Lo que lastra Lastra
Viernes, 15 de Mayo, 2020
No se saldrá subiendo impuestos, Lacalle dixit
Salvo los economistas que cobran directamente de las arcas públicas, y no todos, el resto está de acuerdo en que un aumento del gasto basado en la subida de impuestos da como resultado la película de Juan Antonio Bayona, lo imposible.
Pese a ello, hoy no existe en España otra hoja de ruta que no sea impuesto a la riqueza y cascada de gasto al sector necesitado pero improductivo. Como decían los romanos, ruina montium, aunque ellos la utilizan para extraer oro de la tierra, y nosotros vamos camino de sepultarlo.
Como saben hasta los niños de pecho, el gasto público español está lastrado por una cantidad de cargos que no tiene parangón en ninguno de los países con los que debamos compararnos. De vez en cuando nos lo refrescan por si a algún gobierno se le ocurre echar un ojo y tomar cartas en el asunto.
La nomenklatura se defiende diciendo que buena parte de esa cifra son concejales y alcaldes de entidades pequeñas sin sueldo. Pero no es verdad. Cuando los descuentas, la cifra de cargos y asesores sigue siendo desorbitada y con la llegada de Sánchez, Iglesias y demás familia, mucho más, porque hubo que contentar a un número mayor de chupópteros de distintas ganaderías tras la negociación de Lastra. Curioso.
Si estuviese reflejado en una eficiencia administrativa que te cagas lorito, pues bueno, aún podría tener un pase, pero la gente sabe que hay oficinas sobrecargadas de trabajo y otras donde pasan meses sin que se mueva un papel con sueldos de rajás.
Esa es otra. Háblales de una rebaja de haberes, pequeñita, simbólica, solidaria, como la de cualquier hijo de vecino y se les abren las fauces en una risotada que ni Mota cuando hizo aquel sketch en el que un diputado se tronchaba al leer una iniciativa de rebaja.
Cuando el cine quiere pintar a un tirano, en la primera escena lo vemos subiendo impuestos.











