
Ese 8 en Filosofía que dice va a quedar en 5
De Viriato acá los grandes titulares de la política española constituyen un amplio muestrario de acusaciones cainitas, de mayor o menor calado, con mayor o menor fundamento, pero profundamente estériles para el ciudadano, y además, evitables.
La reiteración en la pataleta catalana, en los ERE andaluces, en la Gurtel valenciana o en el máster madrileño produce la sensación conocida como perdix mareanda; es decir, que ni te comes la perdiz, ni la dejas comer, y al final acabamos todos de mal humor.
Ya sabemos que esos temas son más jugosos y divertidos que tratar sobre infraestructuras, canalizaciones y cableados, pero al político no se le pide que sea divertido, sino eficaz y a ser posible, aburrido fuera de campaña. Un diputado que rompe dos fotografías del rey en su turno parlamentario tiende a payaso, pero si lo hace Leo Bassi, no tiende a político.
Cuando acabe lo de Cifuentes, porque algún día acabará de la forma que sea, no habremos ganado tiempo para dedicarnos a la substancia, sino que habrá un nuevo máster falso que nos entretenga. Y eso que se puede evitar.
En España no solo hemos visto másteres invisibles, sino hasta carreras enteras, diplomaturas y doctorados. Estos días circula por wassap una lista de políticos socialistas _ claro, no iban a ser del CDS _, que falsearon su currículum y hay mentiras que hacen de Cifu una bendita. Los institutos y colegios españoles están llenos de boletines de notas con las firmas de los padres falsificadas. Es más, conozco un caso de un uno en Física que llegó a casa convertido en un diez. ¿Cuántas familias descubrieron al cabo de cinco años que su querido universitario ni siquiera estaba matriculado de primero? Con esos antecedentes, antes de entrar en política habría que pasarlos por el escaner, como en los aeropuertos, y ya estaba.
De Viriato acá los grandes titulares de la política española constituyen un amplio muestrario de acusaciones cainitas, de mayor o menor calado, con mayor o menor fundamento, pero profundamente estériles para el ciudadano, y además, evitables.
La reiteración en la pataleta catalana, en los ERE andaluces, en la Gurtel valenciana o en el máster madrileño produce la sensación conocida como perdix mareanda; es decir, que ni te comes la perdiz, ni la dejas comer, y al final acabamos todos de mal humor.
Ya sabemos que esos temas son más jugosos y divertidos que tratar sobre infraestructuras, canalizaciones y cableados, pero al político no se le pide que sea divertido, sino eficaz y a ser posible, aburrido fuera de campaña. Un diputado que rompe dos fotografías del rey en su turno parlamentario tiende a payaso, pero si lo hace Leo Bassi, no tiende a político.
Cuando acabe lo de Cifuentes, porque algún día acabará de la forma que sea, no habremos ganado tiempo para dedicarnos a la substancia, sino que habrá un nuevo máster falso que nos entretenga. Y eso que se puede evitar.
En España no solo hemos visto másteres invisibles, sino hasta carreras enteras, diplomaturas y doctorados. Estos días circula por wassap una lista de políticos socialistas _ claro, no iban a ser del CDS _, que falsearon su currículum y hay mentiras que hacen de Cifu una bendita. Los institutos y colegios españoles están llenos de boletines de notas con las firmas de los padres falsificadas. Es más, conozco un caso de un uno en Física que llegó a casa convertido en un diez. ¿Cuántas familias descubrieron al cabo de cinco años que su querido universitario ni siquiera estaba matriculado de primero? Con esos antecedentes, antes de entrar en política habría que pasarlos por el escaner, como en los aeropuertos, y ya estaba.
De Viriato acá los grandes titulares de la política española constituyen un amplio muestrario de acusaciones cainitas, de mayor o menor calado, con mayor o menor fundamento, pero profundamente estériles para el ciudadano, y además, evitables.
La reiteración en la pataleta catalana, en los ERE andaluces, en la Gurtel valenciana o en el máster madrileño produce la sensación conocida como perdix mareanda; es decir, que ni te comes la perdiz, ni la dejas comer, y al final acabamos todos de mal humor.
Ya sabemos que esos temas son más jugosos y divertidos que tratar sobre infraestructuras, canalizaciones y cableados, pero al político no se le pide que sea divertido, sino eficaz y a ser posible, aburrido fuera de campaña. Un diputado que rompe dos fotografías del rey en su turno parlamentario tiende a payaso, pero si lo hace Leo Bassi, no tiende a político.
Cuando acabe lo de Cifuentes, porque algún día acabará de la forma que sea, no habremos ganado tiempo para dedicarnos a la substancia, sino que habrá un nuevo máster falso que nos entretenga. Y eso que se puede evitar.
En España no solo hemos visto másteres invisibles, sino hasta carreras enteras, diplomaturas y doctorados. Estos días circula por wassap una lista de políticos socialistas _ claro, no iban a ser del CDS _, que falsearon su currículum y hay mentiras que hacen de Cifu una bendita. Los institutos y colegios españoles están llenos de boletines de notas con las firmas de los padres falsificadas. Es más, conozco un caso de un uno en Física que llegó a casa convertido en un diez. ¿Cuántas familias descubrieron al cabo de cinco años que su querido universitario ni siquiera estaba matriculado de primero? Con esos antecedentes, antes de entrar en política habría que pasarlos por el escaner, como en los aeropuertos, y ya estaba.