Archivo de Marzo, 2020

Matadoiro e cemiterio

Jueves, 26 de Marzo, 2020

O cese de Junquera

Aló pola metade dos anos vinte os industriais de Cangas, en especial gandeiros e carniceiros, reclaman a construción dun matadoiro.

Con ese obxectivo, unha comisión deles solicita e obtén unha entrevista co gobernador civil de Pontevedra, que nese tempo era pouco civil, pois ocupa o posto o coronel Manuel Junquera Guerra.

Os comisionados expoñen as súas razóns, pero un deles agarda ata o final co argumento definitivo. Cando pensa que é chegado o momento, di:

_ Señor gobernador, hoxe hai moitos carniceiros que crucifican ao aire libre.

Naturalmente, ese espectáculo non se pode consentir, nin sequera en Semana Santa.

Ao gobernador, que era de carácter rexo como bo militar, pero menos do que se lle supón, achégase outro día un industrial de Vigo choromicando para que lle levante unha multa imposta días atrás por ter aberto o seu local fóra do horario permitido.

Junquera non está polo labor. A multa ten todas as da lei e debe pagala.

Entón o vigués bota man da estratexia sentimental e solicita o indulto da multa “polos seus defuntos”. É dicir, polos defuntos do gobernador.

Junquera, ben porque resulta conmovido pola alusión aos seus familiares falecidos, ben porque ve o xeito de rematar aquela leria, ofrécelle pagar a medias a sanción. O tipo acepta encantado e o coronel tira do peto as moedas correspondentes a ese 50 por cento.

Ao cabo de poucos días, o gobernador comeza a recibir unha peregrinación de veciños de Pontevedra, multados por diferentes cuestións, que solicitan a rebaixa dun cincuenta por cento, “polos defuntos do gobernador”.

Logo de tres ou catro entrevistas nese plan, Junquera di ben alto ao quinto peticionario, para que o saiban todos:

_ Está pechado o cemiterio!

Unha vasca de Lugo

Miércoles, 25 de Marzo, 2020

Unha edición de Juana

A autoridade literaria de Unamuno nos primeros anos do século XX é incuestionable. Se o Papa é infalible, Unamuno só es falible os 29 de febreiro.

Por iso, cando Juana de Ibarborou publica o seu primeiro poemario, Las lenguas de diamante, en 1919, envíalle apresurada un exemplar e agarda impaciente o seu xuízo.

Juana adxúntalle tamén outros tres libros y pídelle por favor que os remita a Juan Ramón Jiménez, Antonio e Manuel Machado, dos que non ten o seu enderezo en España.

Malia a súa prevención inicial contra ela, “por ser muller”. A reacción de Unamuno non pode ser máis favorable, pois se rende ante a calidade lírica da poeta que entón conta con 27 anos,

Ademais, di o escritor, “unha muller, unha noiva aquí en España, non escribiría versos como os de vostede”.

Refírese ás descricións eróticas do libro e á liberdade da autora dentro dunha relación de parella, por exemplo, cando convida ao seu namorado a ter sexo no campo.

En resumo, o santón Unamuno bendice coa súa man a chegada de Juana ao parnaso hispanoamericano e certifica o seu agrado cun posterior artigo laudatorio en La Nación de Bos Aires.

Pero ao final da carta de resposta, don Miguel pásase de listo e di: “Vexo polo seu apelido que ten vostede sangue vasco, pois o seu apelido, aínda que vostede o escribe á francesa, é vasco puro _ “cabeceira do val” significa _, e eu son vasco puro”.

O señor Vicente Fernández Rodríguez, natural de Vilanova de Lourenzá e pai de Juana, ben podería desmentir ao intelectual de Bilbao, pois o sangue da poetisa é galego de Lugo. Outra cousa é que o seu marido leve Ibarborou como apelido e a poeta quera asinar co seu nome de casada.

Claro que a Unamuno sempre lle quedaría o recurso de dicir:

_ Don Vicente, os de Bilbao nacemos onde nos peta.

Mundín, de O Páramo a la cumbre del pasodoble

Miércoles, 25 de Marzo, 2020

Isidro López es uno de los compositores de música española de mayor éxito una vez que supera la censura, hace hoy 76 años

EN LUGO NADIE lo conocía, pero el año 1961, Isidro López López, alias Mundín (O Páramo, 1914), había cobrado más de cien mil pesetas por derechos devengados de sus canciones y formaba parte de los autores privilegiados por el favor del público.

El santiagués Manolo Mirás, que actúa con el nombre artístico de The Orchestra man _ en competencia con John Balan, pero con instrumentos _, se extraña de que en Lugo nada diga el nombre de Isidro López, de modo que El Progreso se pone a investigar y lo presenta a sus lectores, aunque ha pasado el tiempo y el músico sigue siendo un olvidado, uno más, en su tierra.

Nace en el lugar de Mundín, dentro de la parroquia paramesa de Santa Eufemia de Vilarmosteiro y en plena infancia marcha a Madrid todavía con el título de analfabeto en su mochila, aunque con muchas ganas de hacerse con otros más ilustrados.

Desde 1920 estudia y lo consigue, supera la guerra, empieza a trabajar en hostelería y se convierte en un cocinero renombrado. Pero en su caletre anidan otros afanes y la composición musical llama a sus puertas con insistencia, hasta que en 1939, en colaboración con el maestro Marino, se destapa con el pasodoble Qué bonito es el querer, que arranca “en un patio moruno…” y que tiene un éxito inmediato a través de varios intérpretes, una vez que logra el aprobado de la censura en 1944, hace hoy 76 años.

De hecho es una de las piezas más frecuentes en las antologías del género.

Llega la hora de firmar y se acuerda de que en su infancia lo llaman Isidro de Mundín para diferenciarlo de otro Isidro que vive en una parroquia cercana, por lo que elige ese apodo.

Con humildad, pero con perseverancia, comienza a acumular canciones, 107 de las cuales pueden consultarse en la Biblioteca Nacional de España. No obstante, en 1962, cuando los lucenses oyen hablar por primera vez de su paisanaje con el compositor, éste asegura que ya es autor de quinientas canciones.

Si se le pregunta por las ganancias, afirma que sólo le dan para vivir modestamente con su mujer, aunque las cifras lo desmienten.

En la segunda edición del Festival de Benidorm, Los Machucambos defienden su canción Luna de Benidorm, pero Isidro no queda muy satisfecho de la experiencia, ni del tercer puesto alcanzado, pese a que la competencia era muy fuerte, pues gana Comunicando y es finalista, Eres diferente, dos éxitos populares.

Su último bolero respecto a 1962 se titula Dos hogueras y se le ocurre yendo por una calle de Madrid. Le viene a la cabeza e Isidro debe entrar en un estanco para comprar un bolígrafo y evitar que se le olvide. Como se dirige a la Casa del Músico es allí donde lo acaba. ¿Qué sitio mejor donde inspirarse?

Como Isidro viene a O Páramo con frecuencia, aquí nacen también algunas de sus piezas. Le gusta sentarse a las orillas del Miño y dejarse llevar por su rumor en busca de inspiración. Una de las que nacen en Lugo es Esperando que vuelvas, grabada por Luisa Linares y Los Galindos en la casa Belter.

Otros de los intérpretes habituales de Mundín son Rafael Farina, Estrellita de Palma _ que hace la mejor versión de Qué bonito es el querer _, Tomás de Antequera, Carlos Puccini, el Rey del Tango y otros que triunfan en esa España que espera la llegada inmediata del Dúo Dinámico y otros ritmos hasta ese momento desconocidos.

Su disco más lucense es el que graba con el cantante de la tierra, Germán de Burgos, que interpreta cuatro temas suyos, El Amor Que Sentimos, Bésame Sin Rencor, Nuestro Cha-Cha-Cha y No me reproches nada.

Isidoro Blanco, el pequeño gran organista

Martes, 24 de Marzo, 2020

Juan Montes no concurre a ningún certamen con el Orfeón si antes no recibe el visto bueno de su amigo Blanco

LA LEYENDA DEL maestro Montes _ probablemente cierta_, dice que no concurre a ningún certamen con su orfeón, si antes no escucha el programa a presentar el organista de la catedral, al que sustituirá, su amigo Isidoro Tomás Blanco y Fernández (Lugo, 1824), tan gran músico como diminuta es su estatura.

No tendría nada de extraño, porque Blanco goza de ´autoritas´ ante Montes y ante cualquier aficionado pues sus conocimientos están contrastados.

Aunque se desconoce el día exacto de su nacimiento, tuvo que ser alguno de los que ahora recorremos de hace 196 años, ya que su bautismo se celebra el 31 de marzo en San Pedro.

Con ocho años ingresa como niño de coro de la catedral, bajo la batuta de Francisco Reyero, racionero encargado de la música, y el organista Francisco Mogrovejo.

Al parecer, Blanco es descubierto cuando realiza una pintada subversiva en las paredes de la catedral contra Isabel II, lo que le valdría el título de pionero en delitos de propaganda ilegal. También le cuesta la continuidad en la catedral. “Tú no sirves para la iglesia”, le dice un canónigo. Y Blanco se marcha.

Toca el flautín en la Banda de la Milicia nacional de la ciudad y luego se traslada a Madrid para estudiar en el Conservatorio y ser discípulo de Pedro Albéniz y de Carnicer. Fuera de él recibe clases de Román Jimeno, y entre todos lo capacitan para que el marqués de Peñaflor lo contrate como maestro de música.

En esa condición se traslada a la casa del marqués en Écija, para ser profesor de sus hijas, las futuras duquesa de Medinaceli y marquesa de Villaseca. En Écija también ejerce como organista de Santa Bárbara y director de piezas de zarzuela en su teatro.

Al anunciarse la oposición a la plaza de organista de la catedral lucense de Lugo, obtiene el segundo puesto, pero la ocupa por negase el ganador, Miguel Mir, a recibir las órdenes eclesiásticas.

Blanco inicia entonces una intensa actividad musical en Lugo, donde todos aprecian sus salidas ingeniosas y comprueban a diario su escasa estatura.

A él se deben los primeros conciertos de música italiana de la ciudad. Organiza recitales en el Casino, canta, crea orfeones y una academia, compone, escribe artículos sobre música, es pianista del Círculo de las Artes, ejerce como jurado y preside la sección filarmónica del Liceo artístico y literario.

Algunas de sus obras de carácter religioso son el Santo Rosario y Gozos a la Virgen y a Nuestro Señor de la Sangre, para voces y orquesta; Misa, Santo Dios Corazón Santo, Despedida al Corazón de Jesús, Lamentos a la Virgen de los Dolores, Gozos a la del Amor Hermoso, a la Asunción y a San Roque; motetes y arias.

Entre las profanas, el Himno para la inauguración del Liceo; el Himno a Calderón de la Barca, una Serenata y una Romanza.

Su muerte, ocurrida en Lugo el 7 de noviembre de 1893, es trágicamente anunciada un mes antes por la prensa con rasgos dramáticos. Informa un corresponsal afincado en la ciudad que desde mediados de septiembre el maestro Isidoro Blanco, “uno de los pocos organistas de España que ha brillado en el Conservatorio nacional, se encuentra enfermo con una afección cerebral de la cual probablemente no curará jamás”.

Y añade que “su cabeza se ha desorganizado a los 71 años”, lo que permite intuir una demencia senil. Su categoría musical viene refrendada por las citas que de él hacen los diccionarios de Saldoni y Pedrell.

Lega su biblioteca al Conservatorio Nacional para que sea utilizada por los alumnos pobres.

Besteiro, Cibeles e a vaca

Martes, 24 de Marzo, 2020

León, de Otero Besteiro, pero non de mármore como os da Cibeles, senón de bronce

Durante tres décadas Otero Besteiro traballa en dous estudios. Un está na Ribera de Curtidores madrileña, e o outro en La Casa del Cura, unha finca propiedade da súa muller, Maruja González de Buitrago, que era natural de Sotillo de las Palomas.

O curioso é que a finca de Maruja atópase no concello toledano de Montesclaros, de onde sae o mármore co que se esculpe a fonte da Cibeles e que Otero utiliza para as súas obras de gran tamaño.

En Montesclaros reside na compaña de oito pavos reais e unhas pombas negras que merca na Feira Internacional do Campo.

Alí nace a súa vaca, que nun primeiro momento é a Vaca da Paz, no sentido mitolóxico dos saxóns, é dicir, unha vaca máis pachorra que turrona.

Pero algo pasa no período de xestación e o animal transfórmase na Vaca Tumbada, sen referencias altisonantes e máis apegada á terra.

Otero, Ote para os amigos, utiliza unha vaca viva de modelo e ten que agardar a que se deite para traballar. Di que é un animal moi intelixente, pero sen paciencia para facer o posado, de xeito que unha vez se revolve contra o escultor e outra lle tira o caldeiro coa pintura dun couce.

Ao final, a vaca pesa tres toneladas. Hai que levala a Madrid e sóbena a un carro, pero nada máis poñela enriba, machúcao e queda desfeito en garabullos. Nada de carros, o que se precisa é un Pegaso, e entón si, pode viaxar á capital.

A vaca repousa no xardín de entrada do Museo de Arte Contemporáneo, onde a ven os Müller, unha parella de suizos interesados en mercala.

Os Müller fan por levala ao seu chalé helvético, pero causas de forza maior _ as tres toneladas, imaxinamos _, fan que sexa imposible, e ao final queda no chalé dos Dominguín.

_Foi unha mágoa, porque sería a primeira vaca galega exportada a Suiza.

Franco e Ruedo Ibérico

Lunes, 23 de Marzo, 2020

Teresa Roca López, viuva de Fernando Arenas, diante dun retrato do libreiro

Cando remata a década dos 60, tres homes preséntanse un venres na Librería Arenas, aberta no Cantón Grande da Coruña.

Son o inspector de Policía Francisco Paradela Castro e dous axentes. Preguntan polo propietario, Fernando Arenas Quintela e cando o teñen de diante, fálanlle.

_ Sabemos que vostede vende libros non autorizados ou expresamente prohibidos de Losada, Ruedo Ibérico e por aí. Requíselle a lista destes clientes.

Arenas pide tempo ata o luns para buscar os datos. Ese día volve o comisario cos axentes á librería. Agora é Arenas quen fala primeiro.

_ De verdade quere saber quen é o comprador máis importante deses exemplares?

_ Por suposto.

O libreiro faille entrega do cartafol onde recolle todos os papeis solicitados e Paradela le a primeira das súas follas. É un albarán no que figura o xeneral de brigada Vicente Fernández Bascarán, xefe da Casa Civil da súa Excelencia o Xefe do Estado, que merca El Opus Dei en España, de Daniel Artigues, e Los militares y la política en la España contemporánea, de Stanley G. Payne, de Ruedo Ibérico.

Paradela pecha o cartafol, devólvello a Arenas, saúdao militarmente e lisca.

_Boas tardes.

En efecto, quen merca eses libros durante a súa estancia en Meirás é Franco. Manuel Arenas, fillo do libreiro, lembra ver algún Ruedo Ibérico na biblioteca do pazo cando vai de visita. Franco non deixa débedas na librería.

No anos 1992, morto xa o pai, Manuel coñece ao expolicía Francisco Paradela, que agora é autor de El Talmud: código sagrado y secreto, e Cuestiones judiomasónicas. Paradela confésalle que daquela non di nin palabra para que os dous axentes non saiban nada.

O outro libreiro tradicional da Coruña, Enrique Molist, ten que pechar logo dalgunha inspección.

Traduttore, traditore

Domingo, 22 de Marzo, 2020

O mapa de Fontán, fachenda de Galicia

Un dos primeiros galegos en protestar pola tradución dos topónimos galegos ao castelán foi un parente do cartógrafo Domingo Fontán, autor do mellor mapa español do século XIX, o de Galicia.

O home protesta, non tanto contra a castelanización dos topónimos, como contra a que está mal feita. A súa foi unha teima soada contra a aparición de Carballino en dito mapa, pois segundo o seu correcto razoamento, nin era castelán, nin era galego.

De manter o galego, sería O Carballiño, e de traducilo, El Roblecito. Dese xeito, o home porfía teimudamente por incorporarlle unha vírgula no mapa a Carballino.

Como dixo o meu querido amigo Julio Dorado mentres ollabamos diante de nós a inmensidade do Cañón do Colorado, Cañón sen vírgulas é regra de Pachelbel, e coño sen vírgulas, é xeometría.

O parente de Fontán morre sen conseguilo e pasan moitos anos sendo Carballino.

Moitos veciños de San Ciprián, en Cervo, todos eles galego-falantes, non aturan a tradución do seu porto como San Cibrao. Pero iso é outro caso no que non cometen unha atrocidade lingüística, senón unha desobediencia civil.

Quen a comete é aquela señora que dicía vivir en Gesteira, porque Xesteira lle parecía enxebre dabondo. Por iso un amigo ilustrado coméntalle: “Querida Luisa, se vostede non quere vivir na Xesteira e prefire traducilo ao castelán, terá que vivir no Retamar”.

Pero como sempre ocorre, na casa do ferreiro, coitelo de pau, porque nada neste senso poderá superar aquela intervención do conselleiro de Cultura Roberto Varela en FITUR do 2010, cando le aos xornalistas un texto pasado por un corrector automático, e no canto de dicir Sobrado dos Monxes, dixo:

_ Desván de los Monjes.

Mellórao!

A música amansa as grippes

Sábado, 21 de Marzo, 2020

O repertorio da rondalla Airiños da Miña Terra é variado. Saben todas as pezas tradicionais, as máis solicitadas polo público e outras que incorporan de ano en ano.

En 1930, cando o seu director é Eduardo Díaz, cumpren tamén os trinta de existencia e viaxan por segunda o terceira vez a Barcelona, onde a colonia galega agarda con impaciencia a tan recoñecida rondalla.

Neses días previos, Eduardo Díaz fala co xornalista Luis Ibáñez Villagrasa e faille unhas declaracións sorprendentes.

Ibáñez comenta: “Só cunha axeitada preparación musical poden acadarse interpretacións tan marabillosas”. E Díaz bota unha gargallada ata que fala:

_ Preparación musical? Que dis, ho? Ningún dos vinte e seis rapaces que compoñen a agrupación sabe nin unha nota de música e algúns mesmo descoñecen as posicións dos instrumentos que tocan.

Eduardo explica ao abraiado reporteiro que todos tocan “como os xornalistas recollen os números da Lotería Nacional”, ou sexa, “de oído”, e que logo el lles vai poñendo as mans nas cordas, nos trastes, un a un, para máis adiante coordinalos e sacar unha peza limpa e perfecta. Un traballo enorme e uns resultados incribles.

A música fai milagres. Cando a grippe do 1918 _ o coronavirus de hai un século _, Eduardo é unha das súas vítimas e o médico mándalle gardar cama e un tratamento moi rigoroso.

Desesperados ante un novo concerto, os rapaces de Airiños invaden o dormitorio do director coas bandurrias, mandolinas, guitarras e demais. Que facemos? Eduardo érguese, e sen saír do leito, vailles poñendo as mans nos lugares correspondentes ata ter, noite tras noite, o concerto preparado.

Cando remata o ensaio, cura da grippe con gran fachenda do médico.

_ E nin sequera tomara as súas receitas!

Becerra, el último diputado de la Pepa

Viernes, 20 de Marzo, 2020

Sufre destierro en Inglaterra por ser uno de los liberales más combativos, junto con su amigo Argüelles

POCOS MESES ANTES de morir, el 29 de agosto de 1870, José Ramón Becerra Llamas y Cancio (Lugo, o Navia de Suarna, 1775) recibe la gran cruz de la orden de Carlos III, a propuesta de Práxedes Mateo Sagasta.

Se la conceden por ser el último diputado vivo de las Cortes constituyentes de 1812, es decir, las de Cádiz, las de la Pepa, la famosa Constitución española del liberalismo y los reyes felones. También había asistido a las constituyentes de 1836, pero de ésas hay más supervivientes.

No es de extrañar. Han pasado 58 años y don José Ramón había acudido a la Tacita de Plata siendo un caballero de 37 años. El resto de sus compañeros han fallecido y él lo hará tres meses después de conocer la condecoración que le solicita Sagasta.

Se informa entonces que hasta hace muy poco tiempo, “todavía cansaba con sus largos paseos a sus hijos y nietos.” La prensa de Madrid señala que vive en Lugo al lado de su “respetable y discreta señora, Ana María Gómez Rancaño y Saavedra, de San Martiño de Carballido, con la que llegará a cumplir 74 años de matrimonio, uno menos que los necesarios para alcanzar las Bodas de Brillantes.

Ana María, que se casa a los 13 años, no se separa un momento de su lado, y le sirve de guía, entre otras razones, porque a esas alturas ha perdido la vista casi por completo.

No por ello carece de memoria y es capaz de contar con detalle muchos momentos de la historia de España que vive en primera persona.

Había nacido el 13 de octubre en la parroquia de Santiago de Galegos, aunque también se señala su nacimiento en Navia de Suarna. Además de representar a Lugo los años citados, lo hace por Ourense en 1841 y 1842. Por supuesto, fue veterano de la Guerra de la Independencia.

El último doceañista había estudiado con los jesuítas de Getafe y desde muy joven se hace acreedor de premios y distinciones colegiales.

En 1808, cuando los ejércitos franceses ocupan la península, Becerra termina sus estudios de jurisprudencia y se traslada a Lugo para unirse a la guerrilla, en la que es nombrado coronel jefe de una columna de 3.000 hombres.

Luego es elegido para acudir a Cádiz, donde su colega Morejón, lo recuerda entre los que más influencia ejercen. “Tenía una hermosa y arrogante figura y un carácter enérgico y perseverante. Por su opinión y la de algunos otros propagandistas de la nueva doctrina, empapados en las teorías de Ledru-Rollin, todavía hubiéramos avanzado algo más. Argüelles le estimaba mucho”.

“El señor Becerra es de una estatura arrogante y de agradable presencia _ agrega su compañero. Conserva gran memoria y una integridad de facultades muy rara en su avanzada edad.”

Morejón recuerda la imagen de Argüelles y Becerra de paseo y cogidos del brazo. Era de los liberales más ardientes y fue de los más perseguidos después por Fernando VII, de quien se refugia tres años en Londres, protegido por miembros del partido wigth, que se tenían por correligionarios.

Regresa tras la amnistía y es nombrado jefe político de los liberales en la provincia de Lugo, aunque pudo elegir otro de mayor importancia, ofrecido por su compañero de destierro, Juan Méndizábal.

En 1842 escribe Examen de la ley electoral, muy elogiado, y al año siguiente, se retira de la vida pública, aunque sigue la actualidad, incluso una vez que pierda la vista, pues pide que le lean a diario los periódicos progresistas de España.

A batalla!

Viernes, 20 de Marzo, 2020

Ricardo Urioste (Vilagarcía Patrimonio)

Pregunten en Vilagarcía de Arousa quen foi Ricardo Urioste Mesana e diranlles que o tipo máis cómico e algareiro dos seus veciños pasados, presentes e futuros.

Urioste non deixa pasar o día sen tres ou catro brincadeiras. E iso sen contar as que fai coa pluma nas páxinas do semanario El Cacahuete, Órgano de los trasnochadores, que dirixe en Vilagarcía desde o ano 1907, e as que emite pola radio local, chamada K.K.U.T.E. para certificar a súa mesma procedencia.

A máis dunha festa de moita pompa celebrada tanto na Coruña como en Vilagarcía, onde os convidados acoden en calesas, chega Ricardo Urioste subido a unha carretilla que porta algún amigo disposto a seguirlle a corrente.

Como a familia é de orixe coruñesa, nunha ocasión viuse Ricardo na obriga de acompañar a un feixe de turistas ingleses que queren coñecer San Vicente de Elviña, onde a victoria moral e a derrota militar de John Moore, o seu heroe, para fotografarse alí.

Saen do Obelisco e antes de chegar aos Altos de Santa Margarida, unha das mulleres preguntoulle:

_¿Faltarg mucha?

E Ricardo respóstalle na mesma lingua:

_ Non, non faltarg mucha.

Seguen o camiño, pero como o home ve que os ingleses avanzan co bofe fóra e aínda queda máis dunha hora para chegar a Elviña, aló por onde hoxe é a Avenida de Arteixo, Urioste para e di:

_ Aquí é. A batalla!

Os turistas dan mostras dunha gran ledicia, tanto por pisar aquela terra sagrada na súa historia, como por non ter que andar máis.

_ Oh, yes, yes! Elviña!

Ricardo tiña razón. Aínda que Elviña estivese a tres ou catro quilómetros, por aqueles lugares tamén estiveron tropas francesas e inglesas, polo que en Londres os turistas non mentirían máis aló duns metros.