Violencia trasatlántica
Martes, 11 de Julio, 2017
Bódalo haciendo esfuerzos por salir con Maduro
A Monedero no le gusta que Leopoldo López esté fuera de la cárcel, que es donde debería quedarse para siempre con el resto de presos políticos, como hacen en todas las dictaduras que se precien. Mucho gulag, mucha cárcel y mucho amén con la cabeza.
Aunque esté en arresto domiciliario, Leopoldo sigue animando a deshacerse del régimen y eso le espanta a don Juan Carlos. ¿Qué sería de él y de su biografía si Maduro quedase para la historia como un vulgar sátrapa? Vaya entrenando, porque caiga o no, quedará igual.
La actual Venezuela es una dictadura de libro con concesiones a la voluntad popular siempre y cuando no ponga en peligro la propia dictadura, y eso le encanta a Monedero. Tanto, que cualquier reacción de violencia en contra le produce sarpullido y se pone muy digno.
España es una democracia que lucha por consolidarse frente a tipos como Alfon o el inefable Bódalo, o los asaltantes catalanes, o los vascos que tiraban con Parabellum, o los que querían rodear el Congreso, o expulsar a fuego las capillas de la Complutense, o hacer cualquier violencia donde viesen convivencia.
Curiosamente, a todos ellos les ha prestado su apoyo, su solidaridad y su justificación este pollo de exquisito comportamiento en las calles de Caracas, donde el ciudadano debe pasear al mismo tiempo que lanza alabanzas a su Gobierno por preocuparse tanto por su salud, ya que lo mantiene alejado de grasas, de colesterol y de toda clase de lípidos gracias al desabastecimiento. Aunque también sea de pan, de medicinas y de papel higiénico.
A estas alturas no van a sorprendernos las opiniones políticas de Monedero, ni su concepto de violencia, ni nada relacionado con el bien común mediante Hacienda.
Lo que sí sorprende es que todavía alguien le aplauda y se lo ría.











