Prieto Coussent, el pintor que reinventa los Cristos
Lunes, 8 de Junio, 2020
El artista que nace el 6 de junio de 1907 en Ribadeo es también uno de los mejores retratistas españoles
EXISTEN ENORMES CONTRADICCIONES sobre lo ocurrido a Benito Prieto Coussent (Ribadeo, 1907) durante la guerra, pero antes de que los datos estrechen el espacio, digamos ya que se trata de uno de los grandes pintores gallegos de todos los tiempos, uno de los mejores retratistas españoles y un brillante escultor de escasas piezas perseguidas por el infortunio.
Procedente de La Bañeza, Benito Prieto Ferrero, su padre, establece el estudio Foto Prieto en Ribadeo dos décadas antes de finalizar el XIX. Con Nieves Coussent Centeno de las Heras tiene siete hijos, de los que Benito es el segundo. Los demás, Elisa, Ángeles, Gloria, Agustina, Encarnación y Luis.
A los doce es becado por la Diputación lucense para estudiar en Madrid y a los catorce es alumno de la R. A. de BB. AA. de San Fernando. De esta etapa se resalta haber sido compañero de Dalí, alumno de Cecilio Pla y ganador de los premios de Romero de Torres, Benedicto y Moreno Carbonero.
En 1933 es nombrado profesor de dibujo en el instituto de Tui y allí realiza una gran labor con sus alumnos, cuyos resultados se exponen en varias ciudades gallegas. También es cuando lleva a cabo las esculturas de Sócrates para Tui _ masacrada en el 36 y reproducida hace poco _, y de Valle-Inclán, para Pontevedra, aunque acaba en el mirador da Curotiña, en A Pobra do Caramiñal.
En el verano de 1936, según refiere con todo detalle Francisco Díaz-Fierros Tabernero, es detenido en su casa de Ribadeo y trasladado a la cárcel de Tui, acusado de connivencia con anarquistas. Allí realiza una serie de retratos a presos, entre ellos el de Augusto Barcia Trelles.
La mencionada fuente y otras aseguran que permanece prisionero tres años, y que se salva de males mayores por haber dibujado un retrato de José Calvo Sotelo y una pintura de Fray Rosendo Salvado, el introductor del eucalipto en Galicia.
Esos datos entran en franca contradicción con las referencias periodísticas del año 1938 que lo sitúan contratado para realizar una serie de obras, entre ellas las encargadas en plena guerra por la Oficina Central de Propaganda de Auxilio Social de Valladolid, y siendo incluso antes soldado de Franco del Batallón 530, con cuyo título firma un desaparecido cuadro del general en el que aparecía con Mola, José Antonio y Onésimo, baluartes españoles contra el comunismo soviético.
Una muestra de esa obra se inaugura en agosto de 1938 en el Círculo lucense, “realizada en Ribadeo, alejado de toda otra preocupación que no sea su arte exquisito”. ¿Ribadeo, Tui o Guadalupe?
La exposición está patrocinada por la Jefatura de Propaganda y a su inauguración acuden los mandos locales de Falange, lo que obliga a matizar las otras informaciones.
Se casa el año 1939 en el monasterio de Samos con la farmacéutica Antonia Rejón Delgado y la pareja se traslada a la localidad granadina de Padul. Solo vivirán juntos 17 años, por el fallecimiento de Antonia en 1957.
Ese mismo año realiza el Retrato del general Tella, gobernador militar de Lugo, que se expone en un escaparate de la calle de la Reina. Pero al margen de sus impresionantes retratos, como los de Menéndez Pidal, Marañón, Barcia o Bienvenida, Prieto Coussent va a alcanzar resonancias internacionales por sus cuatro Cristos y por la forma de representarlos, sentados en un tronco intermedio con las piernas encogidas.
El primero forma parte de la Exposición N. de 1948 y él mismo se lo explica en persona a Franco cuando la inaugura.











