
La artista nace en Lugo un 1 de marzo como hoy de hace 93 años
EL PERSONAJE QUE se esconde tras el nombre artístico de Rosario Dúrcal (Lugo, 1927), ha sido un enigma a lo largo de toda su vida.
Antes de que el 1 de marzo de ese año, hace hoy 93, nazca en Lugo Rosario Sanz Ruiz, su verdadero nombre, debemos remontarnos medio siglo atrás, cuando José Laureano Sanz y Posse es el capitán general de Filipinas en 1866 y el gobernador de Puerto Rico por dos veces, entre 1868 y 1870, y nuevamente, en 1875. Su biografía política no nos puede entretener porque alargaría su papel en esta historia, pero al lector le conviene saber de quién se trata, y muy especialmente lo que de él se dice, ya que su nombre figura en la larga lista de amantes de la reina Isabel II y no entre los menos importantes, sino que es uno de los cuatro que optan a ser el padre de Alfonso XII (1857).
Tanto es así que los numerosos descendientes de Sanz y Posse _ tuvo ocho hijos como veremos _, cuentan como cierta una anécdota sucedida poco antes de que el marqués deje este mundo en su casa de Madrid el 22 de diciembre de 1893. En ese postrer momento, sabiendo que su muerte es inminente, José Laureano exclama:
_ ¡Que me traigan a mi niño!
Y sus solícitos familiares le acercan al lecho un retrato de Alfonso XII para que él, tomándolo entre sus brazos, entregue su alma al cielo.
En esta competición por adjudicarse la paternidad del rey juegan también sus bazas Puigmoltó, Arana y Serrano. Este último puede presumir de haber fallecido el mismo día que el rey, y de habérselo advertido a su familia en un golpe de premonición espiritista: “¡El Rey se muere!”
En cualquier caso, la condición de amante de Isabel II por parte de José Laureano va a tener una increíble influencia en la historia que tratamos de contar. Al margen de su presencia más o menos frecuente en la alcoba de la reina, Sanz y Posse se ha casado en 1819 con Josefa Peray Muesas y de esa pareja nacen ocho hijos; a saber, Josefina, Luis, José, León, Mariano, Benito, Clara, Cristina y Milagrosa Sanz Peray. Su capacidad para engendrar no ofrece la menor duda y su papel como posible semental de la reina tampoco encuentra inconveniente en ese sentido.
Después de hacer todo lo que puede en contra de los independentistas puertorriqueños, José Laureano vuelve a España, donde lo hacen senador y le dan el título de marqués de San Juan de Puerto Rico.
El siguiente hombre de esta historia que nos interesa es su segundo hijo, Luis Sanz Peray, quien dos años antes de la muerte de su padre mantiene una relación sentimental con una mujer casada, la coruñesa María de las Angustias Rey Taibó, esposa del guipuzcoano Gabriel Arambillet Aizpuena. A consecuencia de estas relaciones, María de las Angustias da a luz en A Coruña a un niño que recibe los nombres de Luis Pastor José Laureano. El primero, por el padre; el segundo, probablemente, por el de la madre, y los dos últimos, por el abuelo paterno, el marqués.
En éstas, Luis Sanz Peray, que el año 1888 es oficial tercero de la Administración de Hacienda de Santa Clara, en Cuba, fallece y María de las Angustias promueve una reivindicación de los derechos de su hijo en el Juzgado de primera instancia de la Latina. Se trata de los autos promovidos en nombre de Luis Pastor, menor de edad, contra José, León y Laureano Sanz Peray, y demás herederos o derecho habientes de D. Luis Sanz Peray, para su reconocimiento como hijo natural.
El 18 de febrero de 1907, cuando el menor de edad está a punto de alcanzar la mayoría, Gonzalo de la Torre de Trassierra y Fernández de Castro, juez de primera instancia de dicho distrito estima probada la demanda y declara que el niño inscrito en el Registro civil del Juzgado municipal de A Coruña, con fecha 14 de marzo de 1891 —nacido el 11—, como hijo natural de padres incógnitos, reconocido después por su madre natural, es también hijo natural de Luis Sanz Peray, «conforme éste declaró en el documento que se ha trascrito en el segundo resultando de esta sentencia».
El único resultado conocido de esta sentencia, cuyos demandados se encontraban en rebeldía, es que Luis Pastor pasa a apellidarse Sanz Rey.
Por otra parte, el matrimonio formado por María de las Angustias Rey y Gabriel Arambillet tienen una niña a la que llaman Sara y que andando el tiempo irá al altar para salir de él del brazo del capitán coruñés Fernando Casado Veiga.
El 20 de septiembre de 1917, Sara Arambillet Rey da a luz en A Coruña a un niño, que se bautizará, por lo tanto, con el nombre de Fernando Casado Arambillet, pero que toda España y buena parte del mundo conocerán como Fernando Rey, porque a la hora de elegir un nombre para dedicarse a la carrera de actor, elige el segundo apellido de su madre.
Por su parte, Luis Sanz Rey sigue la carrera militar y en 1921, cuando está en el Regimiento Isabel la Católica se casa en los Jerónimos de Madrid con Matilde Cadenas Ruiz. En 1927, cuando está destinado como juez instructor militar en el Regimiento Zamora, con base en Lugo, tiene una hija a la que llama Rosario Sanz Ruiz, la futura Rosario Dúrcal. Pero ¿por qué Ruiz y no Cadenas? ¿Y por qué ella dice siempre que su madre es la pianista y escritora Tilka Rey?
Apenas trece días después del parto, el día 14 de marzo, el juez instructor militar Luis Sanz Rey es nombrado secretario de causas de la primera región en Madrid, siendo sustituido de forma eventual por Pedro Fernández Ichazo. La familia prepara su traslado.
Por lo menos algo queda claro de este embrollo familiar. El actor Fernando Rey y la cantante y actriz Rosario Dúrcal son primos y comparten la misma abuela, que no el mismo abuelo paterno, ya que el de Fernando es Gabriel Arambillet y el de Rosario, Luis Sanz Peray.
El mismo año en que nace el padre de Rosario, también lo hace quien será su amigo y compañero de armas, Fernando Sebastián de Borbón y Madán Uriondo, que será segundo duque de Dúrcal una vez que muera su padre, Pedro Alcántara de Borbón, primo de Alfonso XIII. Si la paternidad del anterior monarca fuese realmente de José Leopoldo Sanz, como se plantea en la intimidad familiar, resultaría que Luis y el rey son primos con un abuelo paterno común, de la misma forma que lo son Rosario y Fernando Rey. El entramado familiar es fabuloso y las posibilidades que se derivan de él aumentan a cada paso.
De la vida de Rosario sabemos que tras Lugo debemos situarla en Madrid, donde crece en estudios canoros, como Elena Sanz, la amante de Alfonso XII con la que tiene dos hijos. La figura de la concertista de piano Tilka Rey parece decisiva para conducir esas condiciones naturales hacia la canción lírica. Sin embargo la guerra amenaza su horizonte y Luis, su padre, muere en ella. El trueque de Matilde Cadenas por Tilka Rey sigue en el misterio.
En 1942, cuando Rosario tiene 15 años y previo paso por el Conservatorio, entra en la compañía de canción española que representa el espectáculo Cabalgata en el teatro Maravillas y en otros escenarios. A ella pertenecen en determinado momento artistas tan sonadas como Estrellita Castro o Lola Flores. Pero en 1947, Cabalgata cambia de aires y la compañía al completo embarca hacia Buenos Aires. En el pasaje figuran Tilka y Rosario.
Se dice que Rosario debuta en el teatro Colón con Madame Butterfly y, aunque es más factible admitir que haya cantando alguna romanza del papel de Cio-Cio San, dentro de la obra de Puccini, y no la ópera completa. El caso es que Cabalgata recorre América del Sur, Cuba y Estados Unidos, y allí se habla de actuaciones al lado de Dean Martin o Frank Sinatra. Desde México es reclamada en 1948 para interpretar En la hacienda de la Flor, con Pedro Armendariz. Por lo tanto su presencia en la gira de Cabalgata no ha podido prolongarse más de un año.
En los créditos de la película aparece ya con el nombre de Rosario Dúrcal. La decisión a favor de ese nombre artístico ha tenido que ser tomada entre 1947 y 1948. ¿Por qué ese nombre?
Debemos volver a su padre, el amigo de Fernando de Borbón y presunto pariente de esa familia. La vida de Fernando es notablemente estrafalaria y poco ortodoxa. Por ejemplo, es detenido y juzgado en Francia por intentar el pago de una factura de 6.000 francos con un cheque sin fondos y haber dejado de pagar otras de varios miles de francos. Y eso que se ha casado con una mujer rica que se codea con los más diversos representantes del poder, la duquesa de Dúrcal, aunque ya viven separados.
En su día los enteradillos de la corte creen que Alfonso XIII y Pastora Imperio tienen una aventura amorosa, y aunque al principio hubo un acercamiento entre ellos, el auténtico protagonista del romance es Fernando de Borbón, el primo del rey, duque de Dúrcal y padre de su hija, Rosario Vega, que a su vez es abuela de la actriz Pastora Vega. Otra Rosario y otro Dúrcal. Al parecer, Fernando de Borbón no se negaba a reconocerla, sino que fueron exigencias de Pastora las que lo impidieron. Héctor Dona Vega, bisnieto de Pastora Imperio, y la periodista María Estévez lo cuentan al detalle en el libro La Reina del Duende.
Pastora Rojas, que ése es el nombre de la bailaora, estaba casada con el torero sevillano, Rafael el Gallo, pero el hombre le da mala vida. Luego se separa y viene el encuentro con el duque de Dúrcal. Más argumentos para un culebrón que recorre la historia de España a lo largo de dos siglos.
María del Rosario Sanz Ruiz, convertida ya en Rosario Dúrcal, protagoniza la película citada con Armendariz, a la que siguen La miel se fue de la luna (1951), Medias de seda (1955), Vidas segadas, Vivir y amar, Amor de artificio, La maldición de Nostradamus (1961), La sangre de Nostradamus (1962) y Il tempo dell’amore (1999). La misteriosa Tilka Rey aparece como autora de la música en una de ellas y como autora del guión, en otra. Las cosas no parecen ir mal de todo, porque en 1959 se ve con fuerzas y fondos como para coproducir e interpretar una versión de Las Leandras.
Ese mismo año, una chiquilla de quince años llamada María de los Ángeles de las Heras Ortiz, debuta ante el público en el programa de TvE Primer Aplauso. Un productor la ve y decide promocionarla. El azar, la necesidad o algún otro factor incontrolable quiere que ese hombre se llame Luis Sanz y que nada tenga que ver con los dos Luis Sanz que ya conocemos.
La convertirá en estrella y para lograrlo hay que cambiar su nombre por otro que ayude a ser recordado. A María de los Ángeles su abuelo le llama Rocío y a Luis le gusta. Luego, un juego al azar hace que se fijen en la localidad granadina de Dúrcal. Unidos ambos nombres surge Rocío Dúrcal, cuando Rosario Dúrcal lleva unos trece años con el suyo. Que lo sepan quienes despistados creen que ha habido un plagio al revés.
En 1963 tiene un hijo, y para no desentonar con sus antecedentes, nadie en México sabe a quien le corresponde la paternidad de esa criatura, que morirá un año más tarde en accidente de coche.
En 1970 se anuncia que Rocío Dúrcal acaba de finalizar el rodaje de Las Leandras, la versión cinematográfica de la revista musical homónima de Francisco Alonso, que estrena Celia Gámez y que contiene números tan repetidos como el chotis Pichi es el chulo que castiga y el pasodoble Por la calle de Alcalá. Acto seguido aparece Las Leandras de Rosario. Dicen que el estreno es inmediato. El follón que se organiza es fenomenal. Dos Leandras. Dos películas. Dos Dúrcal. Y por si fuera poco, Rocío va a enfocar su carrera hacia México, de donde procede esa otra mujer que le revienta el estreno. «Sí, tengo noticias de que existe una actriz mejicana que se llama Rosario Dúrcal. Tiene derecho a figurar con ese nombre en las carteleras». Y tanto, pues en todo caso estaría por dilucidar si es Rocío quien tiene derecho a él.
Rosario está a disgusto con el estreno. Dice que «no me fijaron la fecha del estreno. Se han salido con la suya todos aquellos que deseaban que yo no estuviera presente para poder promocionarla con mi presencia. Existen muchos intereses creados en esto del cine. Y, por lo visto, a muchas personas les importa más estar a bien con Rocío Dúrcal que con los compromisos fijados de antemano. Temen que si se ve primero la mía, la de ella no guste tanto. Yo soy protagonista del filme y al mismo tiempo coproductora con un cincuenta por ciento del capital, pero, en la otra parte, en el otro cincuenta por ciento, hay personas —exactamente uno de los que mayor parte de dinero ha aportado— que tienen muy buenas relaciones comerciales, que no le interesa por ningún medio perder, con los productores de la otra película. Esto es precisamente, lo que me indigna».
En noviembre de 1970, se anuncia una gira de Rosario por toda España iniciada en el Teatro de La Zarzuela, «cuyo escenario no da paso a cualquiera», como dice la publicidad. Se habla de atronadores aplausos, pero es una exageración, claro. También se dirá que hay una película en marcha con Ángel Nieto, pero predomina la campaña sobre la realidad.
El crítico de ABC la califica de excelente soprano, pero también, que estuvo mejor en la segunda parte que en la primera, lo cual no es un piropo. «La propia cantante se justificó ante el público al dar las gracias después de su primera canción, advirtiendo que había padecido una gripe recientemente».
En 1973 hay otro intento de convertirla en éxito popular y graba Carioca, con la que logra cierto eco. Tras actuar en Lugo con Django y Juan Carlos Calderón en un festival con motivo del Bimilenario, regresa a México sin haber conseguido su propósito de ser conocida por los españoles. Poco después de morir se le concede la distinción de Lucense del Año, pero ya no puede venir a recogerla. Lo harán en su nombre su hijo Luis Xavier Cavazos, quien fue su representante, René Matús y varios familiares.