Desidia a cascoporro
Miércoles, 11 de Enero, 2017
Carmena en las escaleras de Cibeles con su fregado/bucle
Al margen de ideologías, ya no cabe ninguna duda de que la alcaldesa Carmena padece algún tipo de disfunción que le impide ver correctamente el mundo de la basura, los residuos, los detritus, las bolsas de plástico y la mierda.
A lo mejor es un trauma infantil proveniente del neorrealismo italiano, de un Dickens mal digerido o de un encuentro desagradable en el basurero abandonado de Zahara de los Atunes, pero el caso es que a lo largo de su reinado _ perdón, mandato _, ha dado innumerables muestras de que sus relaciones con la recogida de la bahorrina urbana son inestables, emborradas y caóticas.
El colillómetro es prueba de una mente fértil y bulliciosa, pero más apropiada para asesorar a Tim Burton en sus guiones cinematográficos que para poner al frente de un ayuntamiento. Lo de implicar a los niños en esa labor suena a un castigo en la isla de Pinocho y lo de decirles ahora a los madrileños que sus calles están sucias por culpa de su enorme desidia, provoca que la imaginación vuele hacia alguno de esos mundos ficticios dominados por ogros que responsabilizan a los aldeanos de todos sus males.
El tirano lo hace y se queda tan contento, porque está en el poder por ogro y no por los votos de los que acaba de insultar.
_El problema de la limpieza de Madrid es que ustedes son unos cerdos.
No lo dijo así, pero le faltó un carajillo, porque era lo que estaba pensando.
_Hagan como yo, que cada mañana, de camino al despacho, recojo cuatro o cinco latas que han dejado tiradas por las noche.
3,2 millones de habitantes, por cinco latas cada mañana, 16 millones de latas al día. Malo será que en dos patadas no estén todas recogidas. ¿Pero a dónde las llevan? ¿A la basura otra vez para que nadie las recoja? Carmena se ha metido en un típico fregado/bucle.











