Teoría del perdedor
Sábado, 21 de Julio, 2018
Feijóo, neutralidad pero menos
Quien pierda hoy las votaciones a la presidencia del PP deberá conformarse pensando que en esta vida no todo lo resuelven los votos. Buena prueba de ello son los intérpretes y la canción enviados a Eurovisión, la lista de libros más vendidos o la cantidad de comida basura que se consume.
El perdedor podrá consolarse si recuerda que calidad y cantidad son términos que pocas veces van juntos. Es más, tienden a separarse. La cantidad favorece danzas como la Gangnam Style; cantantes como Georgie Dann, o personajes como Donald Trump. También permite que Sofía Suescun, una chica que no aguanta la respiración debajo del agua, gane Supervivientes a un profesional como es Logan.
¿En qué supera Sofía a Logan? En votos, nada más. Y nada menos, claro. A los fabricantes de sopas en sobre les da igual que quien las compre tenga excelencia académica, o roce el analfabetismo.
Piense Soraya, o piense Casado, que en la decisión de hoy pueden pesar docenas de factores que no están exclusivamente relacionados con su calidad como candidatos a presidir el PP, y que la suma de todos ellos puede apartarles de la carrera.
Pero piense también que el éxito en su oficio consiste en obtener mayorías, en vencer competiciones, en ser la Sofía Suescun de la supervivencia política, aunque parte de la audiencia la considere una víbora con patas.
Si esto es así, piense finalmente que la mejor opción para llegar primero a la Moncloa, no es usted, sino quien le ha ganado la presidencia del partido.
Mera cuestión de votos. Usted, elegido perdedor, debe alegrarse de que exista un compañero con más apoyos y ofrecerle los suyos para que se sienta más arropado…
Y llegado a este punto te das cuenta de que realmente el papel lo aguanta todo.











