La purga en efigie
Lunes, 18 de Febrero, 2019
Ahora está
Ahora no está
Se anuncia que los partidos, así en general, purgarán de sus listas a los desafectos, a los críticos, a los díscolos y a todos aquellos que piensen demasiado por su cuenta.
Bueno, la novedad sería que los aupasen a puestos de salida, porque este tipo de purga se ha hecho siempre en detrimento del poder disidente, cuando no en detrimento de su mera existencia física.
El patrón oro de las purgas políticas es la Grande de Stalin a lo largo de los años 30 y con especial incidencia al final de la década. Su balance nubla cualquier entendimiento humano porque los cálculos más comedidos superan la decena de millones de víctimas, que sumadas a las otras decenas que causó el régimen durante su mandato dejan temblando las cuentas fúnebres de cualquier otra dictadura, con la muy notable excepción de Mao, gran carnicero también.
Tanta purga desemboca en una película estupenda con formato de comedia que se llama La muerte de Stalin, aunque en realidad es la muerte de Beria, uno de los principales ejecutores de las limpiezas. Creo que ya la cité en otra ocasión, tanto por sus valores didácticos, como por la fina comicidad que desprende.
Aquí no estamos hablando de esas purgas tan radicales, por supuesto, aunque su fin último es el mismo, asegurar el poder dentro del partido de quien en ese momento lo ejerce.
En algunas formaciones ya han empezado. Por ejemplo, los de En Marea han cortado la fotografía donde estaba Alexandra Fernández y ya no aparece por haber votado en contra de los presupuestos. Alexandra se lo puso muy fácil, porque se había colocado en una esquina y ahí el Photoshop actúa limpia y con contundencia, casi sin que se note.
El caso de Alexandra recuerda al de Stalin, que también fue eliminado en efigie de una foto, pero mira luego cómo se las gastó.












