Archivo de Febrero, 2020

El Zorro era un raposo de Lugo

Viernes, 7 de Febrero, 2020

Los padres del genial humorista nacen en Escairón (O Saviñao) y Pepe Iglesias es el único argentino de su familia

TODA ESPAÑA IDENTIFICA sus voces y sus latiguillos se repiten a diario, pero nadie lo vincula con Lugo.

En 1954, la revista de la URE, Unión de Radioaficionados Españoles, entrevista a quien desde hace tres años es el cómico más seguido de la radio española y el que lo seguirá siendo durante otras dos décadas, Pepe Iglesias El Zorro (Buenos Aires, 1915), también conocido entre los radioaficionados por su indicativo de LU1AZ – José Iglesias Sánchez. ¿LU de Lugo?

Pepe habla con el redactor de la URE y le revela un dato sorprendente en aquellos momentos:

_ Yo soy el único argentino de mi familia. Todos los demás son españoles, concretamente de la provincia de Lugo.

La revista de la URE no tiene difusión fuera del círculo de asociados y la vinculación del Zorro con la provincia lucense queda apagada, pues ni en el propio Lugo llega a saberse. Por otra parte, a él, argentino en la madre patria, le interesa más presentarse como vecino del lugar donde vive, Madrid. “Aunque soy argentino _ dice en una ocasión _, mi hogar lo tengo en Madrid y Madrid es mi pueblo. Price es hoy el coliseo del pueblo madrileño. Es, por lo tanto, el escenario que más me atrae”.

Otra razón le hace recelar de su galleguidad, pues durante sus años en la radio argentina, desde el 1937 al cincuenta, es víctima de una campaña organizada por paisanos de sus padres _ quizá sin saberlo _, pues consideran que Pepe ofrece a los oyentes una imagen muy negativa del gallego, un hombre ignorante y primario a su juicio.

En efecto, Pepe se fija en expresiones o reacciones de su madre, o de amigos, para componer unos tipos humorísticos con rasgos de Galicia que quedan estandarizados en los chistes de gallegos, tan extendidos en Argentina, como los de Lepe en España, sin que el lepero tenga que responder al modelo con el que se le pinta. Es posible que esa actitud deje en él cierto rechazo a presentarse como gallego, o de sangre gallega, si bien es cierto que cuando lo hace, lo manifiesta con orgullo.

Pepe no conoce a su padre, ya que éste muere durante su primer año de vida. Pese a ello, cuando su madre comienza a oírle sus graciosas improvisaciones, comenta que ese don lo ha heredado de su difunto marido, que era una persona con un gran sentido del humor. Los personajes de Pepe que levantan las protestas de los galleguistas se llaman Jesús y Curra.

Al final de toda su carrera en España, cuando se encuentra en Chile poco tiempo antes de morir, da más detalles sobre su origen:

_ Pues sí, gallego por los cuatro costados; mis abuelos maternos, paternos, todos, todos eran gallegos… Todos gallegos de Galicia… Toda mi familia era gallega: mis abuelos, mis bisabuelos, mis tatarabuelos, mis…¡Qué sé yo!

Sus padres, en efecto fueron José Iglesias y Manuela Sánchez, nacidos en Escairón (O Saviñao) y emigrantes a Buenos Aires, donde tienen a José Ángel Iglesias Sánchez, su único hijo y el único argentino de la familia, en efecto.

José y Manuela llegan a la capital argentina en 1914, se casan y al año siguiente tienen a Pepito, entre Sarmiento y Callao. El matrimonio dura poco por la muerte de José, como decimos.

Pepe Iglesias compone alrededor de 120 canciones. Las más populares son Esmeralda, ráscame la espalda y Salí al balcón, en línea con su estilo de humor, aunque la que alcanza mayor difusión es Eso es el amor.

Todo el mundo se sabe de memoria la sintonía con la que se inician sus programas acompañada por su incomparable silbido: “Yo soy el Zorro, zorro, zorrito, para mayores y pequeñitos. Yo soy el Zorro, señoras, señores, de mil amores, voy a empezar”.

Pepe nace tal día como mañana, 105 años atrás.

Outro inimigo da muralla

Viernes, 7 de Febrero, 2020

Unha novela de Amor Meilán

Juan Cuveiro Piñol é autor dun dicionario de galego publicado en Barcelona o ano 1876, polo que hoxe é citado con certa frecuencia. Nos últimos anos da súa vida dedica unha serie de artigos a Lugo na Revista Gallega de A Coruña. Un deles, en outubro de 1902, chama a atención de Manuel Amor Meilán e de calquera que o lese.

Cuveiro comeza o seu comentario cunha admonición que parece sacada directamente do Deuteronomio:

_Desengánense os lugueses! Mentres existan as murallas, nunca será Lugo unha cidade grande e fermosa!

Miña madriña querida!Aínda non fixera Rof Codina os cálculos do esforzo que suporía semellante empresa, pero Cuveiro xa tiña claro que aquela morea de pedras só era iso, un atranco no camiño da felicidade.

A xoia de Lugo non é a cerca romana senón unhas rúas que existen no seu perímetro, que están “moi limpas e embaldosadas”.

É certo, di Cuveiro, os lucenses presumen de que teñen un paseo por riba do seu adarve, “pero cando se levanta un pouco de aire, ninguén resiste alí.” Como dicindo, aquí na Coruña, cando hai galerna, todos damos unha volta ata a Marola.

Ítem máis. “Imiten pois, o exemplo de Palma de Mallorca, A Coruña, Barcelona e outras, ata Pamplona, que malia ser o centro do carlismo, están os seus habitantes que non collen de gozo pola derruba das murallas.”

Unha mágoa. Imos ter que aguantalas algúns séculos máis, sen facer a gran avenida que Cuveiro imaxina desde a rúa Falcón, ao través das hortas da Rúanova, ata a estrada da Coruña”, e máis aló.

“Eu quero a Lugo _remata Cuveiro _, pola sinxeleza dos seus habitantes e polo barato que alí se vive”.

Entón salta Amor Meilán para subliñar que definitivamente Cuveiro non sabe do que fala. A baratura de Lugo hai tempo que pasou á historia!

Guerra a Flipper

Jueves, 6 de Febrero, 2020

Os arroaces nas Cousas da vida

A loita nas costas de Galicia contra os arroaces, golfiños e delfíns durante o século XX non é unha historia para contar aos nenos, non vaian crer que seus pais e avós son os culpables do cambio climático, da fin das especies protexidas e do burato de ozono.

O problema aparece porque os golfiños e o home disputan o mesmo bocado: a sardiña. Os mariñeiros pensan que hai arroaces de máis e que deben matalos. Daquela organizan as soadas corridas no Lérez que lembra Landín, comenta Borobó e debuxa Portela, pero non é dabondo.

En 1921 constitúese en Vigo unha comisión técnica que ten como único obxectivo determinar que se fai con ese animal que aínda ninguén chama Flipper, porque faltan anos para que chegue a película.

Advertimos que as conclusións desa comisión técnica poden ferir a súa sensibilidade, polo que é aconsellable deixar neste punto a lectura. Os expertos recomendan en 1921 acabar cos golfiños matándoos con metralleta ata non deixar nin un de mostra. Non é unha metáfora. O texto acordado di exactamente: “persiguiéndolos con ametralladoras”, porque tamén o fixeron en Francia e alí, mortos uns e fuxidos outros, acabaron co problema.

Daquela se solicita da Armada que os persiga con esas armas de repetición nas provincias marítimas de Vigo, Pontevedra e Vilagarcía, tal como está organizado entón.

Catro anos máis tarde, sen dúbida porque as metralletas non dan feito, pídese que se autorice o uso… ¡da dinamita! e que nos pesqueiros haxa mariñeiros da Armada para que disparen contra os arroaces. Estes barcos levarán unha bandeira vermella e branca con franxas verticais, para que se saiba.

Definitivamente, no 1928 o jefe do Estado Maior do Departamento de Ferrol declara a guerra a Flipper para acadar o seu exterminio e destrución.

Saturno Lois, de músico a pintor, pasando por cineasta

Jueves, 6 de Febrero, 2020

Profesor de varias generaciones de lucenses, su frágil figura fue un modelo de conducta

EL 7 DE julio de 1912, un niño de ocho años, menudo y pizpireto, encabeza la murga de Funerales y Danzas, la obra con la que se abre la velada del Colegio San Antonio en una cálida noche que entretiene a los lucenses fuera de su tradicional paseo por la plaza.

Ese niño que arrancará los primeros aplausos de la noche por su gracia en el decir y por sus andares desenvueltos es Saturno Lois Piñeiro (Lugo, 1904), calificado después por la prensa de Lugo como “diminuto director” e difícilmente reconocible en su vida posterior dentro de ese personaje que desbordó simpatía aquella noche.

Era hijo de Severino Lois Sueiro y de Esperanza Piñeiro Corbal, como sus hermanos Severina, Claudina y Manuel. En esos primeros años alterna los nombres de Saturno y Saturnino, como si la familia dudase a qué carta quedarse.

Pertenece al Batallón Infantil, una de las iniciativas de la Liga de Amigos y resulta enternecedor conocer la lista de sus compañeros, todos ellos con diez añitos de edad: Jesús Bal y Gay, Emilio Azcárraga, Marcial Neira, Álvaro Gil Varela, Romero Boelle, Jacinto Calvo, Jaime Olano, Alfonso Carro Crespo y docenas más.

Demos un salto para encontrarnos con Saturno Lois convertido en pintor a través de su primera exposición, nada menos que en noviembre de 1923 y dentro de los salones del Círculo das Artes. Tenía entonces 19 años y ayer habría cumplido 116.

Una curiosidad de aquella primera muestra suya es la conferencia que ofrece entre sus cuadros la bailarina Mary Luzing.

Del Círculo salta a la sala Vilches, de Madrid y todavía diez años después, Saturno va a recibir una beca por parte de la Diputación para estudiar en Valencia y Madrid. En el medio, la experiencia cinematográfica de adaptar La Virgen de Cristal (1926) con su hermano Manuel.

En 1934, Lois entrega en el organismo provincial un cuadro titulado Vestido azul, y a cambio le dan otras 2.000 pesetas para seguir estudios en la capital. Por alguna parte estará.

La guerra cambia al hombre y al artista. Le cuesta trabajo adaptarse a la nueva situación y su producción se tambalea.

En junio de 1947 se celebra, también en el Círculo, la Primera Exposición Colectiva de Pintores Lucenses a la que se pretende dar un carácter antológico. Por eso lo primero que lamenta el Círculo es no poder contar con una obra de Maruja Mallo, “ausente de España”, se dice.

Los que sí estarán son ocho, a saber: Fierros, Corredoira, Suárez Couto, Minguillón, Castro Gil, Insua Bermúdez, Romero Boelle y él.

Ese mismo año el programa de las fiestas de San Froilán se abre con un dibujo suyo.

Don Saturno, como le recordamos todos los que fuimos sus indisciplinados alumnos, sólo pedía “educación, buena voluntad e interés”, como escribió en su día Benjamín Santín Carballada, su compañero de docencia con Bosch y López Guntín. Seguramente muchos le defraudamos.

Otra anécdota de su biografía pendiente. En 1963 forma jurado con Blas Lourés y Tino Prados para fallar el III Certamen de Arte Juvenil y observen algunos de los premiados: José Ignacio Pardo Pedrosa, Joaquín García Gesto, José Bello, Amor Vázquez y Luis Latorre.

Lois hace la portada al libro de Alonso Montero, La palabra en la realidad (E. Celta 1964), así como el famoso Platero e mais eu de Cartonaxes ANMI, las acuarelas de la Librería Alonso y los óleos del Banco Exterior, entre otras exposiciones.

Santín Carballada, Emilio Valadé y Alonso Montero escribieron párrafos muy sentidos sobre él.

Vicente Latorre, el músico de los mil coros

Miércoles, 5 de Febrero, 2020

Nace el 4 de febrero en Lugo y desarrolla una triple actividad musical como director, compositor y profesor durante más de 60 años

LA PRENSA LO califica a su muerte como el último de una generación de músicos lucenses y probablemente lo fue a tenor de fechas y trabajos, pero si lo dice el periodista es por ser sobrino de Juan Montes y por haber recibido del maestro su archivo musical, aunque él a su vez lo done luego al Museo Provincial.

La música le viene también por parte de padre y de un segundo tío, que fueron instrumentista y director de la Banda Municipal, respectivamente.

Vicente Latorre Ventura (Lugo, 1893), había nacido un 4 de febrero como hoy. Crece lo suficiente para ser un zangolotino y a los pocos días de entrar en el siglo XX, con ocho años a cuestas, aprueba el examen de admisión en el coro de la Catedral, que entonces dirige el maestro de capilla Octavio Torres, poco antes de ser agredido en los Cantones por un ebanista que le hiere en la cabeza.

Luego, el cabildo da el visto bueno a la calidad vocal del aspirante y de ahí al coro. También será organista auxiliar y organista segundo, así como titular de la parroquia de Santiago A Nova, cuando su templo dispone de un instrumento, allá por el 1907, es decir, con apenas 14 años.

Más tarde, en San Pedro y San Froilán, a lo que hay en sumar las clases de piano que recibe en el Círculo del director de la Banda, Antonio Marti.

Casado con Purificación Fernández Carral, de Outeiro de Rei, compone una Canción de Saavedra inspirada en los tarareos que ella recuerda de su niñez, pero que mantiene inédita casi toda su vida.

De la obra estrenada, Latorre se siente más satisfecho de la zarzuela Meigas e Trasgos, con letra de Amaro Álvarez, y el Touporroutou a cuatro voces, que estrena el Orfeón Gallego, pero su producción de desparrama en infinidad de aires gallegos, como muiñeiras, pandeiradas, alalás, foliadas y alboradas, así lo que él llama música carnavalesca, propia para ejecutar en los bailes de sociedad. Las letras de muchas de estas composiciones son fruto de colaboraciones con Antonio de Cora, Amaro Álvarez y Trapero Pardo, entre otros.

Su otra gran labor musical es la creación de coros y rondallas, en las que él se inicia como bandurria de los Antonianos.

El nombre de Vicente Latorre está detrás del nacimiento de rondallas como Los Reyes del Trébol (1912), Los Caballeros del Siglo XVIII (1913) Orfeón Rondalla, del Orfeón Gallego (1914), Los Pajes del Rey (1916) y Los Caballeros de la Cruz de Oro (1917), y de los coros Cantigas e Aturuxos (1920), Frores e Silveiras y Orfeón Gallego (1924).

Una tercera faceta de su actividad musical es la enseñanza, principalmente en el Seminario Menor y en el Instituto, así como la de asesor de la Banda de Falange o director del Coro de la Prisión y del Coro Xan Montes.

El autor de la Negra sombra, Pascual Veiga, Martí, Junquera, Gustavo Freire y Chané son sus compositores de referencia, aunque él solía decir que había más, para no molestar a nadie que pudiese no citar en ese momento.

Pero no estaría completa la referencia a este música de Lugo sin recordar la Orquesta Latorre, una formación musical con la que ameniza, como se dice entonces, infinidad de fiestas en el Méndez Núñez, el Casino de Lugo, el Círculo y numerosas salas de la provincia.

En 1962, cuatro años antes de su muerte, Latorre recibe un homenaje ofrecido por Glicerio Albarrán y presentado por Tuñas Bouzón, en el que Marta Blanco canta la Canción de Saavedra, posiblemente para estrenarla en público, lo que logra emocionar a la pareja.

Unha libraría que non pecha

Miércoles, 5 de Febrero, 2020

Anuncio da libraría

O libreiro José Galí y Camps, cónsul honorario de Cataluña en Compostela, forma parte da historia de Santiago desde que abre negocio na Rúa do Villar o ano 1872, logo de pasar por Lugo e Pontevedra na procura dun lugar onde acougar.

El e o seu establecemento son protagonistas de La Casa de la Troya, de Pérez Lugín, editada pola libraría. Esa é unha das razóns, pero hai moitas máis.

Por exemplo, grazas a Galí pódense mercar en Santiago a prensa madrileña o mesmo día da súa edición, unha novidade do ano 1899, cando o catalán mantén aberto o comercio de xeito ininterrompido, desde as oito de mañá ata pasadas as dez da noite, que é cando chegan os xornais de Madrid.

Nada máis soar no reloxo as dúas da tarde, nin un minuto antes, nin un despois, don José Galí abandona a libraría estea quen estea dentro, tertuliáns, amigos ou clientes. Daquela sobe ao primeiro piso onde súa muller, de curioso nome Zoila Comunión Vázquez, agárdao co caldo na mesa.

Nada vai interromper o rito sagrado do xantar, porque desde a súa cadeira pode ver a porta e a estancia da libraría. Se entra un comprador pedindo, un supoñer, os Diálogos de Platón, don José, desde a súa atalaia, infórmao:

_ Están esgotados.

E se o cliente insiste porque ve un exemplar dos devanditos Diálogos no escaparate, o libreiro inventa:

_ Ese está vendido.

Para que abre entón Galí y Camps de dúas a tres? Primeiro, porque é o seu costume, e segundo, porque os clientes habituais, os que saben que xanta arriba con dona Zoila Comunión, collen o libro ou o xornal que queiran e deixan o diñeiro nunha cunca ex professo que alí existe con moedas e billetes para o cambio, sen necesidade de que Galí baixe.

E non a deixa aberta pola noite porque aínda non están de moda os 24 horas, que se non…

Sal Lence, un médico en el nacimiento de la radio gallega

Martes, 4 de Febrero, 2020

El 3 de febrero de 1933 se emite una conferencia suya, clave en la historia de la radiodifusión y de Galicia

OFTALMÓLOGO, REDACTOR DEL Estatuto de Galicia, pionero de la radio, creador de un colegio en A Coruña… son algunos de los jalones que Jerónimo Sal Lence (Castroverde, 1884), clava a lo largo de su intensa vida y cuya relación completa no tendrá cabida en este espacio.

Estudia Medicina en Santiago, donde la acaba con sobresalientes en todas las asignaturas y quince matrículas de honor, que le dan derecho a la gratuidad. El año 1921 amplía estudios al lado de Lagrange, Lapersonne y Panas, en Paris y Burdeos.

En 1904 ingresa en el Cuerpo de la Sanidad Militar, donde estará hasta el año 1928. Un año antes merece la cruz de Alfonso XII. Especializado en oftalmología, desarrolla gran parte de su carrera profesional en el hospital de Oza, además de colaborar en la entidad benéfica Policlínica Gratuita.

En 1913 pasa consulta en el Hotel Lamas de Ribadeo y en A Coruña abre su “Consultorio de la Vista”, que le da gran fama cuando ya es autor de varios libros como el Diccionario oftálmico descriptivo.

Simpatizante del Partido Galeguista, colabora con la Real Academia Galega y es uno de los que redactan el fallido Estatuto del 36. También debe figurar en la historia de la radio en Galicia como uno de sus grandes impulsores.

Se casa con Josefina Hervada García Sampedro y para recordar a su hijo, fallecido en un accidente aéreo durante la Guerra Civil, dona cuatro edificios y una finca con el fin de construir el colegio Sal Lence. La aplicación de la Ley de Memoria Histórica suscita una estéril polémica sobre el uso de su nombre.

Organiza unas jornadas para exaltar las figuras de dos médicos gallegos, Novoa Santos y Gómez Ulla y pondera las aguas de Mondariz como poseedoras de gran poder medicinal. Otra de las figuras gallegas para las que pide homenaje es Elvira López Maurín, la enfermera de Láncara, heroína en Marruecos. Con Elvira no lo logrará, pero en 1954 se inauguran sendos bustos dedicados a los dos médicos en los jardines de Méndez Núñez.

Durante los años 1929 y 1930 se vuelca en el proyecto del ferrocarril central gallego y participa en sus gestiones, como mediador y portavoz, aunque al final todo quede en nada.

En el 1933 se destaca como uno de los grandes promotores del Estatuto gallego, aunque seguirá el mismo camino que el ferrocarril. Ante los micrófonos de la Unión Radio Galicia pronuncia la conferencia “Radio-Difusión y autonomía gallega”, una pieza histórica para la radio y para Galicia. “Para ir contra la autonomía gallega es preciso dejar de llamarse hijo de Galicia o ser un hijo desnaturalizado”, dice en ella. Fue tal día como hoy, el 3 de febrero de 1933.

“En España no existe otra región con características culturales históricas y económicas más acusadas que la nuestra, y que alcanzada la autonomía por Cataluña, si nosotros no la consiguiésemos _ dice Sal Lence _, quedaríamos inducidos a la categoría de región de Segunda clase”.

En mayo de 1937, la Fundación Sal Lence decide dedicarse a la memoria de su hijo y da el primer paso para la fundación del colegio, origen de la reciente polémica, que concluye con el dictamen de que Sal Lence padre “no comulgaba con las ideas del dictador”.

Su hijo, Jerónimo Sal-Lence y Hervada ya era a sus 22 años un brillante oftalmólogo y en lo político, un ferviente seguidor de Calvo Sotelo, a quien conoce y trata. Había saltado de Ribadeo a Oviedo para participar en ese frente donde también muere el teniente coronel Teijeiro.

De Monforte a Gotemburgo

Martes, 4 de Febrero, 2020

Ata aquí chega Galicia

É o ano 1965, cando Afonso Paz-Andrade viaxa por toda Europa para coñecer os avances e segredos do negocio da pesca. Nunha desas visitas chega ata Gotemburgo, en Suecia. Unha mañá, mentres almorza no restaurante do Hotel Eggers, ve que un mozo avanza moi sorrinte cara á súa mesa e cando o ten diante di en perfecto galego:

_ A que xa non me coñeces?

O fillo de Valentín Paz Andrade mirou para el e soubo quen era de contado. Chamábase Juan Regal e fora compañeiro de bacharelato nos Escolapios de Monforte de Lemos, aínda que un era de Vigo, e o outro, Regal, de Ourense.

O home tiña rematado o bacharelato e logo viaxa por Alemania, Inglaterra e Suecia. Aquí comeza a traballar como camareiro e agora é o cociñeiro do Eggers, un dos hoteis máis prestixiosos da cidade, e home de confianza do seu dono, tanto era así que xa leva colocados setenta españois no establecemento. Iso sen contar que estaba considerado un dos mellores cociñeiros de Suecia.

Tamén é moi popular alí porque ten o récord de facer douscentos pratos combinados nunha hora e cando o Consulado español organiza algún cóctel, é Juan quen o prepara.

Por suposto, falan das súas lembranzas de Monforte e de que en calquera parte do mundo hai un galego. Neste caso, ademais, compañeiro de estudos. A muller de Juan era lapona, pero por aquilo do dobre significado en galego, para que ningúen pensara que a muller comía máis da conta, mellor sería chamala saami.

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Os gardas municipais de A Coruña non eran guindillas, por ir de dous en dous, senón chapurros, por ir sempre máis de dous xuntos.

O alcume remata cando Javier Ozores Pedrosa, conde de Priegue, chega á alcaldía e impón no seu uniforme un gorro estilo prusiano, rematado en punta. Logo da medida, os gardas pasan a ser pirulís e poden ir de un en un.

De Puro Cora

Lunes, 3 de Febrero, 2020

Puro Cora y Cunqueiro

Puro Cora, fillo, sendo director deste xornal, levou durante algúns meses unha carta no peto da americana que lle escribira un lector de Bos Aires. Nese tempo tira dela como proba de que non se pode publicar todo canto chega á redacción. Dicía así:

“Propulsando un profeto ideyalismo Naviego llegamos ala conclusión de perfeción sobre basación de coletivización de piedra fundamental Genial e inmortal como será Gloria Monumental pedestal. Navieguida Galleguida Espanida Americanida esto constractará el enlace de emplame cultural gloval social en el segno de origuen y motivos de coletividad”.

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Álvaro Cunqueiro ten que viaxar de noite en tren a Madrid e pola tarde pasa por El Progreso.

Puro Cora recibe con gran ledicia as novas sobre a viaxe do seu amigo.

_ Vés como caído do ceo, Alvarito. Agora mesmo saía para facturar este paquete que teño que mandar con urxencia a Madrid. Son menciñas que se esqueceu en Lugo meu irmán José, xa sabes, o médico. Se mas levas, dígolle que as recolla pola mañá na estación. Máis rápido non pode ser.

O paquete era pequeno, como unha caixa de pasteis.

_ Encantado _ dixo Cunqueiro.

_ O único é que non o poñas onde estea a calor, porque se estragan.

_ Perde coidado.

E así foi. Cunqueiro toma aquela noite o tren descendente e pola mañá agárdao o doutor Cora na plataforma da estación.

O mindoniense baixa do seu vagón co paquete collido con dous dedos e un tanto afastado do seu corpo porque vén goteando pingas de sabe Deus que líquido.

_ Debeu romper algún frasco porque o trouxen atado a unha corda por fóra da ventá para que non se estragase coa calor.

_ Coa calor, non; pero cos topetazos…

Non chegou nin unha inxección viva.

Luaces, el pionero de la Festa da Árbore no reconocido

Lunes, 3 de Febrero, 2020

Su convocatoria de 1569 encuentra reticencias fuera de Lugo y provoca burlas hacia el chauvinismo de los gallegos

SI EL ALCALDE Luis de Luaces y Labrada (Mondoñedo, c. 1530), no hubiese sido el primero del mundo en organizar en España un día del árbol el 4 de febrero de 1569, no le restaría un ápice de importancia, ni a él, ni a Mondoñedo, donde las medidas proteccionistas de la foresta se certifican casi un siglo antes de aquella histórica jornada en el campo dos Remedios.

Y si Luis de Luaces fue el regidor adelantado a su tiempo que supo establecer el valor de los árboles, nadie debe dudar de que fue el cronista Eduardo Lence-Santar quien valora su trascendencia y la da a conocer como timbre de gloria para la ciudad.

El próximo 21 de marzo se recordará esta actividad pionera con la celebración de la Festa da Árbore, y aunque pudiese parecer una reivindicación plenamente asumida por la sociedad, lo cierto es que cada año que pasa encontramos motivos para lamentar que no sea así, y que el árbol, ahí donde lo ven, tenga enemigos.

Gracias a Lence y a los divulgadores que le siguen, hoy son conocidos los datos de aquella primera celebración, cuando Luaces manda que cada vecino acuda ese día a los Remedios para plantar tres árboles frutales bajo pena de multa, si desobedecen.

El premio será una comida campestre que dado el mes del año en que se celebra, se verá acompañada de frío y algo de lluvia ¿Pero cómo concebir árboles sin lluvia? Fray Francisco de Mújica transforma la comida campestre en “un gran banquete”, pero nadie niega que una comida, por muy campestre que sea, pueda ser también un banquete, que por algo deriva de banco.

El acto se señala para “el otro día de San Blas”, es decir, el 4 de febrero, como pudo precisar el continuador de Lence, Francisco Mayán, otro gran divulgador de este rasgo pionero de Mondoñedo, como actualmente lo es también su cronista, Antonio Reigosa, y todos los que se sienten orgullosos de él.

Pero pese a ello, pese al libro que le dedica Lence y a la labor realizada por los sucesivos ayuntamientos, hoy es más fácil encontrar que la primera referencia española de la fiesta es la de Villanueva de la Sierra (Cáceres), que data de 1805. Así ocurre por ejemplo en la propia Wikipedia, que sin ser ninguna fuente infalible, sí es la más consultada.

Dadas las características de la enciclopedia que crece con aportaciones de los usuarios, no debería aparcarse por más tiempo un añadido en esa entrada sobre Luis de Luaces y lo sucedido en Mondoñedo en 1569 para beneficio de todos.

De fácil acceso son también hoy los datos biográficos del personaje, aunque la fecha de su nacimiento se resiste a ser encontrada, o al menos, a nosotros, de ahí el circa que acompaña al año sugerido.

En 1927, la revista España Forestal se burla de Lence y de las pretensiones mindonenses de aventajar en dos siglos a Villanueva de la Sierra (Cáceres), a la que incluso confunde con Villanueva de la Serena (Badajoz). Dice así su cuchufleta:

“Estos gallegos son terribles. No contentos con nacionalizar gallego a Colón, pretenden hacer gallego el origen de la Fiesta del Árbol. Apostaríamos cualquier cosa a que, además de Franco (el aviador), con el tiempo nos va a resultar Lindbergh nacido en Porriño o sus alrededores. Estamos dispuestos, en lo que a la Fiesta del Árbol se refiere, a proclamar urbi et orbe que su patria fue Mondoñedo; incluso nos animaremos a establecer un importante premio para quien nos pruebe documentalmente lo contrario (…) No tenemos por otra parte interés alguno en reclamar ese honor para nuestra patria chica. ¡Ay, somos castellanos! (N. de la D.)