Marianela Aguilera, condesa a su pesar
Domingo, 14 de Junio, 2020Su suegro, el conde de Alba de Yeltes, mata a su hijo y marido en un arrebato de locura, por lo que hereda el título antes de tiempo
EL CONDADO DE Alba de Yeltes pasa en 1968 de su undécimo titular, Gonzalo de Aguilera Munro, a su nieta, Marianela de la Trinidad Aguilera y Lodeiro (Lugo, 1940).
¿Por qué la generación intermedia entre uno y otra no llevó el título? La respuesta es una historia apasionante.
Aguilera Munro es el pionero de la radiofonía sin hilos en Salamanca. Representante de la vieja hidalguía castellana, patriota y militar, pero también científico e ingeniero vanguardista en todo lo relacionado con la electricidad. Su madre, la escocesa María Ada Munro Suffling, tiene a sus dos hijos de soltera y tanto ella como su padre mantienen escasa relación con ambos.
Luis Arias González publica en 2013 una biografía de Gonzalo subtitulada Vidas y radicalismo de un hidalgo heterodoxo (Ed. Univ. Salamanca), donde se lee que es conde de Alba de Yeltes desde 1920, un año después de morir su padre. Es miembro de la sociedad madrileña Radium y asombra con las audiciones de conciertos que llegan por el aire desde Gran Bretaña.
Como capitán de Caballería y políglota, ejerce de cicerone para los periodistas extranjeros que visitan el frente durante la guerra. Lo hace a las órdenes del general Mola, del que es jefe de prensa, como también lo será de Franco, aunque no es franquista, sino monárquico y espera la vuelta de Alfonso XIII o de don Juan.
Furibundo enemigo del comunismo, llega a decir: “El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?”
Su hijo mayor, Gonzalo de Aguilera Álvarez, se recupera en el hospital lucense de Santa María de las graves heridas sufridas. Allí es cuidado por la enfermera voluntaria María Concepción Lodeiro López, de la que se enamora. En 1941 nace en Lugo la hija de ambos, Marianela de la Trinidad.
En los años siguientes, Gonzalo junior permanece en Lugo como oficial de complemento en el Regimiento de Caballería nº 15 de Cazadores de Talavera, acuartelado en Garabolos. Sus miembros crean la Cofradía del Santo Entierro, cuyo primer hermano mayor es el abogado y capitán de Caballería, Ignacio de Otto.
Gonzalo tiene un hermano menor, Agustín, que cumplirá el servicio militar en el mismo regimiento de Lugo. Las relaciones de ambos con su padre distan de ser óptimas.
El 29 agosto 1964, en un arrebato de locura, el conde de Alba de Yeltes los mata a los dos con un revólver en su finca de Sanchiricones (Matilla de los Caños).
Agustín de 39 años, entra en la habitación de su padre, víctima de enajenación mental y manía persecutoria contra sus familiares. El conde saca un revólver escondido y dispara contra su hijo, que huye por la casa. Lo persigue hasta la puerta de la cocina, donde lo remata.
Durante la persecución se encuentra con su otro hijo, Gonzalo, de 47, que acude al oír los disparos, y lo mata de un tiro en el pecho. Su esposa, Francisca Magdalena Ruiz, de 72 años de edad, al ver que su marido la amenaza con el revólver, se guarece en su dormitorio y sale al exterior por un balcón. Luego se entrega a la Guardia civil y es internado en un psiquiátrico. Morirá el 16 de mayo de 1965.
Ni Concepción, ni su hija Marianela se encuentran allí en ese momento. Ambas han viajado a Lugo para atender los preparativos de la boda de Marianela con Francisco Maíllo.











