Archivo de Abril, 2020

Pardo Baliña, el abuelo de la Medicina española

Martes, 7 de Abril, 2020

Su salud de hierro le permite jubilarse a los 82 años, porque ha perdido oído, pero sigue con la consulta hasta los 104

LA PRENSA NACIONAL le dio el título de Abuelo de la Medicina Española al cumplir los 101 años, cuando todavía le faltaban por vivir otros tres. En realidad, Manuel Pardo Baliña (Lugo, 1875) ya tenía la encomienda de la Orden Civil de Sanidad con los 80 años de profesión, ya era pionero en el uso del primer aparato de Rayos X de Lugo y le disputaba a Galo Leoz el récord de permanencia en activo de la medicina española.

De hecho, prácticamente hasta su fallecimiento, Pardo Baliña atiende a algún que otro amigo con certeros diagnósticos, obtenidos gracias a una concienzuda actualización de conocimientos a través de revistas especializadas a las que está subscrito.

Barbudo, soltero, creyente, madrugador, con salud de hierro, excelente vista, grata conversación y fino humor, el tertuliano Pardo Baliña fue fiel al Círculo das Artes hasta el día de su muerte. Allí desgrana atinadas opiniones y alguna que otra verdulería sobre mujeres a las que atiende en sus ochenta y muchos años de experiencias. Entre ellas, las referidas a amas de los curas, las más solicitadas, siempre con la discreción que se le imagina.

Tiene dos tertulias, la de O Sifán y ésta del Senado, que forma con Julio Pérez de Guerra, Jesús Rodríguez Pedreira, Manuel Vázquez Seijas, Nicandro García Armero y Narciso Peinado.

Y tras el Círculo, la catedral.

Se licencia en 1901 y recibe el título de manos de la Reina. Hace de todo, pero acaba especializándose en partos y ginecología, a cinco pesetas por tres consultas. Fue supernumerario del hospital municipal (1919), subdirector del Instituto de Higiene (1926) e inspector municipal de Sanidad (1927).

Premiado varias veces y reconocido por mérito en el trabajo como no podía ser de otra forma, le atribuye su longevidad a Dios, que así lo ha querido.

No recuerda haber estado enfermo, salvo catarros y la gripe de 18. No ha guardado cama jamás, sin que ello esté relacionado con su profesión. Fuma hasta que lo deja cuando nota que le hace daño, ya con una edad avanzada. Bebe, pero siempre con moderación y no perdona un café solo diario.

Tampoco le gusta decir que ha salvado vidas. “Nosotros ayudamos lo que podemos”. Pero al mismo tiempo recalca el sufrimiento que le ocasiona el ejercicio de la medicina, por la responsabilidad y su compromiso. El mayor peligro, las cesáreas: “Si el chico se salvaba, la madre moría víctima de la infección, al menos en el medio rural”, le confiesa en una entrevista a Rivera Manso.

Al margen de la medicina, a Pardo Baliña le debe el Museo Provincial la entrega de muchas piezas arqueológicas

El recibidor de su casa está dedicado exclusivamente a cuadros de Romero de Torres que enmarcan el título de médico bacteriólogo del Instituto Provincial de Sanidad fechado en 1919. En la puerta, una placa con su nombre y un borrón donde ponía Médico y que él ordena eliminar cuando se retira.

La jubilación del ejercicio directo la decide al cumplir los 82 años, 22 antes de su fallecimiento: “Me di cuenta de que mi oído no marchaba ya como antes. Para ser tocólogo hay que tener muy buen oído. Eso es fundamental.”

De Rafael Vega Barrera guarda el mejor recuerdo: “Era un cirujano fuera de serie, sabia hacer cualquier cosa…. menos tocología. Yo no he visto operar a nadie igual y conste que he trabajado también en el extranjero”. Sí, en París, donde se corta la barba que se deja porque sangra al afeitarse. “Tuve que dejármela de nuevo porque las chicas no me conocían. Y hasta hoy”, dice cuando camina hacia centenario.

O realista, o divertido

Martes, 7 de Abril, 2020

Chaplin y su mundo de goma

Desde esta noche TvE nos promete una escacharrante serie titulada Diarios de la cuarentena, un reflejo realista, íntimo y divertido de la pandemia con risas aseguradas.

Vamos a darle al proyecto el beneficio de la duda, a la espera de que el juicio que merezca sea con las pruebas ante oculum; pero sí podemos adelantar que el reto que nos presentan parece altamente complicado.

Si el reflejo es realista, podrá ser íntimo, pero dudo que logre ser divertido, porque por muchas que sean las personas que han salido haciendo el payaso en las redes, son muchas más las que lloran o se lamentan. Y eso sin necesidad de que les afecte directamente ningún fallecimiento.

Somos conscientes de que vivimos tiempos en los que huimos del luto como de la propia peste bajo el principio general de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que se desarrolla en un amplio articulado de egoísmos supinos, desde una rendida admiración por la eutanasia, hasta la justificación ético-estética de que hay que dejar que los ancianos se mueran, porque total…

En esos pilares se asienta la posibilidad de emitir hoy una comedia del confinamiento “realista y divertida”. Digan ustedes que hacen una astracanada del dolor común y a lo mejor tiene un pase si son tan hábiles en la escritura como Aristófanes, que está por ver.

Pensarán que siempre se ha recomendado poner buena cara al mal tiempo, y es cierto. Pero a su lado hay otras muchas recomendaciones contra la burla de los que sufren. Charles Chaplin se rió de la crueldad de Hitler mientras éste la ejercía a manos llenas y aún hoy se ve con agrado El gran dictador.

Pero el mundo de Chaplin no era realista. Era de goma. Es una cuestión de calidades. Así que mucha suerte a esos Diarios de la cuarentena, ¡y a no cagarla!

Viruca Yebra, cronista de la loca Marbella

Lunes, 6 de Abril, 2020

La sarriana ha vivido en primera línea los nacimientos de la jet-set marbellí y la Xunta gallega

CUANDO MARBELLA ARDÍA en fiestas, ella avisaba del fuego. A Elvira/Viruca Yebra Villanueva (Sarria, 1959), la vida y su trabajo la llevaron a lugares que jamás había sospechado cuando estudia, y uno de ellos fue esa primera línea de los años en los que el verano de Marbella se había convertido en la principal fuente de noticias de España, incluida la Moncloa.

El padre de la periodista, Luis Yebra Somoza, estuvo al frente de Gráficas Yebra hasta su fallecimiento en 1985, cuando la empresa pasa a manos de los Nogueira y cambia su nombre. Pero también escribe, e incluso hace de negro para los alcaldes de Sarria y ayuntamientos limítrofes, ayudándoles a que sus Saluda de los programas festivos digan algo coherente.

Su madre, Milagros Villanueva García, es librera. Por lo tanto en la familia ya se anuncia la vocación de Elvira.

Su licenciatura en Ciencias de la Información por el Centro Universitario San Pablo C.E.U, su diplomatura en Relaciones Públicas y Marketing por la Cámara de Comercio de Madrid, y sus estudios de Sociología y Políticas, podrían haber dado cualquier otro resultado.

De hecho, su trayectoria no lo anuncia, pues tras su paso por El Ideal Gallego y Ya, forma parte del Gabinete de Prensa de UCD, hacia finales de los setenta, y es jefe de Prensa de la Escuela para la Democracia, con Landelino Lavilla.

De ahí, salta al entorno de Gerardo Fernández Albor, que está en labores de construcción de la autonomía gallega y de su gobierno. “Entonces era más importante el Ayuntamiento de Santiago que la propia Xunta”, reflexiona Viruca con el paso del tiempo.

En 1986 es nombrada delegada de la Xunta de Galicia en Madrid y asesora del presidente, pero ese mismo año entra a trabajar en ABC y Anson la envía a la Marbella de Jesús Gil, a punto de explotar en saraos.

Allí se casa y allí se queda. Lo hace con Ricardo Bocanegra, un apellido tan enraizado con el crecimiento de Marbella como Alfonso IX con el de Sarria. En el medio suceden tantas cosas que sólo ella podrá contarlas algún día, si le da por la memorística, como ya hizo en El fuego del flamboyán, su primera novela, que es memoria cercana, aunque no propia.

En la suya tendría que hablar de la vida frivolona de Madrid, de la fundación del Club de Periodistas Gallegos, del programa Sapore di sale, en Canal Sur; del premio Gallego del Año, de la Federación Internacional de Restaurantes Gallegos o la Asociación de Artistas Gallegos en la Diáspora. Y en Marbella, del Club Internacional, de la Casa de Europa, de la Asociación de Mujeres y de algunas iniciativas más que complementan la labor periodística, o se adentran directamente en la de promoción cultural y social, una imagen tan alejada de la que se asocia a la nueva Marbella.

Tendría que hablar también de sus problemas con Jesús Gil, que le impide hacer información municipal debido a sus acusaciones de despilfarro por aquellas fiestas donde el alcalde entierra hasta tres millones de pesetas cada noche, una cantidad que a ojos de hoy resulta una auténtica bagatela.

Y de sus premios y reconocimientos, como la T de Triunfador, el Venus de Marbella, el Bogavante de Plata _ que suena tan apetecible _, el de Gallega Universal, la Cruz Europa de Oro, el premio de Cultura del Ayuntamiento de Marbella…

Tendría que hablar de su colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria y de tantas otras cosas que le auguramos dos o tres volúmenes por delante. En el primero, dedicado a Galicia, nos enteraríamos de muchos secretos que hoy guarda en cofre con lógica fidelidad institucional.

Espiga de capullos

Lunes, 6 de Abril, 2020

Mainat, devolviendo favores a Pujol

En situaciones límite como la presente, cada quisque queda retratado como lo que es sin posibilidad de escapatoria. O estás a la altura de las circunstancias, o eres un mierdecilla muy prescindible.

Entre el pueblo llano vemos comportamientos de esta segunda categoría entre los que campan a sus anchas, como si la pandemia no fuese con ellos. Son como los listillos que siempre tratan de saltarse las colas en perjuicio de los demás. Unos imbéciles sin la patatita para el kilo y punto.

Pero en ese mismo grupo están los que actúan amparados en siglas, o incluso desde cargos de representación, para demostrarnos cuán peores son los enemigos de dentro.

En este apartado destacan, a gran distancia de los segundos, ERC y Bildu, que el pasado 24M han unido sus fuerzas con el fin de despenalizar las injurias contra la Corona y España, iniciativa que sin duda los encumbrará en los libros de historia… de la lepra.

Tampoco va a quedar sin diploma una tal Irantzu Varela, colaboradora de Juan Carlos Monedero en su chiringuito televisivo, a quien se le ha ocurrido una medida clave para estos críticos momentos: No hay que aplaudir ni a la Policía, ni al Ejército. Su candidatura al premio Fastenrath parece imbatible.

La diputada autonómica en Madrid, Vanessa Lillo, se suma a colaborar con esta reflexión solidaria: “Si algo está poniendo en evidencia el coronavirus es que a este sistema le revientan las costuras. Tenemos que aprovechar esta oportunidad”. Sí, es de Podemos.

Los indepen catalanes se están hartando de injuriar a España mundo adelante, pero nos quedamos con lo dicho por Josep María Mainat, tonto de profesión: ”Fingiremos que estamos afectados y cuando vengan los policías les escupiremos a la cara y huirán acojonados. No me parece mala idea”. ¿Cómo no vamos a ser líderes en Covid19?

Vales Faílde, accidente, suicidio, asesinato…

Domingo, 5 de Abril, 2020

La muerte del destacado sacerdote de Rodeiro el Viernes Santo preside las tertulias del año 1923

FRANCISCO JAVIER VALES Faílde (Rodeiro, 1872) es lucense de diócesis y de familia. Su madre, Carmen Failde Tojo, está emparentada con el obispo de Valladolid, José Antonio Ribadeneira Villaguisada, nacido en el lugar de Loureiro, de Miguel de Buciños (Carballedo). Él mismo estudiará Teología en Tui, donde es deán de la catedral su tío Benito María Failde Rivadeneyra. En cualquier caso, toda la trama familiar está estudiada en detalle por su pariente Javier Diéguez Diéguez (Lucensia nº 27. Lugo, 2003).

Vales no es ningún desconocido. Durante años su nombre está presente en las páginas de los periódicos, bien por sus cargos, sus trabajos literarios, libros y artículos; su actividad académica y muy especialmente, por su cercanía a la familia real como capellán, preceptor de los infantes y confesor de sus majestades.

Sacerdote, abogado, sociólogo, biógrafo de Rosalía, confesor y capellán de Alfonso XIII y de la reina Victoria Eugenia, preceptor del príncipe de Asturias y de las infantas, receptor de los reales palacios y capillas, académico y conferenciante, Vales es todo un personaje de primera línea en la España de 1923, hasta que aparece degollado en su domicilio de Martín de los Heros. ¿Por qué? Veamos algunas hipótesis:

1.- Romanones, ministro de Gracia y Justicia avanza la posibilidad de que Vales haya sufrido una hemoptisis, una expectoración de sangre pulmonar que le causa la muerte en una fecha tan significativa como es el 30 de marzo de 1923, Viernes Santo. La versión es increíble y el propio Romanones la desmiente.

2.- Madrid sufre una epidemia de gripe y él se declara muy cansado.

3.- Vacante el obispado de Sión, la prensa informa un mes antes que el Gobierno lo propone a él. Este hecho le produce una gran inquietud.

4.- Su hermano Salvador lo ve a través de la puerta, incorporado en la cama, con la cabeza inclinada, la traquea seccionada, una navaja barbera a su lado y un rastro de sangre.

5.- Ha sido degollado con una navaja, bien por su propia mano, bien por mano criminal.

6.- El sacerdote y escritor chantadino Avelino Gómez Ledo llega a decir que se trata de un accidente, cuando Vales intenta afeitarse.

7.- Una circunstancia que lo validaba todo. Vales era confesor de los reyes y preceptor del príncipe de Asturias. Por esa vía se entera de secretos mayúsculos que afectan a la monarquía y alguien de las más altas instancias _ un conde con influencias, se especula _, decide que debe ser apiolado, trabajo que se encarga a una banda criminal al estilo Prim.

8.- El Vaticano se opone realmente a su designación, tal como él teme. La negativa acaba por trastornarlo.

10.- Hay motivaciones de índole erótica.

11.- Está relacionado con la prostitución.

12.- Eugenia Montero escribe: “Entre la reina y el capellán de honor de la Real Capilla existió un sentimiento de mutuo respeto y de afinidad espiritual, mas se dijo, con la discreción que su figura merecía, que Vales y Failde estaba enamorado de su reina”.

13.- Valle Inclán: “El sacerdote muerto aspiraba a una mitra de mucha categoría; en Palacio había quiénes le apoyaban y quiénes le atacaban”.

“Era, por otro lado, el confesor de la reina… de quién estaba enamorado y a la que hacía comulgar con una hostia no consagrada… En vista de los desengaños amorosos y de otra índole, había decidido suicidarse el Viernes Santo…”

Portabales, el director al que no se le puede hacer huelga

Domingo, 5 de Abril, 2020

Su llegada al Instituto es un diario homenaje a su docencia, entre vítores y reconocimientos de los alumnos

LA IMPRONTA DE Valentín Portabales Blanco (Maside, 1829) entre las generaciones de lucenses que viven de mozos el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX, ocupa buena parte de sus adolescencias, porque el catedrático es una personalidad que se hace notar y porque muere con 92 años, suficiente para conocer a miles de ellos, tal día como mañana de hace 99 años.

El nombre de su preceptor de Latinidad en Maside es Gabriel Fernández y bien merece recordarse por la categoría del alumno. Desde 1841 estudia Teología, Filosofía y el primer año de Jurisprudencia en Valladolid.

Allí se convierte en profesor de Griego el año 1855 y el 1873 recibe la investidura de doctor en la Facultad de Filosofía y Letras. Es catedrático de griego y hebreo en el Seminario de Ourense durante nueve años, hasta ser nombrado catedrático de Latín y Griego del Instituto de Lérida en octubre de 1863, pero es trasladado a Lugo en noviembre del mismo año, de donde no se mueve hasta su fallecimiento, 58 años después.

Fue secretario del Instituto en 1864 y su director desde 1878. Académico corresponsal de las tres nobles artes de San Fernando, de la Comisión de monumentos y vocal de la Junta diocesana de construcción y reparación de templos. Corresponsal de la Real de Ciencias y Letras de Cádiz; socio correspondiente del Círculo Filológico matritense, y jefe superior honorario de Administración civil.

Su sobrino, Inocencio Portabales, fue arcipreste de la catedral lucense. A su muerte se crea el Premio Portabales por el médico de Vilalba, Ángel Otero, destinado a jóvenes sin recursos y con méritos para el estudio, uno de cuyos ganadores es el eminente matemático Alfredo Rodríguez Labajo.

Se cuenta que un día mantiene una conversación de quince horas sobre diversos asuntos con Aureliano Pereira de la Riva, La inician a la una del mediodía y la terminan a las cuatro de la madrugada del día siguiente, sin haber dado opción, ni al descanso, ni al refrigerio. Vamos, que Fidel Castro queda en ridículo.

Recuerda Antonio de Cora que suele llegar a media mañana “pisando fuerte, embozado en su capa y haciendo vibrar ligeramente su sombrero de copa, calle de San Marcos adelante”. El bedel de la plazuela del Instituto avisa su llegada. Corre la noticia por los claustros, y los escolares cubren la carrera que D. Valentín ha de recorrer, desde la calle de San Marcos hasta las escaleras de los claustros que llevan al piso alto… “Se le saludaba con vivas estruendosos. El director contestaba con su sombrero puesta en alto y recomendando orden a los estudiantes.

_ ¡Viva nuestra segundo padre! ¡Viva D. Valentín! ¡Viva nuestro director!

_ ¡Orden, señores, orden! ¡Quiero mucho orden! _ iba diciendo mientras con su mano izquierda parecía aplastar suavemente las cabezas erguidas y descubiertas de los más alborotadores”.

La enternecedora imagen dista tanto de las formas actuales que emociona solo de pensarlo. Ese homenaje de sincero afecto al profesor es diario, hasta que un día se habla de huelga y los alumnos la declaran, como casi siempre, sin saber por qué.

Los estudiantes deciden que irán de paseo a Paradai porque hace sol y porque están entusiasmados con esa espléndida novedad de la huelga.

Al salir se cruzan con el catedrático y dudan. No hay vivas, ni intercambio de saludos. Alguien dice que a don Valentín se le escapa una lágrima y a continuación… todos regresan a las aulas. Sin decir una palabra, comprenden que a otro sí, pero que a Portabales no le pueden hacer una huelga.

¿Qué hace Illa?

Domingo, 5 de Abril, 2020

Aquí nace Covid 19, aquí no estaba Illa

Seguramente usted también se ha preguntado más de una vez, ¿qué hace todavía Illa en el Gobierno?

El filósofo y su dignísima actividad no han encajado en el departamento descafeinado que le dieron desde el primer momento, pero desde que se barrunta la pandemia, mucho menos.

Y es lógico, porque si las premisas fundamentales para meterlo en el Gobierno eran no hacer nada, darle visibilidad, cubrir la cuota catalana y prepararlo para un futuro fastuoso de riquezas y esmeraldas, las ha cumplido bastante bien, excepto la última.

No ha hecho nada, pero lo que hizo fue necesario corregirlo, como las compras. Venía a un ministerio anodino, vaciado y por tanto facilón. Pues lo han bordado, porque el virus lo ha convertido en el Ministerión, la piedra angular, como decía doña Emilia Pardo Bazán.

La inanidad de Illa, su falta absoluta de adecuación al cargo, se incrementa hasta lo insoportable cuando ahora se pone de manifiesto que el ministro español no asistió a la cumbre convocada por la OMS los días 11 y 12 de febrero para instruir a las autoridades mundiales sobre la pandemia que ya amenazaba con atacar a la humanidad, desde dos meses antes de las manifestaciones del 8M, el partido Atalanta-Valencia, la reunión de Vox y miles de concentraciones humanas, que hoy se revelan como piras incendiarias para propalar el bicho.

Illa no fue a la OMS, qué dolor, qué dolor, qué pena. Illa no fue a la OMS, no sé cuándo vendrá.

¿Qué pensaría el ministro sobre lo que se iba a tratar en Ginebra? Cosas que él no entiende, y entonces, ¿para qué molestarse? Si fuese un congreso sobre Descartes, iría encantado.

La culpa no es suya, sino de la lumbrera que lo colocó en ese puesto descafeinado, pero las consecuencias las pagamos todos.

Hacia dos 2021

Sábado, 4 de Abril, 2020

Hay que ver el desfile olímpico, por ejemplo

Estoy de acuerdo con ese portavoz de la Moncloa que certifica el fin de ciclo: “La legislatura ha saltado por los aires”.

Si sólo fuera la legislatura incluso podríamos pensar que era una buena noticia, pero lo que también ha saltado por los aires es todo lo que cabe en un legajador AZ; desde acontecimientos de caducidad temporal, hasta planes, estudios, compras, viajes, economías, ilusiones y alguna que otra luna de miel. Olimpiadas, congresos, santos y comuniones.

Y mientras no sea la propia vida lo que se desintegre, como ya le ha ocurrido a miles de personas, siempre te quedará la esperanza de recomponerte tras el colapso y asistir a todos los saraos suspendidos.

Pero la legislatura, sí. Lo mejor que se puede hacer con ella es darla por amortizada porque ninguna pieza del decorado en el que nació se mantiene ahora en el mismo sitio, ni las prioridades son las que eran, ni sus objetivos tienen hoy ningún sentido. El bipartito nació paranecio y se ha convertido en paramecio. Nació tocado del ala y ahora está tocado de patas a coronilla.

Dice el mismo portavoz que el 21 habrá elecciones y la noticia suena a música celestial, no tanto por enterrar cuanto antes el bipartito multirremendado, como por imaginar que el 21 vamos a estar allí, en el colegio electoral, con la papeleta en la mano y a menos de un metro de quien nos preceda; sin mascarillas, ni guantes y con la preocupación puesta en el resultado y no en el goteo de muertos.

Vamos a tener que hacer tantas cosas en el 21 que deberíamos correr un año y no empezar el 22 hasta haberlas terminado todas.

Este 20 nos ha salido tan cabrón que necesitamos recuperarnos. Como dice el último chiste recibido, “cuando pase todo esto de la alarma, me voy a quedar tranquilito en casa tres o cuatro días”.

Alberto Dalbes, el actor que aró en Viveiro

Viernes, 3 de Abril, 2020

Su padre, natural de Viladonga (Castro de Rei), vivió en la ciudad de A Mariña antes de emigrar a la Argentina

EN ESPAÑA LO conocimos más como secundario que como actor protagonista, porque cuando da el salto inverso al de su padre, de Argentina a España, no se para a pensar el cine que le ofrecen ya que hace de todo, desde Estambul 65, de Isasi Isasmendi, a Cuando Conchita se escapa no hay tocata, de Luis M. Delgado.

La historia de Alberto Dalbes, cuyo verdadero nombre es Francisco Eduardo Eyras Martínez (Rosario / Argentina, 1922), comienza en Santiago de Viladonga, parroquia de Castro de Rei, donde nace José Eyras, su padre, que luego de hacerse hombre en Viveiro, marchará a Argentina en busca de todo.

Allí conoce a Isolina Martínez, asturiana de La Caridad, se enamora y entre primoshermanos tienen como hijos a Ethel, Elsa, Josefina y Alberto, o sea, Francisco Eduardo, que en vez de conservar un apellido tan cinematográfico como el suyo, se inventa Dalbes, sin que nadie sepa hoy a ciencia cierta de dónde sale. De Álvez, De Alves… dicen los que más dicen.

Nace el 3 de abril de 1922, pronto se cumplirá el centenario, y de niño lo traen a Galicia, a Viveiro, al mar ante el que se asombra y apampa, quedándose horas enganchado en el ir y venir de las olas.

El padre quiere que sepa trabajar la tierra y lo pone a arar. No para dedicarlo a la agricultura, sino para que la huela y aprenda a hacerle un surco del que brotará la vida. Y tiene éxito, por que Alberto se acordará de la experiencia toda la vida: “Llevé los bueyes en esa oración de arar”, le cuenta a a Arturo Cuadrado en la revista que paga Vázquez Iglesias.

También le maravillan A Coruña, Santiago y el color de las manzanas que festonean los caminos por donde viaja.

Con toda esa carga vuelve a América y se hace actor. Mario Sofici y Antonio de Bassi son los hombres que le enseñan cómo. No se le olvidan, porque Alberto es agradecido y sabe que sin alguien que te guíe y te ayude en los primeros pasos, jamás podrás dar los segundos.

También escribe poesía y música en portugués, o sea que apela a sus raíces para cantarlas. Si le preguntan por un autor, no lo duda, Antonio Machado. Quizá porque le oye decir a su padre que “Antonio Machado es un macho gallego”. Un hacha.

Tiene una filmografía muy amplia. Ya decíamos que su caso resulta muy particular porque es galán y primer actor antes que secundario. Sería absurdo repetir la veintena de películas que rueda en Argentina, donde alcanza la máxima fama de galán entre 1953 y 1955 con una trilogía dirigida por Julio Saraceni.

Hace televisión en el Canal 7 e integra varias compañías teatrales con las actrices más reconocidas en ese momento, como es otra estrella argentina de orígenes lucenses como Delia Garcés, cuyos padres proceden de Cervantes.

Luego, en los sesenta, decide dar el salto al cine español y su presencia en películas se dispara. En los diez primeros años participa en 38 títulos, casi a cuatro por año, si bien es cierto que en muchas ocasiones el papel se solventa en pocas sesiones.

Su carrera se prolonga otros siete años, hasta 1980, tres antes de morir. En ellas le da tiempo a protagonizar el llamado destape, con sesiones erótico/vampíricas de alto voltaje.

De esta producción europea sí quedan en la memoria del espectador español numerosas cintas unidas al nombre de Dalbes, como Un capitán de quince años, La maldición de Frankenstein, El jorobado de la Morgue, La hija de Drácula, El desafío de Pancho Villa, Drácula contra Frankenstein, Una droga llamada Helen, 100 rifles, Un golpe de mil millones, Ya soy mujer o Fata/Morgana.

Capitanes de nuestra alma

Viernes, 3 de Abril, 2020

Vigilancia constante

Si son válidas las razones que apuntalan los reales decretos de 17 y 27 de marzo sobre despidos, tanto o más deben serlo para impedir que en este régimen de transitoriedad se adopten medidas que atenten contra la actual economía de mercado y se enmascare una economía intervenida, mixta o directamente comunista.

Se oyen cosas cuya mera mención espeluzna. Solo en un estado de shock y semiinconsciencia como el que vivimos tienen cabida sin levantar la indignación hasta donde haya que levantarla. Sin Parlamento abierto y dotado de amplísimos poderes, un gobierno trufado de intervencionistas natos y totalitarios vocacionales es más peligroso que aquella famosa piraña del bidé.

Claro que vivimos una crisis sin parangón, pero se trata de vencerla con todos los medios. No de darle todos los medios para que acabe definitivamente con nosotros, con la libertad conquistada y con aquello tan bonito que decíamos antes de la llegada del chavismo, ser dueños de nuestro destino, capitanes de nuestra alma, con letra y música escrita por Winston Churchill.

Ahora han visto una oportunidad para convertirse ellos en esos dueños por vía del estado de alerta, como los buitres que vigilan cualquier aparición de carroña. Contra esa bandada es precisamente hacia donde debemos dirigir todas las alertas con el fin de que alce el vuelo.

Oposición y público en general. Bueno, Sánchez también porque le va en juego su supervivencia, aunque todavía no ha dejado claro si hace de Don Tancredo para que le metan goles, o le meten goles porque es un Don Tancredo.

Ojalá todo sea un mal sueño causado por esta peste moderna, pero aunque lo sea, nunca estará de más que nuestros representantes, ya que son tantos y no se bajan el sueldo, estén atentos a la bancada.