Archivo de Diciembre, 2019

Al rey Felipe

Jueves, 12 de Diciembre, 2019

Isaías lo intuía: Y el león yacerá con el cordero

Isaías lo intuía: Y el león yacerá con el corderoMajestad: Sé que anda usted muy ajetreado recibiendo a los políticos y sin tiempo para nada, pero como el tema va de lo mismo, si lo dejo para mañana va a ser tarde y después las reclamaciones hay que dirigírselas al maestro armero.

Algunos de los que pasan por la consulta expresan su horror ante la posibilidad de que el Gobierno de España dependa, se apoye o directamente lo formen quienes han expresado que en unos hipotéticos Mundiales de Natación siempre apoyarían a los tritones belgas, rusos o egipcios antes que a los españoles, y no es que una medalla de más o de menos en la piscina nos vaya a arreglar la existencia, pero en todo lo demás, sí.

En ese sentido se manifestó Ana Oramas, que a veces habla tan claro que no parece una política. Sin embargo hubo otro canario, Pedro Quevedo, que decretó obligatorio el optimismo ante ERC y tildó un acuerdo PSOE-PP de “pacto anti natura”.

Volvamos la oración por pasiva. ¿Quiere decir el señor Quevedo que un pacto de socialistas con separatistas, golpistas, exterroristas y demás reacios al futuro de España es lo más natural del mundo? Pues aviados vamos.

En miles de cartas que he fisgoneado estos días, sus autores muestran su convencimiento de que usted interpreta correctamente la expresión “formar gobierno” y la dota de un sentido más trascendente que el de la mera suma de una mayoría capaz de hacerlo, porque gobernar para clavarnos en los pies puntas del ocho a diario no se llama así, sino suicidio.

Por esa razón, los autores interceptados opinan que lo verdaderamente antinatural es ver al PSO Español sumado a esas otras siglas, aunque el señor Iceta conceda nacionalidades como churros y sepa sumarlas todas.

En resumen, Majestad, ellos se preguntan y me pregunto yo, ¿se va a notar ese criterio al final de la ronda, o seguimos a bingo como si nada?

Metralleta en mano al rescate de unas monjas en el Congo

Jueves, 12 de Diciembre, 2019

La vida de Varela Dafonte, donante de la colección de lucernas al Museo, es una continua aventura

CIERTOS ENTRESIJOS FAMILIARES de José Antonio Varela Dafonte (Lugo, 1921), merecen verse en detalle. Es bisnieto del famoso médico José Varela de Montes, la perla de Fonseca, pionero de tantas especialidades y el hombre que aquella lluviosa noche de 1837 lleva a una niña para que la bauticen como Rosalía de Castro. Pero también es hijo adoptivo del filósofo Domingo Carvallo, hijo a su vez de Esteban Carvallo de Cora, y se casa en segundas nupcias con Sarah Álvarez de Miranda Álvarez, una de las nietas del político asturiano Melquíades Álvarez.

La vida de Varela Dafonte se desborda en aventuras y nos obliga a pasar por ella a salto de mata. Nace en Friás, el barrio de la Estación y hace la carrera diplomática antes de componer un tipo más cercano a Indiana Jones que a Alberto Ullastres; más cercano a la arqueología, que a los salones de las embajadas. “A mi manera”, se titulan sus memorias.

Estudia en Santiago, Alemania e Inglaterra, y el año 1953 ingresa en el cuerpo diplomático. Se estrena en Caracas, donde es cónsul; pero lo suyo es internarse en la selva. Durante un mes recorre 1.700 km en canoa. Eso le permite ser el primer hombre que entra en contacto con una tribu Guaica desconocida en las fuentes del Orinoco.

Varela cruza la Guayana a pie con tres indios durante catorce días en los que no ven el sol y localiza restos desconocidos de la conquista española.

Cuando está destinado en Ammán, organiza y financia las excavaciones en una cueva del vado del Jaboc, aprovechando que varios sacerdotes y arqueólogos españoles realizan un cursillo en la Escuela Bíblica Dominicana de Jerusalén.

Los pone a excavar en Jaboc y localizan hachas y otros objetos prehistóricos, así como un edificio bizantino, una colección de cerámica y útiles de la Edad del Hierro.

Estos trabajos tienen su continuación en Giam, en el desierto de Judá, donde había estado el padre de Echegaray, vícedirector del Museo de Santander. Allí logra hallazgos de mayor trascendencia, como la cronología de Jericó y otros de interés para la datación del Neolítico y el Paleolítico.

Fruto de sus andanzas en el Oriente Próximo, es la donación al Museo de Lugo que en su nombre realiza su viuda, Sarah Álvarez. Se trata de 131 lucernas sirias, palestinas, helenas, romanas y bizantinas que componen una de las mejores colecciones del mundo, algunas compradas en Jordania y otras encontradas por él mismo.

Uno de los momentos más aventureros del lucense tiene lugar en el Congo. Su viuda lo cuenta así: “De todas las misiones que tuvo antes de casarnos, quizá la más sobresaliente fue el rescate durante la revolución del Congo, en 1964, de 23 monjas dominicas (ya habían matado a tres) en manos de los temibles Simba, en plena selva. Él mismo tomó parte de la expedición, metralleta en mano, con mercenarios españoles”.

También fue de cine el episodio vivido con un grupo contrarrevolucionario en Cuba, a poco del triunfo de los barbudos, cuando Varela descubre que el jefe de los que están con él es un castrista infiltrado que los va a denunciar sí o sí. Logra huir a Nueva York, pero no en las mejores condiciones mentales.

Un último capítulo de su vida aventurera sucede en Camboya. Franco en persona le ordena que abra la Embajada y que desde ella gestione el rescate de los legionarios españoles desertores de la Legión Extranjera Francesa, en poder de los vietnamitas.

En Hanoi se juega el pescuezo, pero consigue regresar a España con todos los legionarios.

De maestro armero y camarero, a sillero

Miércoles, 11 de Diciembre, 2019

Francisco Varela Meilán hace seis veces las Américas, hasta que recala en Lugo como sillero de los Cantones

A LO LARGO de su vida, Francisco Varela Meilán (Lugo, 1898), había cruzado el charco doce veces para ejercer los más diversos trabajos. Después del último viaje, quizá para compensar tanto ajetreo, elige la actividad más sedentaria que existe en Lugo, sillero de los Cantones.

Pero vayamos al inicio. Con trece años se marcha a Cuba en busca de dinero y pasa de ganar dos reales diarios a meterse en los bolsillos tres pesetas en el mismo tiempo. Al cabo de seis años de mucho ahorrar y poco descanso, vuelve con dinero suficiente para darles a sus padres una posición desahogada. En una palabra, para “levantar la casa”, como dirá en una entrevista con Ángel de la Vega muchos años después.

Pero la morriña solo le dura dos meses, porque después vuelve a Cuba… aunque no llega. Estamos en 1917 y cuando el barco toca un puerto USA, la nación decide sumarse al conflicto bélico iniciado en el 14, es decir, la I Guerra Mundial.

La novedad hace que Francisco salte a tierra y deje que el barco continúe sin él. Por tres veces se apunta al ejército norteamericano y por tres veces le niegan el traslado a los frentes. Según su explicación, a los extranjeros no los querían llevar porque tenían gente suficiente.

Francisco se convierte en ciudadano del país de las oportunidades y encuentra trabajo en Remington UMC, resultado de la fusión que acaba de realizar la casa matriz de la fábrica de armas y máquinas de escribir con la Union Metallic Cartridge. En 1915, la planta de Ilion se amplía y con la entrada de los EE.UU. en guerra, la producción se dispara, nunca mejor dicho, ya que Remington fabrica fusiles Berthier Mle 1907/15 para Francia, Enfield Pattern 1914 para el Reino Unido, y Mosin-Nagant modelo 1891 para la Rusia zarista.

Francisco gana entonces 8 dólares diarios, más 3 horas extra que cobra aparte. Un pastón.

En ese tiempo pasa por otras fábricas, como la Ford, y mejora sus condiciones durante los cinco años que le dedica a ese país. Regresa a Lugo en 1919 con intención de quedarse, pero las emociones vividas le llevan de nuevo a América. En esta ocasión, a la Argentina. Recordemos que apenas ha cumplido los 21 años, está soltero y “libre como un pajarito”, como confiesa para que echemos la imaginación a volar.

Con los porteños es camarero, conoce a su mujer, que era cocinera, trabaja a destajo y se divierte sin mesura. Con ella forma un tándem que se contrata en bloque. Están en Los Chinos y El Molino, las mejores cafeterías de Buenos Aires en esa época y agarran plata.

Otras tres veces más cruza el Atlántico y viaja a Brasil y México, la última de ellas, ya viudo. La pérdida de su mujer y el paso del tiempo rebajan sus ganas de moverse. O eso parece, pues aún le queda por hacer una nueva visita a Argentina hasta que en el 36, precisamente en el 36, viene a Lugo y se queda.

La paradoja vital de Francisco Varela llega en la postguerra, cuando se hace con el negocio de las sillas de alquiler en lo que entonces era la Plaza de España (Praza Maior). La regenta un amigo que debe marcharse, acuerdan un trato y se queda con ellas durante 14 años.

Para quien se pregunte de qué va el negocio, diremos que Francisco dispone de 1.800 sillas de madera que la gente alquila por cinco céntimos, o 10 el sillón, y se sienta donde quiere, en los jardines o alrededor del templete para escuchar la Banda. Usar los bancos es propio de chachas, chiquillos y sorches sin graduación.

Luego suben a dos reales y a una peseta. Un negocio bien asentado.

Señor Rufián

Miércoles, 11 de Diciembre, 2019

Abuelito, dime tú

Señor Rufián: Le escribo porque he leído que en sus manos está mi futuro más inmediato. El mío y el de todos mis compañeros _ como se dice cuando se salva a los jugadores del escondite _, motivo suficiente como para estar hondamente preocupado.

Si a ello añadimos que enfrente tiene a otros señores sin grandes reparos a la hora de repartir prebendas, taifas y botones atómicos, la preocupación se eleva de categoría y entra en pánico.

Entre los posibles socios de Gobierno y ustedes como abrazafarolas, apuntalaparedes y recogeperas, me sobreviene una congoja que me deja como secuelas una voz de pito y dos taquicardias. El médico me ha recomendado no ver ciertas cadenas, pero eso ya lo venía haciendo y es peor, porque te imaginas cosas… y no duermes. Me han hablado del LSD, pero claro, si a estas alturas me entretengo en ver submarinos amarillos, me perderé los amaneceres, que siguen siendo espectáculos fastuosos.

El señorito de la Moncloa podrá decir lo que quiera, pero ese no es el mandato de las urnas. Ni de las primeras _ ¡menudo papelón el de Rivera! _, ni de las segundas, porque de serlo, se enunciaría poco más o menos así: Coja el partido ganador a todos cuantos duden de España, descuartícenla y háganse llamar Gobierno de las tribus montaraces, como cuando antes de Roma o por ahí.

Señor Rufián, ya sé que me va a hacer caso omiso, a mí y a todos mis compañeros, porque su proyecto político tiene la altura de una filloa extendida en plancha; pero le advierto que la sangre de los jienenses y granadinos que confluyó para engendrarlo, aunque fuese en Santa Coloma de Gramanet, golpeará sobre su conciencia si trata de robar a sus ancestros. ¿No ha visto más de tres películas en las que una casa se construye sobre un cementerio indio? ¿No se acuerda cómo se ponen de bravos los fantasmas apaches?

Pues oído al parche.

A Greta, la cabreada

Martes, 10 de Diciembre, 2019

Greta y los Garbo

Querida Greta: Espero que al recibo de la presente te encuentres mejorada de tu disgusto. Nada nos alegraría más que ver cómo aflora la sonrisa enmarcada entre esas dos trenzas tuyas, tan escandinavas, tan pastoriles, que diríanse velas en el altar del conservacionismo activista militante.

Tienes razón cuando dices que te han secuestrado la infancia. Secuestrado, robado o masacrado. Te equivocas profundamente al señalar quién es el culpable. A veces, una persona normal tarda toda una vida en averiguarlo. Seguro que tú lo consigues en menos tiempo.

Entiendo que has elegido un camino difícil, lleno de trampas y de renuncias: a la carne, al avión, a Disneyland. Vas a necesitar varios asesores para que te eviten situaciones comprometidas y contradictorias con tu evangelio, como son las fotos al lado de pantallas, micrófonos o sillones en desacuerdo con tus parámetros de conducta sana, como ya te ha ocurrido a las primeras de cambio.

Así se explica que en estos pocos meses de activismo que llevas encima se haya acuñado el convencimiento general de que atacarte a ti es tanto como ciscarse en la madre de los leones del Serengeti, como negar el efecto invernadero, o como propalar que Ghandi se acostaba con menores.

Y ahí sí que no, Greta del alma querida. En este juego del activismo y mercadotecnia no vale rodearse de cinturones sanitarios para protegerse de las críticas. Todos los que lo intentaron arrastran hoy la fama de ser unos redomados fascistas y tú no querrás caer tan bajo, sobre todo ahora que estás a punto de ser mayor de edad y nunca más volverás a ser esta niña respondona que canta las cuarenta con tanta energía que parece la nuclear, con perdón.

Por cierto, en el Big Bang, las glaciaciones y la desaparición de los dinosaurios no había ni un hombre a la redonda.

Fouce, el pionero informático en Lugo

Martes, 10 de Diciembre, 2019

Hoy se celebra el Día de la Informática que llega a la ciudad con una computadora Philips para el Ayuntamiento

SE CELEBRA HOY el Día de la Informática porque es el del nacimiento de Grace Murray Hopper, una mujer pionera en el mundo de la computación y la creadora del Harvard Mark II, un ordenador de los tiempos en los que no había ordenadores.

Si buscamos al pionero lucense en estas lides nos encontramos con el nombre de José Fouce Meilán (Lugo, 1940), que este año alcanzaría los ochenta de vida y que en 1958 había ganado plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Lugo, dentro del servicio de aguas.

Había estudiado Peritaje Mercantil y Magisterio en Lugo, así como Profesorado Mercantil en A Coruña, pero además reúne otras dos cualidades que son determinantes en su trabajo inmediato. Es un hombre de variadas inquietudes y disfruta de una destacada facilidad para las matemáticas.

Diez años más tarde, allá por 1968, el alcalde Fernando Pedrosa lo llama a su despacho. Estamos en los tiempos en los que decir ordenador electrónico o computadora abre la puerta a las mayores ensoñaciones, porque la informática _ palabra todavía desusada _, facilitaría todo tipo de trabajos, como se está demostrando a pasos agigantados.

Se habla de la IBM 1440 y suena a magia porque hace 5.000 operaciones por segundo y se dice que en breve, desde una agencia de viajes con ordenador se podrán reservar billetes de avión. Cosas veredes.

Pedrosa le anuncia la novedad: “Nos comen los papeles. El Ayuntamiento va a disponer de una computadora y he decidido que te hagas con los mandos”.

Y así lo hace, tras sendos cursillos en Barcelona y Madrid. En aquellos momentos el aparato más moderno con el que cuentan los servicios municipales de Lugo es una sumadora manual de ésas que imprimen los resultados en un rollo de papel accionando una palanca como los gatos chinos de la suerte.

La modernización viene a través de una computadora Philips de cuatro kas de memoria, puesta a disposición del servicio de aguas, por estar él allí, pero que trabaja para todo el concello desde 1969 en el que se instala.

El invento está operativo a lo largo de diez años y sirve para hacer las nóminas de toda la plantilla. Lo maneja un operador y el propio Fouce. Claro que en aquellos momentos la informática arrastra todavía la dependencia de las fichas perforadas o magnéticas, y ese lastre produce el almacenamiento de 16 metros cúbicos de tarjetas que necesitan una habitación para ellas solas. Por lo tanto, los papeles no se habían ido del todo.

El caso es que los primeros pasos están dados y que Pepe Fouce hace historia en la ciudad siendo jefe de los Servicios Electromecánicos.

Pero él también había sido profesor ayudante de la Escuela de Comercio de Lugo y participado en muy diversas iniciativas, como la directiva de Cántigas e Frores, la Peña de Ajedrez del Círculo das Artes, de la que es secretario, y la presidencia de la asociación ASAMDENA para defensa de la naturaleza.

Por otra parte fue un gran aficionado al teatro, tanto en la interpretación como en la dirección a través del Aula de Teatro. Una prolongación de esa actividad fue dar vida a Pelúdez desde Lugovisión durante los sanfroilanes finiseculares. Tiempo atrás había colaborado en Radio Lugo, presidido el Club Musical y dirigido el grupo cinematográfico del citado Círculo.

En el Ayuntamiento colabora con el Área de Cultura para organizar las Semanas Bibliográficas das Linguas Ibéricas y lleva a cabo una dilatada labor sindical, por ejemplo como presidente de la junta de personal.

La parte lucense del Neptuno del Prado

Lunes, 9 de Diciembre, 2019

Uno de los artífices de la estatua nace en Baralla, un dato hasta hoy desconocido

SEPAN LOS SEGUIDORES del Atlético de Madrid y todos los lucenses, que cuando este club celebra sus triunfos alrededor de la fuente de Neptuno, lo hacen gracias al trabajo de un artista de Lugo que colabora, entre otros, a darle forma para que desde estos días de diciembre de 1786 adorne el Paseo o Salón del Prado. Lo hace en compañía de Apolo y de la Cibeles, diosa que sí está enraizada con Madrid y a la que deberían acudir, aunque también lo haga el Real Madrid.

Pelillos a la mar y vayamos al grano. Hablamos de José Rodríguez Díaz (Baralla, 1742), cuya filiación completa debemos a la siempre inestimable colaboración de Luis López Pombo, a quien le pedimos que escudriñe en el Archivo Central Parroquial del Obispado de Lugo hasta dar con la cuna exacta del hombre, cuya biografía arrastra un error inmemorial que lo hace nacido en Sesterey, un topónimo inexistente y por lo tanto ilocalizable.

El error oculta que su nacimiento se produce en la parroquia de San Pedro de Sixirei, hoy perteneciente a Baralla, contra la que sus biógrafos se dan una y otra vez de bruces sin descubrirla.

Así lo refleja el libro 3º-4º de Bautizados de la feligresía de Sixirei (Baralla, folio 129 regular, 1742). Hijo de Antonio Rodríguez y María Díaz, al niño se le imponen los nombres de Joseph Thomas, nacido el 3 de marzo de ese año y con familiares en Santiago de Cedrón, hoy Láncara.

Joseph Thomas se forma en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid de la mano del toledano Juan Pascual de Mena desde 1765. Es premiado en los años sucesivos y si buscan la pintura “Don Fernando I arma caballero al Cid Campeador”, verán el lienzo galardonado, eso sí, en una única reproducción dentro de la web de Valeria Ardante.

Desde el 6 de marzo de 1785 es académico de mérito, justo cuando se enfrasca en el trabajo de la fuente de Neptuno, en cuya ficha oficial figura como autor del diseño Ventura Rodríguez, mientras que la ejecución correspondió al maestro del lucense, Juan Pascual de Mena, a Pablo de la Cerda, a José Guerra, a José Arias y al propio Rodríguez Díaz.

A nuestro hombre se le adjudican la carroza en forma de concha, el agua por donde avanza y los delfines.

Tras la prueba de los surtidores, se muestra a la pública contemplación de los madrileños el 2 de diciembre del año señalado, coincidiendo con el cumpleaños de la infanta María Teresa Antonia, octava hija de los trece que tuvo Carlos III.

Las reacciones ante esta tercera fuente del Prado fueron muy positivas desde el primer momento y Neptuno triunfó en el gusto de los capitalinos, que así disponían de una diosa de la tierra y un dios del mar.

Entre las obras más destacadas de José Rodríguez se encuentran los retratos de su tocayo José Rodríguez de Campomanes, gobernador del Consejo de Castilla, del propio Ventura Figueroa, de Miguel de Múzquiz, conde de Gausa y ministro de Hacienda, y del primer ministro José de Moñino, conde de Floridablanca, que está en el Prado, o sea, al lado de Neptuno.

Dicen sus biógrafos que era conocido como “Sócrates”, y uno, que es mal pensado, duda entre creerlo, o suponer que “Sócrates” sea en realidad su nombre masónico, dada la afinidad existente entre los canteros y los hijos de la viuda.

José es profesor en la Real Academia desde 1786 hasta 1797, cuando es nombrado maestro mayor de la escultura del arsenal de La Carraca en Cádiz. Y allí permanece hasta su muerte, en 1817.

Artista olvidado en toda Galicia, se achaca este hecho a la imposibilidad de fijar el lugar de nacimiento. Bueno, pues ya no.

Carrascal, el periodista que se hace en Lugo

Lunes, 9 de Diciembre, 2019

Hoy cumple 89 años el periodista que en la ciudad adquiere conocimientos suficientes para sus carreras

TODO EL MUNDO sabe que José María Carrascal (El Vellón – Madrid, 1930), no nace en Lugo, aunque cuando habla de la ciudad su relato se inunda de rincones, de personajes y de hábitos idénticos a los de quienes sí lo hicieron hace cosa de nueve décadas, como el doctor Carril, que está hecho un mozo rebuldeiro.

José María es vellonero y le ha recetado el médico que escriba una columna cada dos días, lo cual cumple a rajatabla. Y hablando de cumplir, hoy le caen 89 tacos que bien podríamos llamar tacos de vellón por lo mucho y valioso de su trabajo, cuya última obra atestigua cómo encara la existencia: Todavía puedo. Y tanto.

Su relación con la ciudad la cuenta en la Antoloxía da memoria de Lugo, realizada por El Progreso:

_Vengo a Lugo cuando tengo seis años, el año 1937 del siglo pasado. Estábamos pasando el verano en la montaña leonesa, cerca de Pajares, en el pueblo de mis abuelos, Folledo de Gordón, y quedamos en la zona republicana. A mi padre se lo llevaron al frente. Perdemos contacto con él. Quedamos en la casa de mis abuelos mi hermano, dos años más joven, mi madre y yo. Así que allí pasamos un año salvaje, sin escuela, sin enterarnos realmente de la guerra.

_ Mis tías vivían en Lugo. Una de ellas era Elisa, inspectora de Primera Enseñanza, a la que muchos recordarán. Ellas seguían en el mapa el avance las tropas y cuando se inicia la ofensiva desde La Robla para liberar Oviedo, como su padre había sido militar y tenían buena relación con los oficiales del Ejército de Franco, les dijeron: “Mañana toca la entrada en Oviedo”. Y se presentaron en un coche detrás de las tropas. Mi madre les oyó hablar a los soldados y dijo: ¡Son gallegos! Esto fue por la mañana. Por la tarde aparece por allí un taxi de León y dentro, dos señoras con sombrero. El taxista nos llevó a León y allí cogimos el tren y nos vinimos a Lugo.

_ La impresión de Lugo fue considerable, pero a las pocas horas bajamos al Cantón y nos hicimos con la nueva geografía. Los niños se establecen enseguida. Mi madrina vivía primero en la calle Quiroga Ballesteros, pero en cuanto se terminó de construir la llamada casa de Roca, en la Plaza de España _ actual Praza Maior _, se traslada al cuarto piso de allí, y detrás vamos nosotros. Manolo Roca, el hijo del médico que era bastante mayor que nosotros, fue una de nuestras primeras amistades. Recuerdo preguntarle el sentido de las palabras que desconocía. En el primer piso había un sastre, Ismael, y con sus hijos también jugábamos. En esa casa pasamos dos años.

_ Poco antes de terminar la guerra aparece mi padre en un campo de prisioneros y aunque él se había pasado, hubo que justificar que era un hombre de derechas que se lo habían llevado para hacer trincheras.

_ A mi madre, que era maestra, le dan una escuela en la calle de Santiago y allí voy yo.

_ Ingreso con nueve años en el Instituto, un año más joven que mis compañeros y a esas edades, un año es mucho. Yo siempre he hecho el Bachillerato con la lengua fuera. De modo que paso los siete años de Bachillerato en el viejo Instituto de la calle San Marcos, que dejaron en mí una impresión imborrable. Todo lo que sé lo aprendí en aquel instituto.

_ Mi padre me obligaba en vacaciones a preparar una asignatura del curso siguiente y a escribir una redacción diaria sobre cualquier cosa, los árboles, pues los árboles; una tormenta… y así un día tras otro. Posiblemente ahí nace el periodista, el escritor y todo. La verdad es que se me daba bien.

Por qué Negueira es de Muñiz

Viernes, 6 de Diciembre, 2019

Hace noventa años ese municipio de Lugo comienza a llamarse como hoy se le conoce

CUANDO ALGUIEN SE refiere al Señor Muñiz en tierras de A Fonsagrada es que habla de José Antonio Muñiz Álvarez (Negueira de Muñiz, 1883), nacido en Vilar de Ernes varios años antes de que el municipio se llame así, por la sencilla razón de que él es el epónimo de la actual Negueira. Algo así como Octavio Augusto respecto a Lucus Augusti.

El chaval de José Antonio y Manuela sale listo como un rayo; de verbo fácil, simpatía natural y gran poder de convencimiento, condiciones sine qua non podría llevar a cabo el trabajo que la historia, o la necesidad, le reservan.

En su Casa de Muñiz prepara las clases que recibe en la escuela de Ernes, cuya parte de abajo sirve también de salón de baile; esto es, prodesse et delectare en estado puro. Le van las letras y la lógica, especialmente, Jaime Balmes, quizá por El criterio, quizá por su Filosofía elemental, aunque no llega a licenciarse en nada, lo cual no es en absoluto balmesiano.

Marcha a Cuba y a Francia, para regresar a Lugo ya con 40 años, con una bolsa lustrosa y con una sólida formación en la escuela de la vida y en las aulas que él se impone. Su idea: ser útil a los demás.

Entre 1923 y 1925 se dedica a formar sociedades agrarias con los vecinos del valle de Negueira. Son cooperativas según fórmulas que descubre en Francia, tan preocupadas de rentabilizar los recursos, como de acrecentar la educación y la cultura de los jóvenes mediante la creación de una docena de escuelas.

También financia una elemental carretera con A Fonsagrada hasta que logra el apoyo de 287 vecinos para llevar a cabo su sueño, esto es, segregar las feligresías fonsagradinas de Ríodeporto, Negueira, Hernes, Ouviaño, Barcela y Marentes, y constituirlas en ayuntamiento propio.

Salvadas las dificultades imaginables, se consigue por Real Decreto del 22 de julio de 1928, y se bautiza como Ayuntamiento Constitucional de Negueira. El 22-XI-1929, por Real Orden, se aprueba el cambio de nombre y nace Negueira de Muñiz, para evitar confusiones y para honrar a su promotor, que es el recaudador de impuestos en A Fonsagrada. Finalmente, el 5 de diciembre es oficial dicha denominación.

El Progreso informa de la novedad alabando la labor titánica de Antonio Muñiz y destaca que el hecho de agregar el apellido al nombre del concello se debe a la gratitud de su pueblo, que así lo eterniza.

En las elecciones de 1933 va a ser candidato de la izquierda agraria, pero al enterarse de que se presenta César López Otero, el creador de Ribeira de Piquín con su hermano Avelino, decide retirarse y pedir todo el apoyo de los votantes para César.

Él será presidente de la gestora municipal de Negueira, pero nunca ocupa la alcaldía, entre otras razones, porque es acusado de malversación de fondos como recaudador de impuestos y se le piden siete años de cárcel. De ella sale con sus propiedades confiscadas, como era el edificio del famoso Bar Regio en la Ronda lucense.

De nuevo en libertad y cuando ya ha cumplido los 61 años, se casa con Estrella Méndez Campa, de 17 años, nacida en Pola de Allande, en Asturias, y paisana del actor Frank Braña.

El matrimonio se instala en la calle Juan Montes de Lugo, esquina a la de José Antonio (Progreso), donde los vecinos más talludos recordarán la existencia de una chocolatería, aunque antes regentan un bar en la de José Antonio.

Él es ciego del ojo izquierdo, provecto y tocado de amargos recuerdos, pero su jovencísima esposa lo recordará siempre como el hombre que la hizo feliz. Son padres de tres hijos, Eva, Estrella y Antonio.

El Señor Muñiz fallece en Lugo el 3 de enero de 1956.

Durán, un orador sagrado de gira por Galicia

Jueves, 5 de Diciembre, 2019

El sacerdote de Viveiro fue su profesor en la escuela de Marcos Leal del Ferrol a los 5 años

UNO DE LOS preceptores que tuvo Francisco Franco en su infancia fue Eugenio Durán López (Viveiro, 1869), sacerdote de amplio recorrido, verbo fácil y generosa herencia.

Franco, que había nacido el 4 de diciembre de 1892, _ y de ahí el recordatorio de hoy _, pasa por la escuela de Marcos Leal cuando tiene cinco años, y en ella imparte doctrina Durán, el nieto de Juana Balsa, como alguno le recuerda entonces en Viveiro, aunque pronto dará motivos para que lo nombren por el propio.

Había estudiado en Mondoñedo, como corresponde, y en ese tiempo de docencia con el niño Franco era coadjutor de la iglesia ferrolana de San Julián, donde cimienta su fama de piquito de oro.

Pero hete aquí que tres años más tarde es enviado como cura ecónomo a otro San Julián, el San Xiao de Landrove, un destino que no complace las aspiraciones del arrebatado y pasional sacerdote de Viveiro, pese a que con él volvería a su tierra.

Nada consuela su disgusto y para dejarlo bien patente, organiza su traslado a México, donde será párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y donde se codeará con los más altos políticos de la nación, con los dirigentes de la emigración gallega y con lucenses destacados, como Benito Menacho Ulibarri. Todos destacan de él su elocuencia arrebatadora y no hay acto en el que no haga uso de la palabra, bien porque le corresponde, porque se la piden o porque la pide él.

Al poco tiempo de llegar, en 1902, el nombre del presbítero Eugenio Durán ya es un marchamo de calidad y su título de orador sagrado le precede en la prensa y en los comentarios, como prueban las referencias impresas que de él se publican con tan solo dos años de estancia allí.

Alrededor de 1920 levanta el ostracismo gallego que él mismo se impone y regresa con dinero y con el título inequívoco de ser la voz más competente y la cabeza mejor amueblada del clero, dentro y fuera de las cuatro provincias.

Como consecuencia de ello, Durán es llamado para ocupar púlpitos y estrados como si de un artista se tratase. Un buen sermón del presbítero de Viveiro es durante la década de los veinte el mejor colofón para novenas de prestigio, ejercicios espirituales o fiestas de guardar, en el convencimiento de que Durán no defraudará las expectativas.

Durante los años 1928 y 1929 participa en los actos que se celebraban en el Teatro Nemesio de Viveiro como Homenaje a la Vejez, o a los marinos ancianos, donde su verbo fácil siempre destaca por encima del resto de oradores y donde siempre hay algún niño, como Amparito Morris, que sube al escenario para atreverse con El Relicario o Sus pícaros ojos.

Ya el 26 de abril del 36, tres meses antes de la guerra, Durán es detenido durante algunos días. No se conoce contra él otro cargo que haberse significado como derechista, lo que da idea de la debilidad gubernamental que se respira.

Durán muere después de la guerra, en 1944, “tras rápida y traidora enfermedad”, cumplidos los 75 años de vida.

Un año después se conocen sus donaciones a la Superiora general de las Hermanas terciarias franciscanas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, y en 1946, el capellán de la Armada, el escritor y periodista mindoniense Carlos Polo López-Berdeal, entrega a varias instituciones benéficas el legado de más de cien mil pesetas que deja a los pobres de Ferrol el sacerdote Durán.

Los Ancianos Desamparados de Viveiro también reciben otra donación suya. Antes de morir había comprado el órgano para la iglesia de San Julián donde comienza su actividad.