Archivo de Junio, 2017

La Dama de Yeso

Sábado, 10 de Junio, 2017

El obispo Scaiola, dueño del gato

Le llamaron la Dama de Hielo, porque el título de Hierro ya estaba ocupado para la historia por Margaret Thatcher y nada había en sus rasgos que anunciase en Theresa May una competidora con ímpetu para arrebatárselo.

Sin embargo, para ostentar el de Hielo le abona el albo intenso de sus cabellos, aunque sean teñidos con el fin de disimular la canas que amenazan con hacer inútil el tintado. También tiene un leve parecido con la actriz Tilda Swinton, o sea, la Bruja Blanca de Narnia, tan hierática, errática y feldespática que no sabes si te va a arrullar con una nana, si avanza hacia ti dispuesta a clavarte un puñal por la espalda, o si tienes que internarla en urgencias porque le queda la sangre justa para sus funciones vitales.

Impenetrable, muda y falta de calor, fue Nick Clegg quien acierta en definirla como la señora del agua congelada. Pero más que hielo fue iceberg flotante de un lado a otro en su interés por pasar de ser favorable al remain (quedarse en la Unión Europea), a un segundo apostolado pro brexit. Quieras que no, esas cosas pesan.

También dijeron de ella que era una mujer increíblemente difícil, y parece ser que le gustó la definición, sin duda porque creía que le estaban alabando su resistencia para irse a la cama con cualquiera, aunque en realidad estamos viendo que se acuesta con Agamenón y con su porquero, así venga el viento.

Llegada al estrellato político por caminos de la necesidad, la casualidad y la precariedad, quiso probar su fuerza como los caballeros que intentan arrancar la espada de la roca y la hunde todavía más, pues donde había una cómoda y gubernativa mayoría absoluta, se ha quedado con la sangre justa, o quizá ni eso.

La Dama de Hielo tiene muchas posibilidades de que finalmente la historia solo la recuerde como la Dama de Yeso, por aquello de ver menos que el gato de Scaiola.

Lapsus molestos

Viernes, 9 de Junio, 2017

Ignacio Echeverría, el héroe del monopatín

A saber en qué estaría pensando Ana Pastor cuando dijo que la policía había asesinado a los terroristas de Londres. Se le escapó, aunque no hay noticias de que se le haya escapado jamás algo parecido para referirse al ejército de Maduro con motivo de las 66 muertes de manifestantes contabilizadas durante los dos últimos meses.

Los lapsus son así de selectivos. Freud los llamó “actos fallidos” y los consideraba manifestaciones del inconsciente con voluntad y razones propias para darse a conocer. Muy fuerte para ser creído así, sin más.

Qué diría el psicoanalista austríaco si hubiese escuchado a Zapatero cuando anuncia urbi et orbi que viene de firmar un acuerdo con Rusia “para follar”. No puedo creer que el presidente estuviese pensando en su inconsciente que se abrían nuevas posibilidades de expansión sexual con los pueblos eslavos y las pueblas eslavas. No, no se puede admitir. Tiene que ser otra cosa; pero claro, Freud siempre pensando en lo mismo.

Tampoco se puede imaginar que el propio Maduro sueñe con una orgía multitudinaria cuando recuerda que “Jesucristo había multiplicado los penes y los peces”, y que él va a hacer no sé qué cosa. Es imposible que este hombre que habla con los pájaros y las vacas como san Francisco de Asís, ocupe su cabeza con bacanales y saturnales.

Tres cuartos de lo mismo podemos decir de Mariano Rajoy cuando deja helados a los españoles, a sus socios europeos y al universo mundo que le escuchan decir “ETA es una gran nación”. Menos mal que todavía no era presidente y que tras el susto inicial, todos entendimos que quería decir “ésta”.

Por lo tanto estamos convencidos de que Ana Pastor no dijo “asesinado” como resultado de un lapsus inconsciente. En todo caso sería un lapsus consciente.

El despatarre y las Cartillas

Jueves, 8 de Junio, 2017

Despatarre por imposibilidad
Gonzalo de Cora

Acaban de llegar de Nueva York mi hijo con unos amigos, y naturalmente les he preguntado si allí las mujeres se sientan despatarradas en el metro, pues como sabrán, es la última gran preocupación de las feministas españolas, denunciar a los hombres que van en los transportes públicos con las piernas demasiado abiertas, invadiendo el espacio inmediato por culpa del síndrome de los cojones anchos, o manspreading.

Naturalmente me ha dicho que sí, y como tiene una colección de fotos sobre tipos neoyorkinos, rebusca en ella para mostrarme varias mujeres con el mismo síndrome, si es que se le puede llamar así a la tendencia natural del cuerpo humano hacia la comodidad despreciando las normas de urbanidad.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo les decimos que están equivocadas? O sea, que ellas también se despatarran y por lo tanto su campaña de los cojones es más falsa y prescindible que un paseo marítimo urbanizado.

En su afán por responsabilizar al macho de haber nacido así, con el aparato sexual externo, estas activistas se olvidan hasta de su madre. Nadie, en pleno uso de unas facultades mentales ya desarrolladas, defiende que sea de recibo sentarse en el metro, o en la sala de espera del proctólogo, como si estuviésemos cabalgando un hipopótamo. Pero ocurren dos cosas.

Una, que la norma afecta por igual a hombres y mujeres, y dos, que ya está recogida en cientos de manuales de urbanidad _ Cartillas, se llamaban _, donde los niñitos y las niñitas nos enterábamos de cómo comportarnos en convivencia y que han sido suprimidas del mapa educativo porque algún listillo creyó que no eran necesarias por venir de serie, y ya ven que no. Hasta Pablo Iglesias dispone sus piernas de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno.

Desnudos, pero del todo

Miércoles, 7 de Junio, 2017

No hay cartel sin arancel

Es curioso que la Asamblea Ciclista de Valladolid elija el desnudo como método efectivo para llamar la atención sobre su “indefensión ante el tráfico”, y a todo el mundo le parezca bien; y sin embargo, cuando los libreros de Zamora eligen otro desnudo para llamar la atención sobre la Feria del Libro de esa ciudad, los pongan de vuelta y media. Una Vuelta y medio Tour.

Es curioso que Rita Maestre opte por una completa exhibición del par mamario, vulgo tetas, para mostrar su disconformidad con la existencia de capillas católicas en la Complutense, y sea su misma formación política la que más alce la voz contra el cartel de los libreros zamoranos, en cuyo acierto estético o pifia iconográfica ni entramos ni salimos.

Todo ello nos sirve para establecer tres conclusiones. Primera, que la formación de la señorita Maestre se cree dueña y señora de la oficina donde se expenden permisos de nudismo, según y para qué objetivos

Segunda, que un posado es de derechas y un desnudo dinámico es de izquierdas. Y tercera, que si los ciclistas empelotados se las enseñan al cardenal Blázquez, o la tía de las domingas las destapa dentro de un templo, el desnudo adquiere virtudes celestiales, como los de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Como todo lo cual nos parece de una horterez, hortereidad u horterismo rayano en el pensamiento inane, proclive al colapso cerebral y a la estupidez permanente, deseamos a los del cartel mucho éxito con su feria libresca, que vendan en ella hasta que los billetes les desvencijen las cajas de caudales y no quede zamorano ni zamorana sin una manta cultural que les ampare ante el frío desolador que trata de imponer esta panda de zangolotinos salida de las más desérticas y ágrafas estepas, allí donde el desnudo es rey, pues nada hay con que cubrirse.

Haciendo números

Martes, 6 de Junio, 2017

¡Cuatro, dicen! ¡Aquí veo 32!

No todos somos geógrafos y cualquiera puede equivocarse sobre la cantidad de puntos cardinales que existen. Gente tan estudiada como el presidente Maduro ha sufrido un pequeño desliz sobre la cuenta exacta de los que hay.

Solo la cara de horror de alguno de sus asesores al escuchar que se refería a “los cinco puntos cardinales”, le hizo recapacitar, entre dudas, eso sí:

_¡Ah! ¿No son cinco?

No, querido Nicolás, son cuatro desde que se inventó el pedrusco, pero tampoco es precisión que deba inquietarte, habida cuenta de que tu desconocimiento sobre otras materias de suma trascendencia para el bienestar del pueblo son tan graves o más que este elemental concepto sobre el norte, el sur, el este y el oeste. Seguro que con tanto punto te hiciste un lío y contabas también el oesteotro.

Porque has de saber que fallas de forma clamorosa al creer que los días de la semana son tres y olvidas que tus administrados han de disponer de suministros para comer los siete en que realmente se divide la settimana o semana, de ahí su nombre. Hacer los cálculos creyendo que solo son tres, no vale porque es demasiado ayuno y demasiada abstinencia.

Se parece bastante a las horas del día, que son 24, como los husos horarios en los que se encuadra casi todo el mundo, menos vosotros, que desde Chávez estáis con media hora de diferencia respecto a todos los países de vuestro huso, tal como no supo explicar Adán Coromoto Chávez en aquella hilarante rueda de prenda donde se anunciaba el cambio.

Se nota que el chavismo mantiene una mala relación con los números y es recomendable que mejore en ese terreno, por si os cantan las cuarenta, para ver dos en un burro, para tener dos dedos de frente, para no buscarle los tres pies al gato, para no meterse en camisa de once varas, para que no os dé igual ocho que ochenta y para que os equivoquéis cada dos por tres.

No es Alá

Lunes, 5 de Junio, 2017

Londres

Nada nuevo que añadir al razonamiento inicial tras conocer los acontecimientos de Londres, salvo siete inocentes muertos y medio centenar de heridos.

Llevamos muchos años convencidos de la facilidad para atentar, destruir o matar, y lo difícil que resulta construir, mejorar y proteger.

¿Atacar desde esta orilla? Por supuesto, si se tiene claro quién es el enemigo que pone en peligro la convivencia lograda. ¿Dudas sobre lo que provoca los odios? Ninguna. Si alguien las tiene, que repase por encima lo elemental del conocimiento humano.

Si consultamos la lista de las ciudades más cosmopolitas en 2016, observaremos que está encabezada por Londres, con una ligera diferencia sobre Nueva York, que era la que antes ocupaba ese puesto.

Les siguen París, Tokio y Hong Kong. Las que están detrás presentan índices que no llegan al cincuenta por ciento de las dos primeras en ninguno de los sentidos; Madrid, por ejemplo, que sube varios puestos en los últimos años hasta ser hoy la número 13.

¿Puede ser ésta una de las razones que llevan a concentrar los ataques en la capital británica? Sin duda. Al radicalismo islámico lo que menos le puede interesar es la demostración práctica de una buena convivencia entre creencias religiosas y mucho menos, bajo la estructura de una sociedad occidental con éxito financiero.

Ese factor es mucho más definitivo a la hora de señalar objetivos que el hecho de haber participado en ataques militares contra el DAESH.

“Esto es por Alá”, dicen que gritó uno de los atacantes del sábado. No es cierto. Es por el delirio enloquecido de un grupo de imperialistas que además de serlo, comparten una amalgama de fanatismo religioso, xenofobia, sadismo y otros comportamientos fácilmente identificables entre los trastornos patológicos de personalidad.

Sospechoso de herejía

Domingo, 4 de Junio, 2017

_¡Confiesa! ¿Canal de…?
_¡Panamá! ¡Ya lo he dicho! ¡Ahora soltadme!

Son muchos los aspectos de nuestra sociedad que en los últimos años han pegado unos bandazos circenses.

Por ejemplo, de ser el país más permisivo con el tabaco, a ser uno de los más estrictos en perseguirlo. O de sentarnos en una mesa de caldo, gachas y tocino, a ser, Parabere mediante, vanguardia de exquisiteces. De la máxima expresión del recato, a convertirnos en los exhibicionistas más requeridos por el sex business.

Y así podríamos seguir con otros casos que apuntalan la primera afirmación, entre ellos todo lo relativo a la tradicional picaresca y la actual corrupción.

Éste era un país en el que los aprobados mediante embutidos estaban a la orden día, donde el incumplimiento de la ley se veía con buenos ojos y en el que el ciego engañaba al lazarillo y viceversa.

No digo que ahora no ocurra, pero nos hemos puesto estupendos y hoy llenamos los informativos con dedos acusadores, procesos y filtraciones.

Durante siglos los inquisidores se encargaron de meter en vereda a todos los desviacionistas de palabra, obra u omisión. Era la corrupción que preocupaba. Los tiempos han cambiado y hoy nos motiva más el dinero y los fondos públicos, especialmente si el infractor es además un enemigo político. Lo de perseguir herejes se quedó más anticuado que los pantalones de campana.

Hoy los libros prohibidos son los contables y Zugarramurdi está en Panamá. Las misas negras solo son opacas y las bilocaciones satánicas toman forma de cuentas offshore.

El último y reciente Gran Inquisidor era Moix. Se creía seguro y bien pertrechado, sin darse cuenta de que había olvidado un sobre encima de la mesa con remitente en Panamá. Al Santo Oficio le basta esa palabra para mandarlo a la hoguera.

Vade retro

Sábado, 3 de Junio, 2017

Chaves tocado

El fracaso del chavismo bolivariano está por encima de las opiniones.

Es un hecho incontestable por el sufrimiento que provoca, por la falta de futuro, por los métodos que utiliza para mantenerse en el poder, por la mala gestión de sus recursos, por la incapacidad manifiesta de sus dirigentes, por la deriva que toma hacia una régimen plenamente totalitario y por un sinfín de razones que podrían dar quienes lo padecen a diario.

Es un fracaso sin paliativos, comparable al de los regímenes dictatoriales del llamado Tercer Mundo, que se perpetúan sin solución de continuidad cercados por la pobreza.

Pero constatar este fracaso no supone ninguna sorpresa. Lo asombroso sería que hoy Maduro y su tinglado fuese el espejo del mundo, la admiración de propios y extraños, el faro de los tiempos.

Sería asombroso y maravilloso. Nos haría ver cuán equivocadas estaban las democracias occidentales, los hombres que las forjaron, sus filósofos, literatos y pensadores y cuántas enseñanzas era capaz de transmitirnos el niño pobre de Sabaneta y su modus vivendi bolivariano.

Todo aquello que hoy tuviera que ver con Chávez, sus ideas y atuendos sería objeto de estudio y veneración en las universidades del universo mundo y Merkel, pobrecita mía, se presentaría a las elecciones tocada con boina roja, como Zumalacárregui en sus cuadros, pues en realidad el general era enemigo acérrimo de uniformes.

Nada de eso ocurre, sino que el desprestigio cae sobre ellos cubriéndolos de esa ceniza gris incapaz de ser eliminada, porque si se cepilla de un hombro, vuela para posarse en el otro.

Hasta sus asesores o asesorados reniegan por tres o más veces de su posible cercanía.

_ ¿Chávez, dices? Me suena. ¿No fue presidente de Andalucía?

El Punto G

Viernes, 2 de Junio, 2017

Puig no sale muy bien parado en el mapa chistoso británico

El punto G no existe. Lo dicen en la revista Clinical Anatomy los biólogos de la Universidad de Florencia, Vincenzo y Giulia Puppo, después de haberlo buscado día y noche con ahínco y sin éxito.

Parece increíble que todavía en el año 2017 se pueda especular sobre lo que tenemos o no en el cuerpo. Imagínense que mañana nos dicen que no existen las amígdalas, que el píloro es una leyenda urbana o que el hipocondrio está dudoso. Menos mal que no se han pronunciado sobre el punto Je, porque si también lo eliminan, lo íbamos a echar en falta.

Va con los tiempos. A la Historia le pasa lo mismo. Ha dicho Puigdemont que la Corona de Aragón no existe, sino que es la Catalanoaragonesa. Tócate el hocico. Una palabra tan larga, tan forzada, tan mal sonante, tan impropia de aquellas calendas en las que el pan era pan y el compromiso de Caspe, compromiso de Caspe… No sé, hace años que se le ha ido la olla y lo seguimos tratando como persona, y no con Trankimazin, que es lo apropiado para estos casos.

Puigdemont, cuyo verdadero significado es el Punto G del Monte de Venus, no existe. Se parece mucho a una persona, pero en realidad es un espectro cataloaragonés de abundante pelambrera y costumbres similares al resto de los homínidos.

Además de andar a estacazos con la historia, se ha puesto muy chulito preguntándole a Rajoy si va a emplear la fuerza contra el proceso, que es lo mismo que diría un matón de barrio en una pelea: “¡Anda, pégame! ¡Pégame si te atreves!”

En el reino ese que se ha inventado no sé, pero en el país al que pertenece, a los ladrones se les persigue con la fuerza de la ley y lo que él pretende, se ponga como se ponga, no es más que un robo manifiesto a todos los españoles.

De modo que tras él correrán los guardias.

Más dinero

Jueves, 1 de Junio, 2017

¿Cómo que sin dinero?

Se admite como axioma irrefutable que determinados problemas de la sociedad actual desaparecen o aminoran en su intensidad mediante la inyección de caudales públicos. Así, sin más. Como si fuera lo mismo que perforar un túnel en el Guadarrama.

_Es que se invierte poco en educación.

_¿A cómo está el agujero?

_A tanto.

_Como éstos.

Bueno, sí; puede ser. Pero si, por ejemplo, el dinero se invierte en que el ministro del ramo cobre tres veces más que antes, lo probable es que la educación siga en el mismo sitio y el ministro ascienda.

En los casos de violencia doméstica pasa tres cuartos de lo propio, y cuanto más se invierte, más casos se producen. Entiéndase bien. No queremos decir que exista una relación directa entre la inversión y el aumento, pero lo cierto es que ocurre.

¿Y si no fuera todo cuestión de mayores inversiones? Bueno, haces esa pregunta en una reunión y te miran con cara de esquimal descubriendo a las señora cubistas de Picasso. ¿Cómo dices que no pasa por dedicar más fondos? ¿Estás loco?

Pues sí. Hay vida más allá de las subvenciones oficiales, de los fondos públicos y del erario. No digo yo que Colón pudiese haber llegado a Guanahaí sin una buena beca de los Reyes Católicos, pero otras muchas cosas se pueden hacer sin gastar un duro. Incluso ahorrándolo

Por ejemplo, ayer la organización del Roland Garros expulsó a un tenista imbécil que besuqueaba a una reportera como si fuese un malamute de Alaska reencontrando a su dueño después de atravesar el Ártico. Ahí lo tienes. Dan una lección al baboso y se ahorran lo que tuviese que pagarle.

A otros habría que expulsarlos al primer lametón.

Pero no, aquí se nos va la fuerza reclamando dinero público, y la verdad, parece una mafia.