Sánchez contra Sánchez
Martes, 9 de Abril, 2019
Desde antes de Gárgoris y Habidis, Dragó es frecuentador de oráculos
Posiblemente Fernando Sánchez Dragó haya sido el único español que clavó los escaños de Vox en Andalucía. Dijo doce y doce fueron, cuando los sondeos más favorables le daban entre uno y dos. Sin encuestas, sin datos históricos, sin cocina. Un litro de observación, dos cucharadas de intuición y una pizca de entusiasmo.
No se aventuró a calcular lo que sacarían los demás, pues su predicción oracular se limitó a los votos de esa formación, a cuyo líder le ha dedicado un libro para general conocimiento del personaje.
Con esos antecedentes y con otros que le avalan en el viejo oficio de arúspice _ aquel que examina las vísceras de los animales para sacar sus propias conclusiones _, el Sánchez que escribe los libros que firma, estaba siendo muy vigilado por si se le ocurría volver a ejercer de augur. Y lo ha hecho.
Que tiemblen los cimientos del sanchismo no ilustrado, que se tambalee el liderazgo de Casado, que a Rivera llamen el No Estrenado, porque Dragó, señores, ha hablado.
Lo que para las encuestas es una horquilla que va de los 18 a los 23 escaños _ con grave caída desde otras estimaciones que hace meses lo situaron por encima de los 40 _, en la retorta de Dragó se dispara a los 60 escaños, y añade éste para rematar a quienes se sorprendan, que rebaja los resultados, ya que en realidad, sus números le dan por encima de los 90.
Al conocerse estas introspecciones del escritor en el mundo de los pronósticos, provoquen en el lector una risa floja, entre incrédula y terrorífica, por cuanto le prologan éxitos muy notorios.
Por descontado que sería una seria reprobación al PSOE y al resto de partidos, pero piensen que el peor castigo se lo llevarían, por segunda vez consecutiva, las empresas de investigación demoscópica. Y del CIS, ya ni te cuento.










