Delicias turcas
Jueves, 20 de Septiembre, 2018
En estas Delicias turcas también había carne, pero de la otra
Las imágenes del orondo Nicolás Maduro en un refectorio turco, rodeado de carnes rojas y de vegueros interminables, ofenden a los venezolanos y a cualquiera que no haya perdido la sensibilidad en el córtex cerebral, no por el exceso proteico en sí, sino porque quien lo disfruta es el responsable de millones de sufrimientos diarios en asuntos relacionados con el estómago y las restricciones.
Por otra parte, la imagen carece de novedad. No la veíamos, pero sabíamos que el botarate de Maduro y su camarilla no se dedicaban a hacer ejercicios espirituales por las noches, ni a nada que redunde en beneficio de sus administrados, porque ni saben ni quieren. Su habilidad es nula y su intención, perversa. Y no de ahora con las imágenes, sino de siempre.
Pese a ello, a lo largo de este tiempo hemos tenido que aguantar _ y y seguimos en ello _, el chorreo indecente de compatriotas españoles que no solo amparan y justifican una dictadura criminal como aquella, sino que pretenden imponerla como ejemplo de organización política. Confiemos que haya decaído el plan, aunque Aznar no se fía, pues no perdió oportunidad en el Congreso para denunciarlo, por si aún levanta cabeza la tentación bolivariana.
Al lado de esas imágenes del bochorno, se publican informaciones sobre el asalto perpetrado contra la inteligencia, el sentido común y la lógica académica, que al igual que las delicias turcas, solo están al alcance de unos cuantos privilegiados,
Son quienes se burlan a mandíbula batiente de las dificultades que otros pueden encontrar en salvar unos requisitos académicos que a ellos se les regalan.
El estómago y el cerebro tomados al asalto sin disimulo. Supongo que habrá que alegrarse de ser asaltado en lo segundo, por aquello de que las penas con pan son menos.
No se crean. Por ahí se andan.











