Archivo de Abril, 2020

Pol Herbón e o spot que lle cambia a vida

Jueves, 2 de Abril, 2020

Participa na construción do Pazo de Tella, do Valle dos Caídos e na rodaxe de curtas, series e anuncios

HAI 61 ANOS inaugurouse a basílica do Valle de los Caídos, unhas obras nas que participa José Manuel Pol Herbón (Castroverde, 1940) cando ten 19 anos. El mesmo é quen fai un repaso á súa vida.

Nazo en Serés, que se le igual do dereito que do revés. Alí estou uns catro anos, porque despois fomos á casa de Baldomero Pestana, en Pozos.

Á escola fun aos doce anos en Quetesende. Logo xa viñemos para caseiros de Tella, para as Aceas, en Adai. Alí fun uns dous anos con Manuel Franco Carballeira. A min o colexio gustábame como o trigo ás pitas. Estudaba de seguido e quedábanseme as cousas.

Antes, polo xeral, as festas comezaban ás cinco ou ás seis. Ata as once, que ceabamos. Logo, ás doce ou á unha, empezaba a verbena ata as tres ou as catro. Por exemplo, en Adai recordo que viña a Garda Civil e levantaba a verbena porque querían marchar ao seu cuartel de Gomeán.

Os presos viñan de Lugo pola mañá para traballar no pazo de Tella e volvían a Lugo pola noite. Ao mediodía levábanlles unhas perolas. Tamén fixeron uns barracóns onde logo dormían e andaban soltos, que algúns aínda casaron no pobo. Alí estaban vixiados por un que era cabo, pero tamén comentaban que lles dera un salvoconduto para que andasen por onde lles petase. Algún facía tamén algún traballiño na casa dos veciños e dábanlles cousas. Alí aínda botaron ben tempo esculpindo o escudo de España.

Se non estou equivocado foi Suances o que lle levou a carta de convite de Franco a Tella para que fose visitalo a Meirás. E Tella contestoulle: A distancia que hai de Adai a Meirás, haina de Meirás a Adai. E non foi.

Unha vez vin a un tipo cun revolver. Puña un papel e facía puntería. Foi a primeira vez que vin unha arma. Quen a tiña díxome: Ti senta aí. E cando mo dixo, mexeime nos pantalóns. Era Xosé Castro Veiga, coñecido como O Piloto, que o mataron en Belesar e está soterrado en San Fiz de Asma, aló en Chantada.

Botei doce anos de taxista en Madrid, cinco de noite e sete de día. Os de noite collía o taxi ás oito da tarde e non o deixaba ata as oito da mañá. E despois, unha furgoneta de reparto de fariña. A cama só a vía os mércores porque libraba do taxi. E aquí no Corgo, 23 anos e sempre, sempre a disposición do público. Nunca tiven hora de estar na cama.

Tiña unha amiga que era corista de Celia Gámez. Aquela corista adornaba a un home. Eu tiña bigote. Deume por levar pola década dos sesenta un tipo Dalí. E díxome ela: Non che dou máis bicos, que se me meten as barbas na boca. Polos bicos afeitei o bigote e nunca o volvín a deixar. Nos sesenta en Madrid coñecín a Orson Welles.

Eu fixen un curso de paracaidista en Alcantarilla cando rodaron Trinca en el aire, chamada así por Antonio Casal, Jorge Mistral e Fernando Fernán Gómez, na que tamén traballou Xan das Bolas.

E un día falando cos camioneiros de Lence dinlle: Non sei que imos facer co leite. Vai haber que tiralo ao río. Había moita produción, pero non tiña saída. Sae Lence de comer cos empregados e dígolle: Suso _ eu xa coñecía aos pais, porque suministraran leña para unha máquina de vapor na fábrica das Aceas _, facemos un anuncio para o leite Río? E dixo: Si e aproveitamos que estamos no Ano Santo Xacobeo.

Eu viña por Ramón Ferreiro e os estudantes, uns dun lado e outros doutro, todos berrando: Ei, galopín! E lévasme o leite!

Logo fixen os de Patacas Pereiro e Aixam. E logo, ben sabes ti, Vinte séculos de noivado, O bezoar, El Grial de Ancares, Herexes e Hitler, Garbo… e Araceli. Eu fun o armadanzas de todo.

Condena a la edad

Jueves, 2 de Abril, 2020

Los jóvenes y fuertes, primero

Ni siquiera aparece especificada en el texto de la Constitución porque a buen seguro, el legislador entiende que es una exageración hacer una referencia explícita a ella.

La Constitución habla de la igualdad de los españoles ante la ley y rechaza que “nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” sean motivos de discriminación entre ellos.

No cita la edad, mira tú qué cosas, porque a estas alturas de la civilización humana, 1978, piensan sus redactores, que nadie va a exhibir esa cuenta para suprimir derechos. Pero estaba equivocado. Hoy se intenta suprimir hasta el derecho a la vida.

El Servicio de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalitat de Cataluña recomienda no intubar a los mayores de 80 años, limitándose a proporcionarles una “oxigenoterapia con mascarilla”, así como a optimizar recursos evitando ingresos de pacientes con escaso beneficio, para que redunde en aquéllos que puedan aspirar a una mayor cantidad de años de vida salvados.

La pandemia pone a cada cual en su sitio y aunque solo sean gotas en un océano de solidaridad, el nazismo acaba por enseñar la patita para establecer nuevas clases sociales a partir de la fecha de nacimiento. En cualquier momento añaden la ideología y los no independentistas van a tener que ir a curarse en Sierra Morena.

En cualquier caso no sería inédito. Circulan por ahí las declaraciones de un simpático mosso de cartabón que al enterarse de que Seat fabrica respiradores en Martorell, se ha apresurado a reclamar en voz alta que sean para Cataluña, para el mundo “y si sobran, para España”.

Dicen que después de esto vamos a ser más buenos. No lo creo. Es posible que la bondad crezca en quienes ya se cultiva, pero donde hay maldad, se va a salir del mapa.

Morir abordado por un portaaviones inglés

Miércoles, 1 de Abril, 2020

El lucense Máximo Cea regresa de Argentina cuando es víctima de un disparatado accidente marítimo

LA ORQUESTA DEL trasatlántico Florida toca una de las piezas de su repertorio cuando sucede el accidente. Ellos tienen más suerte que los músicos del Titanic, pues todos salvan vidas e instrumentos. No así otras 35 personas que mueren aquella tarde del primero de abril de 1931 frente a Málaga.

Uno de ellas es el jornalero Máximo Cea Núñez (Lugo, 1891), que regresa de Buenos Aires hasta Barcelona como emigrante golondrina.

La emigración golondrina se desplaza a los países con trabajo en determinadas épocas del año para regresar a sus puntos de origen una vez acabada la temporada.

Él y el almeriense Santiago Martínez son las dos únicas víctimas españolas, pues el Florida no suele ser un trasatlántico habitual de los españoles.

El barco, de 20.000 toneladas, pertenece a la Compañía Francesa de Transportes Marítimos, de Marsella y viaja con 500 pasajeros y 160 hombres de tripulación.

A cuarenta millas del puerto andaluz, el paquebote va a sufrir uno de los accidentes más extraños de la historia, al ser abordado por el portaaviones inglés Glorious, que se encuentra de maniobras en el Mediterráneo con otros veinte buques de la escuadra inglesa.

Los pasajeros observan cómo los barcos se mueven en todas direcciones, entre ellos, el portaaviones Glorious, que es el atractivo principal de aquel espectáculo. De su cubierta parten quince o veinte aparatos para volar sobre el transatlántico a escasísima altura. El portaaviones cruza cerca de éste en varias ocasiones y a gran velocidad, puesto que en una de sus travesías ha cubierto el recorrido entre Londres y Malta en menos de 48 horas.

A las cuatro de la tarde, después de comer, los pasajeros se entretienen con la vista de la flota y la música de Carlos Flores y su orquesta, unos músicos argentinos que embarcan en Las Palmas y que pagan en especie su billete a Barcelona.

El Florida entra en un banco de niebla. Funcionan las sirenas y se toman precauciones. Acorta su marcha, pero el pasaje comienza a preocuparse.

Minutos después se distingue el sonido de una sirena inglesa muy cercana, a la que contesta el Florida. Una nueva señal estridente advierte que el portaaviones está encima del paquebote. Un segundo más y su enorme masa rasga la niebla para empotrarse contra ellos en medio de un enorme estruendo.

Lo ha alcanzado a estribor, en la zona de los alojamientos de tercera clase, donde viajan todas las víctimas.

Para transbordar al Glorious, los pasajeros de primera sólo tienen que saltar la barandilla del Florida, pero tras ellos llega la avalancha de viajeros de segunda y tercera. No todos pueden pasar al mismo tiempo, porque solo es posible ir de uno en uno a través del estrecho pasaje.

Casualmente, la cubierta superior del transatlántico y la plataforma del portaaviones se hallan en el mismo plano horizontal, lo que facilita el salvamento, pero poco después el buque empieza a hundirse, y es necesario colocar un tablón y unas amarras para continuar la evacuación, que se prolonga más de hora y media en medio de gritos, lágrimas y alaridos de los que aguardan su turno.

Las mujeres y los niños tienen prácticamente el mismo tratamiento que los varones. No se puede evitar dado el tropel de gente.

El doctor español Gamboa, se niega a subir al Glorious, y recorre todos los camarotes de tercera para indicarles el camino de la salvación. Después, atiende a los heridos, por lo que es propuesto para la cruz de Beneficencia y la del Mérito Naval.

Jacas y caballos

Miércoles, 1 de Abril, 2020

Arde Troya

Con razón lo han bautizado como la tormenta perfecta. A una brutal pandemia semidesconocida se enfrentan los gobernantes más inútiles, aliados con los peores enemigos del país que supuestamente se trata de salvar. En el guión solo falta una gota fría, y eso que hoy entramos en abril.

La irresponsabilidad de Sánchez va camino de epopeya. Se contará, como la Ilíada, en hexámetros dactílicos, con el virus troyano amenazando la ciudadela y Nadia Calviño en el papel de la bella Helena.

Recuerden cómo empieza la de Homero: Una peste asola el campamento aqueo. El arúspice consultado al respecto vaticina que la peste no cesará hasta que una esclava de Agamenón, sea devuelta a su padre. Después se lía mucho la cosa.

Si aquí tenemos algo claro es que hay peste y que ese jinete del Apocalipsis al que muchos creían descabalgado galopa y corta el viento cuando pasa por El Puerto caminito de Jerez.

El resto es un juego de intereses que se distinguen por dos rasgos fundamentales. “A ver cómo salgo yo de éstas con el mínimo daño político” y “A ver cómo salgo yo de éstas con la mayor ganancia política”. Menelao y Paris. Sánchez e Iglesias, y en el medio, Helena Calviño.

Los dos comparten un tercer rasgo común: “A ver cómo me las maravillo yo para echarle el muerto al PP y a sus míticos recortes”. ¡Bravo por la cuadrilla! ¿Franco libra hoy?

Entretanto, los aqueos, los espartanos y los troyanos, que somos todos los demás, muriendo a puñados, y eso que las bajas siempre son menos gracias a la extraordinaria contención que ejercen los galenos, que no es tribu sino gremio.

En medio de la guerra han soltado ahora la nacionalización de las empresas. No hacen falta gafas de aumento para saber que el caballo de Troya se llama Chávez.