Archivo de Marzo, 2020

O yo-yovirus de 1932

Martes, 3 de Marzo, 2020

Aquel ano o yo-yo arrasou ata nas praias

En 1932 toda España acaba chamándolle yo-yo á gripe. Din que foi en Cádiz onde nace a ocorrencia; se cadra nos carnavais.

Se alguén pregunta: “Quen colleu este ano a gripe?” A resposta será: “Eu, eu, eu…” Ou sexa, “yo-yo-yo…”

Tamén lle chaman “a socialista”, por aquilo da igualdade, o dengue, o trancazo, “iso que anda”, “o soldado de Nápoles”, a Cirila, a canastera, o aupa, a xuricidade, a firpe, e o enchufe. E así, ata o coronavirus.

Tamén ese ano hai eleccións como no presente, aínda que non son autonómicas, senón locais.

Versifica o humorista: “Para sudar en la cama / ante un ataque gripal, / envueltos en un pijama, / contemplad el panorama / de la vida nacional. / Pensad en las elecciones / anunciadas para Abril / y en las muchas emociones / que en diversas poblaciones / sufrirá más de un edil.”

En Lugo, o alcalde Cobreros de la Barrera convoca aos seus concelleiros para unha xuntanza urxente por asuntos de urnas. Victoriano Castro Ves e Manuel Traseira non están. O alcalde manda un emisario para que se presenten de contado no Concello, e nunha das casas, ábrelle a porta a criada.

_ De parte do señor alcalde, que vaia ao concello sen perda de tempo.

_ O señor non pode.

_ E logo?

_ Está na cama co yo-yo.

_ Pero, muller! Como lle vou dicir iso ao alcalde?

“Por nuestra ventana la “gripe” se asoma, y es tan “cariñoso” su “atento” bacilo /

que ni aún en la cama te deja tranquilo…”, cantan as cupletistas. Moitas delas, as que non teñen traballo, fan garda nos teatros, porque cada día caen co yo-yo tres ou catro artistas e o empresario non está disposto a suspender, polo que as contratan ata que mellora a titular.

E cun pouco de sorte, o yo-yo dura dúas semanas que ela cobra tan ricamente.

El doctor Castro, un sabio humilde con calle y sin placa

Martes, 3 de Marzo, 2020

El llamado Padre de los pobres lucenses renuncia a la mitra de León que le ofrece Carlos III

LA MUY LUCENSE y céntrica calle Batitales cede su sugestivo nombre en 1881 para dejárselo al sacerdote y jurista Juan Francisco de Castro (Lugo, 1721). En ese momento, la prensa de Vigo, siempre celosa de lo suyo, siente que Lugo le da sopas con honda en la honra de las glorias locales y se pregunta si allí existe calle y placa que recuerde a Casto Méndez Núñez. La respuesta es no.

La placa lucense que tanta envidia suscita en Vigo está hoy desaparecida, o al menos, como se nos dijo en su día, almacenada en el oscuro rincón de alguna estancia municipal, como símbolo inequívoco del olvido que sufren algunas eminencias que no gozan de todo el aprecio oficial. Y eso que la placa ya está grabada.

“Raro modelo de modestia y de saber”, le llamó Federico de la Peña e Ibáñez, el bisnieto del marqués de Sargadelos, cuando declama públicamente un poema en su homenaje. Él vive y muere en la calle que ahora lleva su nombre, donde un día estuvieron el Café do Piollo, el Monterrey, la Coruñesa o las confiterías Madarro _ el hermano _, Calvo, Santos y Ramón, entre otros ilustres nombres comerciales que le dan el sobrenombre de Dulcerías. Es también la de la Casa de los Mosaicos, la del trueque de novelas y la de Jouvencel.

“Sabio y virtuosísimo Castro”, le llama su biógrafo Roig. Un sabio no puede tener una calle cualquiera y la suya es el Código da Vinci de los chavales, pues para el juego del escondite se meten por el portal donde alquilan novelas, y salen por una cafetería de la Plaza de España, como si fuesen las alcantarillas de Viena en el Tercer Hombre, o las callejuelas de Venecia con Casanova encapado. Mientras, la condesa de Pardo Bazán se asoma a la galería de sus parientes, que se abre a la calle Batitales y no pierde ripio de lo que ocurre en el corazón de la ciudad.

Hay otro pasadizo que se dirige hacia la Traviesa de los Condes de Pallares, propio para fugas o apariciones fantasmales; para sesiones de espiritismo y para ceremonias iniciáticas en la Logia de la Domus.

Eso lo sabía al dedillo Juan Francisco de Castro y asombra leerlo hoy en Dios y la Naturaleza, especialmente dedicada a quienes sostienen que todo está en internet. Ja. Todo está en la cabeza de este “raro modelo”, padre de los pobres a los que pone piso y obradoiro de alfareros en el barrio del Pájaro.

Sus biografías repiten que había sido arcediano de Dozón, o sea el responsable ante el obispado de Lugo del arciprestazgo que hoy es de Deza-Trasdeza. Pero eso no significa que se hubiese trasladado.

Después es vicario general con Armanyá y más adelante renuncia al obispado de León que le ofrece Carlos III, pensando que el sabio ilustrado es compatible con la mitra. En lo religioso, los de Lugo nos abstenemos de aceptar prebendas en León por respeto a San Froilán.

No así en lo civil y ahí tienen a Luis Ameijide y a Antonio Quintana Peña para demostrarlo.

Castro prefiere seguir en Lugo dedicado a sus caridades, a su Sociedad Económica del País, a sus mamotreros de investigación histórica, a estudiar la navegación del Miño, a profundizar en sus teologías y a completar esa monumental Dios y la Naturaleza, que ocupado en la administración leonesa no acabaría jamás, aunque el cielo le diese varios lustros de regalo, como hizo con Pallares Gayoso para su Argos Divina.

Muere el 24 de diciembre de hace 230 años y es enterrado en la catedral, entre el altar mayor y el coro.

Bombas cativas

Lunes, 2 de Marzo, 2020

Castroviejo, por Manuel Orio

Os ideais políticos de José María Castroviejo nos seus anos mozos inclúen a utilización do que el chama estronicios, ou sexa os estrondos das bombas.

“Poñer unha bomba, unha verdadeira bomba, con mecha e estronicio, era unha evasión marabillosa”, conta nunha entrevista co crego-xornalista de Mondoñedo, Carlos Polo.

Foi nas folgas de 1929 cando pon dúas nalgún lugar de Compostela. O atentado abonda para que José María crese que xa está convertido nun Sascha Yegulev, o antiheroe de Andreiev.

As bombas de Castroviejo acompañárono sempre na súa biografía cun halo de anarquismo carlista ou de terrorismo xoseantoniano. A imaxe de ser un perigo social por parte de Castroviejo descende varios enteiros cando se coñece que as bombas foron dous petardos que lle proporciona Juan Gaiteiro Sinde, o fogueteiro de Vedra que en moitas ocasións é o encargado de queimar o Obradoiro nas festas do Apóstolo, o acto máis oficialista do ano. Gaiteiro vai morrer precisamente o 18 de xullo, pero de 1933

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El Pueblo Gallego conta como certo que pouco tempo despois de proclamada a II República, un dos seus reporteiros de sucesos transita de noite por unha rúa viguesa cando o seu paso é interrompido por un grupo de gardas e paisanos que contemplan de lonxe a existencia dun paquete sospeitoso na metade da vía.

O xornalista pregunta que sucede e un dos que alí se atopa di:

_ O que ve, unha bomba no centro da rúa.

O reporteiro avezado en misións perigosas, respóstalle:

_ Bah! Bombiñas a min!

E adiántase ata o vulto. Entón arréalle unha patada e escóitase o estrondo das catro ou cinco latas que hai dentro, ente os aplausos da xente.

Xa se sabe que nese tempo El Pueblo… é moi da República.

El misterio familiar de Rosario Dúrcal

Lunes, 2 de Marzo, 2020

La artista nace en Lugo un 1 de marzo como hoy de hace 93 años

EL PERSONAJE QUE se esconde tras el nombre artístico de Rosario Dúrcal (Lugo, 1927), ha sido un enigma a lo largo de toda su vida.

Antes de que el 1 de marzo de ese año, hace hoy 93, nazca en Lugo Rosario Sanz Ruiz, su verdadero nombre, debemos remontarnos medio siglo atrás, cuando José Laureano Sanz y Posse es el capitán general de Filipinas en 1866 y el gobernador de Puerto Rico por dos veces, entre 1868 y 1870, y nuevamente, en 1875. Su biografía política no nos puede entretener porque alargaría su papel en esta historia, pero al lector le conviene saber de quién se trata, y muy especialmente lo que de él se dice, ya que su nombre figura en la larga lista de amantes de la reina Isabel II y no entre los menos importantes, sino que es uno de los cuatro que optan a ser el padre de Alfonso XII (1857).

Tanto es así que los numerosos descendientes de Sanz y Posse _ tuvo ocho hijos como veremos _, cuentan como cierta una anécdota sucedida poco antes de que el marqués deje este mundo en su casa de Madrid el 22 de diciembre de 1893. En ese postrer momento, sabiendo que su muerte es inminente, José Laureano exclama:

_ ¡Que me traigan a mi niño!

Y sus solícitos familiares le acercan al lecho un retrato de Alfonso XII para que él, tomándolo entre sus brazos, entregue su alma al cielo.

En esta competición por adjudicarse la paternidad del rey juegan también sus bazas Puigmoltó, Arana y Serrano. Este último puede presumir de haber fallecido el mismo día que el rey, y de habérselo advertido a su familia en un golpe de premonición espiritista: “¡El Rey se muere!”

En cualquier caso, la condición de amante de Isabel II por parte de José Laureano va a tener una increíble influencia en la historia que tratamos de contar. Al margen de su presencia más o menos frecuente en la alcoba de la reina, Sanz y Posse se ha casado en 1819 con Josefa Peray Muesas y de esa pareja nacen ocho hijos; a saber, Josefina, Luis, José, León, Mariano, Benito, Clara, Cristina y Milagrosa Sanz Peray. Su capacidad para engendrar no ofrece la menor duda y su papel como posible semental de la reina tampoco encuentra inconveniente en ese sentido.

Después de hacer todo lo que puede en contra de los independentistas puertorriqueños, José Laureano vuelve a España, donde lo hacen senador y le dan el título de marqués de San Juan de Puerto Rico.

El siguiente hombre de esta historia que nos interesa es su segundo hijo, Luis Sanz Peray, quien dos años antes de la muerte de su padre mantiene una relación sentimental con una mujer casada, la coruñesa María de las Angustias Rey Taibó, esposa del guipuzcoano Gabriel Arambillet Aizpuena. A consecuencia de estas relaciones, María de las Angustias da a luz en A Coruña a un niño que recibe los nombres de Luis Pastor José Laureano. El primero, por el padre; el segundo, probablemente, por el de la madre, y los dos últimos, por el abuelo paterno, el marqués.

En éstas, Luis Sanz Peray, que el año 1888 es oficial tercero de la Administración de Hacienda de Santa Clara, en Cuba, fallece y María de las Angustias promueve una reivindicación de los derechos de su hijo en el Juzgado de primera instancia de la Latina. Se trata de los autos promovidos en nombre de Luis Pastor, menor de edad, contra José, León y Laureano Sanz Peray, y demás herederos o derecho habientes de D. Luis Sanz Peray, para su reconocimiento como hijo natural.

El 18 de febrero de 1907, cuando el menor de edad está a punto de alcanzar la mayoría, Gonzalo de la Torre de Trassierra y Fernández de Castro, juez de primera instancia de dicho distrito estima probada la demanda y declara que el niño inscrito en el Registro civil del Juzgado municipal de A Coruña, con fecha 14 de marzo de 1891 —nacido el 11—, como hijo natural de padres incógnitos, reconocido después por su madre natural, es también hijo natural de Luis Sanz Peray, «conforme éste declaró en el documento que se ha trascrito en el segundo resultando de esta sentencia».

El único resultado conocido de esta sentencia, cuyos demandados se encontraban en rebeldía, es que Luis Pastor pasa a apellidarse Sanz Rey.

Por otra parte, el matrimonio formado por María de las Angustias Rey y Gabriel Arambillet tienen una niña a la que llaman Sara y que andando el tiempo irá al altar para salir de él del brazo del capitán coruñés Fernando Casado Veiga.

El 20 de septiembre de 1917, Sara Arambillet Rey da a luz en A Coruña a un niño, que se bautizará, por lo tanto, con el nombre de Fernando Casado Arambillet, pero que toda España y buena parte del mundo conocerán como Fernando Rey, porque a la hora de elegir un nombre para dedicarse a la carrera de actor, elige el segundo apellido de su madre.

Por su parte, Luis Sanz Rey sigue la carrera militar y en 1921, cuando está en el Regimiento Isabel la Católica se casa en los Jerónimos de Madrid con Matilde Cadenas Ruiz. En 1927, cuando está destinado como juez instructor militar en el Regimiento Zamora, con base en Lugo, tiene una hija a la que llama Rosario Sanz Ruiz, la futura Rosario Dúrcal. Pero ¿por qué Ruiz y no Cadenas? ¿Y por qué ella dice siempre que su madre es la pianista y escritora Tilka Rey?

Apenas trece días después del parto, el día 14 de marzo, el juez instructor militar Luis Sanz Rey es nombrado secretario de causas de la primera región en Madrid, siendo sustituido de forma eventual por Pedro Fernández Ichazo. La familia prepara su traslado.

Por lo menos algo queda claro de este embrollo familiar. El actor Fernando Rey y la cantante y actriz Rosario Dúrcal son primos y comparten la misma abuela, que no el mismo abuelo paterno, ya que el de Fernando es Gabriel Arambillet y el de Rosario, Luis Sanz Peray.

El mismo año en que nace el padre de Rosario, también lo hace quien será su amigo y compañero de armas, Fernando Sebastián de Borbón y Madán Uriondo, que será segundo duque de Dúrcal una vez que muera su padre, Pedro Alcántara de Borbón, primo de Alfonso XIII. Si la paternidad del anterior monarca fuese realmente de José Leopoldo Sanz, como se plantea en la intimidad familiar, resultaría que Luis y el rey son primos con un abuelo paterno común, de la misma forma que lo son Rosario y Fernando Rey. El entramado familiar es fabuloso y las posibilidades que se derivan de él aumentan a cada paso.

De la vida de Rosario sabemos que tras Lugo debemos situarla en Madrid, donde crece en estudios canoros, como Elena Sanz, la amante de Alfonso XII con la que tiene dos hijos. La figura de la concertista de piano Tilka Rey parece decisiva para conducir esas condiciones naturales hacia la canción lírica. Sin embargo la guerra amenaza su horizonte y Luis, su padre, muere en ella. El trueque de Matilde Cadenas por Tilka Rey sigue en el misterio.

En 1942, cuando Rosario tiene 15 años y previo paso por el Conservatorio, entra en la compañía de canción española que representa el espectáculo Cabalgata en el teatro Maravillas y en otros escenarios. A ella pertenecen en determinado momento artistas tan sonadas como Estrellita Castro o Lola Flores. Pero en 1947, Cabalgata cambia de aires y la compañía al completo embarca hacia Buenos Aires. En el pasaje figuran Tilka y Rosario.

Se dice que Rosario debuta en el teatro Colón con Madame Butterfly y, aunque es más factible admitir que haya cantando alguna romanza del papel de Cio-Cio San, dentro de la obra de Puccini, y no la ópera completa. El caso es que Cabalgata recorre América del Sur, Cuba y Estados Unidos, y allí se habla de actuaciones al lado de Dean Martin o Frank Sinatra. Desde México es reclamada en 1948 para interpretar En la hacienda de la Flor, con Pedro Armendariz. Por lo tanto su presencia en la gira de Cabalgata no ha podido prolongarse más de un año.

En los créditos de la película aparece ya con el nombre de Rosario Dúrcal. La decisión a favor de ese nombre artístico ha tenido que ser tomada entre 1947 y 1948. ¿Por qué ese nombre?

Debemos volver a su padre, el amigo de Fernando de Borbón y presunto pariente de esa familia. La vida de Fernando es notablemente estrafalaria y poco ortodoxa. Por ejemplo, es detenido y juzgado en Francia por intentar el pago de una factura de 6.000 francos con un cheque sin fondos y haber dejado de pagar otras de varios miles de francos. Y eso que se ha casado con una mujer rica que se codea con los más diversos representantes del poder, la duquesa de Dúrcal, aunque ya viven separados.

En su día los enteradillos de la corte creen que Alfonso XIII y Pastora Imperio tienen una aventura amorosa, y aunque al principio hubo un acercamiento entre ellos, el auténtico protagonista del romance es Fernando de Borbón, el primo del rey, duque de Dúrcal y padre de su hija, Rosario Vega, que a su vez es abuela de la actriz Pastora Vega. Otra Rosario y otro Dúrcal. Al parecer, Fernando de Borbón no se negaba a reconocerla, sino que fueron exigencias de Pastora las que lo impidieron. Héctor Dona Vega, bisnieto de Pastora Imperio, y la periodista María Estévez lo cuentan al detalle en el libro La Reina del Duende.

Pastora Rojas, que ése es el nombre de la bailaora, estaba casada con el torero sevillano, Rafael el Gallo, pero el hombre le da mala vida. Luego se separa y viene el encuentro con el duque de Dúrcal. Más argumentos para un culebrón que recorre la historia de España a lo largo de dos siglos.

María del Rosario Sanz Ruiz, convertida ya en Rosario Dúrcal, protagoniza la película citada con Armendariz, a la que siguen La miel se fue de la luna (1951), Medias de seda (1955), Vidas segadas, Vivir y amar, Amor de artificio, La maldición de Nostradamus (1961), La sangre de Nostradamus (1962) y Il tempo dell’amore (1999). La misteriosa Tilka Rey aparece como autora de la música en una de ellas y como autora del guión, en otra. Las cosas no parecen ir mal de todo, porque en 1959 se ve con fuerzas y fondos como para coproducir e interpretar una versión de Las Leandras.

Ese mismo año, una chiquilla de quince años llamada María de los Ángeles de las Heras Ortiz, debuta ante el público en el programa de TvE Primer Aplauso. Un productor la ve y decide promocionarla. El azar, la necesidad o algún otro factor incontrolable quiere que ese hombre se llame Luis Sanz y que nada tenga que ver con los dos Luis Sanz que ya conocemos.

La convertirá en estrella y para lograrlo hay que cambiar su nombre por otro que ayude a ser recordado. A María de los Ángeles su abuelo le llama Rocío y a Luis le gusta. Luego, un juego al azar hace que se fijen en la localidad granadina de Dúrcal. Unidos ambos nombres surge Rocío Dúrcal, cuando Rosario Dúrcal lleva unos trece años con el suyo. Que lo sepan quienes despistados creen que ha habido un plagio al revés.

En 1963 tiene un hijo, y para no desentonar con sus antecedentes, nadie en México sabe a quien le corresponde la paternidad de esa criatura, que morirá un año más tarde en accidente de coche.

En 1970 se anuncia que Rocío Dúrcal acaba de finalizar el rodaje de Las Leandras, la versión cinematográfica de la revista musical homónima de Francisco Alonso, que estrena Celia Gámez y que contiene números tan repetidos como el chotis Pichi es el chulo que castiga y el pasodoble Por la calle de Alcalá. Acto seguido aparece Las Leandras de Rosario. Dicen que el estreno es inmediato. El follón que se organiza es fenomenal. Dos Leandras. Dos películas. Dos Dúrcal. Y por si fuera poco, Rocío va a enfocar su carrera hacia México, de donde procede esa otra mujer que le revienta el estreno. «Sí, tengo noticias de que existe una actriz mejicana que se llama Rosario Dúrcal. Tiene derecho a figurar con ese nombre en las carteleras». Y tanto, pues en todo caso estaría por dilucidar si es Rocío quien tiene derecho a él.

Rosario está a disgusto con el estreno. Dice que «no me fijaron la fecha del estreno. Se han salido con la suya todos aquellos que deseaban que yo no estuviera presente para poder promocionarla con mi presencia. Existen muchos intereses creados en esto del cine. Y, por lo visto, a muchas personas les importa más estar a bien con Rocío Dúrcal que con los compromisos fijados de antemano. Temen que si se ve primero la mía, la de ella no guste tanto. Yo soy protagonista del filme y al mismo tiempo coproductora con un cincuenta por ciento del capital, pero, en la otra parte, en el otro cincuenta por ciento, hay personas —exactamente uno de los que mayor parte de dinero ha aportado— que tienen muy buenas relaciones comerciales, que no le interesa por ningún medio perder, con los productores de la otra película. Esto es precisamente, lo que me indigna».

En noviembre de 1970, se anuncia una gira de Rosario por toda España iniciada en el Teatro de La Zarzuela, «cuyo escenario no da paso a cualquiera», como dice la publicidad. Se habla de atronadores aplausos, pero es una exageración, claro. También se dirá que hay una película en marcha con Ángel Nieto, pero predomina la campaña sobre la realidad.

El crítico de ABC la califica de excelente soprano, pero también, que estuvo mejor en la segunda parte que en la primera, lo cual no es un piropo. «La propia cantante se justificó ante el público al dar las gracias después de su primera canción, advirtiendo que había padecido una gripe recientemente».

En 1973 hay otro intento de convertirla en éxito popular y graba Carioca, con la que logra cierto eco. Tras actuar en Lugo con Django y Juan Carlos Calderón en un festival con motivo del Bimilenario, regresa a México sin haber conseguido su propósito de ser conocida por los españoles. Poco después de morir se le concede la distinción de Lucense del Año, pero ya no puede venir a recogerla. Lo harán en su nombre su hijo Luis Xavier Cavazos, quien fue su representante, René Matús y varios familiares.

La mejor sumiller del mundo es de Quiroga

Lunes, 2 de Marzo, 2020

Mónica Fernández Núñez sale de su aldea de Orxais para brillar en una difícil actividad dominada hasta entonces por hombres

ALGO HABRÁ INFLUIDO que las tierras de Quiroga tengan uno de los apellidos más prestigiosos dentro de la viticultura gallega. Pero algo hay también en su contra, porque Orxais, el lugar donde vive sus veinte primeros años, dentro de la parroquia de San Xosé de Vilar de Lor, es uno de los menos poblados del planeta, con una vecindad que tiende irremediablemente a desaparecer.

Y sin embargo, una mujer nacida en Orxais va a ser considerada la mejor sumiller del mundo. El camino ha tenido que ser apasionante.

Cuando decide irse, Madrid no le abre sus puertas de la noche a la mañana a Mónica Fernández Núñez (Quiroga, 1972). Recala en casa de unos parientes y eso le permite mantener ciertos vínculos afectivos con lo que acaba de dejar a sus 19 años. La capital es muy grande comparada con Orxais, con Quiroga, e incluso con Lugo entero. Por otra parte, siempre tiene a su lado el ánimo que le transmite su padre. “Ti podes”, le dice y ella intenta hacerle caso. «Y no se equivocó», reconoce ahora, cuando desde arriba observa su rápida y meteórica trayectoria. “Pude”.

Se afana en acabar los cursillos de sumiller y maestresala de la Cámara de Comercio. Son días en los que la mandan a oler todo lo que pille de bueno y de malo en los rincones de Madrid, en las tiendas, en el metro, en las fruterías. Y ahora es cuando agradece haber nacido en Orxais, porque, como ella dice, en su pueblo ha leído un libro de los olores mucho más extenso que el de la ciudad.

Ha olfateado el frescor de los arroyos, la lluvia, la hierba recién cortada, el maíz en el cabozo, la leche y su tona, el gallinero, las manzanas y los animales. Su libro de olores va por delante de aquellos otros que deben conformarse con encontrar esas sensaciones de tarde en tarde, en visitas al campo abierto, lejos de la acumulación de humanos, sus transportes o sus industrias y que, por fuerza, han de estar más lejos de la excelencia de una sumiller.

En ese proceso Mónica reconoce el magisterio de Custodio López Zamarra, el sumiller de Zalacain al que Cela colma de elogios y a quien Cristino Álvarez, el premio Puro Cora desaparecido en 2018, conocido también como Caius Apicius, define como «caso paradigmático de lo que entendemos por buena persona».

Además de este toledano de Villatobas, Mónica guarda los mejores recuerdos para Gemma Vela, la directora del Ritz de Madrid, una burgalesa pionera en el mundo de los sumilleres que años atrás ya advierte a sus colegas sobre el avance imparable de los vinos gallegos.

El camino fue largo, “tremendamente largo. Han sido muchas horas, muchos años de trabajo. En mi caso, hoy por hoy, no es solo el trabajo de sumiller ya que dirijo seis equipos, seis restaurantes con sus respectivas cartas de vinos y gestiono las reservas de todos ellos. Son muchas horas y mucha dedicación a algo que te gusta”.

Sus reconocimientos empiezan en 2009 cuando es Mejor directora de sala «Excelencia Turística de Madrid», de la Cámara de Comercio de Madrid. En 2016 obtiene el Premio Nacional de Gastronomía Mejor Director de Sala. En 2017, Prix au Sommelier (Mejor Sumiller del Mundo) por la Academia Internacional de Gastronomía y premio «Muller e Viño» del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribeiro.

Es la primera española que llega a ese reconocimiento internacional y no oculta que cuando se lo comunican llora durante diez largos minutos sin poder articular palabra, con tanta intensidad que quienes están a su lado comienzan a preocuparse.

Partes do corpo

Domingo, 1 de Marzo, 2020

Placa da súa consulta recuperada por Vivín

A xente pregunta: “Que tal foi a romaría de Santa Cristina?” E a resposta pode ser: “Moi boa. Houbo paus no principio, na metade e no final”.

O pau é a medida para coñecer a calidade dunha festa, como foi aquela do ano 1931 entre Soñar e Soñariño, a cinco quilómetros de Lugo, cando se arma un tumulto de proporcións filisteas.

Un dos agresores leva como avogado a Antonio de Cora, quen chegado o día da vista na Audiencia, pregunta ao agredido:

_ A ferida recibiuna no mesmo tumulto?

E o aludido resposta:

_ Non, señor; non foi precisamente no tumulto, senón un pouquiño máis arriba.

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O ano 1919 chega a Ribadeo o dentista andaluz Rafael Fernández Cardoso, que será alcalde republicano na década seguinte.

Rafael Fernández será un ribadense máis e mesmo pedirá unha presada de terra de Ribadeo para a súa tumba en Bos Aires, pero daquela, en 1919, descoñece absolutamente todo sobre a cidade e sobre Galicia enteira.

Non viaxa de bo humor porque leva varios días cunha molestia no ollo dereito que non lle dá acougo.

Na etapa anterior a Ribadeo descansa unhas horas na fonda de doña Cándida de Mondoñedo, que tan boa sona ten dentro e fóra de Lugo.

Unha sorrinte rapaza aténdeo no comedor e sírvelle de primeiro un caldo galego deses que resucitan un morto.

_ No me agrada, tráigame otra cosa _ di á muller.

_ E lojo? _ pregúntalle ela.

O odontólogo míraa moi serio sen dicir palabra e a moza marcha.

Vén máis tarde cun cocido completiño, fumeante, que dá gloria velo, pero do que don Rafael tampoco quere saber nada.

Aquilo era moito para a rapaza.

_ E lojo?

E o home salta:

_ ¡Deje usted tranquilo el ojo, que bien fastidiado lo tengo!