España degradada
Martes, 20 de Junio, 2017
Degradación de Whitelocke con ofrecimiento de pistola para el suicidio
Nadie en la historia se había propuesto rebajar a España de categoría hasta que llegó Sánchez. Bueno, lo habían intentado nuestros enemigos exteriores, pero desde dentro es la primera vez.
Es una suerte que todavía queden en el PSOE opiniones como la de Alfonso Guerra, sin miedo a contradecir la voz pazguata de su nuevo líder, el general que venció a Susana en la batalla de Guadalete.
Es una suerte para el PSOE y para todos los demás, porque dado el omnímodo y monolítico pensamiento que se anuncia dentro del partido, algunos podrían pensar que se ha secado la rosa y que ha sido sustituida por un cacahuete lobotomizado. No, todavía hay esperanzas.
Como Guerra tiene el culo pelado de socialismo y de leer, cosa que a su nuevo señorito le falta por activa y por pasiva, no le produce empacho rebatirle desde el minuto cero la tontada histórica de la nación de naciones, mientras otros lo aplauden a rabiar sin saber por qué, como al rey desnudo.
_ ¡Bravo, bravo! ¿Cómo no se nos habría ocurrido antes? ¡La plurinacionalidad liofilizada a las finas hierbas sobre cama de gambones deconstruidos!
¿Cuántas naciones hay? Nadie sabe decirlo. El invento es tan milagroso que podría producirlas a voluntad, desde el condado de Treviño al cantón de Cartagena, pasado por el reino de Babia. Naciones por un churro y un churro de naciones.
¿Y todo por contentar a Puigdemont? ¡Pero si a ellos les da igual lo que pase en el condado de Treviño! Ellos quieren su pasta y el rescate permanente. Claro que si por el medio aparece un compañero de viaje con pintas de tonto útil que les pone delante la alfombra roja, pues encantados de haberte destruido.
A los demás, a los que como Guerra miramos la jugada con ojos de plato, el rapaz nos ha rebajado de categoría un 50% y lo celebra.











