Archivo de Junio, 2020

Marianela Aguilera, condesa a su pesar

Domingo, 14 de Junio, 2020

Su suegro, el conde de Alba de Yeltes, mata a su hijo y marido en un arrebato de locura, por lo que hereda el título antes de tiempo

EL CONDADO DE Alba de Yeltes pasa en 1968 de su undécimo titular, Gonzalo de Aguilera Munro, a su nieta, Marianela de la Trinidad Aguilera y Lodeiro (Lugo, 1940).

¿Por qué la generación intermedia entre uno y otra no llevó el título? La respuesta es una historia apasionante.

Aguilera Munro es el pionero de la radiofonía sin hilos en Salamanca. Representante de la vieja hidalguía castellana, patriota y militar, pero también científico e ingeniero vanguardista en todo lo relacionado con la electricidad. Su madre, la escocesa María Ada Munro Suffling, tiene a sus dos hijos de soltera y tanto ella como su padre mantienen escasa relación con ambos.

Luis Arias González publica en 2013 una biografía de Gonzalo subtitulada Vidas y radicalismo de un hidalgo heterodoxo (Ed. Univ. Salamanca), donde se lee que es conde de Alba de Yeltes desde 1920, un año después de morir su padre. Es miembro de la sociedad madrileña Radium y asombra con las audiciones de conciertos que llegan por el aire desde Gran Bretaña.

Como capitán de Caballería y políglota, ejerce de cicerone para los periodistas extranjeros que visitan el frente durante la guerra. Lo hace a las órdenes del general Mola, del que es jefe de prensa, como también lo será de Franco, aunque no es franquista, sino monárquico y espera la vuelta de Alfonso XIII o de don Juan.

Furibundo enemigo del comunismo, llega a decir: “El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?”

Su hijo mayor, Gonzalo de Aguilera Álvarez, se recupera en el hospital lucense de Santa María de las graves heridas sufridas. Allí es cuidado por la enfermera voluntaria María Concepción Lodeiro López, de la que se enamora. En 1941 nace en Lugo la hija de ambos, Marianela de la Trinidad.

En los años siguientes, Gonzalo junior permanece en Lugo como oficial de complemento en el Regimiento de Caballería nº 15 de Cazadores de Talavera, acuartelado en Garabolos. Sus miembros crean la Cofradía del Santo Entierro, cuyo primer hermano mayor es el abogado y capitán de Caballería, Ignacio de Otto.

Gonzalo tiene un hermano menor, Agustín, que cumplirá el servicio militar en el mismo regimiento de Lugo. Las relaciones de ambos con su padre distan de ser óptimas.

El 29 agosto 1964, en un arrebato de locura, el conde de Alba de Yeltes los mata a los dos con un revólver en su finca de Sanchiricones (Matilla de los Caños).

Agustín de 39 años, entra en la habitación de su padre, víctima de enajenación mental y manía persecutoria contra sus familiares. El conde saca un revólver escondido y dispara contra su hijo, que huye por la casa. Lo persigue hasta la puerta de la cocina, donde lo remata.

Durante la persecución se encuentra con su otro hijo, Gonzalo, de 47, que acude al oír los disparos, y lo mata de un tiro en el pecho. Su esposa, Francisca Magdalena Ruiz, de 72 años de edad, al ver que su marido la amenaza con el revólver, se guarece en su dormitorio y sale al exterior por un balcón. Luego se entrega a la Guardia civil y es internado en un psiquiátrico. Morirá el 16 de mayo de 1965.

Ni Concepción, ni su hija Marianela se encuentran allí en ese momento. Ambas han viajado a Lugo para atender los preparativos de la boda de Marianela con Francisco Maíllo.

Lo que el viento trajo

Sábado, 13 de Junio, 2020

La verdadera historia de Margaret Mitchell

Estos revisionistas de Margaret Mitchell están afectados de una imbecilidad talibánica aguda, que será permanente si no los sumerjen rápidamente en la marmita del conocimiento para que se empapen hasta el tuétano.

¿Cómo puede ser que en el siglo de las comunicaciones prospere tamaña incuria cultural? Pues precisamente por eso, hoy existen medios muy poderosos con los que manipular al servicio de intereses bastardos. La comunicación en sí misma no ayuda. Depende lo que le pongas dentro.

Si el objetivo es derribar las estructuras que impiden establecer tu dictadura, procurarás poner en solfa todo lo que ha sido admirado por la generación que las construye, pues así será mucho más fácil hacerlos dudar.

La novela de Mitchell, Lo que el viento se llevó, es también la película más taquillera por excelencia. Pese a ser de 1939, una vez realizadas las correspondientes equivalencias, encabeza las listas de recaudación y espectadores de la historia a notable distancia de la segunda, Star wars, de 1977.

Si a todos cuantos la han visto les hacemos creer que se deleitaron ante una obra racista, es probable que también duden del sistema, de la bondad de la paella o de la metafísica aristotélica, lo cual siempre redundará en beneficio de esos nuevos salvadores, aunque vengan disfrazados del peor de los ingredientes del racismo, la ignorancia.

Porque ignorancia es fijarse hoy en la Mammy de Scarlett O’Hara y pasar por alto todos los insultos que algunos partidos del independentismo catalán han dirigido al resto de los españoles pretextando a la luz del día una superioridad racista que los abochornaría si no estuviesen tan manipulados o más que los revisionistas de Mitchell. Por cierto, ella destina parte de las ganancias de su novela a reconstruir en Francia los destrozos ocasionados por el racismo nazi.

¿Quién acabó con Hitler?

Viernes, 12 de Junio, 2020

Estos sí que fueron Antifa

Sin Colón, sin Churchill y sin Lincoln, por citar tres de los personajes atacados por los Antifa, todos estaríamos mucho más cerca del taparrabos que de las sudaderas que ellos llevan creyendo a lo mejor que imprimen carácter revolucionario.

Estaríamos más cerca del totalitarismo, si no imbuidos directamente en mundo de cruces gamadas, de hoces y martillos o boinas rojas, como las que quieren traernos los más retrógados.

Ya sé que les importa un pepino quiénes hayan sido o qué hayan hecho, porque los Antifa no viven de la letra impresa precisamente, sino de impulsos viscerales, como son las ganas de evacuar, de eructar o de ejercer cualquier actividad que justifique su nula aportación a la humanidad.

Con su protesta se han retratado como imitadores de la barbarie que le lleva a ese policía a pasarse de la raya. Y si hubiese una justa correspondencia a sus acciones, el agente y todos ellos deberían estar ahora mismo tras las rejas.

Dicen que Antifa nace en la década de los treinta, como reacción contra Hiler y Musolini. ¿Qué pasa, no se habían alistado? Se olvidan de que quienes acaban con Hitler, entre otros, son precisamente Churchill, Roosevelt, Truman y Eisenhower, así como 49 millones de personas que pierden la vida en el intento, siendo de ellos 33 millones de civiles y 16 de militares, eso sin contar los millones del Eje que también la dieron, aunque no por acabar con él, sino para salvarle el pellejo sin conseguirlo.

Creo que al lado de esas cifras, lo que pueda significar Antifa tiene la categoría de una cagada de palomino seca, y todo lo que puedan hacer de ahora en adelante, a la vista de sus métodos, sus objetivos y sus estatuas derribadas, no tiene pinta de que lo mejore.

De modo que cuanto menos tarden en desaparecer de la faz de la tierra será tiempo ganado.

Paulino Pérez, dos mil gaitas para el mundo

Jueves, 11 de Junio, 2020

Avelino Pousa Antelo lo pone en contacto con Antonio Fernández y sus instrumentos llegan a todas partes

NO SABRÍA EXPLICAR ni cómo ni por qué se ve convertido en luthier de gaitas. Lo que sí sabe Paulino Pérez Sánchez (Sarria, 1907) es que nada en el mundo le gusta tanto como construir instrumentos musicales, especialmente gaitas y zanfonas.

Paulino Pérez nace en el lugar de Vilei, en la parroquia sarriana de Santiago de Barbadelo, en pleno camino francés, donde lo hará también el luthier Xermán Arias, alumno de su hijo y nieto, lo cual le da a la parroquia un cierto aire iniciático que se compagina muy bien con el simbolismo de la iglesia de Barbadelo, uno de los hitos de la peregrinación.

En realidad, los comienzos de Paulino desde aquel 11 de junio de 1907 se conocen con bastante detalle. Es un chiquillo muy habilidoso que ayuda a su padre a levantar la casa y a fabricar hornos. Desde los diez años toca el bombo en el cuarteto que dirige su tío José y luego la gaita, en el sexteto al que llaman Vilei.

A los catorce construye su primer instrumento y las herramientas de las que se vale, aunque no es hasta un poco más tarde cuando se centra en esta artesanía. A Paulino lo descubre Antonio Fernández López, el fundador del colegio Fingoi y de la Granja de Barreiros, a un kilómetro de Vilei en línea recta.

Es Avelino Pousa Antelo, director de la Escuela Agrícola de Barreiros, quien le ofrece un pequeño concierto de Paulino con motivo del san Antón y de esa forma el mecenas y el luthier se conocen.

El hijo de Antón de Marcos le encarga la construcción de unas gaitas para un grupo de niños que se llamarán los Argalleiros de Barreiros y también que les enseñe a tocarlas.

A partir de ese contacto en el año 1948, vendrá la creación del taller de gaitas y zanfonas de la Deputación de Lugo, en el año 1951, bajo la dirección de Faustino Santalices hasta su muerte en 1960, y los años de máxima actividad, en los que pueden salir del taller hasta cinco gaitas semanales, además de las zanfonas que Santalices le enseña a construir.

En esos años iniciales, las gaitas más baratas se venden a dos mil quinientas pesetas y las más caras pueden llegar a las 30.000, dependiendo de las incrustaciones de nácar y marfil que se le hagan. La más cara en ese momento fue para el torero Manuel Benítez, El Cordobés, que por algún lado la tendrá. También construye una para Franco, pero no la destaca entre las de mayor precio.

El presidente del Depor coruñés, Antonio Martínez Rumbo, adquiere otras tres para regalar durante la gira que el club realiza por América en los años cincuenta.

Las zanfonas, más laboriosas, son también de mayor precio, pues no bajan de las 17.000 pesetas. Ésas se han ido al Centro Lucense y Casa de Galicia de Buenos Aires, de México, Estados Unidos, Alemania; la Universidad-Centro de Alta Cultura de Oporto, Museo Nacional de Francia y otros museos.

Una de las mayores alegrías de su vida se la proporciona Carlos Suárez Couto, cuando le encarga las gaitas con destino al grupo As Meniñas de Saudade de Ribadeo.

La firma a fuego que identifica sus instrumentos incluye estos nombres: “Paulino Pérez. Lugo. Sarria. Barbadelo”. Y él explica: “Mi nombre, donde trabajo, el municipio donde nazco y donde veo la primera luz”.

En 1954 Paulino viaja a Madrid, becado por Antonio Fernández, para aprender de un afamado constructor de guitarras.

Su hijo Xesús y su nieto Luciano Pérez han continuado la labor de este artesano cuyo número total de gaitas construidas se sitúa entre las dos y dos mil quinientas.

Robespierre de Galapagar

Jueves, 11 de Junio, 2020

Robespierre recibiendo su jarabe democrático

¡Cómo estaremos de mal que hasta Inditex registra pérdidas por primera vez!

Por primera vez suceden muchas que eran impensables. Por ejemplo, nunca se había investigado al rey emérito por una mordida y resulta espeluznante haberlo visto donde estaba y donde está.

Jamás se había protegido la vivienda particular de un vicepresidente con un batallón de guardias civiles por miedo a que las efusiones de populismo perturben el sueño de quien se lo quitaba al presidente. Esa sí que es novedad histórica de pesadillas redundantes.

Quevedo, que dedica el segundo de sus Sueños y discursos al Alguacil alguacilado, bien podría escribir hoy sobre Iglesias una pieza llamada el Pancartero pancarteado, o por ahí.

Nada menos que el inventor de los jarabes democráticos es defendido por sus odiados guardias civiles para que la ciudadanía que lo reprueba no pueda devolverle algo del arrope por él tan valorado.

En eso no hay novedad, pues le ocurre lo mismo a su homólogo, el más radical de los jacobinos de la Revolución, Maximilien Robespierre, que después de gastar el filo de la guillotina con tanta cabeza coronada, posa su propio cuello para ser rebanado por la cuchilla y todo hace suponer que no le agrada en absoluto.

Por primera vez podemos salir a la calle con la boca abierta y cara de bobos porque debajo de la mascarilla no se nota, y son tantas las cosas que no habíamos hecho en nuestras vidas que nada nos extrañaría ver a los curas casándose, a los extraterrestes aterrizando y a un argentino callado.

Sucesos maravillosos que nos depara el siglo. Lo peor es cuando alguien tenga que verse por primera vez sin trabajo o sin la comida garantizada.

Ojalá que sea pronto la primera vez en que todo esto quede en el olvido.

Carne de caballo

Miércoles, 10 de Junio, 2020

Ocean Bay, antes de la parrilla

Ojo. Puede ocurrir que cuando la mayoría se dé cuenta de la labor destructiva a la que estamos siendo sometidos con torpe disimulo sea demasiado tarde y ya estemos a la cola de todas las listas que hoy se elaboran sobre riqueza y prosperidad, un lugar desde el que cuesta salir toda una generación, como bien sabemos.

Cerca tenemos casos que avalan la celeridad de la ruina y que además son alabados como modelos de no sé qué por parte de una izquierda que propugna la igualdad en la miseria.

Ayer se han comido un caballo de carreras en Venezuela. Se llamaba Ocean Bay el animalito. Un purasangre ganador que costaba una millonada. Lo han raptado, matado y cocinado a la parrilla a mayor gloria del papasito bolivariano. Así también se destruye riqueza, con medio país muerto de hambre nadie se para a pensar que la churrascada les habría salido a mil euros el filete.

Dirán ustedes, no meta miedo, hombre; pero es que lo que se pretende es meter el más miedo posible, porque después no va a haber ni jamelgos de los que echar mano y tendremos que dirigir la vista a las ratas, como las que se comen los personajes de Galdós cuando aprieta el hambre.

Es mejor exagerar que lamentar, y no somos nosotros los que alarman sobre el método que se emplea para conseguir una utópica igualdad a la baja, cortándoles las piernas a los más altos para que todos seamos enanos. Sin creación de empleo, subsidiando la pobreza, sin estímulos, con objetivos miserables y amigos internacionales más miserables todavía, con recortes de libertades que parecían haber llegado para siempre, con una mentalidad cutre sobre todo lo que significa cultura y con un lenguaje zafio, rastrero y poligonero.

Si no es para meter miedo, pregúntenle a Ocean Bay a ver qué opina.

Gerardo Guitián, el Noé de Marcelle

Miércoles, 10 de Junio, 2020

Ha reunido una amplia muestra de fauna exótica y autóctona en ese lugar de Outeiro de Rei

CUANDO FUIMOS A Marcelle para grabar animales, Gerardo Guitián Quiroga (Lugo, 1942), nos hizo una demostración de amor lobo-hombre como las de Félix Rodríguez de la Fuente, revolcándose a merced de las fauces de Rasca y Pica, que si hubiesen querido zampárselo, lo habrían hecho como el feroz a Caperucita.

“La clave es que están a gusto”, dice. Ya se lo oímos en otra ocasión y debemos pensar que es así. Gerardo se confiesa, también como Félix, amigo de los animales. Por eso se pasa la mitad de su vida pensando cómo estar a su lado y al mismo tiempo obtener un beneficio suficiente para el sostenimiento de la actividad.

Lo prueba siendo cazador y también taxidermista. Luego, con vacas, cabras, ovejas, faisanes, y después con avestruces. Por lo visto, con uno de los ejemplares del ave corredora no hace tan buenas migas como con los lobos y un buen día lo ataca, rompiendo para siempre la amistad avestruz-hombre.

De cualquier forma, en 1997 escribe el libro Cómo conocer a las avestruces, donde en 51 páginas resume su experiencia sobre la cría y cuidados del ave más grande que existe.

Es una época en la que llega a tener un centenar de estos animales y gracias a él muchos lucenses conocen la textura de su carne. Salvo algún entusiasta gastrónomo, todos opinábamos de ese plato que “Sí, pero…” y a continuación, cualquier cosa. “Sí, pero donde esté el buey”, “sí, pero tiene un retrogusto que no convence”, etc.

La familia de Gerardo son los propietarios de Filigrana, un referente de la moda lucense durante muchos años. Él trata todo el tiempo de explotar ese lado salvaje tan poco acorde con un negocio que se llame Filigrana.

La afición arranca en su infancia, pues recuerda tener en su habitación toda clase de animales, en contra del gusto de su madre, que se asusta ante cualquiera de ellos, máxime cuando descubre un lagarto entre las ropas de Gerardo y casi le da un síncope.

Después de unas cuantas intentonas decide instalar con una hija un zoológico en Marcelle, dentro de la parroquia de San Martiño de Guillar (Outeiro de Rei), donde reúne en un principio ejemplares de 22 especies para su disfrute. A partir de ahí, como a la gente le gusta, lo hacen público. Un lugar donde esos animales puedan ser contemplados en libertad como en ninguno otro lugar de Galicia.

Son 300.000 metros cuadrados de terreno, por lo que en el reparto, a alguno de los que en cualquier zoo disponen de 50 a 100 metros cuadrados, aquí le tocan 1.500. El récord de afluencia está en 50.000 niños a lo largo de cuatro meses.

Al principio Marcelle recibe más visitantes de las otras provincias gallegas que de Lugo, aunque probablemente hoy ya hayan cambiado las cifras. En ese momento se declara rendido ante los bisontes y espera que le lleguen linces boreales.

Desde entonces colecciona anécdotas, como la de unas australianas que por primera vez comen carne de canguro en Marcelle. Y hablando de comer, incorpora un restaurante que en su momento ofrecía un gran surtido de carnes exóticas, como las de cebra, gacela, reno, bisonte o la ya citada de canguro.

En este tiempo nace en Marcelle el oso Lugo, el cuarto de los existentes, que es llevado a la localidad francesa de Saint-Lary Soulan, una estación de esquí en el Pirineo, donde se habían quedado sin ellos y corren el riesgo de quedarse sin permiso para albergar estos animales.

Hoy su Maison de L’ours es un poderoso reclamo e incluso Lugo tiene una página en Facebook donde se recogen las muchas fotografías que los turistas le hacen al cabo del año. Bueno, cuando estaba abierto.

Polvos y lodos rojos

Martes, 9 de Junio, 2020

El momentazo de la leche

Cuando está a punto de inaugurarse la planta de Alúmina-Aluminio, la mayor preocupación es la contaminación por flúor, no el precio de la energía. De hecho, el alcalde de Xove, Jesús López González, ya había dado su no definitivo a la central nuclear de Regodola y el sí al complejo aluminero.

Los ecologistas Adega y la Sociedad Galega de Historia Natural, entre otros, están en contra de las dos instalaciones, de modo que el precio de la energía tampoco es un problema sustancial para quienes se manifiestan ni a favor, ni en contra, porque sin central nuclear, todos los números cuadran y todo sigue adelante.

Tanto es así que un grupo de periodistas lucenses y madrileños fuimos invitados a conocer la situación de varias plantas semejantes en Alemania, más pequeñas que la que estaba a punto de inaugurarse, más antiguas y menos tecnificadas.

El interés de la visita no era el origen de la energía necesaria, ni su precio, sino el impacto medio-ambiental que causaban en cada uno de sus emplazamientos, el flúor y los barros rojos.

En todas ellas había granjas de vacuno que funcionaban con total normalidad en los alrededores y el momento culminante de la visita vino cuando nos subimos a una montaña de barros rojos con un vaso de leche en la mano para decir con una sola instantánea que ni por tierra ni por aire, las plantas alumineras suponían el más mínimo riesgo a sus contornos, pues algunas llevaban funcionados treinta y más años.

Después Inespal tornó el carácter español por el de Alcoa y el precio de la energía tampoco era un problema. La diferencia, se dijo, es que ahora la cabeza que toma las decisiones está en Pittsburgh.

Apenas cuarenta años después, el problema es el precio de la energía y los barros rojos. Pues nos hemos lucido.

Silvia Jato, nacida para Pasapalabra

Martes, 9 de Junio, 2020

La lucense se gana el reconocimiento general durante los cinco años en los que presenta el popular concurso

EN LUGO LE llaman la Larousse, por su memoria y sus buenas notas; todo con sobresalientes y un 8,4 en Selectividad. Podría haber sido la Espasa-Calpe, pero sus compañeros tiran hacia Francia, quizás porque Silvia Jato (Lugo, 1971) tiene ya entonces una elegancia afrancesada que la distingue, haciendo honor a su madre, Carmen Núñez, una jovencísima Miss Lugo de 16 años, y una Miss Baralla más joven aún.

Por lo tanto, lo de exhibirse ante el público no es ajeno en la casa de los Jato. Carmen ha hecho sus pinitos y Manolo Jato se expone todas las semanas en canchas repletas de gargantas vociferantes, que todavía es peor. Al igual que su hermano Manuel, presente una temporada en 1ª con el Breogán.

Quizás por eso la pasarela nunca le impone demasiado como para no enfundarse las bandas de Lugo, Galicia, Miss Nacional y primera dama de honor de Miss Europa, amén de otros títulos. Y quizás por eso, cuando pasea palmito por Europa, la oferta para presentar “Sabor a ti” en la TvG no le asusta ni mucho ni poco, y da el salto a la televisión, donde le espera un recorrido casi completo por todas las emisoras.

Ya está con su licenciatura en Económicas y Empresariales en el CEU San Pablo, pero la fuerza del medio y su idoneidad para el mismo la atrapa de tal manera que hasta hoy.

Si nos quedamos en Lugo, al hablar de Silvia hay que hacerlo también de San Xoán do Campo, donde vincula sus recuerdos materiales al sabor de los platos de su tía Concha. Los espirituales están ante la capilla de la Virxe dos Ollos Grandes, a donde acude con frecuencia. Y luego, el baloncesto, claro; una actividad a la que ella misma está a punto de engancharse… si no se la desaconseja su madre, posiblemente con la vista puesta en los platós.

La verdad es que Silvia solventa la papeleta en todos los retos televisivos que le ponen delante, pero sus condiciones naturales encuentran el hábitat más favorable en el formato de Pasapalabra, un programa muy rígido, pero que necesita la agilidad, viveza y memoria que solo un ramillete de presentadores pueden darle. Ella acumula pruebas fehacientes a lo largo de cinco años.

El resto de su currículum permite citar un buen número de premios conseguidos, aunque Pasapalabra _ cuya nombre original es El Juego del Alfabeto _, se lleva prácticamente todo el palmarés.

Hay un récord que no tiene. Ella hace 1.118 programas del concurso en Antena 3, pero Christian Gálvez, otro presentador que demuestra su dominio del formato, lo conduce en 3.292 ocasiones. Ahora, cuando A3 recupera los derechos y ha comenzado su periplo al frente del mismo Roberto Leal, se llega a decir que Silvia podría tener una sexta temporada, pero no se confirma.

Aún siendo una de las presentadoras más cultas de la tele actual, con tanta sobreexposición es difícil salir indemne sin ninguna polémica adjunta y Silvia vive dos de muy poca monta, pero bastante repercusión, como suele ocurrir en un medio tan popular.

Una es con ocasión de llamar pueblecito a Valencia, donde no vieron todo el cariño con el que ella lo había pronunciado. Curiosamente, a continuación se une sentimentalmente con el expresidente valenciano Alberto Fabra, devuelto a la actualidad hace unas semanas por contraer covid 19.

La otra polémica, arranca de una entrevista a una joven musulmana, sólo explicable si acudimos a la sensibilidad con la que hoy se viven las relaciones con el Islam y lo precipitado de muchas reacciones del público.

Crispa y crisparás

Lunes, 8 de Junio, 2020

Lo que falta, a izquierda y derecha del pasillo

Tanto el pacifismo, el feminismo o el ecologismo, en positivo; como el racismo, el fascismo o el golpismo, en negativo, son banderas desgajadas de un mismo tronco, el humanismo, o si lo prefieren, con mayor detalle, el humanismo democrático.

El resto son ganas de manipular y de sacar tajada política cada vez que una noticia o una fecha al año da pie para ello. ¿Consecuencia? Se pierden fuerzas por todos los agujeros porque todavía queda un buen número de ciudadanos que está dispuesto a luchar en las causas justas, pero no a ser manipulado en algaradas, caceroladas, escraches, correcalles y demás fiestukis de rebeldía pancartera que buscan la foto del día siguiente para que se vean con profusión unas siglas u otras.

En sociología las llaman las causas de los nuevos tontos útiles, siendo en sí mismas tan indiscutibles como la sanidad, la enseñanza o la alimentación.

Toca racismo y el mundo entero brama en contra, como si hubiese descubierto de repente que todas las noches duerme con él bajo su cama. ¿Yo racista? ¡Que no me entere!

Y se lanza a romper las farolas del barrio que acaba de pagar con sus impuesto, contra los que también renegará, porque si alguien se le ocurre dejarle sin algún servicio, llamará a la policía para que machaque al desalmado antes de averiguar si es blanco, negro o se ha caído de un satélite chino.

Viva el 8M, grita Sánchez después de poner en peligro la convivencia entre los españoles once veces, después de mentirles doce y antes de repetirlo sin reparo las que haga falta. ¿Cómo se las arregla usted con el feminismo? ¿Solo miente a los hombres? ¿Y con el racismo? ¿Solo miente a los blancos? ¿Y con el golpismo? ¿Solo existe cuando no lo dan sus socios?

Muchas banderas desgajadas y poco compromiso diario. Mucho brote indignado y poca coherencia continuada.