Díaz Jácome, el otro periodista y poeta de Mondoñedo
Martes, 14 de Abril, 2020El próximo domingo se cumple el 110 aniversario de su nacimiento
HAY UNA DELICIOSA crónica de Lence-Santar, publicada en El Progreso el 9 de mayo de 1935, en la que se narra la fiesta del Mayo, Os Maios, de ese año en Mondoñedo, y en la que confluyen mindonienses destacados.
En primer lugar, él mismo como firmante, la rondalla El Eco y Manuel Ledo, O Pallarego, como organizadores, el dibujante Bernardino Vidarte y el ebanista Ricardo Otero, como autores de las carrozas; los niños Antoñito Castro, que era el Mayo, Vilma Leivas, Carmencita Salgueiro, Aurorita Reduello, Esther Otero, Ileana Otero, Lourdes Paz, Irene Paz, Príscila Castro, Carmiña Sandamil y Esperancita Seco.
Todos salen en procesión de la antigua casa de Luaces, precedidos del gaiteiro de Casas Nuevas. Además, dos jóvenes poetas son los encargados de hacerle las poesías al Mayo, Álvaro Cunqueiro y Xosé Díaz Jácome (Mondoñedo, 1910), que vuelve a ser citado en las filas de la rondalla con Ramón Prieto.
Ése es el nacimiento público del poeta Díaz Jácome, que a las dos de la tarde del 6 de julio de 1939, tras el salto de los años belicosos, lo encontramos ante los micrófonos de Radio Lugo para ofrecer un recital poético al alimón con otro poeta cuatro años más joven y un poco más norteño, Dionisio Gamallo Fierros. Alegría y tristeza, lirismo puro. Al día siguiente El Progreso se hace eco de la emisión: “El recital resultó sencillamente delicado”.
En diciembre de ese mismo año ya es redactor de El Pensamiento Navarro y de la revista Misión, de Pamplona, que incluye en su número quincenal su Canción del Niño Dormido. Allí se codea con firmas que son importantes, como Eugenio D´Ors, o que lo serán, como Martín Abril.
Ya ha publicado poesía en El Progreso, Las Riberas del Eo y Vallibria y el 7 de ese mes da otro recital radiofónico de poesía en Radio Requeté de Navarra. Cuando Lence-Santar se entera de sus andanzas navarras, le dice en una de sus crónicas que se acuerde que él, años atrás, le pronosticó que llegaría a ser un gran poeta. Y añade; “non te esquezas, de cando en vez, das poesías galegas”. Y no, no se olvidará ni mucho menos.
En 1940 vuelve a Mondoñedo para ser casado con Pepita García Pardo por Gerardo Fanego Losada, y al año siguiente nace su hijo Juan Ramón Díaz García, que llegará a ser uno de los periodistas gallegos más destacados de la segunda mitad del siglo y los quince años que vive del XXI.
A partir de ese momento, la vida de Díaz Jácome es más conocida. Cronista Oficial e Hijo Predilecto de su ciudad natal, va a estar presente en la vida lírica de Galicia, tal como le pide Lence. Forma parte de la llamada Xeración do 36, dentro de la línea del neotrobadorismo, que comparte con Cunqueiro, como siempre se dice.
Algunos de sus títulos son Primeras cántigas de amor (1936), La huella del ángel (1943), Frol de cántigas, Rechouchío, Namoros y Pombal (1963) y Muíño Fidel (1983). Y algunos de sus galardones, además de la Medalla Castelao, el Primer Premio Juegos Florales de Vigo, o la Flor Natural en certámenes de Buenos Aires, Montevideo, Nueva York y Barcelona.
Mediados los cincuenta vuelve a Galicia para ser redactor-jefe del Faro de Vigo y marcha luego a Oviedo para dirigir La Voz de Asturias durante 20 años, hasta jubilarse en 1983. Fue presidente de honor de la Asociación de la Prensa de Oviedo.
En los últimos tiempos, tanto a través de Armando Requeixo, como del certamen que se convoca con su nombre en Mondoñedo, su vida y su obra son cada vez mejor conocidas.











