Archivo de Febrero, 2020

Socios en asembleas

Jueves, 13 de Febrero, 2020

Asemblea no Círculo

Quen o conta non nomea a sociedade onde sucede, pero sendo unha mágoa pola falta de precisión, tamén é unha vantaxe, pois se pode atribuír a moitas, xa que en todas acontece sempre algo semellante.

Sabemos que os feitos teñen lugar en Pontevedra cando vai mediado un dos primeiros anos corenta. O presidente da asemblea de socios, o señor A. P., defende o plan para arranxar un problema que nese intre afecta á sociedade, e todo indica que vai ser aprobado axiña.

Nestas, outro socio, L.R., pide a palabra e di:

_ Sinto, pero disinto desa opinión. O que cómpre facer é… patatín e patatán.

Un segundo socio, M.X., tamén fai uso da súa quenda para expresar que:

_ Disinto do que dixo o presidente e disinto do socio que disinte del.

Entón o presidente volve a falar para lles anunciar que o problema vai quedar sobre a mesa…

_… debido ao grave ataque de disentería que está a padecer a asemblea.

-0-

Agora pasamos a Lugo uns anos antes. A finais do século XIX, o Círculo das Artes conta cun conserxe que sente a sociedade como algo propio polos moitos anos que leva alí. Chámase Nicolás Lemus Mosquera, que morrerá o 16 de xuño de 1904.

O home pisa tan forte no Salón de Columnas como no Rexio, e fala coa mesma autoridade diante das visitas, como diante do presidente e dos vogais.

Por iso é normal que nas xuntas de socios, Nicolás Lemus, sen deixar o seu cometido de conserxe, tome a palabra e fale de calquera asunto societario.

O curioso é que non aforra críticas contra os directivos, nin contra o que lle pete:

_ Non me gustou que antonte o señor presidente…

O Círculo era seu e había que deixalo.

Protocolo celestial

Miércoles, 12 de Febrero, 2020

José Millán Astray, pai

Antes de dirixir en A Coruña o semanario poético-humorístico El Domingo, e moito antes de ser pai do fundador da Lexión, José Millán Astray forma parte do grupo de estudantes de Santiago que forman o Batallón de Voluntarios del Silencio, do que se fala en La Casa de la Troya. Iso senón é o seu principal inspirador.

Don José fai sonetos ás violetas polo día e canta aos balcóns das compostelás pola noite. Como o alcalde non sente unha grande estima polos cánticos universitarios, prohíbeos e daquela fundan o Batallón do Silencio; obrigados, claro.

Resulta difícil imaxinar que eses universitarios profesionais das esmorgas, gandainas e rexoubas, asistan polas tardes a unha novena de San Xosé, dirixida polo estraño pai Piedritas na capela da Universidade, pero polo visto, así foi.

O poeta conta entón vinte anos. El e os compañeiros do Batallón ocupan un dos bancos principais cando Piedritas desenvolve un complexo problema de orde protocolaria:

_ Se San Xosé é o pai de Xesús, e Xesús é Deus, San Xosé é o pai de Deus.

Aquilo non presenta dúbida ningunha. O siloxismo de Piedritas conta coa bendición dos teólogos máis ortodoxos da igrexa, pero se cadra non teñen resposta para o que vén a continuación.

_ Sendo así _ prosegue o orador _… onde poñemos a San Xosé? Arriba, embaixo, á dereita, á esquerda?

Sen deixar o seu carácter bizantino, o tema pode suxerir un interesante debate, pero o pai Piedritas ten pouca facilidade de palabra, polo que se encerella coa frase sen saír ben parado do que xa tiña dito:

_… onde o poñemos… onde o poñemos… onde o poñemos.

De súpeto, érguense Millán Astay e os seus amigos, dicíndolle a Piedritas con voz queda, pero que se escoita en todo o templo:

_ Pono aquí, que eu marcho.

Correa-Calderón, un Ronsel de vanguardismo

Miércoles, 12 de Febrero, 2020

Norah Borges, ahora redescubierta por Argentina, publicaba en la revista gallega hace casi un siglo

UNO DE LOS momentos culminantes de Evaristo Correa-Calderón (Baralla, 1899), en su camino por la originalidad lo encontramos en 1924, materializado en la fundación de la revista Ronsel, cuyos seis únicos números siguen llamando la atención dentro y fuera de Galicia, no sólo entre los estudiosos del ultraísmo, movimiento en el que se inscriben algunos de los colaboradores, sino por su influencia en la cultura de Galicia y su fundación en la tradicionalista ciudad de Lugo.

Hoy se cumplen los 121 años del nacimiento de Evaristo.

Dice Juan Manuel Bonet sobre los ultraístas: “Yo tenía un tío abuelo, Evaristo Correa Calderón. En su juventud primerísima llegó a Madrid desde Lugo y estuvo en la tertulia de Pombo. Le retrató Solana y era amigo de Cansinos, Barradas… Sacó una revista en 1924 en la que colaboraban Ramón, Norah Borges y otros. Mi contacto con ellos viene de ahí”.

La misma Norah Borges que descubren los argentinos a partir de una exposición inaugurada el pasado mes de enero, la hermana de Jorge Luis que busca las vanguardias en España, une su nombre al de la revista y en Lugo se habla de ella con familiaridad desde hace un siglo.

A lo largo de los meses de enero y febrero del 24, la prensa gallega anuncia la aparición de Ronsel y Evaristo, que ya es un nombre conocido, garantiza que la revista no será una más de las que nacen y mueren sin dejar huella.

Evaristo comparte la dirección con Álvaro Cebreiro. Ambos prometen que Ronsel reunirá en sus páginas las producciones de los jóvenes valores gallegos, “hoy dispersos por la carencia de un órgano, de ponderada intención

estética”. Ésa era la misión, “llenar un vacío y socorrer una impostergable necesidad”.

Hay más pistas en el anuncio. La revista se va a editar en la nueva imprenta que Manuel Palacios instala en Obispo Izquierdo nº 8, al que le sugieren las colecciones de tipos que debe adquirir para responder a la estética ansiada por los promotores de Ronsel. Todo está perfectamente estudiado por María Victoria Carballo-Calero (Academia Gallega de Bellas Artes), o por el propio Evaristo cuando lo recuerda al cumplirse los cincuenta años de la aventura, en 1974.

Correa anuncia que Ronsel saldrá en formato plaquette, “tan en boga entre las publicaciones vanguardistas francesas y alemanas”. ¿Y qué es eso?, se preguntarían los lectores poco habituados al lenguaje de imprenta. Pues nada de particular, sencillamente, un folleto. Ocurre que la estética de los formatos plaquette se aviene bien con la poesía de vanguardia y una obra en plaquette parece más rompedora que en un libro.

Evaristo, que no da puntada sin hilo, no solo se decanta por el folleto, sino que con él obtiene el efecto deseado.

¿Quiénes son los otros que andan por allí? El staff se completa con los redactores Francisco Luis Bernárdez, desde Vigo; Eugenio Montes, en Ourense y también conquistado por el ultraísmo, Jesús Bal y Gay, radicado en la Institución Libre de Enseñanza de Madrid; Bonome, en Santiago; Luis Pimentel, más pintor que poeta en Lugo; Fernández Mazas en Ourense; Manoel Antonio, en Santiago; Jesús Carracedo, entonces en Nueva York; Angel Johan, Álvaro Gil y Domingo Carvallo, los tres en Lugo.

A este núcleo duro hay que añadir una nómina de colaboradores muy notable, en la que encontramos a Teixeira de Pascoaes, María Mercedes F. Pimentel, Noriega Varela, Rafael Cansinos-Assens, Castelao o Benjamín Palencia, con la ya citada Norah Borges.

Fiorella Faltoyano, descendiente de dos alcaldes de Lugo

Martes, 11 de Febrero, 2020

Su padre fue el regidor de Pantón, Manuel Pardo Arias y su bisabuelo, el de Monforte de Lemos, Manuel Arias Rodríguez

LA ACTRIZ EMPEZÓ su carrera muy joven. En febrero de 1967, cuando tiene 17 años y ya acumula mucho currículo televisivo, Ángel de la Vega publica en El Progreso que Fiorella Faltoyano (Málaga, 1949), es de San Cosmede de Fiolleda, en Monforte de Lemos, un topónimo que se descubre camuflado en el nombre de la muchacha.

La verdadera historia de Fiorella se irá descubriendo por capas hasta que ella misma la cuente en primera persona, aunque en ese largo proceso siempre hay algún dato inexacto o que se esconde.

Durante sus primeros 62 años de vida, los papeles oficiales de Fiorella la consignan como nacida en Madrid tal día como hoy, el 10 de febrero de 1950. Solo al cabo de ese tiempo se descubre que viene al mundo un poco antes, el 19 de octubre de 1949, en Málaga. Y Ángel de la Vega, la hace de Fiolleda. Demasiadas cunas para un único bebé.

Su nombre también sufre vaivenes. Comienza siendo María Esperanza Gil Paradela, los dos apellidos de su madre, luego se transformarán en el artístico de Fiorella Faltoyano, como dijo ella, para darse “un tinte italiano”, aunque en realidad era monfortino.

Su madre, María Asunción Gil Paradela Arias, con familia en Pantón y descendiente de un anterior alcalde de Monforte, Manuel Arias Rodríguez, la tiene como fruto de sus relaciones con Ramón Pardo Arias, alcalde de ese otro municipio del sur lucense, Pantón.

Mas como al poco de nacer, María Asunción se casa con el italiano Juan Renzi y éste la adopta como hija, sus apellidos pasan a ser Renzi Gil y sus nombres, Esperanza Blanca Fiorella, o en otro orden.

Más adelante, separada su madre de Renzi, Fiorella, que tiene once años, descubre que no es hija de quien creía, ni de quien es la nueva pareja de doña María Asunción, el rumano Constantino Faltoyano, sino del alcalde de Pantón.

El monumental lío de identidades se cierra cuando Fiorella renuncia a los otros nombres y a los otros apellidos para elegir el Faltoyano, que tampoco es italiano como piensa la gente, sino rumano.

Ella deja hacer a los periodistas cuando la tratan de italiana y siempre mantiene en el aire parte de las verdades y parte de los errores.

El temprano reportaje de Ángel de la Vega centra la atención sobre la pista correcta para saber el origen de la actriz, aunque la información completa de lo ocurrido tardará en saberse por completo.

De la Vega reproduce este diálogo con ella:

_ Pertenecemos a una antigua familia, bastante conocida, de una bella y simpática aldea de Monforte.

_ ¿Cuál es el nombre de la aldea?

_ Fiolleda.

_ ¿Conservan algo allí?

_ Sí. Aún conservamos la vieja casa solariega.

Es decir, que ya en 1967 en Lugo se sabe el vínculo, aunque no se precise cuál es. En ese tiempo y mucho después, las revistas del corazón hablan de la italiana Fiorella.

Antes y después de su pregón de las fiestas monfortinas el año 2015, se desvelarán todos los extremos de su vida, que como dijo entonces, “debió comenzar aquí”, es decir, lo que escribió De la Vega cuarenta y ocho años antes.

Con solo 17 años, Fiorella ya había protagonizado la novela El sistema Pelegrín, de Wenceslao Fernández Flórez y episodios de Tiempo y Hora, de Jaime de Armiñán, Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador, Y al final esperanza…, de Antonio Gala, Diga 33 y Estudio 1. Luis Escobar la hace debutar en el teatro Eslava con La Bella de Texas, al lado de Nati Mistral.

Y todavía faltan diez años para Asignatura pendiente.

De Alejandro Santín

Martes, 11 de Febrero, 2020

Unha das formacións primitivas dos Alesandi, con Alejandro

O lucense Alejandro Santín sabe como prender a atención dos xornalistas coas súas experiencias futbolísticas en clubs como a Gimnástica Lucense, Ferrol, Zaragoza, Osasuna e Avilés.

Por exemplo, cando lle piden lembranzas deses equipos nos que ten xogado, comeza unha anécdota dicindo:

_ Sendo eu porteiro do Ferrol xogamos contra o Deportivo de A Coruña na Copa Galicia e ganamos a goles, pero perdimos aos puntos…

O entrevistador queda fóra de xogo, pois non se explica como pode suceder unha cousa así nun partido, ata que Santín lle ofrece unha explicación cabal e racional do que vén de dicir.

_ Ganamos a goles, porque metimos máis ca eles, pero perdimos a puntos, porque a Pasteiro lle deron sete puntos na cella e a min, cinco na meixela.

O fútbol naqueles anos era un deporte de máis contacto que hoxendía.

-0-

Unha das moitas iniciativas de Alejandro Santín Díaz na súa vida foi a fundación do Alesandi, un club de baloncesto nado no ano 1957, e dos Alesandi, un grupo musical que durante anos pon a música nas festas do Círculo, actúa en TvE e pasea o seu nome noutros moitos escenarios, con ou sen Margarita Rivera Cela, como solista.

Nalgún dos primeiros anos nos que comeza a soar o nome de Alesandi nas páxinas da prensa, moita xente lle pregunta a Alejandro de onde sacara o nome. El explícalles que é o acrónimo do seu nome e dos dous apelidos.

Entón un amigo coméntalle:

_ Pois menos mal que non puxeches os apelidos diante como no listín telefónico, pois daquela o grupo chamaríase Sandía.

Tería sido un conxunto pioneiro, porque anos despois calquera nome serve para bautizalos. Mermelada, Sobredosis de Mistol, Kaka de Luxe… e o que che rondarei, morena.

Probando sorte

Lunes, 10 de Febrero, 2020

Glicerio Albarrán Puente

O zamorano Glicerio Albarrán Puente foi director do Instituto Masculino de Lugo, catedrático de Filosofía e de Leis, e presidente de Acción Republicana, o que lle custa oito días de cárcere e ser afastado do ensino por un tempo.

Un día convoca unha proba para aqueles alumnos que teñan ben preparada a asignatura e queiran reducir temario de cara ao exame final.

Don Gliche, que é o seu alcume entre os rapaces, descobre con catro preguntas se o alumno sabe o que di que sabe.

Diante dun dos menos destacados, pregunta:

_ Fáleme de Sócrates.

Nada. O tipo nin abre a boca. Albarrán quere axudalo e pica por outro lado.

_ Quen foi Aristóteles?

O mesmo resultado. Silencio sepulcral e novo intento.

_ Podería dicirme algo de Platón, o mito da caverna, a súa vida… o que sexa.

_ De Platón, non; señor.

_ Pero entón _ razoa o catedrático con moita cachaza _, se non sabe nada destes autores que son os elementais da asignatura, para que se presenta?

_ Home, don Glicerio; fíxeno por se había sorte.

Literalmente, xa que falaban castelán, o alumno dixo “suertecilla”. Non libera materia, por suposto.

-0-

Prudencio Landín dá aulas de Dereito na Escola Normal de Pontevedra. Para comprobar a atención da rapazada, pregunta cousas de cando en vez.

_ Quen é homicida, Ramírez?

_O que mata a un home.

_ E quen é parricida, Martínez?

_ Quen mata a seu pai.

_ Moi ben. Vexamos logo, Fernández, quen é fratricida?

O aludido non resposta tan espelido, pero despois duns segundos de moito pensar, acaba por dicir:

_ Fratricida é… o que mata a un frade!

E podería selo, porque as dúas palabras teñen a mesma orixe etimolóxica.

Acevedo, un frenólogo precursor de Julio Verne

Lunes, 10 de Febrero, 2020

El ribadense se adelanta al francés con su novela Una temporada en el más bello de los planetas

AYER SE CONMEMORÓ el nacimiento de Verne, el gran anticipador, pero Tirso Aguimana de Veca le aventaja en asuntos espaciales y en su llegada a la ciencia ficción, reconocido como veremos por especialistas internacionales. ¿De quién se trata?

Ese florido nombre se obtiene después de arrojar sobre el papel las letras de Agustín María Acevedo, (Ribadeo, 1806). que es como le ponen sus padres, con un añadido final de Rodríguez que lo hace ribadense.

Su amigo Gumersindo Laverde le recomienda que use seudónimo, quizás porque teme que la novela, de tan avanzada que era, le haga daño a su reputación médica.

En efecto, si Agustín fue médico, Tirso fue novelista en 1870, cuando publica Una temporada en el más bello de los planetas.

Su argumento se resume en pocas palabras. Dos congéneres del planeta Tierra, un científico alemán llamado Leynoff y un muchacho español de nombre Mendoza, se enfundan en sendos trajes espaciales y aprovechando que sopla el Cierzo, viajan hasta el planeta Saturno como quien va a La Bañeza por la mañana y vuelve por la tarde.

Brian J. Dendle, de la Universidad de Kentucky, opina que “por la originalidad de su propuesta, precede a un autor, Julio Verne, de marcado interés por los avances de la ciencia en sus novelas científicas. En su utilización de una perspectiva extraterrestre para satirizar las costumbres terrestres, Una temporada… se adelanta a formas más tardías de ciencia ficción.”

Hay que ver éstos personajes de A Mariña el tiempo que le dedicaron a la navegación aérea, porque entre Aguimana de Veca, Ubaldo Pasarón y Lastra y Tomás Mariño Pardo revolucionan el transporte humano por los aires de una sentada.

Para ubicar bien en el tiempo Una temporada… hay que tener en cuenta que Tirso, o sea, Agustín, la escribe veinte años antes de que se publique, con lo cual se anticipa en quince a De la Tierra a la Luna, de Julio Verne.

De poco le vale al genial Aguimana de Veca, porque hoy Verne es conocido de todos y él, de casi nadie. Siempre nos pasa lo mismo, que no sabemos vendernos.

Agustín es director de los baños de Caldas de Besaya (Santander), desde 1871 y allí va a morir el 2 de junio de 1874, a punto de cumplir 68 de edad. Antes lo había sido de los de Arteixo.

En Oviedo se distingue en su lucha contra la epidemia colérica de 1854 y en el 1839 atiende con el mismo éxito a los afectados por fiebre tifoidea en Santa Eulalia de Oscos, en Noyorio y en otros puntos, por lo que es felicitado en diversas instancias.

Asimismo, el padre de la frenología española, Mariano Cubí y Soler, lo cita en La frenología y sus glorias (Barcelona, 1853), lo cual nos indica que fue una figura destacada en ese campo. Cubí subraya sus aportaciones sobre el modo de funcionar el sistema nervioso por medio de lo que Acevedo denomina el “fluido eléctrico animal”. Lo que este sabio español ha dicho sobre la materia es nuevo y se halla, en unas series de artículos insertos en el Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia”.

En octubre de ese mismo año, 1853, el rector de Oviedo, Domingo Álvarez Arenas, le encarga la cátedra de Historia Natural y antes ya había ejercido la medicina en Castropol, Villaviciosa y Avilés, para lo que se instruye en la Universidad de Santiago. Su padre había sido el jurisconsulto asturiano Romualdo Acevedo Rivero.

Como ven, hemos recorrido su biografía al revés, lo propio para hablar de un hombre capaz de imaginar la rotura del tiempo en su original argumento literario.

Teruel existe gracias a Hué de la Barrera

Lunes, 10 de Febrero, 2020

El ingeniero de Chantada es el autor del viaducto que en 1929 salva a la ciudad del aislamiento

HAY QUE VIVIR en Teruel para comprender en toda su extensión el efecto transformador que supone para la ciudad la existencia del viaducto viejo, un puente de cinco arcos, con uno principal de casi 80 metros de luz, y más de 25 de altura sobre la Rambla de San Julián y ocho pilares en piedra blanca.

Es una de las grandes obras de ingeniería del siglo XX y fue el segundo viaducto más grande de Europa. De hecho, antes de ser inaugurado, ya se pide para su creador. el ingeniero Fernando Hué de la Barrera (Chantada, 1871), la concesión del título de hijo adoptivo y el nombre de una calle. Y aunque ambos homenajes se cumplen, es en 2009 cuando tiene el que mejor le corresponde, es decir, que el paseo por él proyectado y que une las dos partes de Teruel, se llame Fernando Hué.

Lo primero que sorprende de la obra es su grandeza y su presupuesto. Apenas se acercan los gastos al millón de pesetas, y aunque estamos hablando de un siglo atrás, esas novecientas mil pesetas a través de los cinco años de trabajos (1925/1929) se nos antojan absolutamente ridículas para tan magna obra.

Quiso el destino que Fernando nazca en Chantada tal día como ayer por mor de las obligaciones profesionales de su padre, Miguel Hué, malagueño y registrador de la Propiedad, que está destinado durante varios años en la capital del Asma. Al bebé Fernando solo le corresponde vivir allí ocho meses, pues pasado ese tiempo, la familia baja a las más cálidas tierras del Puerto de Santa María.

Fernando Hué de la Barrera es encargado del diseño de la variante de la carretera Teruel-Sagunto, que nace cerca del actual paseo de El Óvalo y descendía hasta cruzar la Rambla de San Julián, para remontar la cuesta de Carrejete y seguir luego al puerto de Escandón.

La solución que se presenta a primera vista es acondicionar la carretera. Pero Hué considera que además de comunicación, Teruel necesita un ensanche ciudadano. Conoce el proyecto de D.E. Mörsch para el viaducto sobre el río Sitter, entre San Galo y Herisau (Suiza), y sueña con la posibilidad de trasladar una construcción semejante a Teruel. No está solo. En su recorrido confluye la figura de Carlos Castel y González de Amezúa (1873-1927), abogado y director general de Obras Públicas, que se implica en el proyecto, consciente de su trascendencia.

Es la solución para evitar que Teruel quede aislada en su antiguo roquedo y se ensanche para albergar los equipamientos que exige una ciudad moderna, así como las viviendas de más de la mitad de la población actual. A él viene a unirse el llamado viaducto nuevo, que hoy soporta el tráfico de 15.000 vehículos al día y que permite peatonalizar el de Hué.

En la vida del autor del viaducto turolense y en la de su hijo Fernando, hubo dos trágicos acontecimientos, que dada su vinculación con las vías y caminos, adquieren un curioso significado. El primero de ellos ocurre el 20 de agosto de 1927, siendo Fernando ingeniero jefe de las obras del Canal de Aragón y Cataluña. Los Hué se dirigen en el tren San Sebastián – Bilbao a la playa de Deva.

Mediado el viaje, su hija Ángeles y algunos miembros más de la familia lo realizan desde la plataforma del vagón que ocupan. Cerca ya de un túnel de Zarauz, María de los Ángeles pierde el equilibrio y cae entre las ruedas del ferrocarril y fallece.

Años después, en 1978, su hijo Fernando, también ingeniero destinado en Zaragoza, debe afrontar la muerte de su esposa en un accidente de tráfico, trágico tributo de los Hué.

O xeógrafo número 1

Domingo, 9 de Febrero, 2020

Octavio de Medeiros na portada dun dos seus libros

Octavio de Medeiros foi un deses tipos que fan da súa vida unha anécdota. El puxo da súa parte todo o que puido, e o que non, inventouno. Como o traballo de averiguar onde remata o personaxe e onde comeza a lenda nin é doado, nin paga a pena, compramos o lote por enteiro, e xa o partiremos en varias entregas.

Medeiros nace no concello ourensán de Bande o 4 de xullo de 1894. O pai era médico e pertencía a unha familia burguesa de Vidago, en Chaves (Portugal). A nai, María Cándida de Aguilar era brasileña, e segundo dicía o fillo, “emparentada cos duques de Palmela e os marqueses da Praia e Monforte”.

Conta que el chega analfabeto aos doce anos, pero nos seguintes le unha biblioteca de 20.000 exemplares, faise políglota, poeta _ “o mellor sonetista do mundo” _, catedrático e inventor, entre outros mil oficios. Affonseida é un dos seus libros máis vendidos, aínda que el prefire El Portal de las Indias.

Como inventor desenvolve un sistema para subir e baixar os cristais dos coches que patenta en París e polo que recibe 25.000 francos. Tamén é autor do “Juego de la ruta”, para ensinar as redes de comunicación de España xogando ao parchís, e o Tangrama, que presenta como un solitario e que pode estar relacionado co xogo chinés do tangram, ao que Napoleón era moi afeccionado.

Un dos momentos máis paveros da su vida é cando obtén a cátedra de Xeografía en Brasil. Escoiten o seu relato:

_ O tema do concurso era Francia. De memoria levantei cinco mapas dese país, correspondentes á xeografía física, política, económica, turística e de comunicacións. Despois de falar durante cinco horas sobre a historia do pobo galo, o tribunal púxose en pé para felicitarme e o pasmo dos presentes estendeuse á prensa, onde en grandes informacións chamáronme “o xeógrafo número 1”.

Zenitram e a necrolóxica

Sábado, 8 de Febrero, 2020

Zenitram

O crego José Gómez Martínez e o pai de Filgueira, o médico José Filgueira Martínez, compartían o mesmo nome e os segundos apelidos, pero por riba diso, eran amigos.

O párroco de Teis, foi capelán do Asilo e director de El Áncora e El Eco de Galicia, amais de colaborador de moitas outras cabeceiras. Asina como Zenitram, do mesmo xeito que aqueles almacéns de Lugo que levaron o nome de Martínez ao revés.

Zenitram foi un gran polemista, crítico do cardenal Martín Herrera e inimigo frontal de Canalejas, a quen non lle concedía nin sequera a estabilidade psíquica.

Un día dixéronlle que morrera José Filgueira e o crego púxose a escribir inmediatamente a correspondente nota necrolóxica, sincera, pero encomiástica, por suposto.

Logo colle o autobús cara a Pontevedra para lle presentar o seu pésame á familia, pero nada máis chegar a Arzobispo Malvar, 47, ve que o seu amigo baixa as escaleiras.

_ Pero non morreras?

_ Pois xa ves que non. Se cadra trabucáronse de home, porque onte foise ao ceo o José Filgueira do Lérez.

Zenitram alégrase moito da confusión e coméntalle que xa lle escribira o obituario para publicar ao día seguinte.

_ Velaí o tes.

Filgueira le o artigo e cando remata, dille:

_Como se supón que eu estou morto, non che podo agradecer as gabanzas, pero xa que o tes feito, mándame mañá unha copia, pois tanto vale para ti como para min, e daquela, se baixas ti primeiro á terra, xa o teño feito.

Os acontecementos non o fan posible, porque o pai de Xosé Fernando vai falecer o ano 1938, e Zenitram, dous máis tarde, no 1940.

Cando iso sucede, a necrolóxica do sacerdote di que nesta vida foi un home “egrexio pola súa ciencia, santo pola súa bondade e aristócrata pola súa facha”. Sen risco a errar, poderíase dicir o mesmo do seu amigo Filgueira Martínez.