Archivo de Enero, 2017

Desidia a cascoporro

Miércoles, 11 de Enero, 2017

Carmena en las escaleras de Cibeles con su fregado/bucle

Al margen de ideologías, ya no cabe ninguna duda de que la alcaldesa Carmena padece algún tipo de disfunción que le impide ver correctamente el mundo de la basura, los residuos, los detritus, las bolsas de plástico y la mierda.

A lo mejor es un trauma infantil proveniente del neorrealismo italiano, de un Dickens mal digerido o de un encuentro desagradable en el basurero abandonado de Zahara de los Atunes, pero el caso es que a lo largo de su reinado _ perdón, mandato _, ha dado innumerables muestras de que sus relaciones con la recogida de la bahorrina urbana son inestables, emborradas y caóticas.

El colillómetro es prueba de una mente fértil y bulliciosa, pero más apropiada para asesorar a Tim Burton en sus guiones cinematográficos que para poner al frente de un ayuntamiento. Lo de implicar a los niños en esa labor suena a un castigo en la isla de Pinocho y lo de decirles ahora a los madrileños que sus calles están sucias por culpa de su enorme desidia, provoca que la imaginación vuele hacia alguno de esos mundos ficticios dominados por ogros que responsabilizan a los aldeanos de todos sus males.

El tirano lo hace y se queda tan contento, porque está en el poder por ogro y no por los votos de los que acaba de insultar.

_El problema de la limpieza de Madrid es que ustedes son unos cerdos.

No lo dijo así, pero le faltó un carajillo, porque era lo que estaba pensando.

_Hagan como yo, que cada mañana, de camino al despacho, recojo cuatro o cinco latas que han dejado tiradas por las noche.

3,2 millones de habitantes, por cinco latas cada mañana, 16 millones de latas al día. Malo será que en dos patadas no estén todas recogidas. ¿Pero a dónde las llevan? ¿A la basura otra vez para que nadie las recoja? Carmena se ha metido en un típico fregado/bucle.

El último Colón

Martes, 10 de Enero, 2017

José María Lancho

Entrevisté a José María Lancho una melancólica tarde del otoño madrileño, hará cosa de diez o doce años. Fue en la maravillosa casa de su amigo Luis Español Bouché, al lado del Retiro, rodeados de sabores literarios y musicales

En realidad los entrevistados eran los dos, porque juntos habían publicado un artículo sobre el duelo en la Revista Jurídica del Notariado. Fíjense ustedes en el modernismo que centraba entonces nuestro interés periodístico. El duelo y los duelistas.

Vuelven hoy estos recuerdos de tardes diletantes porque acabo de leerle a José María Lancho un artículo de ésos que vienen cargados de reflexión y que él titula “La nacionalidad de Cristóbal Colón”. En él se trata, en efecto, de tan comentado asunto como es determinar el origen, la patria o la adscripción a un territorio del famoso marino.

Al tema le han dedicado innumerables páginas y hasta su vida entera una buena nómina de historiadores preocupados por establecerlo de forma rotunda en una u otra dirección. Las más de las veces los autores italianos, baleares, catalanes o gallegos tiran de la cuerda para que el ascua se arrime cerca de su sardina por orgullo de nacencia. Otras incluso, para favorecer planteamientos políticos y unas terceras, las menos, porque así salió el resultado de las investigaciones practicadas.

Los García de la Riega, Philippot, Cota, López de Serantes, Horta y Pardo, fueron y son algunos de los colonistas gallegos más destacados, pero Lancho da un paso más allá y resuelve el enigma, no por la vía de la nacencia, sino de la querencia, aunque solo convencerá a los ya convencidos.

Dice así Lancho en sus líneas finales:

“Colón es uno de los pocos personajes de la historia que pudo escoger su patria. Y, efectivamente, Colón, pudiendo escoger cualquier patria, escogió la española”.

Sus Majestades

Lunes, 9 de Enero, 2017

Guardaron el secreto como si se tratase de la escena final de Los Otros amenazada por un spoiler, pero solo era el nuevo diseño de los trajes de los Reyes Magos madrileños. Se ve que son tiempos propios para guardarropías.

¿De qué van a ir vestidos los Reyes Magos? ¡Pues de Reyes! Dos blancos y uno negro. Capa de armiño, o imitación, túnicas sueltas, abundante pedrería, babuchas y mucho pelo postizo, si no lo tienen natural.

Las barbas, esponjosas al estilo rústico. No rectas y alargadas como las de chivo de Valle Inclán, que eran las que llevaba el año pasado aquel Melchor de la capital con pintas de lerrouxista. Las telas, ya digo, regias e imponentes; no aquellos saltos de cama sacados de una guerra de pijamas entre doceañeras. Y las coronas, reales; abiertas o cerradas, pero de monarcas, no de salchicheros ni masterchefs.

El resto es atentar directamente contra la tradición y torpedearla para que aviesamente se hable más de los trajes que de los reyes. De los magos, o de los otros, porque lo que mola, ya lo dijo el concejal de Economía, es la hermosa revolución soviética, ésa de la que acaban de liberarse los pueblos del este y a la que solo añoran los memos que no la han sufrido, como él. Gente a la que les privan los gulag, las chekas y los juicios sumarísimos; siempre que sean ellos los jefes del campo, los carceleros o los jueces, claro.

Los Reyes Magos son símbolos a combatir. Aparte de su insoportable carácter monárquico, fomentan el consumismo, son creyentes y generan ilusión. Lo mejor es vestirlos de mamarrachos, y si nos descubren, hacer lo que este año, que los han disfrazado de reyes adlib, es decir de blanco ibicenco con sendos taburetes de discoteca incrustados del revés en el perímetro craneal.

Vistos a cinco metros se distinguen fácilmente de las macetas porque no llevan flores.

Edmundo Pujol y Dantès

Lunes, 9 de Enero, 2017

El conde en su mazmorra

Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, vuelve a los titulares, pero para el lector es imposible seguirle la pista respecto a las anteriores apariciones salvo que se tenga al lado la Guía Michelin del buen robar.

Yo no sé si esos cinco millones y pico de euros que Pujol Jr. cobra de empresas entre 1998 y 2003 son nuevos, o ya los habíamos contabilizado en su día, si son el montante total o una brizna para propinas; si incluye lo de sus hermanos o van por piezas separadas, si la madre es autónoma e ingresa por floristería, si lo de CiU va como gasto de engrase o si lo del Palau es cosa de las taquilleras.

Una cosa sí está clara. Los cinco millones de los que hoy se habla son en efecto una brizna, porque en su día, cuando había memoria disponible para ello, el botín de los Pujol ya había superado los 3.300 millones de euros, que es el presupuesto del ayuntamiento de Dos Hermanas, o sea, las dos de Jordi Jr., Marta y Mireia.

Los Pujol son como el conde de Montecristo, que no se sabe ya cuántas entregas nos han hecho de la historia. ¿Se acuerdan de aquella exnovia llamada Victoria que contaba todo, con fajos y señales, sobre los viajes a Andorra? ¿Y la cara de cabreo de la Ferrusola, que parecía que nos iba a fundir en vitriolo? ¿Y cuando tiraron la estatua del patriarca en Premià de Dalt?

Parece que fue ayer, pero van a cumplirse los veinte años desde que el nombre de Pujol está en entredicho, si bien es cierto que solo en los últimos cinco o seis, además de estarlo, la justicia se mueve para ajustarle las cuentas.

El año 2017 está salpicado de convocatorias judiciales para el primogénito y para el resto de la trama, pero hay poco entusiasmo en torno a los resultados. La gente cree que como en el caso del conde de Montecristo, el protagonista acabará zafándose de la cárcel.

El híbrido deforme

Domingo, 8 de Enero, 2017

Por muchas vueltas que le dé…

Representan al deporte gallego, se entrenan gracias a los dineros oficiales que pagamos todos e incluso llevan propaganda de la Xunta de Galicia en los maillots, en los culottes y en las badanas, pero a la hora de ganar, cuando las cámaras los tienen como único objetivo, van y sacan otra bandera que no es la de Galicia.

Se trata de la selección gallega que ha ganado el Campeonato de España de ciclo-cross relevos, y todos ellos, o por lo menos su integrante femenina, lo han festejado con una bandera blanca, cruzada en diagonal por una banda azul celeste desde el borde inferior izquierdo al superior derecho, en cuya parte central se observa la presencia de una estrella roja de cinco puntas.

Podría pensarse que con los nervios, la ciclista la ha cogido al revés, pero aunque fuera así y le diésemos la vuelta, la banda seguirá partiendo de abajo arriba, con el agravante de que ahora tendríamos la estrella con dos puntas en alto, símbolo del satanismo donde los haya. Conclusión, la bandera está mal hecha.

Si estuviese bien diseñada, esa bandera simbolizaría las aspiraciones de uno o más grupos políticos partidistas y no las del conjunto de la población, ni a sus instituciones y ni a nada que pueda ser considerado lo que les permite competir donde tan brillantemente lo han hecho. Por lo tanto es de esperar que el señor Núñez Feijóo tome cartas en el asunto y vele en prevención de las mamarrachadas que se puedan realizar con el dinero que administra.

Bien está que los muchachos pedaleen en excelencia, pero si tanto esfuerzo les impide pensar en coherencia, mejor sería quedar de segundos en músculo y mejorar en neuronas. Al menos para que distinguiesen entre la bandera de Galicia, la de un partido gallego y ésa, que es un híbrido deforme. En cualquier caso, enhorabuena por el campeonato.

Magos y fin

Sábado, 7 de Enero, 2017

¡Mare de Déu!
Alex García (La Vanguardia)

Después de conocer la oferta de cabalgatas reales que se produjo el jueves, reincido en el tema del vestuario y prometo cerrarlo hasta el año que viene, como se cierra el armario donde se guarda el espumillón, el musgo y las bolas del árbol.

Parece un asunto baladí, pero me intriga saber por qué de unos años a esta parte nos ha dado por diseñar trajes para los Reyes Magos. A nadie se le ocurre ponerle un tutú al Papa Noel del barrio. Va de rojo riguroso, con sus botas y sus cenefas blancas, como Donald _ el pato, no Trump _, va de marinerito azul con pajarita encarnada. Es su uniforme.

El de los Reyes estaba establecido desde tiempos belenísiticos en parámetros bien reconocibles que se tiende a adulterar, bien porque todos albergamos un diseñador frustrado en nuestra alma, o porque a alguna autoridad municipal no le trajeron el tren que les pidió y ahora se venga.

Los Reyes han de ser como los de Lugo de este año. Con barbas falsas y mal colocadas, con coronas de juja y con un indisimulable acento gallego que los hace mágicos a los ojos de los niños. “¡Mamá, mamá; acaban de llegar y ya hablan como nosotros!” Del Espíritu Santo reciben directamente el don de lenguas.

Esos son los Reyes que han de mantenerse y prolongarse de año en año. Nada de experimentos, ni de diseños a lo Cagolina Heguega que desvían nuestra atención y nos impiden pillar alguno de los caramelos que pajes y pajas nos lanzan.

No quisiera cerrar este capítulo del torpe indumentario sin una referencia explícita y concreta a los tres Reyes de Barcelona, cuya visión aconsejo, pues creo que han superado con creces a los madrileños del año pasado. Ese Gaspar de tirabuzones interminables, ese Melchor en nido de abeja, ese Baltasar que es el propio Jordi Pujol embetunado, esas coronas de cestería… no se borrarán fácilmente de nuestras retinas.

El pavo republicano

Jueves, 5 de Enero, 2017

El círculo concéntrico y monoparental

Los que no somos pablistas por incompatibilidad química, ni errejonistas por distanciamiento generacional, observamos su pugna, y la pugna de todos los círculos concéntricos que se han creado en torno al estrellato, con una mezcla de estupor y comprensión.

Estupor por la prontitud y contundencia con la que se ha desatado, apenas cuando el recorrido se iniciaba. Comprensión porque en realidad era lo que tenía que pasar.

Dice Bescansa, doña Carolina, que en Podemos todos son sustituibles, menos Pablo Iglesias. Algo así como el alcalde de Amanece que no es poco. Todos contingentes, menos él, que es necesario.

Pero no piensan lo mismo otros destacados dirigentes, menos apegados al que desde el exterior se tenía y tiene como referente consolidado. A la vista está que su liderazgo dispone de patas muy cortas y roza el suelo al andar.

Las razones que se aducen para la explicación del fenómeno no siempre son satisfactorias, quizás porque la contundencia de la oposición no se justifica con matices, y entonces los malpensados dan en cavilar que hay otras, no solo las ideológicas. Por ejemplo, vamos a especular que Pablo pudiese caer muy gordo por su insoportable egocentrismo personalista del yoyoyó.

No sería nada descabellado, porque incluso para los que estamos fuera y lejos de los círculos, esa característica y otras muy parecidas con las que se adorna el macho alfa nos parecen harto cargantes, ¡cómo será para los que están dentro y cerca del muchacho!

A Calígula no se lo cargaron porque fuese un degenerado, ni por loco o por mal emperador, sino porque era un pesado y esas cosas no se mejoran con la edad. Más bien tienden a agravarse. Pero ya digo. Yo no estoy dentro y nada sé de todo ello.

Los trajes de Fin de Año

Miércoles, 4 de Enero, 2017

Admitido pulpo como animal de peluquería

Iba a pasar del tema, pero me lo pide una amiga: “¿Por qué no escribes de los trajes de Fin de Año de los que todo el mundo habla?” “Porque ya habla todo el mundo”. Eso le dije, pero le hago caso y caigo en el oprobio modisto.

En el 39 Jardiel Poncela firma un artículo titulado “Navidades en la Zona roja”, donde dice haber escrito muy poco sobre el Madrid marxista y sobre las propiedades de la urea: “Hay temas tan repugnantes que se los cedo con gusto y para siempre a los compañeros de la escuela naturalista”.

A mí no es que me repugne hablar de trapos. Es que no sé. No sé si la Pedroche iba de puta fina, o divina de la muerte. Y además, me importa un huevo de la cara.

Desde que las pasarelas de moda se parecen a los desfiles de las compañías circenses, cuando salen los trapecistas mezclados con los payasos y las focas con los loros, mis opiniones sobre la elegancia masculina o femenina son manifiestamente prescindibles. Me da igual lo que se pongan, porque lo importante es lo que se quiten.

Eso sí, no me puedo sustraer a las reacciones que generan y entonces es cuando me entero de que a Lucía Etxebarría casi le da un ataque de bilirrubina de segunda bilis al ver a la Pedroche, pues dice que es una muestra de la España zafia, grosera, rancia, inculta y sexista. ¿Pero esta chica no era novelista? ¿Qué le importará a ella si a la mencionada campanera se le ve la pleura o el meato urinario?

Y hablando de meato, a la otra chica de la que hablan mucho, a la presentadora de la televisión canaria, un golpe de viento le descubrió un recorte presupuestario en bragas, lo cual no solo nos parece muy bien, por lo de ahorrar agua y detergente; sino también por cuanto supone un intento de reactivar el sector turístico español, que tiene ante sí el difícil reto de superar las extraordinarias cifras del pasado año.

Tiene días

Martes, 3 de Enero, 2017

Hace casi cincuenta años el periodista gallego Emilio Lavandeira hizo una foto a un autobús madrileño echando una columna de humo negro que dio la vuelta al mundo. Entonces nadie dudó de que la ciudad estaba contaminada

Entre mejorar el aire de Madrid y empeorarlo el mismo día en que se aplican las restricciones de tráfico, cabe un mundo y una amplísima gama de matices.

No obstante, en si mismas son dos noticias concretas, opuestas y contradictorias. Una anula a la otra, y sin embargo las dos circulan con aparente desparpajo por doquier. Quizá sea una consecuencia indeseada de la libertad de expresión. Como cada cual puede opinar lo que le dé la gana, el ciudadano habla del aire de Madrid de acuerdo con el color del cristal de la ventana desde donde lo mide.

El lector desprevenido va a tropezarse indefectiblemente con cualquiera de ellas y en consecuencia pensará al instante que la alcaldesa madrileña, o es un águila luchando contra la polución de la atmósfera, o no tiene ni pajolera idea del asunto, así lea la primera noticia, o la segunda.

El problema surge cuando el mismo lector se encuentra con las dos, porque entonces se queda sin opinión. Si alguien le pregunta sobre el tema solo alcanzará a decir lo mismo que aquel propietario de un reloj de oro que no siempre lo es, sino que tiene días.

Bueno, pues la lucha de Carmena contra la suciedad de su aire también tiene días, lo cual no es ningún disparate, ya que la contaminación ciudadana está directamente relacionada con el día que haga.

Algo mágico hay en todo ello, porque si basta dejar un día a los pares en el garaje, bajar la velocidad y restringir el aparcamiento para obtener resultados sensibles, en cuanto se mediten algo más las medidas, Madrid pasará de estar amenazada por la boina vasca a estarlo tan solo por una kipá judía muy chiquitita.

Después se podrán suavizar las medidas y sólo prohibirán circular a las matrículas acabadas en 55, o a los coches amarillos, que son fáciles de ver desde lejos.

El concierto de Año Nuevo

Lunes, 2 de Enero, 2017

Occidente, en toda su contundencia

Todo lo que compuso el concierto de Año Nuevo; la Orquesta Filarmónica, la Sala Dorada del Musikverein, Franz Lehar, los Strauss y von Suppé, los sonidos de la ciudad, la biblioteca Theresiana, el documental del intermedio y el propio Gustavo Dudamel, que aprobó con notable alto; todo lo que en definitiva ocurría ayer al mediodía 1.562 kilómetros al norte de Estambul es fruto de muchos esfuerzos sumados a lo largo de los siglos; no una improvisación, ni el capricho de una generación remilgada.

Se llama Occidente y está plagado de ritos, formalidades y fobias. Entre estas últimas, las más destacadas tienen que ver con todos aquellos que desde dentro o desde fuera desprecian esa manera de ser y de sentir el devenir histórico.

Pocas horas antes, sus enemigos más activos habían atentado en esa simbólica ciudad, también llamada Constantinopla o Bizancio, que ocupa en la práctica las dos orillas del Bósforo y donde Oriente y Occidente se dan la mano, o se despiden, según se quiera ver.

Los autores de las cuarenta muertes de ayer no solo optan por ver en el Bósforo una despedida, sino que sus intenciones van más allá y les gustaría sustituir la Marcha Radetzky por burkas y burkinis.

Siendo así desde hace ya muchas fechas, no deja de sorprendernos la aparición de una buena parte de comentarios que arrastran los atentados y que se centran en intentar demostrar la culpabilidad de la víctimas y la razón que asiste a los terroristas.

Si son leídos por quienes establecen la prioridad de las muertes, y no dudamos que lo hagan, resulta evidente que prolongarán e incrementarán ad infinitum esta actividad que tan buenos réditos políticos les proporciona sin apenas desgaste.

Y es que Occidente, con todo lo que defiende de bueno, también está cargado de tontos.