Cuando repartieron simpatía
Jueves, 20 de Agosto, 2020
Ahora voy a repartir la simpatía
La pareja más gubernamental del mundo después de los Perón argentinos, los Marcos filipinos y los Ceaușescu rumanos no entiende el nudo gordiano de sus relaciones con la sociedad.
Vamos a ver. No existe esa extrema derecha a la que pretenden endilgarle el rechazo que generan sus personas. Es más sencillo que eso. Caen gordos.
Él mantiene un discurso estomagante, chulesco y perdonavidas que solo puede ser del agrado de un grupo muy reducido de discípulos. Todo en él hace pensar que ha sustituido las teorías geo y heliocéntricas por el pablocentrismo, con el inconveniente de expresarlo con los mismos métodos y sistemas que utilizan los tertulianos de Sálvame. “No va conmigo el victimismo” es frase robada a Matamoros.
En cuanto a la forma, su estilo se caracteriza por sus frases construidas en base a lugares comunes, grandilocuencias fuera de lugar y nula hondura filosófica, aunque en eso coincide con otros muchos. Prepotencia y ostentación de una honradez que brilla por su ausencia, así como un chorreo continuo de amenazas de todo orden completan el envoltorio de un hombre destinado a no caer simpático.
El resultado final, aderezado por un comportamiento opuesto a todo lo que predica, corrobora la impresión inicial que se desprende de su ideología, es decir, con este tío olvídate de prosperidad, progreso o avance en ningún sentido, incluido el social del que tanto alardea, porque esas formas de entender la economía pueden traer el pan duro para hoy, pero garantizan el hambre para mañana.
Ella, bueno, el análisis sobre ella se ha estancado en responder la primera premisa. ¿Qué hace una chica como ella en un ministerio como ese?
Si no fuese así y crecieran las latas de fabada en los árboles, seguro que les pondrían alfombras rojas para pasear por Felgueres.











