Archivo de Febrero, 2018

Remedios y chapuzas

Jueves, 8 de Febrero, 2018

No funciona, pero cualquiera le mete el tapón otra vez

Se veía venir. Ponerse una cataplasma de yogur donde dice Chenoa que se la pone, no produce ningún beneficio especial a la zona embadurnada. Salvo un aumento de ingresos en la cuenta corriente de la empresa láctea utilizada y una mejoría en el humor de la comunidad científica internacional al enterarse de tamaña ocurrencia, el yogur es inerte para eso.

Ahora bien, tampoco es preocupante, porque matar, no mata. Está en la línea de sucedáneos que se estilan en la península, donde la chapuza sigue siendo tan recurrida como apreciada.

¿Qué es si no Rufián? Por citar a alguien que actúa como un político, se parece a un político, pero no es un político. Aquí siempre creímos que el zumo de naranja cura los resfriados, o que metiendo una cucharilla en el cuello de una botella de champán ya abierta evitamos que se le vayan las burbujas y pierda fuerza; de modo que el yogur en las partes íntimas puede actuar como desinfectante gracias a los mismos o parecidos principios de la química orgánica.

En las casas gallegas del campo, donde había cultivos cercanos, a los niños se les decía que si correteaban entre el maíz se harían pis por la noche. Era falso, pero funcionaba mientras el niño se lo creyera, no porque moje la cama, sino porque no destroza la plantación con sus carreras.

En plan chapuza, los independentistas se conforman ahora con una república que no lo sea, seguramente porque piensan que acabarán consolidándola a base de mentiras, o porque les bastará esa ficción para seguir en el machito.

Chenoa también cree que se cura la micosis Candida a base de untarse semidesnatados y si nadie la saca de su error, a saber cómo se le pondrá la flora con el paso del tiempo.

Un último detalle. Los peces tienen tanta memoria como el que más. Piensen en los salmones y sus recorridos.

Presuntos implicados

Miércoles, 7 de Febrero, 2018

Pues sí que empezamos bien

Ramón y Cajal ya no podría sostener hoy que en España jamás delinquen la casaca ministerial, la toga ni el blasón, pero nadie discute que la protección de las tres circunstancias no es desdeñable para sortear encontronazos con la justicia.

Ya entonces, cuando el premio Nobel español pronuncia esa frase, a los políticos se les mira con recelo, no tanto por su afán de llevarse el erario _ que mucho no había _, sino por favorecer a conocidos y amistades con las muchas o pocas prebendas a su alcance.

Quienes hoy aspiren al ejercicio del noble arte de la política, han de tener en cuenta que la propia profesión y la sociedad entera los considera presuntos delincuentes sin ningún tipo de reparo.

Ya es sospechoso que a los ministros los pongan el primer día delante de la Biblia valenciana de 1791 que fue propiedad de Carlos IV, de un facsímil de la Constitución y de un crucifijo. Se nota que no se fían del personal.

¿Y a qué viene si no ese afán por limitarles los mandatos, como para sugerir que después de tanta jura o tanta promesa hay que quitárselos de encima cuanto antes? Pobrecillos. Se lo haces a cualquier otro colectivo y la comunidad internacional te monta un buen cirio.

Imagínense que en el plazo de ocho años a un excelente arquitecto se le impide ejercer su profesión por llevar demasiado tiempo levantando edificios. ¡Pero si es un fenómeno! Nada, nada; a casita que allí no delinque.

Después está el tema de la transparencia de sus cuentas, la declaración de sus bienes, la de Hacienda y todo eso. No me dirán que no parece el tratamiento propio de una relación con hampones. Usted venía con tres manzanas en el bolsillo. No me salga después que si cuatro, que si cinco.

Por todo ello hoy alzamos nuestra voz a favor de los políticos, que también son criaturas de Dios.

El subjuntivo intruso

Martes, 6 de Febrero, 2018

Tampoco hace falta un mapa

Nada más levantarme tropiezo con dos casos seguidos que inciden en el mal uso del subjuntivo y decido comentar la incorrección. No sé a ustedes, pero a mí el subjuntivo mal colocado me produce jaqueca, me roba la atención y me impide seguir el hilo de la noticia.

Pensará el lector que con la que está cayendo eso del subjuntivo es un pecado venial, pero no estoy de acuerdo, evidentemente. Será menor frente al holocausto, pero es tan pilar como el de Zaragoza y cuando se construye mal, todo acaba por derrumbarse.

Como agravante diremos que los autores de las incorrecciones son colegas, profesionales de la comunicación que las expanden y las presentan ante todo el mundo como soluciones correctas en el uso del idioma.

Llueve sobre mojado, claro. Pero cada día es más frecuente leer o escuchar que Fulanito ya había estado en Santiago “cuando ganara las oposiciones”, o que un acontecimiento sucede “tal como lo anunciara Menganito”. Esos imperfectos del subjuntivo no pintan nada en ambas frases, porque lo suyo es utilizar un pretérito de indicativo, “cuando ganó las oposiciones”, o un presente histórico, que siempre son de una elegancia supina, “cuando gana las oposiciones”.

Da la impresión de que los profesionales piensan que no construyen bien la frase si no acuden a ese rebuscado imperfecto de subjuntivo, cuando es al revés. Basta recordar que la regla de oro del castellano, y en general, de todos los idiomas, es tender siempre a lo más sencillo. El error es construir alambicado para darse altura.

Fíjense en ello durante las próximas horas. Les auguro que no pasan el día sin tropezar con uno o varios casos de este subjuntivo intruso.

Así no es extraño que el error se vea multiplicado por diez en las conversaciones de la calle. Y estamos necesitados de comprensión.

Talibanes de ribera

Lunes, 5 de Febrero, 2018

Irán, mujer, velo

La verdad es que nadie sabe qué hacer con las mujeres. Dónde ponerlas, de dónde sacarlas. Qué aplaudirles, qué censurarles. Solo nos salva que la gran mayoría son más que autosuficientes y pasan de las campañas como de la gripe.

En Irán se quitan los hijab y el mundo aplaude ante el despliegue. Otros muestran su entusiasmo por la desaparición de las azafatas en las parrillas de salida de la Fórmula 1.

Son cosas distintas, se razonará. Nadie ha dicho que sean iguales. A lo que vamos es al trasiego, a la colocación y a las propuestas. La prueba está ahí, en la moda, en las propuestas. Antes era cada temporada, ahora ya es cada dos por tres. Un colectivo formado por los diseñadores cose por un lado, descose por el otro, lo sube a una pasarela y el telediario se encarga de llamarlas propuestas.

Es la moda, el cambio, la propuesta. Antes de conseguir ponerlas de moda, ya hay otras. Esta recolocación continua marea y produce errores garrafales de los que tratan de sacar partido los aprovechados de siempre, aunque se presenten bajo diferentes pieles.

Hay que entender a las mujeres de Irán que se quitan los hijab con gran riesgo para su integridad, pero también a la azafata que defiende su profesión y que quiere estar en la parrilla de salida porque es un puesto de trabajo. Las dos luchan contra talibanes que deciden dónde empiezan y dónde terminan los límites, las alturas de las faldas o la amplitud de los velos. Y de ésos hay tantos que al final resulta lo mismo estar en Oriente que en Occidente. Bueno, exagerando.

Y lo que es peor. Al lado de los talibanes ideológicos están los manilargos, con un área de influencia mucho menor, pero con efectos devastadores entre las mujeres a su alcance.

Dicen que hay que hacer algo, pero lo mejor sería no hacer nada.

El dedo meñique

Domingo, 4 de Febrero, 2018

Mortadelo también persiguió invasores

Desde que la CUP obliga al relevo de Mas por Puigdemont, si no antes, el ejercicio diario que consiste en ponerse delante de la página en blanco para escribir la columna va precedido en mi caso de una reflexión más o menos fugaz: “Hoy no hablo de Cataluña”. Lo juro.

Ahora bien, tan cierto como eso, es que la incumplo de forma sistemática con regularidad prusiana. No hace falta demostrarlo. Salta a la vista.

Me consuela comprobar que no soy el único, pero al mismo tiempo esa coincidencia es motivo de nuevas preocupaciones. ¿Estaremos siendo víctimas de una colonización por esporas procedentes de alguna granja experimental con destino a una catalanización global? Nunca se sabe hasta dónde pueden llegar hoy los científicos locos.

Algo así debieron pensar los impulsores de Tabarnia. Contra el peligro de una contaminación químico-biológica como la vista tantas veces en el cine, se opone la vacuna de un radical humorismo que nos ampare de caer en esa marmita de extraña pócima de donde parecen haber bebido todos.

El otro día Julio Somoano llevó a tres o cuatro de ellos a su debate en la 1 _ a saber para qué _, y escuchándolos daba la sensación _ a mí me la daba _, de que acababan de descender de un platillo volante que los había traído de tierras lejanas donde ni el lenguaje era el mismo. A los conceptos clásicos de ley, justicia y honor, les habían dado la vuelta como a los forros de los abrigos viejos y todo respondía a cánones hasta ahora desconocidos en nuestra civilización.

Sus lazos amarillos eran la marca del pueblo extraterrestre al que pertenecían, y de repente sentí la necesidad de intentar doblarles el dedo meñique, señal inequívoca de estar ante uno de ellos en aquella mítica serie de Los Invasores.

El Simbólico

Sábado, 3 de Febrero, 2018

Habrá que hacer unas reformas, pero la casa tiene empaque

El plan consiste en hacer realidad lo que Junqueras avanza como el parto de los montes. Una presidencia simbólica para Puigdemont, y otra auténtica para nosotros, y a ser posible, para mí.

La primera daría continuidad a todas las apariencias anteriores, desde el referéndum simbólico a la declaración simbólica, pasando por la corona catalano aragonesa, y los adoctrinamientos varios. Es decir, una especie de Disneylandia para consumo de independentistas irredentos y contumaces a los que no se les puede dejar sin un templo al que peregrinar.

¿Montserrat? ¡No! ¡Waterloo! ¿Qué mejor enclave para simbolizar lo que pudo ser y no fue? Después de todo, saltando saltando, del condado de Barcelona se pasa a la corona de Aragón, y de Cerdeña a Córcega, que es donde nace Napoléon.

Ya lo estamos leyendo en los escaparates de las agencias de viajes. Visite Waterloo. El museo de Napoleón y la casa de Puigdemont. A poco que se consolide como destino turístico, la presidencia simbólica de la Generalitat no tendría por qué costarle un duro a la otra. Ni a nosotros, que hoy por hoy es lo más preocupante.

El recorrido se inicia en el garaje, donde se puede ver el coche en el que el presidente sale de España dentro del maletero. En una de las salas esta la pluma con la que se firmó la declaración ficticia, una de las urnas tupperware del referéndum, una papeleta, varias esteladas, lazos amarillos, una foto del barco Piolín, y en la pantalla central, proyectándose constantemente en bucle, los mensajes de Carles I El Simbólico, a Comín y una foto de Ana Rosa Quintana rasgada con una cruz.

Luego pasarán a ver el dormitorio del personaje, la toilet con el peine y una muestra de los mil mejores memes, para terminar en el jardín, donde podrán darle la mano. No me lo pierdo.

Y censores

Viernes, 2 de Febrero, 2018

_ ¿Crees ya en la memoria histórica?
_ A pies juntillas.

A esos británicos llorones que se les pone cara de berza arrugada cuando comprueban lo caro que les va a salir el Brexit, que presumen de ser los más listos, finos y elegantes del universo, precisamente ahora, a la vista de su torpeza, se les ha ocurrido enjugar su llanto con una batería de insultos hacia los españoles. Quizá sigan después con el resto de europeos, pero de momento a nosotros ya nos han salpicado.

Nos llaman tragones maleducados, sucios, gritones vagos y groseros, pero insinúan mucho más, en tono irónico, claro. Esto nunca compromete porque todos conocemos a más de una docena de individuos que aceptarían esos adjetivos, no como insultos, sino como descripción.

Exactamente lo mismo que entre ellos, aunque lo que los ingleses llevan peor es que se les cite como el país que tiene el código de inmoralidad más rígido del mundo; con el agravante de que eso lo dijo un compatriota, es decir, alguien que los conocía por dentro.

Pero no vamos a pagarles con la misma moneda. Ya habrá ocasión de hacerlo en frío, cuando más dulce es el sabor de la venganza.

Hoy preferimos estar de su parte para añadir al listado de insultos un defecto que ellos han pasado por alto en clara demostración de que no nos conocen tan bien como dicen. Hablan de España como turistas, es decir, muy superficialmente. De lo contrario sabrían algo sobre nuestra arraigada vocación inquisitorial.

Cuando la creíamos desaparecida, nos enteramos que el PSOE quiere multar a los que no se crean la memoria histórica; JperC, a los que graben mensajes y la CUP, a los que retiren lazos amarillos de las calles. Podemos quiere prohibir la caza, los toros y las ciudades que tengan espadas en sus escudos; Colau, el turismo; los de Baleares, el castellano…

Y eso solo los que parecían enemigos de la censura.

La guerra ha terminado

Jueves, 1 de Febrero, 2018

Ana Rosa leyendo el parte: “Cautivo y desarmado…”

Cuando está punto de romper el cordón policial, el mosso lo mira al fondo de los ojos y el manifestante se detiene paralizado por la intensa emoción del momento.

_ ¿No me vas a pegar? _ pregunta temeroso.

_ Los Mossos no tenemos porra _ le oye decir con voz cálida y aterciopelada, al tiempo que crece en él un sentimiento de admiración y cariño, cercano a un incipiente amor. Todo lo favorece; el cordón umbilical, la porra, el roce que hace el cariño…

De repente, al manifestante le entran unas súbitas ganas de colaborar en la acción policial de aquel mosso que tan amable se porta con él:

_ ¡Mira, Inés Arrimadas!

En efecto, la jefa de la oposición sale del edificio seguida por un nutrido grupo parlamentario de 37 miembros. Son los diputados, que tratan de escabullirse de un lugar tan peligroso.

_ Voy a escoltarla _ dice el mosso.

_ ¿A ella? _ se sorprende el manifestante _ ¿Una constitucionalista?

_ Sí. A Inés _ replica el de la esquadra _. También ellos son criaturitas de Dios.

Y se marcha de donde está para arrimarse a la ganadora de las elecciones y evitar así que nada malo pueda sucederle en aquella jornada dedicada a la aplazada investidura de Puigdemont.

Unos metros más allá, el manifestante ve cómo se graban unas escenas en las que los mossos tienen porra y la usan.

_No se preocupe _ le dicen _, éstas son imágenes que se ruedan para la doble versión con destino al extranjero.

Pero entonces el jefe de la esquadra recibe un wassap y lo revela a todo el mundo:

_ Alto. Puigdemont se ha rendido. La guerra ha terminado.

La desolación vuelve a ser enorme.

_ ¿Pero a quién se lo ha dicho?

_ Lo ha descubierto Ana Rosa.

_ Lógico, todo venía de ese color.