Archivo de Septiembre, 2020

El padre López Pardo, víctima de la Revolución china

Jueves, 3 de Septiembre, 2020

El misionero de A Fonsagrada es apresado por la guerrilla comunista cuatro días después de llegar a su destino

SIETE DE LOS once hijos de Francisco-Sixto López Fernández y María-Juana Pardo Díaz siguen la vocación religiosa. Son cuatro monjas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y tres sacerdotes, Gervasio, José María y él, Dositeo López Pardo (A Fonsagrada, 1899). El propio Dositeo intervendrá como orador cuando su hermana Esther tome los votos perpetuos en Santiago.

Nace en Gulpilleiras, lugar de la parroquia de Santa María de Piñeira, donde pasa sus diez primeros años hasta que ingresa en el Seminario de Lugo para estudiar otros ocho, tres de filosofía y cinco de teología.

Después de recibir las órdenes menores, entre 1920 y 1922, se ordena sacerdote este último año, y en 1927 ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús en Salamanca. En los años intermedios es coadjutor de San Xoán de Padrón de A Fonsagrada, al lado de su hermano José María.

En 1932 la República disuelve la orden, le embarga sus bienes y sus miembros emprenden diversos caminos. Él va al castillo belga de Marneffe, per Huccorgne, para seguir sus estudios y donde coincide con el padre Arrupe. Manuel Cabada Castro, su biógrafo, considera que es allí donde nace en Dositeo la vocación de misionero.

A finales del 32 se forma la 20ª expedición de jesuitas españoles a la misión de Anking, que él dirige por ser ya sacerdote. Van hasta Marsella y allí embarcan en un buque francés que en 28 días los traslada a Shanghai por la ruta del Canal de Suez, Bombay, Singapur y Hong Kong.

Desde esa ciudad se encaminan a Anking, al norte del río Yangtse, mal llamado entonces río Azul por los franceses. Su primer trabajo es aprender el idioma, lo cual realiza durante 1933 en la residencia de la Misión Católica de Anking y en 1934 los continúa en Hofei, donde recibe el sobrenombre de Tae.

El 15 de octubre de ese año sale de Taihu hacia su destino de Mitosze. Las guerrillas comunistas actúan en los alrededores y en efecto el día 19 se presenta allí un grupo de guerrilleros de Mao, que está a punto de asumir todo el poder.

Dositeo es avisado a tiempo y logra saltar la tapia de su huerto para huir cuando ya le aporrean la puerta con la culata de sus fusiles. El catequista Chiang quiere huir con él, pero no lo consigue y es apresado.

Él se refugia en casa de un cristiano hasta el domingo, cuando decide volver, coger algo de ropa y marchar a Taihu, que está defendida por los regulares. Pero la partida de rojos regresa ese día y Dositeo trata de escapar por el mismo camino que antes, con la mala suerte de caer y romperse la tibia.

Se arrastra unos 300 metros hasta que le fallan las fuerzas y se abandona a su suerte. Uno de los guerrilleros pasa cerca. Él lo confunde con un paisano, lo llama y la equivocación le cuesta ser detenido.

La guerrilla libera a Chiang y lo hace portador de un mensaje en el que amenazan la vida de Dositeo si los católicos siguen predicando. Lo trasladan a gran distancia y se pierden sus referencias. El catequista Chiang informa que el padre López Pardo parecía un cadáver, “con el rostro pálido y los labios amoratados”.

La anotación sobre él en 1935 solo consigna que se encuentra “en cautividad”. Y en la siguiente, correspondiente a 1936, se informa que ha sido capturado por los comunistas el 21 de octubre en Mitosze “y asesinado probablemente a finales de noviembre de 1934 en la provincia de Honan”.

Apenas llevaba cuatro días en su primera misión.

Su hermano Gervasio también muere en parecidas circunstancias en torno a 1943.

González Reigosa, el crimen más vendido

Miércoles, 2 de Septiembre, 2020

El escritor y periodista de A Pastoriza alcanza récords de venta con su segundo libro en 1984

CARLOS GONZÁLEZ REIGOSA (A Pastoriza, 1948) está hoy de cumpleaños y es posible que todavía ande por A Lagoa, Foz o Coruña, antes de regresar a sus cuarteles de invierno madrileños, donde mora muy cerca de la anterior sede de la Agencia Efe, en la calle Espronceda.

Hubo unos años, cuando la dirigía con Alfredo Sobrado Palomares en la presidencia, Carlos era el periodista mejor informado de España, lo cual no es mal título si se plasmase al pie de la letra aquel aserto que asegura que la información es poder.

Había entrado en la agencia en el arranque de los años setenta, con Franco en el Pardo y Arias al frente del Gobierno, para hacerse cargo de la información religiosa en unos años en los que Tarancón, arzobispo de Madrid, y Añoveros, obispo de Bilbao, entre otros eclesiásticos, ocupaban más espacio en las páginas de Nacional que en las propias del clero, por lo que no se sabía si Carlos era redactor político o hablaba con Dios.

Yo estaba en Local, a pocos metros, y claro, en los cafés de media mañana los periodistas gallegos hacían por coincidir, máxime los de Lugo.

Durante la transición los dos regresamos a Galicia. Yo, entre murallas, y él, como delegado de la agencia en Santiago de Compostela. Y es entonces cuando el periodista se asienta y se descubre como un excelente narrador, como era notorio que llevaba dentro.

Por orden de aparición hay que señalar a sus Homes de tras da Corda (1982), o Tras da Corda, que él inventa en parte, pues A Corda ya la tiene en las montañas, Allí rinde homenaje principal a dos de sus ídolos patrios; Fole, a quien pide el prólogo, y Cunqueiro, a quien se intuye en Tras da Corda, no en vano la sierra une o separa A Pastoriza y Mondoñedo.

Basta ese libro para que el nombre de Carlos pase a integrar con todos los reconocimientos la nómina de narradores gallegos, consagrados o a medio santificar. Pero si al neófito le pudo quedar algún pecadillo sin lavar en su camino al Parnaso, vino el I Premio Xerais de Novela en 1984 y Carlos sale inmaculado. Envía de prisa y corriendo la obra que acaba de pergeñar durante las horas libres, Crime en Compostela, y lo gana con suficiencia.

Con suficiencia no lo decimos nosotros por estar en el jurado, sino los miles de lectores que la novela alcanza y las sucesivas ediciones que hoy contemplan a Nivardo Castro y a su alter ego, el periodista Carlos Conde, así como la traducción al castellano que Crime… arrastra después su veintena de ediciones en gallego.

Hoy sigue siendo uno de los libros gallegos más vendidos de la historia y nada anuncia que deje de venderse, pues la pátina del tiempo le sienta bien. Parte de su éxito le corresponde a su paisano Primitivo Iglesias Sierra, actual alcalde de A Pastoriza, pues gracias a él Carlos es capaz de cumplimentar los trámites de envío del original de la novela la noche en la que se cumplía el plazo de presentación al premio. El transcurrir de Crime en Compostela habría sido otro de no llegar a tiempo para aquel primer Xerais.

Estamos terminando y apenas hemos comenzado a recoger ni el personaje periodista, ni el narrador, pero como dijo Gabriel García Máquez, “entre gallegos _ ya lo sabemos _, nunca se sabe”. Carlos siguió los pasos gallegos de Gabo, los de Pepa a Loba; de Foucellas, Gardarríos, O Piloto, el Rey Arturo, Hemingway, Orson Wells, Cortázar y cientos de personajes que le interesaron para contarlos o para imaginarlos más allá de la piel en la que los reconocemos. Y en ello sigue. Feliz cumple.

El método Simón

Miércoles, 2 de Septiembre, 2020

La foto que querían

Si viviésemos de eslóganes, nos daba para hacer compota. Ahora toca “España puede”. ¿Qué es lo que puede? ¿Ir todavía peor? ¿Desaparecer? ¿Descender a Segunda B?

La inanidad rectora de Sánchez juega al despiste, al engaño y al trile. La define de forma magistral el método que ha ido perfeccionando Simón para comunicar sus partes sobre la pandemia. Ayer dijo que la situación epidemiológica de España no es buena, pero tampoco catastrófica.

Cuando empeore, dirá que es catastrófica, pero no el Armagedón; y cuando se cumpla el Apocalipsis, ya no será necesario decir nada, porque estaremos como la vicepresidenta, todos calvos.

España puede aguantar a Sánchez los 40 meses con los que nos ha amenazado en una legislatura larga y estable. En eso confiamos, aunque llegue tan débil que deba guardar cama en cuidados intensivos.

Para que tal ocurra, Sánchez se ha llevado a la pareja de galapagueños para fotografiarlos al lado de los empresarios del Ibex 35. “Estos son mis socios, queridos míos. No encontré otros que os gusten menos, ni que os insulten más”. Unos y otros salieron en la foto como un Cristo con dos pistolas. Hay una instantánea de Ana Botín entre Pablo y Pedro que puede pasar directamente al Prado, con los Desastres de la Guerra goyescos.

Ha reclamado lealtad a Casado. Él, que no lo llama ni para mentarle a la madre.

También ha pedido unidad. Él, que se entregó al independentismo y al desunionismo como esos cantantes de rock que se lanzan a la masa enardecidos, contentos y confiados.

Ahora resulta que necesita unidad quien más ha trabajado en romper la convivencia por tierra, mar y aire; por ideología, pensamiento y obra; por socios, cómplices y amigos.

Es una catástrofe, pero España puede caer mucho más bajo.

Claudio López, el filántropo lucense por antonomasia

Martes, 1 de Septiembre, 2020

Se casa con su alumna en Guatemala e inicia una serie de donaciones a la ciudad durante 40 años

LA HISTORIA DE la ciudad en el siglo XX está salpicada por continuas donaciones de Claudio López Arias (Lugo, 1862), especialmente dedicadas a favorecer la educación de los niños más necesitados, al Hospital y a los pobres.

Claudio López, al que hoy se recuerda en su Rampa del barrio de San Roque, aunque pocos podrían añadir una palabra de su vida, nace en la calle de las Flores, cerca de aquel lugar. Unos familiares que residen en Madrid lo reclaman para que estudie allí, como así hace.

Acaba Magisterio y se especializa en la enseñanza de niños sordos con tal éxito que en muy poco tiempo alcanza el reconocimiento popular de ser el mejor de España.

A finales del XIX viene a Madrid el millonario guatemalteco Francisco Escobar. Busca al mejor docente español en ese terreno, pues tiene dos hijos sordomudos de nacimiento y quiere ofrecerles la mejor educación posible.

Contecta con Claudio, llegan a un acuerdo y los dos hombres viajan a Quetzaltenalgo, que se convierte desde entonces en su nuevo lugar de residencia.

De esa forma, el lucense también es el pionero de la enseñanza de sordos en Guatemala, como se le reconoce en la tesis Rehabilitación del sordo en Guatemala.

Los hijos de Francisco son chico y chica. Ella, Mercedes Escobar Vázquez, llama enseguida la atención de Claudio, y de alumna pasa a ser su esposa en pocos años. El matrimonio tiene otra pareja, Francisco y Mercedes López Escobar.

El primero muere en el accidente ferroviario del 23 de julio de 1922 cuando los trenes ascendente y descendente de Galicia chocan de frente en Paredes de Nava y se registran 32 muertos. Entre los pasajeros se encuentra José Calvo Sotelo, que sale ileso.

La catástrofe de Paredes es demoledora para la familia, pues además de Francisco mueren su esposa, Julia Ayau Samayoa, tres hijas, su madre política y una cuñada. La otra hija, Mercedes, se casa con el coronel del Alto Estado Mayor Isidro Garnica Echevarría. Visita Lugo al año siguiente y es vecina de Madrid hasta que fallece en 1967.

Los donativos de Claudio son para los alumnos más distinguidos de las Escuelas públicas en forma de cartillas de ahorro, o mantas para los pobres de San Roque; aportaciones a la Liga de Amigos, a la Cámara de Comercio, premios para el concurso de ganados en San Froilán, a la capilla de San Roque o al Ayuntamiento con destino al Hospital, cuyo quirófano de cirugía especial llevará su nombre.

En 1920, cuando estalla la revolución de Guatemala, resulta ileso tras el bombardeo de Quetzaltenalgo. El envío filantrópico se interrumpe en 1936 debido a las dificultades de la guerra.

También en Guatemala lleva a cabo acciones de mecenazgo, como la financiación de un monumento a Isabel la Católica en el parque homónimo.

Desde su boda está una sola vez en Lugo. Quiere comprar una casa, pero no lo consigue. Luego, mientras todavía permanece en Madrid, recibe la visita del hijo del general fonsagradino Pin, que le ofrece la casa familiar. A su muerte se convertirá en el reformatorio de mujeres Casa Hogar de Nuestra Señora de los Ojos Grandes y posteriormente, en APSNAIS.

Muere el 17 de abril de 1943 en Guatemala, y poco después lo hace su mujer. Sus sobrinas de Lugo, Magdalena Varela y Mercedes Dorado, le ofrecen una misa en A Nova y sus principales valedores en la ciudad, Valentín Sexto Souto y Manuel Rodríguez Castro, se lamentan de que la Corpotación Municipal no asista, siendo Claudio tan destacado benefactor de Lugo.

El ministro invisible

Martes, 1 de Septiembre, 2020

Ahí los tienen, ganando el futuro

Hay un ministro que llaman por su figura el Huido. Dicen haberlo visto, pero nadie sabe cómo ha sido.

El ministro Castells iba a reaparecer ayer tras su monacal retiro pandémico para coordinar el inicio del curso antes de que toque clausurarlo con togas y birretes, pero fíjense qué mala pata, que después de ocho meses de inactividad no forzada, ha tenido que pasar el viernes por el quirófano a causa de algo de la espalda, “no grave, pero sí urgente”.

Hasta media mañana de ayer nada se supo de la intervención médica porque el ministro quería coordinar como fuese lo que hiciese falta, pero finalmente va a quedar para otro día.

No pasa nada. Mal que bien, las universidades españolas sabrán sobreponerse a la ausencia del ministro, del ministerio y de los respectivos directores generales, gracias a la máxima de Baltasar Gracián, “Más vale un grano de cordura que arrobas de sutileza”.

Además, que nadie lo dude, el ministro sí estará este jueves para seguir coordinando lo que sea menester con comunidades, universidades y merindades.

El único impedimento que puede truncar su comparecencia, prolongando así ad infinitum su desaparición de los ámbitos universitarios, es que de aquí al jueves se cumpla la profecía que el propio Pablo Iglesias ha expresado al otro extremo que une el cordón umbilical de Castells con el poder y que se llama Ada Colau.

_ Ada _ díjole Pablo no ha muchas lunas _, este otoño le vamos a cortar la cabeza a tu ministro. Confío en que sea una ejecución indolora y sin mucha repercusión mediática, ya que tampoco la tuvo su permanencia en el Gobierno.

Yo lo haría antes del jueves y que las universidades se fuesen coordinando ellas solitas; vamos, como siempre.

Así se gobierna en este país.