Archivo de Abril, 2020

Díaz Jácome, el otro periodista y poeta de Mondoñedo

Martes, 14 de Abril, 2020

El próximo domingo se cumple el 110 aniversario de su nacimiento

HAY UNA DELICIOSA crónica de Lence-Santar, publicada en El Progreso el 9 de mayo de 1935, en la que se narra la fiesta del Mayo, Os Maios, de ese año en Mondoñedo, y en la que confluyen mindonienses destacados.

En primer lugar, él mismo como firmante, la rondalla El Eco y Manuel Ledo, O Pallarego, como organizadores, el dibujante Bernardino Vidarte y el ebanista Ricardo Otero, como autores de las carrozas; los niños Antoñito Castro, que era el Mayo, Vilma Leivas, Carmencita Salgueiro, Aurorita Reduello, Esther Otero, Ileana Otero, Lourdes Paz, Irene Paz, Príscila Castro, Carmiña Sandamil y Esperancita Seco.

Todos salen en procesión de la antigua casa de Luaces, precedidos del gaiteiro de Casas Nuevas. Además, dos jóvenes poetas son los encargados de hacerle las poesías al Mayo, Álvaro Cunqueiro y Xosé Díaz Jácome (Mondoñedo, 1910), que vuelve a ser citado en las filas de la rondalla con Ramón Prieto.

Ése es el nacimiento público del poeta Díaz Jácome, que a las dos de la tarde del 6 de julio de 1939, tras el salto de los años belicosos, lo encontramos ante los micrófonos de Radio Lugo para ofrecer un recital poético al alimón con otro poeta cuatro años más joven y un poco más norteño, Dionisio Gamallo Fierros. Alegría y tristeza, lirismo puro. Al día siguiente El Progreso se hace eco de la emisión: “El recital resultó sencillamente delicado”.

En diciembre de ese mismo año ya es redactor de El Pensamiento Navarro y de la revista Misión, de Pamplona, que incluye en su número quincenal su Canción del Niño Dormido. Allí se codea con firmas que son importantes, como Eugenio D´Ors, o que lo serán, como Martín Abril.

Ya ha publicado poesía en El Progreso, Las Riberas del Eo y Vallibria y el 7 de ese mes da otro recital radiofónico de poesía en Radio Requeté de Navarra. Cuando Lence-Santar se entera de sus andanzas navarras, le dice en una de sus crónicas que se acuerde que él, años atrás, le pronosticó que llegaría a ser un gran poeta. Y añade; “non te esquezas, de cando en vez, das poesías galegas”. Y no, no se olvidará ni mucho menos.

En 1940 vuelve a Mondoñedo para ser casado con Pepita García Pardo por Gerardo Fanego Losada, y al año siguiente nace su hijo Juan Ramón Díaz García, que llegará a ser uno de los periodistas gallegos más destacados de la segunda mitad del siglo y los quince años que vive del XXI.

A partir de ese momento, la vida de Díaz Jácome es más conocida. Cronista Oficial e Hijo Predilecto de su ciudad natal, va a estar presente en la vida lírica de Galicia, tal como le pide Lence. Forma parte de la llamada Xeración do 36, dentro de la línea del neotrobadorismo, que comparte con Cunqueiro, como siempre se dice.

Algunos de sus títulos son Primeras cántigas de amor (1936), La huella del ángel (1943), Frol de cántigas, Rechouchío, Namoros y Pombal (1963) y Muíño Fidel (1983). Y algunos de sus galardones, además de la Medalla Castelao, el Primer Premio Juegos Florales de Vigo, o la Flor Natural en certámenes de Buenos Aires, Montevideo, Nueva York y Barcelona.

Mediados los cincuenta vuelve a Galicia para ser redactor-jefe del Faro de Vigo y marcha luego a Oviedo para dirigir La Voz de Asturias durante 20 años, hasta jubilarse en 1983. Fue presidente de honor de la Asociación de la Prensa de Oviedo.

En los últimos tiempos, tanto a través de Armando Requeixo, como del certamen que se convoca con su nombre en Mondoñedo, su vida y su obra son cada vez mejor conocidas.

Toca peronismo

Martes, 14 de Abril, 2020

_ Tomá, mi mina.
_ ¿Pero qué ñorda es ésta? ¡Qué rata que sós!

No estoy en condiciones de rebatirle a Irene Montero su admiración por el peronismo de Alberto Fernández y Cristina de Kirchner. Dice que es un modelo bueno para España y sus razones tendrá. Quizás vea algún paralelismo entre el general Perón y Pablo Iglesias, o entre ella y Evita que a nosotros se nos escapa.

Algo bueno tiene esa preferencia, y es la caída en su gusto del régimen bolivariano de Maduro, el abandono del castrismo, la renuncia al stalinismo y el olvido del nicaragüense Daniel Ortega, del que por cierto dicen que está desaparecido mientras su señora se desmelena y convoca ¡una manifestación contra el coronavirus!, que es algo así como acabar con la violencia a machetazos.

Bien. Ahora el modelo es el peronismo, una fábrica de descamisados que gritaban enfervorecidos al general porque estaban convencidos de que las siguientes generaciones iban a estar peor y más endeudados que ellos. Eso me gusta. Que chucen los que vengan y que se reúnan en viejos cafés preñados de nostalgia _ si no los impide la pandemia _, para abrazarse en la penumbra mientras Cafrune desgrana su pesar, y marchar luego con la seguridad de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Cristina Fernández de Kirchner siempre es una garantía de que en política se puede ascender desde la nada a la Casa Rosada. Evita lo hizo desde Los Toldos y ella lo puede hacer desde Moratalaz. De momento ya llegó a Galapagar y a ministra, que no es moco de pavo.

En esta comparativa de paralelismos históricos habrá que oír cómo se refiere doña Irene a los tres varones en juego, Juan Domingo Perón, Néstor Carlas Kirchner y Pablo Iglesias Turrión, porque en esto del peronismo parece que primero van los machos y a su cola, las hembras, una imagen que no le gustará ni un pelo.

Eso sin hablar de la competencia de la que todo el mundo habla.

Pepito Mantequillas, el pequeño gran empresario

Lunes, 13 de Abril, 2020

El chantadino Rodríguez López nació hace 110 años y murió a los 94 años, también en el mes de abril

ALGUIEN DIJO QUE si hubiese dos Pepitos Mantequillas, Lugo sería tan rica como Dinamarca. Quienes lo conocieron entienden perfectamente el sentido de la frase e incluso dudan que sea una exageración.

La lástima no es que no haya existido otro, sino que abundan quienes presumen de haberle metido palos en las ruedas como gran hazaña personal y quienes han echado tierra sobre su memoria.

José Rodríguez López (Chantada, 1910), a quien nada le molesta ser conocido como Pepito Mantequillas, nace el 11 de abril de hace 110 años en la parroquia de San Martiño de Mariz, dentro de la finca paterna Pousada.

Digamos cuanto antes un dato determinante en su biografía, su parentesco con Juan López Suárez, Xan de Forcados, del que era sobrino y a quien adquiere el Pazo de Arxeriz en 1970, hasta vendérselo a su sobrino, Xosé Soto, en 1985.

Siendo niño reside largas temporadas con su tío en Lamaquebrada y Arxeriz, quien le imbuye su personalidad abierta, progresista y dinámica.

En una interesante conversación mantenida con Manuel Rodríguez López, relata cómo su bisabuela doña Vicenta es raptada cuando tiene 12 años por quien será su marido y por un tío sacerdote, que la ingresan en un convento hasta cumplir los 14 y poder casarse.

Estudia en el Seminario con excelentes calificaciones en Humanidades, Filosofía y Teología, pero hacia el año 30, tras la muerte del padre, lo abandona y asiste a unos cursos sobre lácteos, apicultura, avicultura y vino, para comenzar luego su trabajo en Arxeriz.

Es muy significativo que durante la guerra, se le permita permanece en retaguardia para gestionar la producción agrícola, tan importante o más que su contribución como militar.

Por tanto, antes de finalizar la guerra ya hay pruebas evidentes de que la mano de Rodríguez influye en la obtención de beneficios. Crea Granja Arjeriz e inicia en torno a ella una intensa actividad empresarial, convencido de que sólo la creación de riqueza ayudará a la prosperidad de su tierra.

En su haber figuran los centros lácteos de Ribadeo, Vilalba, Sarria, Vilanova de Lourenzá, Outeiro y Meira; las explotaciones agrícolas y ganaderas de Chantada y Robra (Outeiro de Rei), así como otras fuera de la provincia lucense; la cárnica La Chacinera de Monforte, Celulosas del Cantábrico, con sede en Fazouro, y Tablicia, en Nadela, además de ser fundador de la CEL, consejero de la Caja de Ahorros y directivo de la Cámara de Comercio, así como sus diversas iniciativas filantrópicas, como la residencia de ancianos en Chantada.

Con Larsa (Lacto Agrícola Rodríguez S.A), levanta tres fábricas en Vigo, Chantada y Vilagarcía, y logra un gran éxito comercial de sus marcas Trébol, Hórreo, Corimbo, Pimpinela y Nai, cuya publicidad incide en el valor calórico de sus quesos.

Arjeriz, de Robra, es durante años la más importante recogedora de leche lucense. Para colaborar con él en estas empresas había contratado al especialista alemán Manfred Goehring, que echa raíces en Lugo.

Don Xosé de Arxeriz lleva una vida austera, humilde, trabajadora y retirada. Se levanta a las cinco y media de la mañana y a las seis ya está dispuesto para el trabajo. Durante diez años reside en el Gran Hotel de Lugo, del que es su cliente más constante.

A su físico menudo, bajo de estatura y delgado, une unos hábitos saludables de vida que le permiten alcanzar los 94 años. No era partidario de que los familiares hereden los bienes y estaba a favor de venderlos, como había hecho su tío con él, y como hará él con sus sobrinos.

El monstruo entre la niebla

Lunes, 13 de Abril, 2020

Lo que se avecina

Me encantó leer que Feijóo pone en marcha mesas de expertos de todos los ámbitos para escudriñar el futuro, para imaginar quién está detrás de la puerta cuando el paréntesis ceda y comience a vislumbrarse el monstruo entre la niebla.

Es monstruo porque es desconocido, pero seguramente lo es menos de lo que hoy aterra. Siempre fue así porque tendemos a ponernos en lo peor cuando no se sabe lo que viene, pero en realidad el hombre está bien preparado para los cambios, incluso mejor que los animales.

Entre nosotros, el poder de adaptación se pone de manifiesto en una vida, mientras que ellos necesitan siglos, o eso parece.

Lo que no tiene discusión es que detrás de la puerta habrá algo diferente y no necesariamente peor en todos los sentidos. Basta echar la vista atrás y comprobar otros momentos similares de la humanidad para corroborarlo. Crisis, novedad, adecuación, supervivientes y varios fracasados.

Aquéllos que esperaron a ver cómo se abrían por completo las dos batientes para descubrir una por una las facciones del monstruo, sufrieron en sus carnes las consecuencias y solo quienes habían dibujado previamente un croquis de la criatura, pudieron saludarla, compartir su tiempo con ella e incluso sacarle ventajas.

Por eso la creación de mesas en donde se sienten las mentes más despejadas, las mejor informadas y las de mayor experiencia de Galicia es una noticia de rango superior y debe ser recibida como merece.

Y para que no se cumpla la maldición que se cierne sobre las comisiones _ si quieres que algo no funcione, crea una comisión _, márquense desde el principio con absoluta claridad cuáles son los objetivos a alcanzar y no se levanten hasta haberlos cubierto por completo.

Pericles lo hizo y le dio para liderar un siglo.

Recapitulación

Domingo, 12 de Abril, 2020

Modelos para una segunda fase, pero con guantes

Vamos a poner los pies en la tierra y a dejarnos de paños calientes, mentiras, cintas de vídeo y censuras en wassap. La pandemia va a tener un largo recorrido hasta que podamos asegurar con certeza que está vencida. Eso lo saben ya hasta los párvulos que teleestudian.

El estado de alarma y el confinamiento generalizado tiene que dar paso a otra situación de convivencia con ella, pero salvaguardando todas las garantías para evitar los contagios, unida a un sentimiento de confianza y de seguridad no solo en el Gobierno, sino en el resto de instancias políticas.

Es el mínimo exigible en cualquier país, pero entre nosotros, por mor de unas leyes pensadas en beneficio de los partidos y no de los ciudadanos, hoy se presenta muy lejos de la realidad por la sencilla razón de que el Gobierno está formado y trufado de una mayoría no representativa en términos sociales.

Por delante del partido al que pertenece uno de los vicepresidentes y cinco de sus ministros, existen otros dos que lo superan ampliamente en votos. Eso no implica ilegalidad alguna, sino una representación desenfocada.

Con todo y eso, un Gobierno así configurado podría tener comportamientos modélicos y servir, pero lo que distingue a éste es una actuación partidista en múltiples direcciones, menos en la nacional, torpe, sectaria, reincidente en el amiguismo, censuradora y con algunos ramalazos, de oscuras intenciones claramente anticonstitucionales. Ése no es el bagaje que se necesita sine qua non para afrontar los duros meses que restan todavía hasta una normalización, y los no menos duros que seguirán para adecuarnos a una nueva sociedad que sin duda brotará de este colapso.

Si de este panorama somos conscientes todos, menos el ejecutivo, las tortas nos las van a dar en el mismo carrillo.

La verdad os hará libres

Viernes, 10 de Abril, 2020

Los malos gobernantes, los fantoches y los donjuanes acaba por recurrir a su única arma, la mentira. Unos presumen de lo que no son, otros prometen lo que no tienen y el gobernante alardea de lo que no ha hecho.

La verdad os hará libres, dice quien hoy va a morir en la cruz, y su mensaje de hace dos mil años es hoy más revolucionario que nunca, aplicado donde nos dé la gana.

La mala gestión causa tanto sarpullido en quien la realiza como en quien la sufre, pero los primeros suelen tener a su servicio portavoces, altavoces y voceros dispuestos a taparla y propalar la gran mentira donde haga falta, chequera mediante, claro.

Entonces, ¡oh milagro lazariano! Donde había un cadáver político, irrecuperable y preputrefacto, surge un líder impoluto, de gestión brillante, al que debemos besar sus mejillas pedregosas cuando la salud pública lo permita, es decir, ad calendas graecas.

La desconfianza empieza por lo más elemental, cual es la cifra de muertos, ¿por qué nos atormentan con cantidades que doblan las cuentas oficiales, y por qué hay médicos capaces de jugarse su prestigio dudando de la posición oficial? Pues sencillamente, porque desde la primera mención al virus, antes incluso de ser Covid-19, aquí ya se había echado mano a la mentira considerada como una de las bellas artes.

Ya se dijo entonces que era poco más que un moco seco e inerte, que algún español lo cogería para salir a la cola de las estadísticas, porque siempre queda mono, pero que lo principal y prioritario era manifestarse el 8-M, ya que así lo disponía Irene, debido a que la violencia de género mata más que el virus. Pobrecilla mentirosa. Solo ha pasado un mes y ya compite para el ridículo más espantoso de la historia.

Lo tenemos dominado, dijo ayer Sánchez mientras la sombra de su nariz cubría el hemiciclo.

Fernández Dorrego, el último imaginero

Jueves, 9 de Abril, 2020

Su interés por ese trabajo surge en Carballedo, viendo las esculturas de los santos en las iglesias cercanas

LAS IGLESIAS Y cofradías de El Escorial, en Madrid; Villanueva de los Infantes, en Ciudad Real y Pedro Abad, en Córdoba _ por citar solo tres de entre docenas de ellos fuera y dentro de España _, tienen una nota en común.

Todos ellos rezan a imágenes salidas del taller dirigido por un lucense, Antonio Fernández Dorrego (Carballedo, 1930), que pasa por ser el último imaginero de España, aunque no es del todo cierto, porque Antonio crea escuela y hoy hay artesanos que se consideran sus discípulos, y el principal de todos ellos es su hijo Jesús.

El trabajo ya no se encara como cuando él se iniciaba en el oficio, claro. Ahora ha venido la tecnología a ayudarles y con ella son capaces de atender en tiempo y hora encargos mucho más complejos, sobre todo cuando se trata de reproducir la misma imagen, o de hacer copias de la misma pieza a distintos tamaños. Antonio suele repetir para explicarlo que “hoy no se puede trabajar como lo hacía san José”.

Ahora todo comienza con una figura modelada en arcilla. Luego se cubre con escayola y se obtiene lo que en argot se llama un molde perdido. Se vuelve a recubrir con escayola y en el siguiente paso el santo ya existe en imago. Las copiadoras harán en madera de tilo, abedul o pino las formas iniciales y una vez que terminen su trabajo, vuelve el artesano a pulir, rebajar, resaltar, lijar…

La concatedral de Santa María de la Fuente la Mayor, de Guadalajara recobra las campanas perdidas cincuenta años antes, así como la imagen de un crucificado, talla de Antonio Fernández Dorrego, que a su vez es réplica exacta del Crucificado de Gregorio Fernández, de la catedral de Coria.

El Cabildo de Coria autoriza la realización de dos copias, una de las cuales llega a Guadalajara. La imagen de Antonio suple la primitiva desaparecida durante la guerra civil, cuando Santa María es expoliada. He aquí la maravillosa pirueta de que un lucense de Carballedo sea el copista de otro de Sarria unos trescientos años después de realizada la primera.

En sus inicios lucenses, cuando pastorea ganado en los prados de Castro de Carballedo, Antonio da los primeros pasos para ser un autodidacta. Aprovecha las herramientas a su alcance, observa los objetos de madera de su entorno y desbasta los troncos a su leal saber y entender. El resultado, un yugo para el arado, unas zocas, una cuchara, un caballito.

Pero curiosamente, el interés por la escultura no le viene por la tradición de los zoqueiros, o de otros trabajadores de la madera, sino que se desprende de las propias imágenes de las iglesias. Cuando las visita, cuando acude a misa los domingos, le llaman la atención por su parecido con las formas humanas y se pregunta, ¿cómo se hará eso? Yo quiero ser uno de quienes las hacen.

Es el amor a la madera lo que mueve sus pasos y él lo explica: “Es que está viva, se mueve, se dilata. Esculpirla supone quitar y poner. Con la piedra no pasa eso, tiene la escultura dentro y hay que sacarla, como decía Miguel Ángel”.

Se ve que es un arte que se le da bien porque en cuanto tiene edad para intentarlo, la Diputación Provincial de Lugo le ayuda para dar el salto a Madrid, dispuesto a aprender todo lo que le va a permitir dominar los volúmenes en tres dimensiones.

Precisamente en 2015, Antonio Fernández Dorrego va a figurar en la exposición Orixes creativas que organiza la Diputación con 28 artistas que fueron pensionados por el organismo provincial.

Hospital de las Amarillas

Jueves, 9 de Abril, 2020

El hospital (Economía Digital)

Alba Vergés es la responsable de la Sanidad en Cataluña, aunque como Illa, su formación nada tiene que ver con la medicina, una circunstancia a la que no acabamos de verle las ventajas. Lo de Illa dicen que es la cuota catalana. Lo de ella será la cuota femenina.

Pues bien, esta señora con cara de pajarillo que ayer informó sobre sus gestiones, mantiene cerrado desde hace más de dos semanas el hospital de campaña montado por la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca, porque “no cumple con las necesidades que tiene hoy el sistema de salud del municipio”, una disculpa ininteligible, críptica y desafortunada, que Torra comparte, por supuesto.

Siendo ello, illa y ella particularmente chocante, nos encontramos con que el alcalde de Sant Andreu de la Barca lo reclama, la OMS lo homologa y el hospital de Martorell lo necesita para aliviar su congestión.

Alba, pese a su nombre, no va de punta en blanco, sino de punta en amarillo. Es de ERC y muy independentista, por eso los hospitales que monta la Guardia Civil… como que no. No se crean. Hay otros muchos que la apoyan y anteponen su ideología a su salud. También hay quienes se niegan a los trasplantes, a las vacunas o a las transfusiones de sangre por motivos religiosos, y ése es el quid de la cuestión.

El independentismo catalán sufre un delirio místico de tal naturaleza que se creen miembros de una iglesia de mártires y santos. De almas puras, sin contaminación posible con el duque de Ahumada, fundador de la Guardia Civil, aunque a la par, Francisco Javier Girón fuese también V marqués de las Amarillas, mira tú por dónde, de las Alba, Maritxell, Elsa y todas las demás amarillas.

¿Qué hacemos con el hospital? El alcalde lo quiere, Alba y Torra, no. Yo se lo cobraba y después ellos que lo fueran gestionando, porque un frenopático siempre hace un buen avío.

Joselete, el segundo torero de Láncara

Miércoles, 8 de Abril, 2020

Nace en A Pobra de San Xiao, pero marcha de niño a Salamanca, donde se hace novillero

NO SE LE puede comparar a Celita, porque éste fue matador, con alternativa de por medio y actuaciones en las grandes plazas, pero lo cierto es que José López, Joselete (Láncara, 1930), prolonga y amplía la tradición taurina del municipio lucense.

José nace en A Pobra de San Xiao, pero se traslada a Salamanca siendo niño, de modo que es allí donde le da por fijarse en los capotes y en los morlacos, aunque es de suponer que a sus oídos llega pronto el eco de los éxitos alcanzados por un paisano, nacido a ocho kilómetros de su casa natal, Alfonso Cela.

A los trece años ya se puso delante de algún torete para llevarse los primeros revolcones. A los catorce hace de muletilla con becerros de la dehesa salmantina, cuando El Litri apunta maneras y se convierte en uno de sus ídolos.

Los otros serán Manolete, aunque de oídas, y Rafael Gómez, el Gallo, de quien le gusta contar que un día da una limosna a un niño gitano porque se ha muerto su padre. Y luego los ve a los dos juntos. “¿Con que muerto?” “Sí, pero como es tan bueno, San Pedro le deja bajar a la Tierra los domingos”.

En los sanfroilanes de los primeros años cincuenta torea en plazas portátiles dentro de los festejos que organiza el notario José María Orol Balseiro. Las corridas son los días 12 de octubre, que es el día más taurino y español. El ganado pertenece al antiguo y prestigioso hierro de Covaleda, lo cual no deja de sorprender. Seguramente se debe a los contactos que por toda España mantiene el notario Orol.

Además de Joselete, aquellas becerradas en O Polvorín reúnen a una nómina de maestros locales que jamás aparecerán en el Cossío, pero que alegraron las tardes de unos lucenses sugestionados por tener plaza y mantones como en Sevilla.

En 1954 comparte cartel con Manuel Blas, Yugo; Frouxeira de Valle de Oro y Antonio Gómez, Finito de Lugo.

Entre los nombres de las cuadrillas _ miembros de la Peña Taurina Saavedra _, el lector descubrirá algunos personajes sorprendentes como Ulises López Sarry, Juan Balboa, Luis Naviera, El Chuti, Antonio Castro González, Venancio Montenegro _ que destacó con las banderillas _, Rubito de Casas Baratas, El Birrias, Antonio Saavedra, Víctor Bermúdez o José González.

Él mismo también es Joselete el Temerario y El Niño de la Puebla, de acuerdo con el público que quisiera atraer, si el ávido de emociones o a sus paisanos.

Que no queden sin citar en esta nómina de la tauromaquia local, el más pintoresco, Peluquerito de Lugo; el más famoso de todos ellos, el torero de Guadix Torcu Varón, que llegará a los primeros puestos de la fiesta nacional, y el más exótico, el norteamericano Harry Whitney, pues todos conocieron O Polvorín o la Avenida da Coruña como cosos taurinos de sus inicios, o sus finales, porque ni Peluquerito, ni Harry se prodigaron en más plazas.

Para asistir a la corrida del 12 de octubre de 1954, dirigida por el novillero Morenito, todos los espectadores tienen que pasar por taquilla para pagar entre 15 pesetas (sombra) y 12 (sol), pues como dice el cartel “los niños que no sean de pecho, pagarán entrada”.

Joselete está bien, torea de rodillas, escucha música y mata pronto. En ese momento lleva 40 becerradas y se le nota la experiencia frente al resto, que no es terna, sino cuaterna. De hecho, Joselete tiene que echar más de una mano a sus compañeros de paseíllo.

No cree que sea difícil torear. “Es como andar en moto, pero naturalmente, no todo el mundo sabe andar”. También reconoce que la emoción de la lidia, en líneas generales, no va con el carácter gallego.

El pésame de Campo

Miércoles, 8 de Abril, 2020

Riay Tatary saluda al rey. Tenía cara de buena persona

Le afean al ministro de Justicia que haya enviado su pésame a la comunidad musulmana por el fallecimiento de Riay Tatary Bakry, presidente de la Comisión Islámica de España, un “ejemplo en la lucha por la convivencia y la tolerancia”, según dice Juan Carlos Campo.

Se lo afean, no por el envío, sino por el agravio comparativo que establece con los otros trece mil y pico de españoles a los que no ha mostrado sus condolencias, quizás porque él sabe que no han sido ejemplo de convivencia, ni de tolerancia.

Para ser exactos, tampoco es así, ya que el ministro remite otro mensaje de pésame a la familia del funcionario destinado en el Juzgado de Instrucción número 1 de Albacete, Abelardo Sánchez Gabaldón, muerto también en la pandemia.

Sería absurdo pedir al ministro, o al presidente, o al rey, un pésame personalizado para cada español fallecido; no por inadecuado, sino por evitar esfuerzos baldíos y concentrarlos todos en otra dirección, cual es combatir las infecciones, aunque sea desde Justicia.

Entonces surge otra pregunta. ¿Por qué Riay Tatary Bakry es la excepción? ¿Porque nació en Damasco? ¿Porque era sirio? ¿Porque se destacó en los trabajos sobre legalización de la libertad religiosa? ¿Porque es un detalle a la comunidad islámica en España? ¿Porque no le gustan los católicos? ¿Otras razones?

Como llueve sobre mojado, solo se nos ocurre pensar lo de siempre, que España es el único país del mundo en donde ser de esa nacionalidad, de la raza mayoritaria, de la religión mayoritaria y de la tendencia sexual mayoritaria es una desventaja hasta para caer simpático al ministro de Justicia, que es el primero que jura su cargo para tomárselo a los demás.

Y conste que la muerte de ese señor la hemos sentido como la de todos, pero tampoco más.