Archivo de Enero, 2019

El bibloque

Viernes, 11 de Enero, 2019

Ya lo saben. PP y Cs gobernarán Andalucía gracias a los ultras.

En cambio, Pedro Sánchez, sin haber pasado ni siquiera por las urnas, gobierna España gracias a la Santísima Trinidad, es decir, gente responsable, cumplidora, amante de su país, defensora de la Carta Magna a carta cabal, que jamás se le ha ocurrido dinamitar la tierra de sus mayores en fronteras, leyes o símbolos; gente que no ha coqueteado con el terrorismo, ni lo ha practicado a manos llenas, a troche y moche, hasta que la sangre rezumó por las esquinas; gente que se proclama rendida admiradora del chavismo, del castrismo y del comunismo, aspirando para su país la implantación de una dictadura semejante donde la casta sea incuestionable y los casoplones se concedan a dedo desde la Zarzuela; gente que hoy, en pleno ejercicio del poder que le confiere un puñado de votos con los que sustentar al padre de todos los ultras, trenza las mil y una trampas para que el castellano _ mal llamado español porque ya no sirve por igual en toda España _, pase a ser en muchos lugares una segunda división indigna; gente aficionada a los golpes de estado, al despilfarro y a la propaganda por el mero hecho de haberse inventado una imaginaria nación donde vivir su dictadura pinypon a banderas desplegadas.

Todos ellos en unión se han levantado hoy con un terrible dolor de cabeza porque PP y Cs van a gobernar con los ultras en Andalucía. ¡Válgame el Misterio! ¡Qué gente más desconsiderada hay en la derecha!

Decían que el bipartidismo se había acabado gracias a nuevas siglas con las que fragmentar la representación política. ¡Ja! Y un jamón con chorreras. Lo que ha venido, y a la vista está, es una política de bloques, concretamente de dos. Pero cuando lo cuenten, si queda un historiador independiente, no podrá decir que la empezó Moreno Bonilla en Sevilla.

Mentir con disimulo

Jueves, 10 de Enero, 2019

Piedra contra pixeles

Si Risto Mejide hubiese parido un programa mínimamente serio _ todo lo serio que se puede concebir en la sobremesa de Cuatro _, cabría esperar grandes cosas de un título como el de Todo es mentira; pero en su estreno ya quedó demostrado que no van por ahí los tiros, sino en colaborar eficazmente para mantener el embrutecimiento general.

El título no es malo, aunque en ese planteamiento tanto vale la verdad como la mentira. Por ejemplo, el presentador ni se llama Risto, ni se apellida Mejide, sino Ricardo Meixide, pero ¿quién se la juega a asegurar que la verdad histórica es más valiosa que la mentira mediática?

Nadie. De hecho, si a alguien se le ocurre preguntar en la emisora por Ricardo Meixide, le dirán que allí no trabaja. O sea, que es mentira.

Vox exige que se expulse a 52.000 ilegales. ¿Es verdad o mentira? ¿Puede la Junta de Andalucia expulsar tan siquiera a uno? ¿Por qué hay 52.000 ilegales? ¿Por qué hay uno solo?

La cifra, la petición, la exigencia, ocupa hoy más centímetros cuadrados de papel y más pixeles digitales que cualquier otro acontecimiento y todos estaríamos encantados de que Meixide dedicase el programa a escudriñar por qué.

Pero no lo hace. No se refiere a esas mentiras, sino a las que sirven para seguir fabricando más y más basura mediática.

Decimos muy pomposos que nunca el hombre estuvo mejor informado que ahora. ¿Seguro? Es cierto que nunca hubo mayores posibilidades de acceder a contenidos, pero también que nunca hubo tanta facilidad para el engaño y la confusión.

Cuando sacan micrófonos a la calle se comprueba que la gente no tiene pajolera idea de temas que vayan más allá de los que trata Meixide. Ni pajolera. Y encima sueltan la primera burrada que se les ocurre. ¿Verdad o mentira? ¡Anda y que le den morcilla!

El silencio de los lobos

Miércoles, 9 de Enero, 2019

Al acecho

Los momentos más tensos en las películas de terror no son aquellos en los que los protagonistas se desgañitan entre gritos y lamentos, sino los silencios.

Lo grave para el espectador es cuando la presunta víctima de Drácula avanza por el pasillo con la respiración contenida, porque entonces todos sabemos que está a punto de pasar algo terrible.

A Barcelona le han quitado la entrega de despachos por parte del Rey a los 63 nuevos jueces y ayer se celebró en Madrid con el pretexto del 40 aniversario de la Constitución, como si la capital catalana, donde se venía haciendo, no fuese tan constitucional como El Prado.

Hay un silencio espeso sobre el acto en la esperanza de que no sea éste el pasillo donde le interesa atacar al conde y se da por buena la disculpa del aniversario de la Constitución, aunque, ojo, los cuarenta años, stricto senso, los cumplió el pasado año y en ese momento los despachos se entregaron en Barcelona.

Como si fuese un alto secreto, se bisbisea alrededor del acto que pronto será el juicio al procès y claro… ¿Y claro, qué?

Aquí lo único que está claro es que todo cobra mayores capas de opacidad y el público espera malas noticias de un momento a otro. Drácula y los lobos están sospechosamente callados y se remiten a las últimas palabras que pronunciará desde el extranjero el paranoico Puigdemont, que arrastraría con su decisión a ERC.

Quieren un gesto del Gobierno para soltar su sí definitivo. Esto es, un gesto al que se le dé luz y taquígrafos, porque por debajo de la mesa ya han circulado gestos como para aprobar hasta los presupuestos de la carrera espacial.

En ese sentido no hay nada nuevo sobre la mesa. Lo vienen haciendo desde que Pujol, el jefe de la manada, marcó el camino.

El mitin de Melchor

Martes, 8 de Enero, 2019

Los caramelos y eso, bien

Lejos quedan aquellos años en los que Melchor, desde el balcón del Ayuntamiento, relata a los niños de Lugo las penurias pasadas por su caravana para llegar hasta la ciudad. Hubo eneros en los que incluso alguno de sus camellos se lesiona una pata al tropezar en uno de los innumerables baches que salpican la N-VI.

Vive Franco y la alusión a las fochancas se toma como el no va más de la crítica política, porque realmente Melchor se juega las barbas si la autoridad gubernativa considera que eso de aprovechar la tribuna regia para meterse con Obras Públicas es pasarse de frenada.

Los Reyes de este año demostraron que cualquier atisbo de crítica ya han sido domesticada y que el poder no deja pasar una ocasión tan concurrida para difundir un mensaje propagandístico a todo tren, especialmente si estamos en año electoral.

A quién se le ocurre permitir que Melchor lance un espiche en contra de las deficientes infraestructuras municipales, como con Franco. Sería de tontos. Así le va. Que ya casi lo tenemos acorralado en el Valle de los Caídos y de un momento a otro le damos la gran lanzada a moro muerto.

Pobres niños. Van con toda su ilusión a la Praza Maior para escuchar a Sus Majestades diciendo que traen los zurrones cargados de vídeo-juegos y se encuentran a un mitinero más soso que una suela de peregrino, con un acento parecido al del vecino del segundo y hablando de lo bueno que es el gobierno. Vamos, como en la Sexta.

Entre el Melchor de Lugo y el Baltasar de Andoain, ése que dijo que los reyes eran los padres, están matando a la afición. Colau y Carmena, tan obsesionadas ellas en sembrar laicismo, no lo harían mejor. Dos Navidades más y el gordo cabrón vestido de rojo playboy se hace con el mercado de la ilusión.

Los próximos Reyes deberían organizarlos gente que sepa. Doña Sofía, por ejemplo.

Año Jovellanos

Lunes, 7 de Enero, 2019

Arranca el Año Jovellanos

Baltasar Melchor Gaspar de Jove Llanos y Ramírez es el único español conocido que reúne en su nombre el de los tres Reyes Magos, aunque él se conformó con utilizar dos de ellos en orden inverso y unir en uno sus dos apellidos, llamándose como hoy se le conoce, Gaspar Melchor de Jovellanos.

Había nacido el 5 de enero, claro, y ese día de este año un puñado de jovellanistas se reunieron en la capilla de Nuestra Señora de los Remedios de Cimadevilla, donde reposan sus restos, para conmemorar el 275 aniversario de su nacimiento y dar el pistoletazo de salida a doce meses con actos dedicados al personaje.

Al tener noticia del acto que tan cerca nos cae a los gallegos, y al recordar lo que Jovellanos escribe sobre ilustración, ciencia y conocimiento, se nos fue la mente a pensar, fíjense ustedes qué tontería, en qué canal de televisión podría ser entrevistado hoy don Gaspar Melchor, y llegamos a la conclusión de que solo sería factible en muy contados espacios minoritarios y semiclandestinos, porque los grandes medios han decidido que los únicos personajes dignos de usar sus micrófonos son verduleros lenguaraces de un famoseo ficticio e inventado; verduleras de fina casquería; jóvenes malcriados sin educación, léxico, ni ideas; cantantes en ciernes con serrín a modo de cerebro; exdelincuentes juveniles que narran sus edificantes experiencias al margen de la ley; hijos que zurran a sus padres; cocineros en busca de trabajo; humoristas trufados de consignas políticas y políticos disfrazados de humoristas.

¿Exageraciones? Busquen ustedes el programa oportuno para Jovellanos y me lo cuentan. Solo cabría un hueco. Que lo entrevistase Pedroche en traje floral de baño, pero para hablar de otras cosas, como hacía Milá con Umbral.

Falcon Crest

Domingo, 6 de Enero, 2019

Angela Channing, un modelo a seguir

Hay algo de obsceno en las fotografías de Juan Carlos Guerra, el periodista de La Provincia, que nos muestran a Pedro Sánchez en su solitario baño de La Mareta.

No es la desnudez del presidente, por supuesto. Aunque no vamos a negar que también influye a la hora de crear una imagen que te intriga tanto como te inquieta.

¿Lo habrá hecho todo para esto? ¿Para darse un baño en enero y sentirse como Herodías en la corte de Herodes? Una mujer rodeada de tanto poder que si se le antoja la cabeza de Juan el Bautista por la mañana, la tiene en su bandeja por la noche.

Observados con detenimiento los tics del personaje, desde que comienza a ser conocido en aquel programa al que acude como estudiante de Derecho hasta hoy, son muchas las pistas que nos llevan a pensar que sí. Que el objetivo final de todo es bañarse en Lanzarote, con la perra a la orilla, cuidada por el escolta, y la comida preparada en la mansión que Hussein de Jordania cede a la Corona española.

¿Se dan cuenta? Otra vez entrometido, otra vez queriendo hacer de rey.

Ahí empieza y termina la historia. Ni hay partido, ni historia, ni barones, ni militantes, ni España, ni ideología, ni planes de recuperación, ni transparencia, ni nada de nada. Hay Falcon, Doñana y La Mareta, y para conseguirlos se pasa por encima de quien haga falta, o se pacta con los diablos sucesivos que se pongan por delante y que si tienen algún ideal, no se apellida España, por supuesto.

Al igual que aquellos personajes de la famosa serie y de sugestivo nombre actual, los Channing y los Gioberti, nada hay lo suficientemente alto o sublime que se interponga entre ellos y su propia conveniencia.

Pero si en Falcón Crest, la finca que motivaba todas las intrigas, vivían 50 personas, en ésta vivimos 50 millones.

Babel

Sábado, 5 de Enero, 2019

Babel, la gran empresa para no llegar a nada

Desde Andalucía llegan frases que le roncan el Misterio. Frases grandilocuentes sobre principios inalterables, compromisos divinos y vocaciones trascendentes que parecen sacadas del tajo de la Historia Sagrada que recoge los grandes episodios judeocristianos.

Bueno, pues aquí igual; solo que en vez de ver a Moisés Sinaí arriba, se trata de ver cómo Moreno sube la escalinata del Palacio de San Telmo, lo cual es bastante más prosaico y materialista.

El caso es que entre la bisoñez de Vox, los remilgos de Ciudadanos y la debilidad del PP se han liado los tres en una ensalada de imposibles que vete tú a saber cómo acaba.

La Grose Koalition que se busca se establece entre partidos que sobre el papel son más afines que distantes, aunque quizás en esa cercanía radique también la dificultad para entenderse, porque cuando liberales y socialdemócratas se sientan en busca de acuerdos, ambos saben que será muy difícil que el experimento, salga bien o mal, les lleve a perder su identidad, o a un trasvase de votantes.

Las grandes coaliciones son ante todo ejercicios de humildad y de pragmatismo, dos aspectos que en este caso, brillan por su ausencia, de momento. Aquí lo que deslumbra es el individualismo y la intransigencia.

La posibilidad de unas nuevas elecciones se presenta como un fantasma que ninguno de los tres, a poco que se limpien las gafas, pueden desear ni en pintura, pues podría levantarse un vendaval que los borre de los actuales escaños como narra la leyenda de la ciudad sin nombre. Y les estaría muy bien.

Eleven a definitivas sus conclusiones y apelen a toda la dignidad que les dé la gana, pero como no concierten dentro de los plazos establecidos, también hablará de ellos la Historia Sagrada, pero en su caso, dentro del capítulo de la Torre de Babel.

Voxtrynge

Viernes, 4 de Enero, 2019

Verstrynge, en una de sus fotos más delfinescas

Ha tenido que ser Verstrynge, el hombre de las mil chaquetas, quien le ponga el taxón a Vox y lo defina científicamente con la cabeza. No con el corazón, ni con el estómago.

En realidad es la consecuencia lógica de una vida de flor en flor, dedicada a recorrer el arco parlamentario, e incluso el extraparlamentario, con suficientes estudios de Políticas y con suficiente patrimonio como para declararse nacionalcomunista sin que nadie le diga ni mu, porque en realidad, si le preguntan a la peña quién es Verstrynge, muchos saldrían por peteneras diciendo que es el inventor de la fregona.

Pero no. Verstrynge es un señor que estudia la política, que la enseña, que reúne experiencias del ramo y que colecciona carnés de partidos. Por lo tanto es un hombre capacitado para entrar en la disección de Vox.

Para empezar, dice lo que no es. No es fascista por una razón empírica. “Vox no es fascista, ya quisieran. Yo he sido fascista y por eso lo sé”.

Ahí se ha cargado todas esas tonterías de quienes dicen padecer sarpullidos por estar a su lado, o de los que apelan a establecer cordones sanitarios contra ellos, aunque solo sea para decir de tapadillo que ellos sí están libres de infecciones.

Un paso más. Niega que se puedan calificar de extrema derecha, entre otras razones, porque en esa manera de entender la política, no se admite la existencia de otros partidos.

Nos vamos acercando al diagnóstico final del exdelfín de Fraga. ¿Qué es Vox? ¿Y tú me lo preguntas? Vox es un populismo de derechas a la española, católico y monárquico. ¡Uf! Creí que no lo iba a decir nunca.

Lo que son las cosas. Después de tantos tumbos hemos de reconocer que Verstrynge no ha perdido el tiempo.

¿Votaría usted a Vox? “No puedo, porque yo soy laico y republicano”.

Un Falcon en el zapato

Jueves, 3 de Enero, 2019

Lo vamos a pedir en negro, que aguanta mejor las manchas

En casa hemos hecho números y está decidido. Vamos a comprarnos un Falcon, porque con cuatro o cinco viajes Lugo-Ribadeo, lo financias.

Ha dicho Moncloa que el vuelo del presidente Sánchez a Castellón el pasado verano costó 282,92 eurazos. Ida y vuelta, se supone, porque el avión ahora está en Madrid; es decir, volvió.

Teniendo en cuenta que el vuelo incluye lubina salvaje, langostinos, queroseno y papel higiénico, aparte de las dietas de la tripulación y otras menudencias, llegamos a la rápida conclusión de que por ese precio, das la vuelta al mundo y ahorras, como les pasa a esos turistas que les sale más barato estar en España que quedarse en su sórdido pisito londinense.

Nos habían informado mal. En verano, cuando Sánchez siente la ineludible urgencia de entrevistarse con Ximo Puig, y de paso ir al concierto de sus rockeros favoritos, se nos dijo que la hora de vuelo de un Falcon 900B tiene un coste superior a los 5.600 euros, solo en combustible, a lo que habría que sumar las dietas, la pernoctación, la seguridad y esas zarandajas.

Pues no señor. Nada de eso. Con 300 euros pagas todo y aún te queda para darle una propineja al piloto si te ha librado de turbulencias.

María Hilda Jiménez Núñez, vicesecretaria de la Presidencia del Gobierno, es la persona que firma el montante de los gastos. Vigilen su carrera, porque a esta chica se la van a rifar en el sector privado en cuanto deje la Moncloa. Si con 282 euros es capaz de hacer lo que dice en el papelito, le dan mil y te pone el AVE en casa.

Visto lo visto, los regalos de Reyes ya están resueltos. Nada de colonias, ni de corbatas. Un Falcon 900B y a vivir. No sé si cabrá por la puerta, pero SS MM sabrán dónde aparcarlo. Y si hace falta, se compra un aeródromo porque con esos precios hay que aprovechar.

Fortaleza y paciencia

Miércoles, 2 de Enero, 2019

Una empanada de símbolos para una empanada mental

Soy de los que se toman muy en serio las uvas. Las dos cosas. Las tomo y lo tomo muy en serio. Sé perfectamente que la costumbre solo cumple este año los ciento veinticinco de historia en España y que la relación causa/efecto sigue sin demostrarse, claro; pero qué quieren, no todo en esta vida va a hacerse porque esté certificado por las leyes físicas y químicas, como pretenden los escépticos recalcitrantes.

Hace exactamente un siglo, en 1919, decía un cronista social que firmaba L Gante: “Gracias a Dios, la ridícula superstición de tomar las uvas al dar las doce campanadas la última noche del año, va teniendo cada vez menos adeptos”.

El hombre sería elegante, pero como adivino era horroroso.

No obstante estamos de acuerdo. Puede ser ridícula y puede ser superstición, pero peor es creer que un lazo amarillo te autoriza para saltarte la ley.

Por todo ello, a las uvas de este año les he perdido un montón de favores personales y colectivos. Entre ellos, un cóctel de fortaleza y paciencia para resistir ante las provocaciones que disparan al aire personajes dedicados profesionalmente a ello, como es el presidente de Cataluña, y que otros se dedican a consentirlas, como es el presidente de España.

Frente a la última pieza oratoria lanzada por Torra con motivo del Año Nuevo es necesario armarse de lo que antes se llamó santa paciencia, que protegía contra las inconveniencias de los niños, y que hoy es imprescindible para soportar las impertinencias de los adultos.

Se nota que el camino emprendido exige a cada paso un grado más de inconsciencia, un peldaño más de irresponsabilidad, una gota mayor de locura, para sostener un edificio descascarillado, cuya patética realidad se oculta a los catalanes porque su mera contemplación bastaría para abrirles los ojos.