Archivo de Enero, 2020

Lence-Santar, el cruzado del honor mindoniense

Miércoles, 15 de Enero, 2020

Hace hoy 60 años de su muerte, cuando Álvaro Cunqueiro le dedica una bella necrología que lo retrata

SE CUMPLEN HOY los 60 años de la muerte de Eduardo Lence-Santar y Guitián (Mondoñedo, 1876), cronista de su ciudad, hombre de luengas barbas valleinclanescas, de las que Honor Tracy, en su libro Silk Hats and no Breakfast, escribe que “eran el orgullo de la región”, y a quien Cunqueiro dedica en La Noche una bella, bellísima necrología, nacida de la amistad y el reconocimiento.

Por fuerza y gusto hemos de seguirla, aunque los datos los complete su otro biógrafo oficial, Enrique Cal Pardo, a quien, en caso de vivir, le pediríamos permiso para abandonarnos en la prosa de don Álvaro, ya que la suya es de fácil acceso.

“Una revista gallega de la Argentina dijo una vez que D. Eduardo de Lence-Santar y Guitián había nacido en Sarria, lo que motivó que el cronista de Mondoñedo montase en cólera. Se salvaron los de Buenos Aires porque había mar por el medio”.

“Tenía por su Mondoñedo un amor turbulento y celoso, _ como acaso lo sean todos los amores sin medida. Sólo él podía tocar el secreto de la ciudad y conservar la memoria de su vida pasada. Más de una vez puso al final de un artículo algo como esto: “Todos los datos que figuran en este trabajo son propiedad del autor, excepto uno, que es del P. Flórez”.

“A Lence tocaba decidir, y sin apelación, lo que era memorable o no, lo que pasaba a los anales mindonienses o se dejaba al vendaval. Le preguntaba a José María de la Fuente: “¿E meterei a Alvarito Cunqueiro entre os fillos ilustres de Mondoñedo?” Esto lo trajo preocupado algún tiempo, pero yo ya estaba en su “Guía de la Muy Noble, Leal y Fiel Ciudad de Mondoñedo”, porque con un hermano de José María, Edmundo de la Fuente, le había ayudado una noche a medir el perímetro de la urbe, siguiendo las rondas y por donde iría la cerca que mandó construir D. Martín el Calígrafo. Al día siguiente me gritaba Lence desde la ventana de su casa: “_ ¡Xa escribín o capítulo da “Guía” coas medidas! ¡Xa pasaches á Historia!”

“Tenía un sentido heroico de la lealtad mindoniense. Tengo para mí que cuando suponía que alguien no dedicaba a Mondoñedo los vítores que él consideraba el mínimo cortés, acariciaba en su armario aquellos sables que tenía de guerrilleros de la Independencia o del Rey legítimo, que terminaron sus días siendo canónigos y racioneros en nuestra Catedral, y pasaban por su corazón ventoleras de pasos honrosos de la antañona y estrepitosa caballería. Salía de sus casillas áspero y ciego, y no se paraba en barras”.

“Porque Murguía dijo no sé qué de la Alborada de Veiga, _ nunca llegué a enterarme bien _, Lence enarbolaba un artículo que iba a mandar a El Progreso de Lugo y lo titulaba: “La calumnia de Murguía”. Tenía, como el Dante, partido el censo galaico en Infierno, Purgatorio y Paraíso”.

“Tenía una prosa característica, llena de admiraciones e interrogaciones, y usaba una graciosa reduplicación del adjetivo: “rica, riquísima”, o “hermosa, hermosísima”; ésta última era su famosa mantelería de Vilaboa, “damascada, parece de seda”. Se refería a ella tres o cuatro veces al año en sus artículos, advirtiendo que no la vendía ni por catorce mil pesetas”.

“Solamente dos veces habían salido bien fotografiadas sus barbas: una en Santiago de Compostela por un tal Almeida, que creo tenía su salón en Bautizados, y otra en Ribadeo”.

“Mandaba a El Progreso de Lugo noticias urgentes que decían: “Ha llegado prematuramente la primavera. En la plaza ya se vendieron los primeros guisantes, y en el huerto de quien esto escribe han florecido unas hermosas clavelinas”…

Xornalismo amarelo

Miércoles, 15 de Enero, 2020

José Folla Yordi

Manecho foi un delincuente que as fixo de todas as cores ata que acabou a súa carreira cun asasinato nos primeiros anos do século XX, polo que merece a pena de morte no xulgado de Santiago.

O caso é que botando contas, as autoridades da cidade descobren que a data que lles sae para apiolar ao Manecho coincide coas festas da Ascensión, tan maiores ou máis que as do Apóstolo.

E todos coinciden tamén en dicir que iso non pode ser, que o Manecho non pode morrer cando todos están de troula, de tal xeito que os do Concello e outros representantes da sociedade compostelá póñense mans á obra para modificar os prazos da xustiza.

Pasan os días e cando xa se botan enriba as festas, dille un ramista a un cego que acostuma a estar nelas:

_ Xa sabes que non matan ao Manecho.

_ Non pode ser! _ protesta o cego _ Teñen que matalo como sexa, ten que morrer aínda que sexan festas.

_ Non sabía eu que lle tiñas tanta xenreira ao Manecho.

_ Non lle teño ningunha, pero se non morre el, morro eu.

_ Non o entendo.

_ Pois é ben doado! Se non o matan, perdo a tirada que fixen coa historia e morte do criminal Manecho, que penso vender a moreas nos días de festa!

-0-

Ten poucas posibilidades de ser verdade esta historia que contan do alcalde coruñés José Folla Yordi, pero aínda así segue a ser unha das estrelas no firmamento das anécdotas galegas.

Din que nunha das visitas de Alfonso XIII á cidade de A Coruña, o ministro de xornada preséntao ao rei coa fórmula acostumada:

_ Aquí o alcalde Folla.

Ao que o monarca contesta, en castelán, claro:

_Eu tamén.

Nos anos en que Folla foi alcalde, Alfonso XIII non pisa A Coruña, pero os que contan o chiste, calan este dato e listo.

Un home de Monterroso

Martes, 14 de Enero, 2020

É certo que os contos teñen vida propia e que co paso do tempo, cada un dos seus narradores vai engandindo novos contidos, de xeito que acaban sendo distintos á súa orixe.

Este comeza sendo unha pequena colaboración que publica un tal NIPESA na revista humorística Gutiérrez o 1 de marzo de 1930. Nin en Gutiérrez, nin en ningunha cabeceira española atopamos outro artigo así asinado.

O que conta NIPESA é que nunha academia de enxeñeiros, supostamente de Madrid, estuda un alumno chamado José Fernández Cebada. Un dos profesores pasa lista todas as mañás citando a cada un deles polo nome e polo primeiro apelido, cousa que amola ao mencionado, polo que a súa invariable resposta é dicir:

_Servidor… e Cebada.

Logo de varios días, o mestre cánsase da puntualización do rapaz e dílle.

_ Vexo que lle gusta moito o seu apelido.

Ao que Fernández Cebada replica de contado:

_ Máis lle gusta a vostede, que o come todos os días.

Ben. Ata aí o chiste na súa estrutura inicial. Pero pasan os anos e a historia vai collendo novos elementos que non existían no número de Gutiérrez de 1930.

Por exemplo, a academia onde ten lugar xa non é tal, senón a Escola de Enxeñeiros de Camiños de Madrid; Fernández Cebada xa ten patria, pois é nado en Monterroso (Lugo), e tampocou é un máis da clase, senón que chega a ser director dese mesmo centro.

Outras modificacións que sofre o conto andando o tempo son que o profesor nomea a todos os presentes polos dous apelidos, agás a José, e que os seus compañeiros pertencen a familias de moita sona, como os Espinosa de los Monteros, Ximénez de Sandoval e outras de campaíñas.

Existiu algunha vez José Fernández Cebada? Se cadra en Monterroso saben algo do conto.

La década prodigiosa de Antonio Cillero

Lunes, 13 de Enero, 2020

Teatro, cine, música o literatura, todo lo abarca con una actividad desbordante

ENTRE EL ECUADOR de los años cincuenta y el de los sesenta, Lugo tiene un animador al que nada de la cultura le es ajeno. Nos referimos a Antonio Cillero Rodríguez (Madrid, 1930), hijo del médico Cillero Alonso, de feliz memoria en A Mariña, y hermano de Marina Cillero, como referencias familiares más reconocibles.

Había estudiado Derecho y como abogado ejerce en Lugo hasta su traslado al Ayuntamiento de Foz en 1965, cuando finaliza esa década prodigiosa de actividad.

Pero diez años antes de que eso ocurra, Antonio Cillero aterriza en el alicaído panorama cultural lucense con una capacidad desbordante. Lo más destacado, donde Cillero se mueve con mayor soltura, es el teatro.

Se había iniciado el año 1953 con La zapatera prodigiosa en Santiago, gracias a un grupo de estudiantes de Derecho, y lo continúa en Lugo, donde llega a dirigir _ durante meses, al mismo tiempo _, las agrupaciones teatrales de La Máscara, el Teatro de Cámara del Círculo y el grupo de la OJE.

Esto es posible gracias a la feliz conjunción de numerosos actores aficionados que Cillero maneja con gran habilidad para montar representaciones en tiempo récord. Él mismo se asombra de que una población como Lugo, de unos 65.000 habitantes entonces, dé actores “para dos o tres compañías”.

A lo largo de los años referidos cuenta con Carlos Losada Aizpitarte, Antonio Penedo, Pepe Torres, José Fouce Meilán, Rosa y María del Carmen de Cabo, María Dolores Pérez Jariz, Manuel Cela, Santiago Argüeso, Martin, Gonzalo Sánchez, Rosa Alfonso, Prada…

Con ellos se permite espectáculos como la muy renombrada representación de la Antígona, de Jean Anouilh, o también superar en derechos de autor devengados a todas las obras representadas por compañías profesionales ese año en Lugo.

Cillero confiesa que la actividad más reconfortante para él es la formación de actores, aunque al mismo tiempo a alguno de los lucenses los acusa de divismo, lo cual hace imposible mantener el ritmo de estrenos.

Con todo y eso, logra poner en pie, entre otras, Panorama desde el puente, de Miller; Una casa con jardín, de Gallego Tato, la citada Antígona; La encantadora familia Bliss, de Noel Coward y La cena del rey Baltasar, de Calderón de la Barca.

Cillero escribe poesía y una de ellas, en castellano, merece un accésit en el certamen del Corpus Christi que convoca Ponteareas. A otra, en gallego, titulada A moza do Miño, le pone música Tino Prados.

En El Progreso escribe sobre pintura _ le hace la crítica a Blas Lourés _, sobre literatura y sobre cine, su otra gran pasión. Gracias a él, a Segundo Pardo Gil y a Carlos Fernández Ardisana, que lo preside, se crea en Lugo el Cinefórum, antecedente del Cine Club Valle-Inclán, que organiza varias proyecciones semanales.

Otros lucenses que colaboran en el Cinefórum son Dositeo Rodríguez, Luis Rodríguez, Salvador Castro, Julio González, Manuel Valdés, Luis García Rosales y Federico Gasalla.

Cuentan con 260 socios, que cotizan 15 pesetas mensuales. Es decir, con unas 4.000 ptas. han de arreglárselas para pagar todo y cada película les cuesta entre 800 y 1.500. Así que calculen cómo pueden llevar a cabo cuatro sesiones al mes. El salón de la Escuela de Comercio, la sala de la Jefatura Provincial del Movimiento, el Museo Provincial y el cine Paz permiten que el Cinefórum utilice sus instalaciones gratis et amore.

Cillero está muy orgulloso de haber estrenado en Lugo El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais.

A herdanza por poderes

Lunes, 13 de Enero, 2020

Falando con Enrique Sampil do que pasou ou deixou de pasar durante esta última visita a Escairón, refrescoume un sucedido do seu paisano, o notario Luis Moure Mariño, o home que máis tempo me tivo na miña vida co teléfono na orella, porque cando chamaba non era para falar, senón para botar unha monografía.

Recolle Moure Mariño algunha das súas experiencias como notario de aldea na bisbarra e esta que sae o outro día na mesa de Torre Vilariño, en Fión, merece figurar na antoloxía mundial de curiosidades que se faga.

Fora chamado Moure a escoitar as últimas vontades testamentarias dun home que estaba a piques de morrer nunha casa de por alí.

O home estaba deitado, aínda que non tiña tan mal aspecto como para baixar á terra de contado. Non obstante, como para testar non se precisa estar nas derradeiras, o notario séntase a carón do leito e comeza a tomar nota de canto sae pola boca do suposto expirante.

_ A casa, que sexa para o Xan; os leiros pequenos para Luisa; o Chan da Mazá, para Pedro…

E así fai relación de todas as súas pertenzas, unha por unha, e o nome dos seus parentes que deben recibilas e que por certo, contornan ao petrucio e ao notario nese cuarto que fai de alcoba.

De súpeto, Moure muda de postura, estende as pernas ou móvese dalgún xeito que topa os pés cun vulto agochado debaixo da cama.

Bota un ollo por ver se é algo de romper e descobre que se trata do corpo dun home, supostamente morto.

En efecto, era o pai, que viña de morrer sen deixar amañado o testamento, ou ben, ditado cunhas disposicións que non agradaban aos fillos de casa.

Entre todos os legatarios argallan o xeito de solucionalo, que foi agochar o corpo do defunto alí mesmo, e chamar a un veciño para que se fixese pasar polo home, con estritas instrucións do que debía dicir ou deixar de dicir.

El cine de Garci y Mercero en su cabeza

Lunes, 13 de Enero, 2020

El guionista de Rábade escribe todos los guiones de estos dos directores después de triunfar en Cannes

PARA MUCHOS LUCENSES que lo conocen, es una auténtica sorpresa descubrir que detrás del nombre H. Valcárcel con el que se firma la película Miguelín, premiada en Cannes (1965), se esconde Horacio Valcárcel Villar (Rábade, 1932), exalumno de los Maristas y del Instituto Masculino, y compañero por tanto de la generación que entonces discurre entre los treinta y los cuarenta años.

Él, los hermanos Coira y Chema Prado, hacen que Rábade luzca el pomposo título de capital gallega del cine, como la cita siempre el escritor y cinéfilo Chema Paz Gago.

Fue el momento en el que todos ellos presumen de conocer a uno de los triunfadores de Cannes, el hijo de Sergio Valcárcel Rodríguez, capitán de Transmisiones de la Guardia Civil.

De Lugo marcha a Madrid para hacer Derecho, lo que compagina con un puesto en el Banco de España, hasta que lo deja todo, y cual crisálida larvaria, se matricula en la Escuela Oficial de Cinematografía para hacerse director.

En realidad, Lugo debería estar al tanto de la actividad de su paisano, pero nadie sospecha que es él cuando el 10 de abril de 1964 el Cinefórum Lugo organiza una proyección en el Cine España donde se incluyen varios cortos de los nuevos directores españoles, y uno de ellos, precisamente el titulado La cinta, lo firma un tal H. Valcárcel. Algunos de sus compañeros de sesión cineclubista son Mario Camus, con El borracho; Francisco Regueiro, con Sor Angelina y Despedida de soltero, de José Luis Viloria. Son las opera prima de cada uno de ellos.

Antes y después de Miguelín, Valcárcel va a rodar piezas para el No-Do y programas de televisión, como el reportaje sobre Ubrique, dentro de Pueblos que se valen por sí mismos, o la biografía de Concha Espina. Prepara El pájaro ciego, que se rodaría en Galicia sobre el Camino de Santiago, pero la coproducción hispano-italiana sufre retrasos que van a ser decisivos para que Horacio abandone la dirección y se decante por un trabajo más individual y menos dependiente de decisiones ajenas, como es la elaboración de guiones, donde realmente va a triunfar con las mejores series y películas de José Luis Garci y Antonio Mercero.

Toda la filmografía de estos dos directores parte de textos de Horacio Válcarcel y citar aquí los títulos es repetir la obra completa de cada uno de ellos.

En el medio queda casi como excepción ese Miguelín premiado en Cannes dentro del apartado de cine infantil y juvenil. Contaba Horacio que una tarde en Madrid se sube a un autobús y se sienta al lado de una señora con su nieta. La mujer tiene dificultades para leer el periódico y le pide al cineasta que le busque en la cartelera una película de niños para llevar a su nieta.

Sólo localiza una en todas las salas de Madrid y para eso, ya la ha visto la niña.

Este inocente encuentro lo lleva a concluir que apenas existe cine infantil. Y de ese resultado parte el rodaje de Miguelín, basado en un cuento de Aguirre Bellver, que también colabora con Horacio en el guión.

Lo protagoniza Luis María Hidalgo, un barquillero de 10 años seleccionado entre todos los que entonces existen en la capital. Horacio estaba entusiasmado con él: “Es el rey de los barquilleros. Donde él se pone a vender, los demás se marchan, pues no se atreven a competir”.

Por supuesto, Luis María no había hecho cine y como su director dice, “ni lo volverá a hacer”. Vende barquillos en Argüelles para ayudar a la subsistencia de sus padres y de sus doce hermanos. Me acuerdo de haberlo visto por Princesa adelante.

El cura que acabó con Mamede Casanova

Lunes, 13 de Enero, 2020

El sacerdote villalbés Prieto Poupariña era párroco de O Freixo cuando el bandido acude en busca de ayuda

DURANTE AÑOS, MAMEDE Casanova _ alias Toribio Mañón, o neto de Balseiro, el teniente de Luis Candelas… _, es un bandido legendario en toda España. Sus andanzas, sus fugas, las fotografías de su estampa de galán, y las dudas sobre la autoría de algunos de sus delitos, logran sembrar el terror y cubrirlo de admiración por un igual.

Baste un detalle. Cuando el 9 de julio de 1903 Mamede pasa en tren por Lugo, camino de Santoña, va custodiado por tres guardias civiles, lleva las manos libres y los pies encadenados. El cronista de la ciudad comenta: Como nadie sabía de su paso por la estación, muy poca gente baja a verlo. Es decir, se trata de un personaje popular y los lucenses se lamentan de no haber sido avistados para echarle un ojo, como harían con cualquier afamada cupletista.

Valle Inclán contribuye a la darle notoriedad, pues le sirve para crear el personaje de Juanito Ventolera para “El terno del difunto”, más conocida después como “Las galas del difunto”. El motivo literario es su primer delito destacado, desenterrar a un fallecido para sacarle el traje y presentarse vestido con él en un baile de Cuadrilla de Baixo.

El año 1904, el famoso bandolero Mamede Casanova le pide ayuda al cura de O Freixo _ dentro del actual municipio de As Pontes de García Rodríguez _, para escapar a América, pero el sacerdote avisa a la Guardia Civil y Mamede es detenido.

Ese párroco de San Xoán do Freixo (As Pontes) es Antonio Prieto Poupariña (Vilalba, 1865), nacido en San Xoán de Alba, un hombre que estudia el Bachillerato en el Instituto de Lugo, y cursa después Filosofía y Teología en el Seminario de Mondoñedo, donde dice su primera misa cuando tiene 23 años y de allí es destinado como coadjutor a Vilalba.

Más tarde se traslada a Ferrol, nombrado coadjutor de la parroquia del Socorro, y en 1891, lo destinan a la de O Barqueiro. Vendrán después sendos nombramientos para la parroquia de Santiago de Bravos (Ourol) y para la de San Nicolás de Neda, antes de ser párroco de O Freixo, donde su vida se cruza con la de Toribio en 1902.

Tras el episodio, Prieto Poupariña pasa de ser un desconocido a héroe, y de héroe a traidor, pues se le acusa de disparar contra Toribio, pero es falso. También se le reprocha haberse quedado con el dinero de la recompensa _ 1.500 pesetas _, sin repartirlas con quienes participan en la captura, tal como les promete.

Pese a ello, el propio bandido manifiesta que no le guarda rencor por haberlo denunciado y de hecho, gracias a él, el personaje se consolida como mito.

Prieto será nombrado canónigo de la Seo de Urgel el año 1904 y en 1909 pasa después a desempeñar el cargo de arcediano en la Catedral de Almería. En 1916 ejerce en Cuenca como arcipreste; en 1918, deán en Almería y en 1927, en Jaén. A todas estas mantiene relaciones con las más altas instituciones del Estado, empezando por Alfonso XIII, del que es confesor.

Es camarero secreto de S. S.; tiene la Cruz de primera clase de Beneficencia y es comendador de número de la distinguida Real Orden de Isabel la Católica.También recorre gran parte de Europa, Estados Unidos, México y Cuba en viajes de estudios.

Mamede negará los crímenes que le achacan. Tiene la barba muy crecida, pues no se afeita desde hace tiempo para disimular su rostro. Dice, bravucón, que tiene escondidos muchos cartuchos de dinamita con los que volar el cuartel de la Guardia Civil. Con su caída se descubre un verdadero arsenal de armas y sus captores no se explican cómo puede llevarlas encima todas ellas. Una escopeta de dos cañones, dos revólveres, gran número de cartuchos de perdigones, varios frascos de pólvora y una gran navaja de muelles.

Dous sucedidos no mar

Domingo, 12 de Enero, 2020

Salvador de Madariaga

Salvador de Madariaga vive fóra de España porque segundo as súas propias palabras, “calquera dos dous bandos me fusilaría”, que é unha proba da súa grandeza e da mediocridade na que caera España na década dos trinta.

Morre en Locarno (Suiza) o 14 de decembro de 1978 e xa nesa data sabemos da súa vontade de ser reducido a cinzas para trasladalas logo á súa cidade natal, A Coruña, e aventalas na ría, entre Punta Herminia e Punta de Mera.

Por unha cousa e outra, o proceso funerario demórase ata trece anos, tempo no que tamén morre a segunda muller de don Salvador, Emily Skezely, e as cinzas de ambos os dous mestúranse para seguir o mesmo destino.

O 13 de outubro de 1991, a familia Madariaga e as autoridades locais coruñesas _ Paco Vázquez como alcalde, Salvador Fernández Moreda como presidente da Deputación e outros _, soben ao remolcador da Dirección Xeral da Mariña Mercante Alonso de Chaves e afástanse do porto.

Cando consideran que chegaran ao lugar máis axeitado onde proceder, abren o cofre para botar as cinzas ao mar, pero un golpe de vento que vén de fronte arrebola o po do matrimonio contra as facianas e os abrigos dos presentes, que instintivamente tratan de sacudilo coas mans e compoñen unha escena cando menos, grotesca.

Daquela pódese dicir, polo tanto, que Madariaga repousa nos abrigos do poder local coruñés.

-0-

Téñoo escoitado na Mariña lucense e tamén en Vilagarcía, referido a Vilaxoán, e ao mellor non é de ningures. Era un mariñeiro que pescaba nunha lancha á que lle puxera o nome de Remedios por algunha muller da familia.

Andando o tempo, incorpóralle un motor e pensa que o seu é cambiarlle o nome. Colle pintura e pincel e onde había Remedios pódese ler agora: Que Reme Dios

Salvador de Madariaga vive fóra de España porque segundo as súas propias palabras, “calquera dos dous bandos me fusilaría”, que é unha proba da súa grandeza e da mediocridade na que caera España na década dos trinta.

Morre en Locarno (Suiza) o 14 de decembro de 1978 e xa nesa data sabemos da súa vontade de ser reducido a cinzas para trasladalas logo á súa cidade natal, A Coruña, e aventalas na ría, entre Punta Herminia e Punta de Mera.

Por unha cousa e outra, o proceso funerario demórase ata trece anos, tempo no que tamén morre a segunda muller de don Salvador, Emily Skezely, e as cinzas de ambos os dous mestúranse para seguir o mesmo destino.

O 13 de outubro de 1991, a familia Madariaga e as autoridades locais coruñesas _ Paco Vázquez como alcalde, Salvador Fernández Moreda como presidente da Deputación e outros _, soben ao remolcador da Dirección Xeral da Mariña Mercante Alonso de Chaves e afástanse do porto.

Cando consideran que chegaran ao lugar máis axeitado onde proceder, abren o cofre para botar as cinzas ao mar, pero un golpe de vento que vén de fronte arrebola o po do matrimonio contra as facianas e os abrigos dos presentes, que instintivamente tratan de sacudilo coas mans e compoñen unha escena cando menos, grotesca.

Daquela pódese dicir, polo tanto, que Madariaga repousa nos abrigos do poder local coruñés.

-0-

Téñoo escoitado na Mariña lucense e tamén en Vilagarcía, referido a Vilaxoán, e ao mellor non é de ningures. Era un mariñeiro que pescaba nunha lancha á que lle puxera o nome de Remedios por algunha muller da familia.

Andando o tempo, incorpóralle un motor e pensa que o seu é cambiarlle o nome. Colle pintura e pincel e onde había Remedios pódese ler agora: Que Reme Dios

Retratos sen parecido

Sábado, 11 de Enero, 2020

Eugenio Montero Ríos

Silvestre Almeida aprende fotografía con seu pai na rúa santiaguesa dos Bautizados, entre o Toural e a Alameda. No 1936 consegue fuxir de Barcelona, nos cincuenta publica un plano-guía de Santiago e nos setenta é o decano dos fotógrafos composteláns.

Alá pola metade de todo iso, entra no seu estudo unha muller de pano e mandil cunha rapaza que non metía medo porque aínda era de día.

A muller, que coñece á familia de Almeida, faille o encargo;

_ Veño a que lle faga un retrato á picara, e por favor, sáquea con canta guapura poida, aínda que non se lle semelle moito, porque é para un irmán que ten en América e quero a vexa ben lucida.

Almeida fai todo o posible naqueles anos sen Photoshop e a verdade é que lle queda unha instantánea moi fermosa. O seu único defecto é que alí non estaba o modelo, senón outra muller.

Como Silvestre tiña relación coa encargante soubo que o irmán da rapaza ensinoulle a foto a un amigo, aló onde estaba, e o tipo préndese dela coma un toliño, establece relacións epistolares e formaliza un matrimonio por poderes.

Despois diso contaba o fotógrafo:

_ Imaxine os pecados que bota o home en contra miña cando coñece o percal!

-0-

En febreiro de 1888, a Gaceta de Galicia publica un dos seus números extraordinarios co retrato de Montero Ríos e coincide que nese día o cuco de Lourizán está en Santiago.

O político asiste á misa na capela das Ánimas, e cando sae, abórdao un raparigo, vendedor de xornais.

_ Ei, señor. Mérqueme o retrato de Montero Ríos.

O deputado, facéndolle un chiste ao pensar que fora recoñecido, contesta:

_Non, non o merco, que é moi feo.

Daquela o neno dá a volta e replica:

_ Máis feo é vostede!

Santos de cabaré

Viernes, 10 de Enero, 2020

Carolina Otero, a Bella Otero, quixo que súa nai, Carmen Otero Iglesias, alias A Piñeira porque vendía piñas aos veciños, fose canda ela a París, ben de visita, ben por unha tempada, ben para sempre.

Na viaxe de Valga á capital francesa, acompañouna un irmán de Adelaida Diéguez, de Padrón, a quen coñecía de cando ía cos seus negocios á vila.

Aquilo non tiña ningunha posibilidade de cadrar e Carmen, a quen todos consideraban unha pobre das portas, bota de menos a súa casa de Valga desde o primeiro día de estancia en París.

Froito daquela viaxe foi o traslado a Galicia do fondo de armario que Carolina tiña amoreado e sen uso, como esas roupas que agora animan a vender por Wallapop.

Os traxes de festa ou de cabaré que a muller entrega á nai non entran nun baúl, pero unha vez en Galicia pásalles o mesmo que a Carmen en París, non encaixan.

Algún se vendeu, algún serve de agasallo a familias coñecidas… e outros pasan como esmola a poder de varias igrexas de Santiago para vestir santos.

Quen investigará cales imaxes sacras compostelás levan aínda hoxe os traxes da Bella Otero?

-0-

Entre os arxentinos, a cuncha ten un significado que non é nin praia, nin tapa dos bivalvos. Por iso cando actúa alí o coro ourensán De Ruada, o seu director, Daniel González, avisa aos seus artistas de non dicir “coger, nin guapa, nin churro, nin concha”.

Antes da función, unha das coristas pregunta a outra onde está un tal Cascarilla, que era o apuntador, e esta infórmao que:

_ Xa se meteu na concha.

A compañeira corríxea con moito agarimo:

_ Muller, aquí non se fala así! Aquí cómpre dicir: “Xa se meteu na Concepción”.

O conto aplícase tamén a outros protagonistas, pero vai ti a saber.