Catalanarios y españoluzos
Miércoles, 26 de Julio, 2017
Göring, de propaganda
Cuando se quiere imponer una causa política ficticia, no requerida, hay que echar mano de la propaganda, un arma de la que apenas se sabía en el arranque del XX. Pero en el XXI, con todo lo sucedido en estos cien años, se conoce casi todo.
Jean-Marie Domenach es uno de los teóricos que han establecido las reglas de la propaganda política a la vista de la experiencia. Sin embargo ahora, a la vista de Domenach, podemos ver que casi todas ellas se cumplen en el caso catalán, que es el proceso más ficticio y más propagandístico que tenemos a mano.
Una de las máximas es la creación de un enemigo único que aglutine y dirija las iras hacia el mismo chivo expiatorio, con razón, o la mayoría de las veces, sin ella.
El del nazismo fue lo judío y todo aquello que no respondiese a la supuesta raza aria, superior física e intelectualmente por definición. Franco tuvo a la conspiración judeo-masónica, a Rusia y al comunismo como principales sacos de punching. Otros eligen a EE.UU., que siempre es un enemigo creíble, por poderoso y por su presencia en muchos puntos del planeta.
Como no podía ser de otra forma, el proceso catalán en pro de la independencia ha elegido el Estado del que quiere desprenderse como su enemigo único. También Europa les toma por el pito del sereno, pero no les vale para ese papel.
En la evolución de esta enemistad ficticia, creada a base de millones invertidos en información, manipulación y ficción, se ha pasado de una confrontación política _ nación dentro de otra nación _, a otra económica _ España nos roba _ y finalmente a otra racista _ los catalanarios somos superiores a los españoluzos _.
El odio que esos nazis del proceso inyectan en vena a sus administrados se desvela sin tapujos en el nombramiento de Soler como jefe de los Mossos. Es lo más parecido a Göring que te puedes echar a la cara.











