Archivo de Mayo, 2019

Láncara, o el manual del bon vivant

Miércoles, 15 de Mayo, 2019

Hace 83 años muere en Madrid el heredero de los pazos de Mariñán y Láncara, rebautizado con este último

LO HIZO LUCENSE la voz popular, porque a Gerardo Bermúdez de Castro (A Coruña, 1848) nadie lo conoce así, sino como Gerardo Láncara, siendo éste el del pazo que hereda de sus muchas sangres linajudas; de los citados o de los Suárez de Deza, los Curruchao y los Yebra Pimentel.

Tanta estirpe y tantos pazos _ el de Mariñán también lo hereda _, le sirven para no hacer nada en esta vida, aunque eso sí, demuestra que en ese oficio es un maestro de manual.

Paseos a mediodía llevando de la correa dos gran daneses de bella estampa, aperitivos flanqueado por dos coristas, lisonjas al resto de jovencitas, reservas en los mejores comedores, abono en el palco del Príncipe Alfonso, barrera fija en los toros, buen veguero a los labios, decano de los socios del Casino… ése es el currículo de don Gerardo, y tanto se aplica en el fiel cumplimiento de no dar golpe, que ni siquiera pierde el tiempo en hacer un par de hijos a los que dejar todo lo que él hereda. Por eso las posesiones que le sobreviven deben pasar a otras manos.

Si a eso añadimos que fue longevo, podremos deducir que el dolce far niente alarga la existencia, pero tampoco es que llegue a centenario, ni siquiera alcanza los noventa. El caso es que de tanto verlo en actitudes contemplativas, lúdicas y placenteras, a la gente le da por ponerle años, especialmente al final de sus días, claro, hasta que de verdad desaparece del paisaje madrileño tal día como hoy de hace 83 años, precisamente cuando era mayo del 36 y faltaban semanas para afrontar graves trabajos. Don Gerardo sabe verlo con su natural perspicacia y escapar a tiempo.

Él ya había luchado de joven durante la tercera guerra carlista y pese a ello se había ganado la consideración de ser el de la boina roja que más amigos tenía entre los alfonsinos. No estamos aquí para malgastar la vida arreándonos trompazos, con lo bien que se dormita en sillones adamascados.

Cuentan en el Casino de Madrid, su segundo hogar, que en cierta ocasión un socio le pregunta de qué animal es el hueso que le sirve de empuñadura a su bastón, y él responde:

_ Es de un animal antediluviano.

El bromista indaga.

_ Y dime, Gerardo, ¿lo has matado tú?

Hay un chascarrillo sobre la teoría del madrileñismo que le viene al pelo: “Hemos oído decir que para ser perfecto madrileño ”es necesario haber nacido en Lugo”. Nosotros, como no hemos nacido a orillas del Miño, no somos madrileños. Pero madrileñistas… ¡más que la Cibeles!”

Para no haber hecho nada hay mucho Gerardo del que hablar, pero quizás sea un cronista anónimo de El Eco de Santiago quien mejor lo haya descrito en menos palabras. A ellas nos abandonamos:

“Es Gerardo Láncara un hombre que siempre ha hecho lo que su cuerpo le ha pedido, sin hacer caso para nada del reloj, de ningún precepto higiénico ni de ninguna costumbre social. ¿Tiene sueño a las cinco? Pues se acuesta. ¿Tiene apetito a las tres? Pues come. ¿Tiene calor en enero? Pues va sin chaleco ¿Tiene frío en agosto? Pues saca la capa. ¿Llega al comedor del Círculo cuando sus amigos están en los postres? Pues empieza a comer por el helado y acaba por la sopa.”

Muguruza, de Cuelgamuros a Centulle

Martes, 14 de Mayo, 2019

Todos los 13 de mayo se festejaba a N.S. de Fátima en las inmediaciones de Chantada

CUANDO EMILIO FRANCISCO Eyré Lamas (Chantada, 1910) llega a Lisboa como profesor del Instituto Español solo tiene 32 años, pero ya ha recorrido mundo desde que se ordena sacerdote y sabe que lo suyo en la Tierra es obrar, en el sentido más literal de la palabra. Construir, dejar huella como hacen los pontífices; esto es, los constructores de puentes.

Lo que todavía no sabe es cómo materializar esas ansias, ni qué forma ha de tener su empresa. Sin embargo, cuando pasea, desde la ventanilla del coche, leyendo el Breviario, o sumido en sus meditaciones, no hace otra cosa sino pedir luz para concretar su misión.

Es de suponer que un día visita Fátima y contempla las obras del santuario en plena actividad, pues se han iniciado en 1928 y no se terminarán hasta treinta años después.

Es como una revelación. A partir de ese instante entregará todos sus esfuerzos a levantar el primer santuario de Fátima fuera de Portugal. Lo hará en Chantada, su lugar de nacimiento, cuatrocientos kilómetros más al norte y casi en línea con el meridiano que se trace entre ambas.

Imaginamos que Eyré conoce el castro, el entorno de Centulle y algunos de los restos encontrados, aunque luego aparecerían muchos más. Lo decide de inmediato y de inmediato contacta con Pedro Muguruza, exayudante del gallego Antonio Palacios y a quien ya se le conoce como “el arquitecto de cabecera” de Franco. Es por el Valle de los Caídos, entre otras obras.

Por eso, cuando hace poco, de broma o en serio, se sugiere que Centulle podría ser el destino final de la momia de Franco, no deja de ser una pescadilla que se muerde la cola, pues la traerían desde el Muguruza del Valle, al Muguruza de Centulle, cumpliéndose así aquel título de “arquitecto de cabecera”.

Pero volvamos a Eyré. En escasos meses, entre 1944 y 1945, el sacerdote vive una constante y fantástica zozobra que arranca del diseño de una basílica/fortaleza al estilo templario, con una clara impronta celta, con cruces gaélicas que evocan a Irlanda y a Éire, con trazas mozárabes, góticas y neoclásicas.

Luego viene el descubrimiento de restos que refuerzan su idea de predestinación sagrada de aquel enclave y culmina, en tiempo récord, con la bendición del templo y la creación de la imagen de la virgen hace exactamente 74 años, el 13 de mayo de 1945, la festividad portuguesa que se mantendrá en Centulle durante años.

El imaginero es el escultor y fundidor Eduardo Capa Sacristán, que en ese momento apenas tiene 26 años. Realiza una pieza del agrado de Eyré que es entronizada días antes en presencia del nuncio Cicognani, dentro del salón de actos de la Real Academia de Bellas Artes, caso único de ese ritual católico, como corresponde a un proyecto también fuera de lo común.

La presencia de ministros y embajadores, de Luis y Mercedes de Baviera y Borbón, o de Federico García Sanchiz, certifica las influencias que maneja Eiré en las alturas del régimen, aunque él se siente, y es, más monárquico que franquista.

Todo hace suponer que Centulle va a convertirse en un nuevo lugar de peregrinación en sintonía con Santiago. Pero su historia posterior es de olvido y decadencia. No así Eiré, que sigue en los papeles, relacionado ahora con una posible colaboración con la CIA. Jopé.

A Mariña da nombre a una ciudad filipina

Lunes, 13 de Mayo, 2019

Desde el 12 de mayo de 1864 Pérez Dasmariñas homenajea a dos hijos de Viveiro

DASMARIÑAS ES HOY la undécima ciudad de Filipinas, con una población que ronda el medio millón de habitantes. Está enclavada en la provincia de Cavite, dentro de la isla de Luzón. Este topónimo tan lucense está presente en la prensa finisecular del XIX día sí y día también porque allí y en su entorno se desarrollan sangrientos combates entre tagalos y españoles.

En una de las crónicas se habla de una ciudad desierta sembrada con miles de cadáveres. En ese momento su nombre oficial todavía es Pérez Dasmariñas, recibido en homenaje a los dos gobernadores del archipiélago así apellidados, padre e hijo, y convertida en ciudad el 12 de mayo de 1864, o sea, que están de cumpleaños.

Luis Pérez das Mariñas Mendoza y Sotomayor (Viveiro, 1567) es hijo del anterior, Gómez Pérez das Mariñas y Ribadeneira, muerto a manos de sus remeros chinos que lo traicionan cuando menos se lo espera.

Su madre es la segunda mujer de Gómez, Ana de Mendoza y Sotomayor, pues la primera había sido María Sarmiento, “la latina gallega”, no la que “se fue a cagar y se la llevó el viento” al decir de la fraseología clásica española. Muy al contrario, la ilustrada María Sarmiento de Ribadeneira funda el Colegio Insigne de Viveiro, o escuela seglar de gramática, y tiene hoy calle principal entre la Porta de Carlos V y la plaza.

Aún así caben sospechas de que esta María sea también la escatológica, porque antes de llegar a Filipinas como ayudante de su padre, Luis es paje de Felipe II y capitán en Flandes, época y ambiente en los que nace el chiste rimado.

Entre otros méritos, Luis pasa a la historia por ser el primer europeo en explorar la región de Zambales y el curso del Río Grande de Cagayán, que nada tiene que ver con la Sarmiento.

En ello anda cuando le comunican la muerte de su padre, al que sucede con ánimo de venganza, aunque sin mucho éxito, porque los chinos se habían dado el piro a la Cochinchina, sin que haya chiste en ello.

El joven se pone a las órdenes del nuevo gobernador del Archipiélago, Francisco Tello de Guzmán, aunque pronto afloran entre ellos graves diferencias a la hora de entender la gobernanza.

Tras una serie de luchas, naufragios y cautiverios que bien compiten con los de Lord Jim para ser base de una novela, es nombrado gobernador de los sangleyes cristianos y el 4 de octubre de 1603 se traslada a Binondo, donde viven detrás del Estero de la Reina, en Manila.

Quiere la historia que en ese momento se subleven los sangleyes contra España y Luis deba arremeter contra ellos. Dicen los cronistas que son 130 contra millones y aún así les hacen quinientas bajas.

Luego persigue a los alzados entre pantanos, pero sufren una emboscada y los machacan a palos. Al de Viveiro le quiebran las piernas y aún así continúa un buen rato su lucha de rodillas hasta sucumbir agotado, como el resto de oficiales y soldados.

A todos les cortan las cabezas para luego insertarlas en sus lanzas por las narices y presentárselas al jefe. Tan solo tiene 36 años. Nadie piensa entonces que el apellido del vencido quedará para siempre unido a una ciudad tan principal del archipiélago.

El pasoble torero que nace en Lugo

Lunes, 13 de Mayo, 2019

Juan Serrano, condecorado por el Rey Alfonso XIII con la Cruz de Alfonso XII

LA CONJUNCIÓN ES rara y posiblemente única. Un torero nacido en Pontevedra y el músico que le escribe el pasodoble, en Lugo. El matador es Manuel Escudero Torres, Barquerito Padre, y el músico, Juan Serrano Marqués (Lugo, 1866). La pieza, lógicamente, se titula Barquerito.

No se puede certificar porque quién sabe si hay más casos, pero para que la historia sea definitivamente original, añadamos que desde 1916, cuando Serrano escribe el pasadoble, hasta 2017, cuando se ejecuta de nuevo, la pieza permanece desaparecida. La rescatan Juan Parra y el director de la Banda del Conservatorio Manuel Quiroga, Iago Lariño Rodal.

Del maestro Serrano también puede decirse que es pontevedrés, pues va a vivir a orillas del Lérez muchos más años que a orillas del Miño. Y lo hará dedicado siempre a la música popular.

Discípulo predilecto y aventajado de Montes, con solo 15 años dirige de forma interina la Banda Municipal de Lugo, por nombramiento del alcalde Rúa. Su trabajo merece ya las felicitaciones del poder político y del público en general.

Se casa con Cándida Gil Serrano, pero enviuda muy pronto, en 1918. Su labor al frente de múltiples orfeones, coros y bandas es difícil de condensar.

En 1891 es nombrado director de la banda de Vigo, hasta que en 1896 regresa a Lugo para dirigir la Banda Municipal y la Escuela de Música. En 1902, por razones económicas, como siempre ocurre, se disuelven. Entonces vienen las prisas y las angustias. El capitán general de Galicia, general Aznar, realiza una visita reglamentaria a Lugo y el alcalde le encarga a Serrano que organice en un plazo de ocho horas y con solo dos de ensayo, una banda que reciba a Aznar como corresponde. Esa noche el militar tiene su serenata y en ella se incluye la Alborada de Veiga. Todo un récord.

En mayo de 1905 actúa con el orfeón de Pontevedra ante el Rey y su familia en la plaza de la Armería del Palacio Real. Don Alfonso le solicita un bis de la composición Pepita, un juguete musical que por lo visto complace al monarca. Después, tal día como hoy de hace 114 años, el rey le impone la Cruz de Alfonso XII.

La estancia en Madrid es memorable, porque por la noche participan en una velada que se celebra en el Ateneo y a la que asisten, entre otros, Echegaray _ veraneante en Pontevedra _ Cajal y Bretón. Fuera de programa, Serrano debe dirigir Mariquiña, Tristuras y la Alborada de Veiga para calmar la salva de aplausos que reciben.

Serrano Marqués es autor de más de 40 composiciones y arreglos tanto para orfeón, como para banda y orquesta, así como música religiosa, misas, gozos, motetes, letanías, etc. Suya es la música para los famosos carnavales que Rogelio Lois organiza en Pontevedra.

También pone música a varias zarzuelas y apropósitos, entre las que se cuentan una titulada Unha festa en Galicia, que estrena con gran éxito en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en ese mes de mayo de 1905, y las denominadas Soledad, Una noche en el Infierno, La fiera Corrupia y El Sr. Ministro, estrenadas en los teatros de Pontevedra y Vigo, con letra de Valcarce Ocampo.

Abraído, cerca de la Scala de Milán

Lunes, 13 de Mayo, 2019

Los Días Europeos de la Ópera sirven para recordar al tenor ribadense que soñaba con sus escenarios

ESTE FIN DE semana se celebran los Días Europeos de la Ópera, dicho en plural porque son dos. La convocatoria nos permite recordar a uno de los cantantes lucenses que más próximo estuvo a Europa.

Valeriano González Abraído (Ribadeo, 1910), Tito González en familia, siente de niño la llamada musical y entra de lleno en el solfeo a través de las clases de violín que recibe desde los cinco años. Casi adolescente lo hacen director del coro ferrolano Ecos da Terra y es entonces cuando elige definitivamente el instrumento de su voz en detrimento del violín.

El muchacho tiene facultades, las suficientes para que Dionisio Gamallo Fierros, coetáneo suyo, se deje llevar por estros poéticos que nunca fueron su fuerte y le dedique algunas estrofas de dudosa calidad, como cuando le lisonjea: “Es su insólito canto tan grandioso, / que a los muertos de espíritu / saca de su reposo”.

Dicho en plata, que canta bien. Él le cuenta al periodista D. Fernández, que cuando va hacia Madrid dispuesto a comerse el mundo, recala en Lugo para comprar unos calcetines y en aquel comercio encuentra al mecenas que le cambiará la vida.

Ya no irá a Madrid, sino a Italia, pero antes de partir deleita a los lucenses en el Círculo y se los mete en el bolsillo al lado de las 22 ptas. que tiene. Como no le llegan ni para pipas, da algunos recitales en centros regionales de Zaragoza y Barcelona y con poco más embarca hacia Milán, donde muy pronto se le termina la guita.

Escribe a la Diputación de Lugo. ¿Sería su mecenas el presidente del organismo? Al cabo de varios meses recibe una carta en la que se le comunica que dispone de 2.500 pesetas de beca. ¡Una fortuna!

Consigue a los profesores Rafaele Grani, de impostación y arte escénica, y Alfredo Cecchi, ex tenor. Pero la miseria le hace recurrir de nuevo a la Cocina municipal para pobres. “En una ocasión _ relata el tenor _, voy a Como para dar un concierto. Fracaso y encontrándome sin dinero para regresar a Milán, quise pignorar el gabán, no pudiéndolo conseguir porque se creían que era un malhechor. Regreso a Milán después de haber dado un concierto en un café donde me socorren”.

Cuando regresa a España y vuelve a cantar en Lugo, el entretenimiento de los aficionados es averiguar en qué momentos, en qué agudos o graves se notan las enseñanzas italianas y dónde ha mejorado con mayor evidencia.

Este recital incluye Il fior che avevi a me tu dato, de la Carmen de Bizet, y el Adiós a la vida, de Tosca. Hay una opinión unánime, la impronta de la Scala se hace patente en la voz de Valeriano, aunque solo haya entrado en la Scala un día para escuchar a un tenor que le gusta. Es evidente que todo ayuda.

Sariñena, que lo acompaña al piano, se lleva también sinceros aplausos. Sin embargo la trayectoria posterior de Abraído bascula entre los pequeños éxitos y la impotencia de una Europa que si algún día se le presenta acogedora, va a cerrársele ante la inminencia de 1936.

Un héroe espacial que come chocolate sarriano

Lunes, 13 de Mayo, 2019

Crea la tira cómica de Pelúdez para El Progreso y funda la agencia publicitaría Tándem

UNA VEZ DESCUBIERTAS sus dotes para el dibujo, Braulio Rodríguez Ferrán (Lugo, 1925 / Madrid, 2001) ofrece a El Progreso una tira cómica de cuatro viñetas con el personaje de Pelúdez como protagonista y al mismo tiempo, ilustraciones que puedan servir para anuncios de diversas casas comerciales. Elige para firmar el seudónimo de Bayo, que imaginamos surgido de una pronunciación infantil de Braulio.

Y en efecto, el periódico acoge trabajos suyos en ambas direcciones. Durante 1951, ya él en Madrid, salen las tiras de Pelúdez y una de las casas que se anuncia con dibujos de Bayo es Talleres Revuelta, en la calle Norias, 22, muy cerca de la sede del periódico.

En la capital colabora con la agencia CIES como ilustrador publicitario y lo compagina con trabajos en tebeos como Chicos (Editorial Cid), con el personaje Guillermo; Diego Valor, patrocinado por Chocolates Matías López; Átomo Kid (Toray), y El Caballero Sir Audax, (Editorial Andaluza), así como colaboraciones en 7 Fechas, OVNI y otras revistas.

Sin duda, su mayor éxito popular es Diego Valor, del que dibuja 124 números. El equipo que lleva al cómic el personaje radiofónico está formado por él, la tinta; Enrique Jarnés, Jarber, el guión y Adolfo Álvarez-Buylla, el lápiz.

La popularidad que alcanza en toda España el serial radiofónico de la S.E.R. aconseja su traslado al papel.

En Diego Valor se escuchan las voces míticas de aquella radio: Eduardo Lacueva, Pedro Pablo Ayuso y Joaquín Peláez (Diego Valor), Juana Ginzo, Alicia Altabella y María Romero (Beatriz Fontana), etc.

El argumento plantea que la Tierra _ capital, Madrid _, ya ha conquistado la Luna y Marte, pero el alimento escasea. Se organiza una expedición a Venus dirigida por el general Miranda, e integrada por el comandante Diego Valor, los capitanes Portolés, Hogan y Lafitte, y la ingeniero civil Beatriz Fontana, la chica de la película. En Venus existen tres razas: los artiles, semejantes a los humanos; los verdes viganes, manejados por el cruel Mekong, y los atlantes. Diego conseguirá derrotar a Mekong y establecer una pacífica alianza de todos ellos. Una alianza de civilizaciones en toda regla.

Tras 1.200 capítulos diarios de un cuarto de hora (de octubre-1953 a mayo-1958), y 125.000 ejemplares semanales de cómics, Diego Valor llega al teatro (1956) y de él se hace una serie de televisión (1958). Eso sí, los protagonistas consumen el chocolate Svylka, que los herederos del sarriano Matías López sigue fabricando, un pionero caso de publicidad encubierta o de emplazamiento.

El resto de su carrera profesional la desarrolla como ilustrador y en el ámbito de la publicidad. En 1961 se une al equipo de la agencia Danis y en 1971, con José Luis Zamorano y otros diez creativos, funda la nueva agencia Tándem, donde permanece hasta que se jubila.

Muere en Madrid el 18 de agosto de 2001.

33 anos sen Ánxel Fole

Viernes, 10 de Mayo, 2019

A figura do escritor medra co tempo, canto maior sexa a distancia que nos afasta del

HAI UNHA LEI física que se comproba na escrita. Semella un principio como o de Arquímedes. Di así. A menor distancia entre o personaxe do que se escribe e o escritor, maior será a dificultade deste.

Alguén pode pensar que é un despropósito, porque o coñecemento dá seguridade nas opinións, pero non é así. Podes ter máis datos aos que facer referencia, pero tamén maior convencemento de que estás a errar, especialmente se a persoa é un auténtico personaxe, como é o caso de Ánxel Fole.

Outra lei física que resulta de doada comprobación en Fole é que a súa figura medra canto máis nos afastamos del no tempo e no espacio. Fole sería moito máis querido polos lucenses se non o tivesemos tan perto de nós. Por iso hoxe, cando se fan os 33 anos da súa morte, existen moitas máis referencias a el que cando paseaba polas rúas da cidade.

Rebaixemos o ton. Non é unha lei física, senón unha simple opinión, e se queren rebatila, poden.

Máis que falar de Fole, o que mellor senta é deixar que sexa el quen o faga. É difícil desde o 9 de maio de 1986, pero por iso cando once anos despois foi a figura homenaxeada polo Día das Letras Galegas, inventei unha conversa que me librara de opinar sobre don Ánxel, é dicir, de errar sobre don Ánxel. Unha trangallada. Xa está máis que publicada, pero aquí volve un anaco dela para facer a mesma función 33 anos despois:

_ As palabras evolucionan cuns comportamentos moi curiosos. Algunhas semellan ter autonomía; sen seguiren normas xerais, nin atenderen ás academias. No estado onomástico no que me atopo, todas esas cousas de homenaxes e recoñecementos cáenme un pouco lonxe.

_ Por que di que se atopa nun estado onomástico?

_ Home, está ben claro! Levo na compaña dos anxos dende 1986, é dicir, nun estado anxelical. Se vostede non fora tan bacaceiro, xa se tiña decatado de que o meu onomástico foi sempre Ánxel, igual que o Ánxel Casal, que ao pobriño o mataron en agosto do 36 e o deixaron nunha cuneta, coma un can. Daquela tiña no seu poder os orixinais de Barco sin luces, de Luís Pimentel, e o meu de Auga lizgaira, para publicar o 25 de xullo. Que data para publicar nada en Galicia! 25 de xullo do trinta e seis!

_ Nin en Galicia, nin en ningures. Pero imos ver unha cousa. Vostede dixo sempre en vida que o orixinal de Auga lizgaira quedara esquecido e perdido na imprenta Villamarín de Lugo, e que despois da guerra xa non soubo máis del.

_ Si, é certo, Villamarín. Antonio Suárez Villamarín! Estivera connosco na xuntanza con García Lorca. A guerra todo o estragou. Eu xa lles mandara aos de Nós algúns relatos que saíron publicados. Eses relatos ían para o libro. E tamén lembro que Ramón Piñeiro estaba moi interesado en que Pimentel e mais eu publicaramos no Día de Galicia, pero o resto tíñaos Villamarín. O miolo da historia é que veu a guerra e levou todo de diante.

_ Vostede librou por pouco.

_ Sa! Por pouco! Que bonito librar por pouco! Oiga, é curioso. Neste caso, librar por pouco ou librar por moito é o mesmo. Ai que coño!

Toda Europa para peregrinar

Jueves, 9 de Mayo, 2019

El 8 de mayo de 1752 un chantadino funda una nueva orden mendicante hoy desaparecida

A JUAN ALFONSO Varela Losada (San Salvador de Brigos (Chantada), 1723 / Ferrara, 1769) le cambia la vida cuando se cruza en su camino un tío despiadado. Esto es, un hermano de su padre, cura en Monforte, que lo acoge para que el chico haga estudios, pero al que le da tan mala vida que solo consigue hacer de él un pícaro aventurero que sale por piernas de la ciudad del Cabe para perderse en tabernas y lupanares.

Y en ese entrar y salir por las puertas de la ley va a consumir su juventud, siendo soldado y desertor varias veces, con destinos en Ceuta, Mallorca y las guerras de Italia, pues en ese momento toda la península es un rosario de batallas.

Una hernia lo jubila finalmente. Y de servir a las armas, el chantadino pasa al entorno de un familiar del infante Luis de Borbón y Farnesio, que sin dejar de serlo, también lo han nombrado cardenal de Toledo.

Algo sucede en ese nuevo destino que lo lleva a la admiración por san Ignacio de Loyola y por san Francisco. Oye voces que lo llaman a la penitencia y peregrina por Castilla como mendicante. Estando en Salamanca, una monja clarisa lo señala predestinado a fundar una nueva orden y lo echan de la ciudad, quizá porque barruntan competencia.

Tras meses de sacrificios, logra que se le unan otros discípulos, con lo cual parecen confirmarse las profecías. Así, el 8 de mayo de 1752, hace hoy 267 años, funda la orden.

Seguidamente, Juan Alfonso marcha a Roma para obtener la aprobación del Papa Benedicto XIV, pero todo se reduce a buenas palabras y poca chicha. Eso sí, los seguidores crecen y él recorre las calles romanas llevando a los hombros una gran cruz, a la espera de recibir limosnas espontáneas. Con todo ello comienza a hablarse del Sagrado Orden de la Penitencia y de la ojeriza que provoca entre los otros mendicantes ya establecidos. Vamos, lo propio en cualquier actividad humana.

Son años de perennes caminatas, de ir y venir sin tregua, de luchar por su proyecto, al que se le ha añadido… de Jesús Nazareno. Recorre toda Europa y hay constancia de su paso por Polonia y Hungría. Nada le detiene, menos la muerte, que le llega, agotado de tanta peregrinación, el 22 de marzo de 1769 en Ferrara (Italia). “No puedo más”, afirman que fueron sus últimas palabras, así, en castellano.

Solo después de muerto Juan Alfonso Varela, Pío VI aprueba su obra, primero como congregación y luego, en 1784, como orden.

Cuando se cumple el segundo centenario de su nacimiento se le rinde homenaje en Chantada, donde los padres Pedro y Orestes establecen la orden con casa-convento, donada por el vecino Cándido Fernández, aunque apenas permanece con actividad otra década. Jesús Guerra Mosquera lo cuenta en un librito pentabiográfico.

Desde ese año de 1923 existe una lápida en Brigos que recuerda a Varela Losada, y una calle en Chantada que muchos desconocerán a quién está dedicada.

Un Josef Conrad sin caballo

Miércoles, 8 de Mayo, 2019

Hoy se cumplen los 162 años del nacimiento del poeta nacional del Uruguay en Ribadeo

TAL DIA COMO HOY, 162 años atrás, nace en Ribadeo El Viejo Pancho. Nace como José María Alonso Trelles y Jarén, no Alonso y Trelles como a veces se le cita, porque la y separa los apellidos paternos de los maternos.

Así, el poeta más grande de Uruguay, el nacional por excelencia, no es uruguayo. Juana de Ibarborou, la poetisa de América, sí, Quizá por eso El Viejo Pancho necesitó ser más americano que ella en sus decires.

A El Viejo Pancho le pasa lo que a los vikingos, que jamás llevaron cuernos; o lo que a Napoleón, que no era un hombre bajito, y sin embargo así los pintan siempre, con casco astado a unos, o más pequeño que el resto al otro. A él lo retrata Suárez Couto montado en un caballo y no hay testigos de que se haya subido jamás a un solípedo. Ni tan siquiera que se enfundase un poncho. A saber si lo hizo Valle-Inclán, tal como aparece en el cuadro de Juan de Echevarría.

Los pintores ponen ponchos, caballos y cuernos a quienes les da la gana, que para eso son los dueños de los pinceles. El Viejo Pancho le puso letra a Uruguay y se quedó tan pancho, de modo que no hubo otro remedio que hacerlo poeta nacional, porque los poetas nacionales también nacen donde mejor les aviene.

Al principio sí. En los primeros años, tras conocer el fruto de su pluma, se preguntaban si un hombre nacido al otro lado del Atlántico _ en un sitio llamado Ribadeo, que acaba como Montevideo _, podía ser diputado del Partido Blanco de los campesinos y poeta de la República Oriental.

Después, cuando Carlos Gardel incorpora varias de sus letras, ya no se preguntan nada. Solo le dan el título y una calle, que es lo propio de los vates elevados a cantores del alma nacional. Por eso Suárez Couto lo ve el más gaucho de todos los gauchos.

En Navia dicen que José María nació allí, claro; pero ya se sabe que los de Navia siempre barren para su casa. Raro que los catalanes no intenten llevárselo.

Trelles y Jarén, asturiano, gallego y uruguayo, no solo fue El Viejo Pancho, sino también Juan Monga, y Cáustico, y Candil, y Tácito _ como el grupo democristiano de la transición donde vela armas Leopoldo Calvo Sotelo _, y Ventosa, o simplemente Él, como la película de Buñuel, entre otros seudónimos que utiliza para sus cáusticos y humorísticos comentarios en El Tala Cómico.

Gustavo San Román, un académico uruguayo que imparte en la Universidad escocesa de Saint Andrews, le llamó “especie de Josef Conrad gallego”, porque el hombre no solo se llamaba Józef Teodor Konrad Korzeniowski, sino que además era polaco, y sin embargo lo escribió todo en inglés. Y también por lo de aventurero.

Entre el castellano y el idioma de Paja brava puede haber más distancia que entre el polaco y el inglés. Por eso tuvo que venir alguien de Ribadeo para escribírselo.

El año que viene se cumple un siglo de su viaje por Galicia.

Aprende idiomas, Merlín

Martes, 7 de Mayo, 2019

Estos días se celebra lugomáxico, la XVI Semana Internacional de Maxia en Lugo

LA MAGIA ES la habilidad necesaria para aparentar que ha sucedido algo sorprendente sin que sea cierto. Una semana al año Lugo se la dedica a ella en manos de Rafa, Teto y un puñado de prestidigitadores llegados aquí al efecto.

El Álbum de los Lucenses se inició en su día con este personaje porque quisimos mostrar los aspectos más sorprendentes de las personas cercanas, que sí existen, pero que a veces no somos capaces de ver.

Manuel Cuesta (Lugo, 1965) es uno de esos variopintos destellos que pretendemos aunar en el haz luminoso de nuestra historia.

Cuesta recuerda su infancia como la de un impenitente buscador de textos de magia en el bibliobús de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. Y aunque Galicia nunca fue muy favorecida en esa campaña, se ve que a Manuel le bastó.

Su vocación arranca del asombro que le causa un ilusionista en un programa de televisión. Llueve sobre mojado A los nueve años ya tiene el gusanillo bien instalado y cinco después, cuando ha cumplido los catorce, recibe las primeras enseñanzas de un catedrático, también lucense, O Mago Antón, Antón López Ribas, continuador de aquel mítico Júpiter del Ilusionismo que fue Manuel Rodríguez Saa, el Doctor Saa, con título de conde de Waldemar. Vamos, toda una saga lucense.

En su actual currículo, Cuesta presume de haber actuado en todos los continentes y de haberlo hecho al lado de los mejores, que no siendo de la tierra, se llaman Juan Tamariz, René Lavand, Pepe Carroll, Aurelio Paviato, Henry Evans, Gaetan Bloom y Guy Hollinworth.

Como el alumno ya es maestro, ha escrito su librillo, “Monedas in crescendo”, un manual que Tamariz y Piedrahita califican de indispensable para aprender ilusionismo. Y todo ello dentro de un proyecto mayor, “Magias in crescendo”, una especie de Magiabús donde devolver con creces lo que él aprende en aquellos carromatos de Sánchez Belda.

En Torrelodones fue director de la primera escuela de magia de España _ al menos, la primera estable , y tutor de la de Tamariz.

Es campeón de España de Magia de cerca (Zaragoza, 2004), premiado por el público en el II Festival Internacional de Magia (Madrid, 2004) y en magia mental (Bilbao, 2005).

Impulsor en Lugo del colectivo Waldemar, se lo reconocen después dándole la medalla de mérito (1999). Y del microcosmos lucense, al reconocimiento internacional como uno de los pocos europeos que consigue entrar en la Psychic Entertainers Asociation (USA), que es como la logia de los mentalistas, su gran especialidad junto con la magia de monedas.

El Mago Sabio, como le llaman, da un consejo a quienes se inicien en este mundo. Aprende idiomas, chaval, porque los grandes textos no están en castellano.