Día de sorpresas
Domingo, 18 de Febrero, 2018
¿Quién mejor que un actor para decir mentiras?
Juan José Puigcorbé se ha pasado 62 años de su vida pidiendo que le llamásemos Juanjo, pero acaba de ver la luz y ahora quiere que le llamemos Joan Josep.
Para abreviar le llamaremos pijo y asunto arreglado.
Su deseo es parecer más catalán. O sea, que utiliza el mismo argumento de Irene Montero cuando expone urbi et orbi que las palabras son más femeninas cuando acaban en a, como por ejemplo, el Papa de Roma y los papás de todos los niños. A Francis Franco le cambiaron el orden de los apellidos para que pareciese más franquista, pero al menos se lo hicieron cuando no había cumplido un año, no a los 62.
Ayer fue un día sorprendente, no solo por lo de Joan Josep. Fíjense, en Barcelona, ciudad donde este actor venido a menos ejerce de concejal y diputado, una editorial de allí, Edhasa, le da un premio a un novelista gallego, Francisco Narla, que escribe en castellano. Esto sí que es una conjunción planetaria y no la de Leire Pajín. Al señor Puigcorbé le habrá dado un pasmo al comprobar que se puede ser más catalán de muchas formas.
Más sorpresas. Cerca ya de la cena, cuando parece que la jornada no va a traer más novedades, va el presidente de la Xunta y pronuncia el discurso de clausura de la entrega del premio Aresa a la Politécnica para decirnos que en Galicia ha aumentado la producción láctea, la cárnica, la pesquera y la marisquera. Hasta la maderera, con todo el fuego que se interpuso en ese camino. Que aumentan las ayudas y que cada año se incorporan al sector una media de quinientos jóvenes.
Estas cosas se deben decir más alto, porque hay quien solo se empeña en pintar de negro el lienzo.
Núñez Feijóo me sorprendió más que Puigcorbé, porque si él llevaba 62 años incómodo con su nombre, nosotros llevábamos más escuchando lo contrario.











