La mordaza amarilla
Martes, 21 de Agosto, 2018
Calculen, a 30.000 por lazo
En el fondo va a resultar que Torra es un cachondo mental. Quiere multar a los que retiren los lazos gualdas valiéndose de la denostada ley de seguridad ciudadana, conocida por ellos y por otros habituales de la desobediencia, como ley mordaza. Este Torra tiene una gracia especial, como el color de Sevilla.
Es humor catalán. Hay que entenderlo. Va en la línea de Mary Santpere, Rosa María Sardá, Cassen y Alady, que aunque era valenciano, trabajó siempre en el Paralelo de Barcelona.
Es un humor grueso, plagado de escatologías y siempre con un caganer dentro como en los belenes. Ese tema les entusiasma. Lo decía Serrat en una entrevista. Era oír la palabra pedo y echarse a reír como descosidos. A mí particularmente me produce más asco que gracia, pero comprendo que no todos podemos pertenecer a una raza superior que se ríe de la fisiología humana en sus más íntimas manifestaciones.
Pero en fin, reconozcamos que valerse de la ley mordaza para multar con un máximo de 30.000 euros a quienes eliminen de la vía pública un símbolo que insulta y calumnia al Estado es una de las paradojas que animan a seguir vivo, porque te das cuenta que cada día la vida te sorprende con mamarrachadas que la noche anterior no habrías podido ni concebir en el más frondoso de tus sueños.
El lazo limonado puede acabar siendo protegido por la ley de caza. Basta declararlo especie protegida e interpretar al gusto algunos de sus artículos. O incluso que lo declaren BIC, Bien de Interés Cultural, con su presupuesto de protección y todo.
Dicen que es el ataque que Torra promete emprender contra el Estado. Vete tú a saber. Yo ya me lo creo todo. Antes a los maleducados los ponían de rodillas de cara a la pared; hoy los hacen presidentes autonómicos y encima te multan si defiendes la ley.











