común contribuye su profesora de Literatura, Mavisa, que con sabia mano reconduce la actividad exhibicionista del juvenil Toxi, Luis o Luisito, apartándolo del break-dance y encauzándolo hacia el teatro y la lectura.

Él sigue hablando de cine con Jorge Coira en la última fila del aula del Nosa Señora dos Ollos Grandes, pero la chispa ya ha prendido en ambos. Se llamó Noctifer, un mediometraje sobre un vampiro enamorado de una tal Gertrudis.

Sobre Mavisa, Tosar recuerda que “me puso en primera fila a leer en voz alta: poesía, narrativa… Fue una domesticación a lo bruto. A mí la gente del aula de teatro del instituto no me gustaba. Nunca me han gustado los que ejercen de intelectuales”.

Pero con Mavisa no fue así. Hacen un trato. Si tú representas, le dijo ella, yo dirijo. Aceptó y montan “La lección”, de Eugène Ionesco. Cuando se ve en el escenario Luis descubre que lo suyo es la actuación. Se le ilumina la cara y ya no lo duda desde entonces.

Eso sí, como le echan un mal de ojo, necesita liberarse de él por medio de unas meigas. Con el rumbo claro y espantados los malos augurios, llegan las Mareas Vivas de Antón Reixa y su barca recibe el viento de popa. “No volví a hacer nada que no me interesara”, dice él a modo de consejo para navegantes.

Desde Coira, Reixa e Icíar Bollaín, que lo llama para Flores de otro mundo, su filmografía apabulla. Ha trabajado mucho y ha trabajado bien. Cuando repasas sus títulos te das cuenta de que muchas de ellas se construyen a partir de su personaje. Si él funciona, funciona toda la película y no hay pinchazos donde desmentir esta ley.

Por citar las más evidentes, recuerden estas seis; Intemperie, Quien a hierro mata, Mientras duermes, Celda 211, Te doy mis ojos o La flaqueza del bolchevique.

Dice que sueña viéndose en situaciones ridículas, mal vestido o desnudo en un escenario. Son sus personajes que se rebelan contra el actor que los hace posibles. Feliz 49 cumpleaños.

Con un poco de azúcar

Jueves, 15 de Octubre, 2020

¿Quién se va a tomar esta dictacruda de nada, monín?

El SPDGHH (Sindicato de Plumillas Defensores del Gobierno Haga lo que Haga) está de enhorabuena. Este mes cobrarán el doble porque el trabajo que se les pone por delante trae mucha tela que cortar.

Entre otras variadas cuestiones que se arrastran con la legislatura de una manera consustancial, de la misma forma que las ballenas jorobadas cargan de por vida con la curvatura que les da nombre, se añaden día tras día sapos de muy difícil deglución que necesitan del azúcar y la pedagogía que estos ilustres profesionales de la palabra culta saben dispensar a través de tertulias y escaparates bien aceitados con ese fin.

Que si el estado de alarma en Madrid es un dechado de exquisitez legislativa, que si Bildu presionó para no cerrar Navarra, que si el CGPJ debe reducirse a ser la correa de transmisión de la voluntad jurídica del Gobierno, avalar sus tropelías y sobre todo, impedir que a Iglesias le nazcan delitos como nardos apoyados en la cadera…

En fin, cosillas que nos acercan a pasos agigantados a los abismos de la dictacruda, esa que pretenden darnos a cucharadas y sin pasar por la sartén, a base de ruina, miedo e ineficacia.

Tiene el sindicato por delante la inmensa tarea de convencer a la ciudadanía de que la independencia judicial pasa por su dependencia política, un objetivo que ya lo han alcanzado democracias tan relevantes como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, China, Rusia y Polonia, así como otras que por suerte ya han desaparecido de la faz de la tierra para suerte de sus habitantes.

La demolición de todo atisbo democrático ya no se disimula. Se plantea con luz y taquígrafos porque Sánchez e Iglesias van a por todas y a por todos.

El Sindicato ha empezado a trabajar y otra de sus misiones es decir que exageramos. Ojalá.